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7 min
El libro
Suspense |
27.07.15
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Sinopsis

Un vivido lector que no puede saciar su sed por las letras, encuentra un libro que promete brindarle la solucion.

                        El Libro

Mi nombre regularmente es asociado con alguien quien consigue todo lo que se propone, todo lo que quiero lo obtengo, por algo estoy entre los hombres más poderosos del mundo.

Pero como todo hombre tengo vicios difíciles de saciar, uno de ellos son los libros,  pero no confundan no leo literatura amarillista, ni libros de superación, no mi interés es más profundo.

Tengo entre mi colección privada, Codex, biblias, textos prehispánicos de diversas culturas, libros raros y antiguos, este es mi vicio y eccentrismo. Libros.

Pero finalmente he llegado al final de ese camino, no hay más, he terminado con mi lista, he buscado insaciablemente pero no hay más. He decidido quitar a mi asistente de sus actividades y comisionarlo exclusivamente a seguir buscando.

Ya han pasado varios meses, nada me complace, los vicios del hombre, alcohol, tabaco, mujeres, no me llenan.

Finalmente mi asistente ha, encontrado un libro, me corrijo, encontró un Codex.

Existen algunos códices perdidos a través del tiempo, y mi fortuna nuevamente me acompaña. Mi asistente me ha servido bien durante todos los años que ha estado a mi servicio, entre sus cualidades esta las de negociar.

Pero en esta ocasión han sido infructuosas sus propuestas, el dueño del Codex no desea vender no importa el precio, no importa el tipo de oferta, monetaria, material, tecnológica, humana, no venderá.

Pero aseguro que mi asistente es de los mejores que hay, ya que aunque me regresa sin el hallazgo, no me regresa sin una opción.

Por una pequeña fortuna puedo ir a él y leerlo donde se encuentra, pero entre las condiciones está el no fotografiarlo, no grabarlo, no transcribir algo de él y mucho menos divulgar su existencia.

Esto aumenta más mi interés ya que seré uno de esos pocos que sabrán su contenido y su existencia. Con gusto acepte las condiciones.

Mi recompensa, cambiar mi vida para siempre, nada se le compara, nada será igual. Esta era la promesa hecha por parte del dueño.

Después de finalizar las condiciones una ubicación nos fue otorgada, mi asistente me acompaño al lugar, donde nos esperaba una rango rever negra.

El conductor le hizo saber a mi asistente que no podría ir conmigo, esto era parte de las condiciones pero hasta este momento no lo había mencionado a mi asistente porque sabía que se exaltaría, tal como lo hizo.

Bajo protesta acepto mis órdenes de esperar a mi retorno y tener todo listo para regresar a casa una vez concluida la visita.

El camino era remoto, rodeado de vegetación y grandes árboles, la casa no era fácil de ubicar, pero cuando finalmente entraba en línea de vista era una espectacular. Parecía una villa escondida en el tiempo.

  cercas de ella había riachuelos y aspecto colonial, un enorme arco daba acceso a la entrada principal, su puerta de roble firme, estaba abierta en medio de ella estaba mi anfitrión

 un hombre de edad media, estime unos cincuenta, su piel bronceada, rasgos españoles, una de las cosas que causo impresión en mí, era su aura emitía fuerza y poder.

A pesar de su sencillez y amabilidad, cualquier hombre que no estuviera acostumbrado al mundo de los grandes estaría ya de rodillas suplicando por su vida. En ese momento debí haber dado marcha atrás, pero mi ego no me permitió doblegarme ante tal hombre.

Me invito a pasar a su biblioteca, en algún momento pensé que la fachada había sido restaurada para dar aspecto a una villa antigua, pero en realidad estaba en una villa antigua. Todo el interior concordaba con esa era.
 
La biblioteca era enorme, compuesta de dos niveles, con libros desde el piso hasta el techo, fácilmente mediría unos diez metros de largo, unos 3 metros de altura, en el primer nivel tenia libros de diferentes tamaños abiertos en porta libros, de lo que parecía oro y plata.

Los niveles interconectaban con unas escaleras en espiral, una de cada lado. Al centro una mesa de centro con un porta libros, des habitual, en mi vida me he acostumbrado a diferentes excentricidades por lo que no me causo gran impacto.

Consistía de una mano negra abierta, sobre su palma estaba el Codex cerrado, al cual descubriría sus secretos el día de hoy.

A este momento aprecie que mi guía no se encontraba más con nosotros, mi anfitrión noto mi apreciación.

¨No os preocupéis, no les es permitido entrar¨ comento.

  Había diferentes estilos de sillas y sillones para escoger, tome el que más cómodo me era para leer.

Tome asiento y me acerque para comenzar a hojear el libro, pero inesperadamente y con fuerza mi anfitrión tomo mi mano. Con sorpresa lo mire y este me dio una leve sonrisa.

Me explico que era una tradición dar una ofrenda al Codex, toma una pequeña daga e hizo una pequeña incisión en mi dedo índice, suficiente para dejar salir una gota de sangre.

Coloco mi dedo al centro del Codex y murmuro algunas palabras difíciles de entender y así como tomo mi mano, la soltó.

Ahora si era libre de comenzar a leer, me dejo en total libertad y soledad. Al momento de abrirlo sentí escalofríos correr desde mi dedo índice hasta el último rincón de mi cuerpo.

Después de tanto tiempo mi sed podía ser saciada una vez más. Desde las primeras letras me sentí capturado, he leído sin parar día y noche.

No he tenido sed, ni hambre, solo el inconfundible deseo de seguir leyendo. Cada historia la sentía con gran vividas, no importaba si era hombre o mujer. No importaba lo que buscaban o deseaban, yo lo sentía, yo lo deseaba.

Sé que varios días han pasado, ya estoy cercas del final.  La promesa hecha, fue cumplida nunca había leído algo semejante, no eran en si las historias, estas eran comunes, era la manera en que estaban escritas, mi espíritu había vivido a su lado.

Mi vida jamás seria la misma. 

Finalmente Leí la última línea, pero no podía moverme, mi dedo seguía sobre la hoja, pero aun tenía muchas hojas en blanco, por dios el Codex no estaba terminado.

Sentí una creciente necesidad de continuar escribiendo sobre él, pero que contaría, que sería lo suficientemente bueno.

Y recordé, todas las historias eran de hombres y mujeres, eran sus historias, sus vidas. Busque a mi alrededor y encontré una pluma vieja que aun utilizaba tintero, así que comencé a escribir. Contarle mi vida entera, desde mi nacimiento y mis primeros recuerdos.

Así como me fue imposible dejar de leer, me fue imposible dejar de dejar mi historia conforme hablaba me di cuenta que no podía parar, una fuerza me empujaba a revelar todo, lo secreto, lo privado, todo.

Finalmente llegue hasta este momento en mi vida, en el cual estoy sentado frente al libro, no tengo más fuerzas, mi vida está en sus hojas.

Hasta este momento caigo en la cuenta que la tinta nunca se terminó en el tintero, hasta este momento veo mi sangre en las hojas.

Mi ser, mi espíritu, el Codex, ahora son lo mismo, son uno y miles de vidas.

 

                                                                                                                  Fin

                                                                                                                              

     Por  

Rubén Croswhite

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  • Qué gran homenaje a esos puntos que crean universos. Los escritores parece que tengamos sangre infinita porque siempre la estamos renovando por cada libro que leemos y escribimos.
    Me ha gustado mucho, es de lectura fluida y la historia te engancha. Felicidades!
  • Un vivido lector que no puede saciar su sed por las letras, encuentra un libro que promete brindarle la solucion.

escritor, poeta y soñador

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