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3 min
El Lago
Suspense |
03.02.15
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Sinopsis

Sus lágrimas se reflejaban en las aguas de un lago turbio y escondido en las profundidades de su conciencia, fantasmas lo rodeaban con el nombre de “pena”. Las ondas en el lago provocadas por las gotas que caían de sus ojos, distorsionaban su realidad: la luna se transformaba en un sombrío rostro carcomido; los arboles que contornaban el espejo, se fundían en una multitud deprimente, espectadores del epicentro de la tristeza de aquel ambiente. Sus rodillas enterradas en el fangoso suelo y sus manos hundidas hasta las muñecas, lo apresaban, imposibilitando que se enderezara. Se veía como un muerto viviente esperando una mano para sacarlo de su ataúd de hierro, sin la compañía de la brisa, o el aire, ni siquiera de las mismísima soledad. Su garganta estaba rajada, ya ni el aire cruzaba por ella, no podía ni siquiera pedir auxilio, todos sus momentos eran de una extrema desesperación. Sus lágrimas hacían crecer su dolor que ahora le alcanzaba los codos. Abría los ojos y veía su reflejo tan cerca. El poco cabello que le quedaba, conectaba esa visión con su ser. Observaba el brillo de sus ojos y se lamentaba de si mismo, tan melancólicos y blancos, tan vacíos de vida. Los cerraba, aborrecía ver sus rasgos, creía ver a un muerto y apretaba su mandíbula, hacía fuerza con cada músculo de su cara. Permaneció unos segundos así, sin ver nada, hasta que el agua de sus lágrimas le tocaron la nariz. Abrió los ojos, espantado, y siguió con la mirada el pedacito de nariz que caía hasta el fondo del agua, en una onda triste, de adiós. Con desesperación comenzó a tirar hacia arriba, tratando de librarse de su aprensión, pero era inútil, solo hacia distorsionar mas el reflejo, su única visión, su única existencia. Ya sin esperanzas gastó sus últimas fuerzas para no ahogarse en su llanto y se liberó de sus brazos, pero sus rodillas aun estaban clavadas, sin nada con qué sostenerse su cuerpo cayó al fondo, quedando su cara cadavérica entre sus manos hundidas y con su pedazo de nariz que ahí estaba. Solo debía dejar de llorar para no ahogarse, pero siguió llorando cada vez más, ciego y vacío, y aunque no haya muerto, quedó sepultado bajo sus aguas, olvidado y triste, haciendo crecer la altura del lago. Un lago hecho de dolor, con cada lágrima que de su rostro era derramada.

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  • Muy buena metáfora de una persona ahogándose en su propia tristeza, en su propia soledad y desesperación. Saludos.
    Soy demasiado "POEtero" y muchas veces peco por ello, pero es que la dulce melancolía de la tristeza, me suena muy armoniosa y antes de iluminar el ambiente, me gusta atezarlo a un más, como en este caso, terminarlo con una oscuridad casi sepulcral. Ya habrán escritos más esperanzadores ja Voy a leer lo que me recomendaste, y debo decir que me has dado tarea jaja Nos estamos leyendo, un abrazo.
    Es la descripción introspectiva de una situación límite, digamos terminal, como se dice "tocar fondo"... y mirá, viejo... está admiráblemente narrado... sólo me quedaron las ganas de un atisbo de esperanza; con algunas estrellas en lo alto reflejándose en el lago, las estrellas de antes del alba, hubiera bastado... Pero éso sólo es deseo mío; el relato en sí mismo está muy bien escrito. De lo que tengo yo, te pediría que pulsaras "Un Lugar Bajo el Sol" que creo no lo leyó nadie, o tal vez "Cajas Chinas", y otro "Hondazo al Infinito"... Te sigo leyendo, viejo... un abrazo...
  • ¿Cuál es el sueño?

    El cielo, la tierra y el infierno... ¿Tan pocos lugares donde estar para una existencia tan descomunal e inimaginablemente inmensa? Un enfermero de guardia recibe al peor paciente que podría imaginar... De hablar con un loco mudo, a convertirse en uno.

    He aquí, otra publicación valorada con una estrella por Ariel Freeman sin motivo aparente, ya que no hay comentario. No sé si estará bien o mal para la página y la comunidad borrar un escrito con mala calificación (Con malas intenciones) y volverlo a publicar. Pero lamentablemente no lo soporto. Mil disculpas a quien le moleste, pero es la única forma de afrontar contra ello. ¡Ah! la poesía... Imagínense una sonrisa malévola, con pequeñas salpicaduras rojas alrededor, unos muy abiertos y brillosos ojos... y entre dientes, un gemido de excitación frenética murmurando estas palabras...

    Es el mismo relato que publiqué hace horas atrás, pero me vi obligado por mi frustración y rabia de borrarlo y subirlo otra vez. ¿Por qué? Porque odio que personas como Ariel Freeman, pongan calificaciones muy malas para solo hacerte bajar... Realmente prefiero calificaciones malas, pero que tengan una corrección que la merezca, ya que eso sí me ayuda, mucho más que 5 estrellas. Sin más, el relato... Una grabación hecha por un psicólogo captando la sesión con una operadora del 911...

    Relato de terror suspenso... paranoica desesperación de no saber si es verdad la llamada indicando la fecha y hora de su muerte.

    No me gusta explicar mis escritos, pero en esta oportunidad debo hacer una excepción. Este relato es la pura inocencia de un niño, donde fueron extraído sin ninguna modificación de su diario íntimo, donde le escribía a un tal Spok y este le respondía con exactamente la misma letra como una conversación normal, pero todo mediante escritos en el ya mencionado diario. El lógico interrogante: ¿Quién es Spok? Ya queda a su criterio, si se trata de un ser imperceptible, un demonio, un amigo imaginario o quizás la misma mentalidad del niño partida en dos, para auto aconsejarse y no sentirse solo. Buena lectura…

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Podrías marcharte sin dejar aroma alguno, podrías irte sin que pueda percibirte. Pero... no hay nada más satisfactorio que una valoración, no hay sentimiento más solemne que ser contemplado, no hay melancolía más dulce que una buena corrección, ni nada más gratificante que ser recomendado. Por eso, si en mí encuentras cosas como estas, házmelo saber y si tienes algo tuyo que recomendarme, no dudes en hacérmelo ver. Tan solo unos clicks nos separan de ser feliz.

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