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19 min
El lado oscuro de la vida
Terror |
17.03.15
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Sinopsis

El cielo, la tierra y el infierno... ¿Tan pocos lugares donde estar para una existencia tan descomunal e inimaginablemente inmensa? Un enfermero de guardia recibe al peor paciente que podría imaginar... De hablar con un loco mudo, a convertirse en uno.

Comencé hablar lo más relajado posible, tratando de tomar un tono intelectual e inteligente. -Parece todo tan simple, lógico, rutinario. Creemos que la vida es una monotonía constante, sin emociones, sin sobresaltos más que el miedo de la muerte o alguna felicidad ridícula. Pero tristemente el ser humano se encierra en eso, creándolo uno mismo. Cuando la vida, el peor o el mejor lado de ella aparecen ante ti, solo es confusión, miedo a algo tan desconocido, sin explicación, fuera de todo lo diario, fuera de toda la monotonía del tiempo.- Diablos me tiemblan mucho las manos y estos estúpidos me miran sin decirme nada y seguramente detrás del espejo hay más personas mirándome.
-Estas conclusiones las saco porque soy el primer espectador del encuentro de alguien con ese lado desconocido de la vida. ¿Entienden? Pero… ¿Será el infierno? ¿De verdad existe? ¿O será otra dimensión? Porque locura no lo es, por más poder que tenga la mente no puede imaginar algo tan grotesco, algo tan horrible y grandioso. No puede porque siempre ha estado dentro del camino de la sociedad, con un cubo en la cabeza, donde falta solo el lado de al frente, dejando ver solo hacia delante, sin dejar ver lo grandioso de la vida que hay alrededor, obstruyendo reflexionar o pensar. Soy muy consciente de eso, y el gobierno también lo sabe, ellos moldean tu cabeza con la educación. ¿O no es así?- Maldita sea, no dicen una palabra, y sé que creen que me volví loco.
-Yo quiero aclarar que me encuentro en un éxtasis de locura, luchando por entender lo más posible para no enloquecer, pero la situación me está sobresaltando a tal punto que se me están mezclando los sentimientos, el padecimiento, las extrañezas, la confusión, la lujuria, el miedo, el terror, todo.- Espero que con eso les saque las dudas.-Pero trato de acomodar todo de un solo saque. Sé que ahora todo es posible, sé que lo que mis ojos ven no es todo lo que existe o eso que ningún ojo ha visto es el porcentaje más grande de la existencia… ¿En qué me quedé?- Puta madre, no puedo acomodar mi cabeza. -¿He aclarado que estoy demasiado sobresaltado? ¿Con revoluciones muy altas? No quiero que crean que estoy loco por favor, estoy muy cuerdo sino no estaría hablando como lo estoy haciendo con tanta fluidez.-

-Por favor señor Jlahm, ¿puede explicarnos lo que ha pasado con Falderson? No debe preocuparse que acá no hay ningún psicólogo examinándolo para ver si está loco o no, somos todos policías normales y corrientes que lo están interrogando. ¿Entiende?- Su voz sonó suave y muy alejada, la escuché detrás de los gritos de Falderson que sonaba en mis recuerdos, pero el ¿Entiende? Me sacó de mi somnolencia.
-Oh si si, entiendo. Ah cierto, tenía que explicar lo que pasó con el señor Falderson. Pues era muy amable, muy educado y a su vez serio e intelectual.- Comenzaba a transpirar, sentía como las gotas descendían desde mi frente, mientras sentía mi cara terriblemente caliente. –No sé si tenía familia, nunca me lo mencionó, pero creo que no…-
Golpeó la mesa y se levantó de la silla, acercándose a mí uno de los tres hombres que estaban en la sala de interrogatorio -¡Por favor Jlahm, puede ir al maldito grano! Ya sabemos cómo era Falderson, solo necesitamos saber cómo fue la evolución que desenlazo en su muerte y qué tan espectacular había para que usted quede así tan estúpido y con esa personalidad partida en dos. Porque no soy psicólogo pero me doy cuenta que una parte de usted se quedó en ese suceso, mientras la otra intenta sacarla y disimular serenidad y lucidez.- Uno de los hombres lo palmeó indicando que ya era suficiente.  
Agaché mi cabeza y totalmente ofendido –Está bien, pero no estoy estúpido, no estoy loco- El aparente oficial se volvió a sentar. –Bueno, todo comenzó hace cuatro días cuando entró al hospital-
-Murió hace cuatro días Jlahm- Me interrumpió uno de los hombre corrigiéndome.
-Bueno, hace cuatro días antes de su muerte. Había ingresado a la 1 a.m. por un intento de suicidio. Lo había llevado un hombre que tenía el departamento pegado al de él. Unos departamentos muy precarios por cierto. Esos que se usan para llevar prostitutas y encuentras ropa interior tirada por el pasillo. No recuerdo el nombre de aquel casi vagabundo, pero dijo que entró a atacar a su vecino porque se había cansado de los golpes en su pared, pero cuando entró era Falderson que se estaba golpeando la cabeza y estaba todo ensangrentado. También dijo que le preguntó impresionado por la escena como impulso ¡¿Qué estás haciendo Fal?! Y le respondió, “Así no los oigo y quiero irme antes de que me vuelvan a buscar”. Pero ninguno de los dos estaban en condiciones de testificar algo, estaban demasiados idos-. Me mojé los labios, mientras cada vez me tranquilizaba más y continué.
-La primera noche Falderson la durmió completa, efecto de los sedantes que había tomado antes de que se lo encuentre, se le hizo un lavado estomacal y todo iba normal. En esa misma tarde que sería del segundo día, debía ir un psicólogo para tratar una supuesta depresión grave. Pero las cosas no eran tan normales, alrededor de él las cosas no giraban en la lógica ni en las leyes de este mundo. El primer psicólogo que lo iba a tratar fue atropellado por un colectivo y el segundo fue asaltado y asesinado. No suena tan raro, más que una simple casualidad, pero lo perturbador es que los dos murieron yendo camino a la sesión con Falderson. ¿Por qué algo no permitía que fuera examinado mentalmente? Ni la menor idea, hasta después de lo que sucedió nunca lo hubiera imaginado.- Al fin puedo tranquilizarme. Aunque uno de los hombres meneaba la cabeza, pero no importa, solo sigue así Trayck que vas bien.

-En su segunda noche él seguía en un sueño muy pesado, se creía que estaba en coma pero tenía reflejos que indicaba que solo dormía. En medio de la madrugada yo me encontraba de guardia y escuché como desde el fondo del pasillo, surgía un grito gutural, parecía escucharse como se desgarraba la garganta. Yo estaba entrando al sueño y obviamente esto me despertó sobresaltado. Fui corriendo hacia el origen de ese infernal alarido y allí estaba, Faldersan, revolcándose en el piso, retorciéndose de dolor y tratando de arrancarse las orejas. Le quise detener, pero su fuerza era descomunal y debí inyectarle sedantes muy fuerte, pero hicieron efecto después de que se despellejó una oreja y la otra colgaba por un trozo de piel. Su garganta en medio de la desesperación se destrozó. Todo esto fue alrededor de las 3 a.m. Él despertó al otro día a las 7 p.m., yo no estaba, pero cuando volví a mi turno nocturno de las 12, lo primero que hice fue ir a verlo y lo encontré despierto, con la cabeza gacha, entretenido escribiendo algo. Alrededor estaba lleno de hojas escritas.- Me deslicé en la silla, viendo a mi alrededor de aquella sala de interrogatorio. Las miradas atentas a mis palabras. Comencé a destensionarme y suspiré de alivio, no estoy loco, sino no podría contar tan bien esto. Bien bien Traycki.

-¿Cómo está señor Falderson?- Le pregunté. Pero no respondió. La luz era muy tenue y solo lo veía a él y las hojas que había sobre su cama. Me acerqué para tocarlo y sentí un sonido de que había pisado algo y cuando me fijo, era una hoja que decía. “No puedo oírlos, no me puedo oír, no les puedo hablar y aún así, a ellos si los escucho y dicen que van a venir por mí.”  Cuando bajo la hoja, Falderson tenía su mirada fija en mi, era aterradora, tenía el poder de hacerte sentir totalmente desprotegido. Hice unos pasos hacia atrás y salí de la habitación a ver su expediente clínico, los estudios que le habían hecho en el día. No encontré nada, volví a su habitación con un lápiz y un cuaderno. Entré y me senté a su lado, él seguía en su escrito sin saber que yo había entrado. Escribí “Hola señor Falderson ¿Cómo se siente?” y lo toqué para que me mirara, aunque se asustó demasiado, como a un cachorro que se le cría golpeándolo y por primera vez lo quieres acariciar distraído. Lo leyó y me miró a los ojos con otra mirada. Agarró una hoja detrás del block que tenía.-

-“Tengo miedo, mucho miedo” escribió y me miró con unos ojos lastimosos.

“¿De qué?” Le pregunté. Escribiéndolo obviamente.

“De que vuelvan a llevarme a la playa, a las islas” Está muy loco me dije a mí mismo. 

“¿No te gustan las islas, el mar o la arena?”

“En estas islas no hay agua, ni arena, ni siquiera sé si hay tierra. Hay cientos de islas, con mares supongamos, pero no de agua, ni lava, ni de sangre. Son mares inmensos con partes de seres. No solo humanos. Porque he visto tentáculos, pero no de un pulpo, porque en vez de esas sopapas que tienen, en su lugar hay manos, pero horribles, raquíticas, de solo 3 dedos. Y vi como una de cientos de manos que había en este tentáculo, agarraba algo redondo, algo que tenia huecos por todos lados, sin ningún orden aparente, y eran rellenos por un líquido viscoso, que de él emergía algo así como un ojo, que aparecía, volvía a sumergirse y reaparecía en otro hueco, siguiéndome.”

“¿Dónde vio eso?” Le pregunté, creyendo, muy seguro de mi mismo, de que era una alucinación.

“No lo sé. Muchas manos que salían de la pared de mi habitación me agarraron, llevándome hacia ella, pero no la choqué, es como si hubiese sido de agua, porque la atravesé como si nada y del otro lado un paisaje horrible. Las manos provenían de una bola de pelos, pero en vez de pelos tenia brazos con manos totalmente negras. Esa bola era como la luna del lugar, y me llevaba hacia ella a una altura muy alta de los mares.”

“¿Y las islas?”

“La bola me soltó en algo que parecía una isla, tierra firme, pero cuando caí desde una altura de 100 metros más o menos, creí que me iba a romper las piernas, pero al caer me hundí hasta las rodilla, pude sacar una pierna y la otra así me quedo” Levanta la sabana dejando descubierto sus piernas y la izquierda desde la rodilla hacia abajo era casi hueso, ya estaba cicatrizado pero la repugnancia fue la misma, era totalmente amorfa, brillante y muy enflaquecida.

“¿Qué pasó después?” Aunque tenga la pierna así, no me convencía para nada su historia, no podría ser algo posible, simplemente tiene una extraordinaria imaginación.

“Pude sacar el pie, comencé buscar una salida y alrededor de la isla, o montículo de masa, estaba rodeado de esos mares. Me acerqué a la playa, a la orilla y había partes de seres humanos moviéndose, esparcidos por todos lados. Se notaba que a más profundidad, los restos de cuerpos eran cada vez más y más raros, cosas que ni siquiera puedo comparar. Me dirigí a la parte más alta del montículo para ver si había algo que hacer y al girar para ver todo el paisaje que llegaba a ver, el suelo debajo de mi se abrió, un azul muy intenso y que daba luz había debajo. Caí a lo que parecía una cueva celeste, las paredes iluminaban y más allá de esta, bien al fondo veía formas concretas y blancas moviéndose, tenían formas de seres humanos. Al acercarme un poco más, eran personas, pero eran atraídos hacia una boca gigante, con grandes dientes negros, del tamaño de mi estatura o más aún. Cuando las personas llegaron a la boca, los dientes comenzaron a girar e iban pasando uno por uno, esparciéndose un líquido celeste por todo el lugar y yo comencé a correr hacia la dirección contraria, hacia una negrura que parecía impenetrable y la cueva cada vez era más chica, hasta tener que ir arrastrándome y cuando ya no entraba mas, alargué mi mano, sintiendo aire. Había una salida y comencé a hacer toda la fuerza posible para salir. Cuando pude sacar mi cabeza vi que estaba saliendo de la pared de mi habitación. Hasta que pude salir completamente y caí detonado.”

“¿Y qué crees que era?” Debería ser escritor este loco pensaba.

Agarró el block de hojas que tenía y me dio la primera, en la que estaba escribiendo al llegar. Decía: “Sé los limites que he cruzado, sé mi decisión y mi elección. Pero no puedo callar más, odio ser el loco del mundo, odio la soledad, odio esta paranoia y me odio a mí mismo. Al morir tienes una elección, según como haya sido tu vida tienes dos opciones, una nunca cambia, que es morir y enfrentar tu destino. La otra puede cambiar de muchas maneras, según el demonio que le toque a tu personalidad. (Lo sé porque quise librarme yendo a la iglesia y allí encontré a una persona que se le dio a elegir, pero esta solo era volver por si quería seguir con sus proyectos, sin cargo ni males) A mí, si volvía debía que luchar contra el Lado Oscuro de la Vida. Pero creí que solo era en esta dimensión, o sea luchar con las personas y los hechos malos a los que estoy acostumbrado, pero no, era más que eso. Algo de lo que jamás había ni siquiera imaginado. Algo que hay al lado de la realidad pero muy por debajo de ella. ¿Qué hay concretamente allí? Entrando allí aceptas el mal, las locuras, los deseos, las perversiones o eres despellejado en cientos de partes, sin poder morir, sufriendo hasta quién sabe cuándo, hasta la eternidad o hasta que la parca te venga a buscar. Por eso, por favor, déjenme morir, van a venir por mi otra vez y esta vez no podré escapar.” Al leerlo, lo miré con mucha extrañeza, es algo muy complejo para inventarlo y no le respondí. Salí de la habitación sin escribirle nada y fui al ordenador, a tratar de ver si había alguna información de él. No sé cuánto tiempo estuve buscando, pero al fin encontré un recorte de diario. De hecho eran dos recortes en el mismo informe hace exactamente un año. La noticia se ubicaba en una localidad a unos mil kilómetros de acá. La primera decía como título “Hombre muere en un trágico accidente en la interestatal N°2” y debajo los detalles del parte médico y del difunto Mike Falderson. En la segunda noticia de un día después, el titulo “Volvió después de estar 3 horas muerto” y detallaba el caso increíble de que se despertó en medio de la noche en la morgue. Al terminar de leer, detrás de mí siento un golpe.

-Buen día Jlham, ¿Cómo ha estado la noche?- Me sorprendió demasiado

-¿Ya son las 8? Diablos, los medicamentos.- Salí corriendo a darles los medicamentos a las personas que le tocaban esa noche y me fui a mi casa, no pude dormir en todo el día…-

Iba a continuar con el desenlace, la parte que me hurga la cordura, haciéndome temblar, pero me interrumpió uno de los oficiales.

-Genial la historia, pero ¿dónde está la parte que todos queremos saber?- Me miró de forma arrogante y de lástima.

-Está bien, pero antes, por favor entiéndanme y créanme. ¿O qué harían ustedes al encontrarse que unos de sus pacientes es llevado por unas 10 manos hacia la pared? Lo sé, es imposible pero dense cuenta que si quisiera mentir diría algo posible y más creíble. Cuando llegué a hacer mi turno, hice mi revisión de todas las habitaciones y la última la de Falderson y allí me encontré con la escena. Pero es que ni queriendo podría imaginar algo así. En cima él, mientras iba por el aire lentamente, emitía con todas sus fuerzas un "A" apagado y en sus labios podía leer la exclamación de su alma "mátame" una y otra vez. No recuerdo de dónde, ni cómo, pero en mis manos tenía una cuchilla. Y lo hice porque sabía en el fondo de mi que lo salvaría, porque sino nunca lo podría haber hecho. Por el amor de Dios, jamás maté  a nadie. Me repugna y me descompone la sangre, por eso sólo soy enfermero.
Recuerdo que cerré los ojos y salí impulsado de la puerta de la habitación hacia las manos. Pero no había caso, era como clavarlo en la tierra, no pasaba nada. Y ese pobre hombre. Sí hubieran visto sus ojos, su desesperación, su dolor, toda la angustia que pudieran conocer estaban en esos pequeños ojos, mientras seguía suplicándome con ese pobre "a" y modulando con su boca mátame, mátame, mátame. Suspiré lo más hondo que pude, tratando de aspirar valentía y decisión. Sinceramente no aguantaba, estaba por elegir acabar con mi vida, quería salir de esa situación como sea. Pero una mano me agarró el brazo donde tenía el cuchillo y me sacó de mi precoz congelamiento, al mirar era Falderson que hacia fuerza para llevárselo en el cuello, pero una mano no se lo permitía, entonces cerré los ojos, con mi mano izquierda le agarré los pelos y con la derecha comencé, preso de un frenesí, éxtasis, adrenalina y creo que gritaba muchísimo, para no escuchar nada, para ensordecerme a mí mismo, un vaivén con mi brazo derecho, y aún siento esa sensación de cortar carne humana y la sangre chorrear por toda la mano.
Me siento muy mareado, siento que me desvanezco. ¿Podría salir afuera un momento por favor?

-No, termine de testificar- Sonó muy brusco, pero lo escuché como una voz que vaga en el aire. Recordar todo me estaba matando y ya no aguantaba. Sentía como mis palabras se caían al salir de mi boca y mis ojos se iban cerrando.   

-Está bien. Seguí cortando hasta que mi mano izquierda se quedó con todo el peso de la cabeza. En ese momento todo se hizo silencio, cayó el cuerpo de Falderson que estaba en el aire y escuché del pasillo “¿Qué pasa Trayck?” y al darme vuelta estaba el guardia del otro sector en la puerta, con ojos de de terrrr…-

Creo que me desvanecí o me desmayé, no sé qué pasó, pero estoy en una habitación acolchada, aprisionado con una campera que tiene las mangas atadas detrás de mi espalda. ¡Pero la pared que tendría que estar a detrás de mí no está! Es una ventana, que da al paisaje que me habló Falderson. Y al acercarme puedo ver, como si estuviera arriba de una montaña los mares, las islas. Era verdad, tenía razón. ¡Existe! Y comencé a gritar a través de un orificio de la puerta. – ¡Miren, es la ventana al Lado Oscuro! ¡Vengan a ver, es algo extraordinario, es inmenso, mas grande que cualquier costa que haya visto!- Al darme vuelta vi como una criatura negra se asomaba por la ventana. Tenía cuatro ojos de color verdes moho y amorfos, de diferentes tamaños, pero en línea y una boca que parecía más una rajadura, y al verme me sonríe, dejando ver horribles clavos rojos en su boca. Comienza a subir un poco más, y el terror comenzó a subirme convulsionándome totalmente. ¡No hay ventana que me separen del lugar! Y eso comienza a entrar y veo que detrás de su cabeza hay como un cuerno o aguijón apuntando hacia atrás y su cuerpo es algo horrible, son algo así como 10 torsos humanos unidos, formando un ciempiés horrible, espantoso. Y comencé a gritar con todas mis fuerzas, eso se acercaba hacia mí con una sonrisa terrorífica. –¡Auxilio, ayúdenme!- mientras golpeaba con mi cabeza y mis pies la puerta y cuando eso estaba por agarrarme entran dos enfermeros robustos. Sin percatarse de la criatura, me agarran y me inyectan algo en el cuello.

-¡La criatura se escapa! ¡Por favor traigan algo para tapar la ventana! ¡Van a seguir entrando!- gritaba desesperado mientras la vista se me nublaba.

-No hay ninguna ventana, no hay ninguna criatura. Tranquilízate porque te harás daño- Mientras veía a la criatura yéndose. Sabiendo que pronto volverá, porque en mi habitación, esta la ventana al Lado Oscuro de la Vida, con quien tendré que luchar todos los días, por mi cordura y por mi vida.

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    He aquí, otra publicación valorada con una estrella por Ariel Freeman sin motivo aparente, ya que no hay comentario. No sé si estará bien o mal para la página y la comunidad borrar un escrito con mala calificación (Con malas intenciones) y volverlo a publicar. Pero lamentablemente no lo soporto. Mil disculpas a quien le moleste, pero es la única forma de afrontar contra ello. ¡Ah! la poesía... Imagínense una sonrisa malévola, con pequeñas salpicaduras rojas alrededor, unos muy abiertos y brillosos ojos... y entre dientes, un gemido de excitación frenética murmurando estas palabras...

    Es el mismo relato que publiqué hace horas atrás, pero me vi obligado por mi frustración y rabia de borrarlo y subirlo otra vez. ¿Por qué? Porque odio que personas como Ariel Freeman, pongan calificaciones muy malas para solo hacerte bajar... Realmente prefiero calificaciones malas, pero que tengan una corrección que la merezca, ya que eso sí me ayuda, mucho más que 5 estrellas. Sin más, el relato... Una grabación hecha por un psicólogo captando la sesión con una operadora del 911...

    Relato de terror suspenso... paranoica desesperación de no saber si es verdad la llamada indicando la fecha y hora de su muerte.

    No me gusta explicar mis escritos, pero en esta oportunidad debo hacer una excepción. Este relato es la pura inocencia de un niño, donde fueron extraído sin ninguna modificación de su diario íntimo, donde le escribía a un tal Spok y este le respondía con exactamente la misma letra como una conversación normal, pero todo mediante escritos en el ya mencionado diario. El lógico interrogante: ¿Quién es Spok? Ya queda a su criterio, si se trata de un ser imperceptible, un demonio, un amigo imaginario o quizás la misma mentalidad del niño partida en dos, para auto aconsejarse y no sentirse solo. Buena lectura…

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Podrías marcharte sin dejar aroma alguno, podrías irte sin que pueda percibirte. Pero... no hay nada más satisfactorio que una valoración, no hay sentimiento más solemne que ser contemplado, no hay melancolía más dulce que una buena corrección, ni nada más gratificante que ser recomendado. Por eso, si en mí encuentras cosas como estas, házmelo saber y si tienes algo tuyo que recomendarme, no dudes en hacérmelo ver. Tan solo unos clicks nos separan de ser feliz.

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