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31 min
El Lobito
Reales |
09.06.15
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Sinopsis

Este relato está basado en hechos reales, mi motivación por escribirlo es el creer que todos hemos vivido situaciones fuera de lo común y sin recurrir a la ficción tenemos historias interesantes que contar, o historias que han cambiado nuestras vidas, perspectiva, o al menos nos han hecho reflexionar.

Era un sábado de septiembre, un día antes mi padre había salido de la ciudad por motivos de trabajo, en la casa solo vivíamos él y yo, se había divorciado de mi madre recientemente y yo decidí irme a vivir con él, pues atravesaba un momento difícil y no quería dejarlo solo, mis dos hermanos menores vivían con mi madre, así que sentía cierto equilibrio familiar si estábamos repartidos de esa manera, aunque sabía muy bien que nunca podría haber equilibrio en una familia en proceso de separación o rota por así decirlo, en ese momento yo tenía 15 años y estaba a unos días de cumplir los 16, a esa edad me sentía poderoso, todo un adulto, responsable, maduro y por supuesto que no lo era.

Unas horas antes de que mi padre saliera de viaje, me dijo lo que todo padre a su hijo adolecente antes de dejarlo solo; pórtate bien, no hagas estupideces, cuídate y demás consejos que ya me sabía de memoria, me dejo algo de dinero para pasar el fin de semana y las llaves del auto por cualquier emergencia, en ocasiones me prestaba el auto para ir a la casa club que se encontraba a unas cuadras de la casa o para dar la vuelta dentro del fraccionamiento, pero nada más, tenía muy poca experiencia manejando y por mi edad no podía tramitar un permiso para conducir, por lo que no podía salir del fraccionamiento si es que no quería meterme en problemas.

Este sábado era especial, tenía la casa sola para mí, un auto disponible y todo el fin de semana por delante, nunca fui de hacer fiestas en mi casa ni mucho menos pero ese día invite al que en ese entonces era uno de mis mejores amigos, su nombre es Enrique, estudiaba conmigo, era muy extrovertido, bien parecido aunque no muy brillante, de esos chicos que impresionaba a las muchachitas haciendo trucos con el cigarro y demás tonterías, él y yo  hacíamos buen equipo para todo, andábamos para todos lados juntos casi como si fuéramos hermanos.

Ese día había amanecido lloviendo y parecía que seguiría sin parar por lo que restaba del fin de semana, era de esas lluvias lo suficientemente ligeras como para no incomodar si salías a dar una caminata, pero suficiente para que todo este encharcado, estábamos en la casa hablando de cosas que no tenían mucho sentido cuando le propuse acompañarme a un barranco que había descubierto al final del fraccionamiento en uno de esos paseos en auto que tomaba con el pretexto de adquirir experiencia, cuando llovía se formaban unas cascadas impresionantes, la naturaleza es algo que siempre me ha gustado y para mi ver unas cascadas a unas cuadras de mi casa era algo que merecía la pena ir a ver mientras se podía.

Enrique acepto emocionado, se impresiono cuando le describí las cascadas y enseguida tomamos el auto y nos dirigimos al barranco, llegamos a la última calle, a unos metros había una barda como de un metro de alto y que a lo largo definía el perímetro del fraccionamiento, de inmediato nos bajamos y con movimientos torpes nos montamos sobre la barda, estaba mojado pero no nos importaba, un poco de lluvia no nos detenía para realizar cualquier cosa que se nos ocurriese, pero en este caso la vista hacia que todo lo demás se te olvidara, podrías ser muy rudo, poco impresionable o de esas personas que les da igual todo, pero ese lugar era simplemente espectacular, el barranco era muy alto, como si la tierra se hubiera agrietado de forma brutal, brusca y al instante, pero con gracia a la vez, las grietas , las formaciones rocosas y el agua corriendo formaban cascadas por todas partes a lo largo del acantilado, agua cayendo como enormes cortinas estrellándose en las irregularidades del terreno y arboles creciendo aferrados a las paredes de lo que parecía un vacío, allí estábamos, él y yo con los ojos suspendidos tratando de no perder detalle del espectáculo natural que teníamos en frente, disfrutando de los sonidos y aromas que desprendían el escenario completo, Enrique estaba encantado al igual que yo, ya relajados empezamos a platicar sobre la escuela, chicas, autos y demás temas o tonterías que nos pasaban por la mente, le pregunte si tenía planeado algo para más tarde, me respondió que sí, que le había llamado Sol.

Sol, era nuestra maestra de inglés, estaba joven, como de unos 22 años, era una maestra muy atractiva, ojos verdes, cara bonita, tez blanca, cabello negro, delgada, busto generoso y un trasero firme y curvo, de esas chicas que te vuelven loco, sobre todo a la edad que teníamos, 16, no recuerdo bien como paso pero enrique se estaba viendo con ella fuera de la escuela, salían al cine, a bares, empezaron a tener una relación sentimental y al parecer funcionaba para los dos, ahora me doy cuenta que era un poco bizarra la situación, por la diferencia de edades y no entiendo cómo era posible que una chica de esas características y de su edad saliera con un tipo de 16 años y aparte de todo que era su alumno, a mí en ese momento me parecía genial, lo único que se me hacía raro eran las miradas que cruzaban en clase, por supuesto que nadie sabía de su relación, solo yo, así que me parecía muy cómico verlos por la noche besándose y al día siguiente en clase muy serios, uno disque aprendiendo y la otra disque enseñando... al final de los parciales los únicos que obteníamos 10 sin hacer nada éramos enrique y yo, en ocasiones me preguntaba que pasaría cuando terminaran su relación, yo daba por hecho que la clase se convertiría en un infierno incomodo hasta terminar el año, pero no.. Lo que paso es que cuando cortaron ella renuncio.

Sol le había marcado a enrique ese día para invitarnos al cumpleaños de su hermana que era un poco mayor que sol, curiosamente vivían a dos calles de la casa de mi madre, vivían solas, las dos se dedicaban a dar clases de inglés y pervertir menores supongo... jajá, sol le dio la dirección la cual inmediatamente ubique, y le dijo que nos esperaban en su casa a las 6 pm, estaríamos conviviendo en su casa y después iríamos a un bar, ese día todo estaba saliendo bien.

No paraba de llover, pero no nos importaba pues la intensidad de la lluvia se mantenía baja y no suponía amenaza alguna para cancelar los planes, decidimos que saldríamos en el auto de mi padre, pero que el manejaría, pues tenía más experiencia que yo, y con el de chofer no tendríamos problema para ir a donde sea que tuviéramos que ir y regresar a salvo, le di las llaves, nos subimos al auto y nos dirigimos rumbo a casa de las maestras.

llegamos a casa de las maestras, desde afuera se escuchaba la música que ya estaba ambientando el lugar, salió Sol a recibirnos y con una gran sonrisa y abrazos nos invitó de inmediato a pasar, habían pocos invitados y me sorprendió ver entre ellos a otros compañeros de clase, pensé en que los había invitado para que no nos sintiéramos incomodos o al menos hubiera personas de nuestra edad con las que pudiéramos platicar y pasarla bien, dentro de los invitados estaba una amiga mía, Darinka, ella estudiaba en la misma escuela que yo pero cursaba un año más abajo, a pesar de eso nos llevábamos muy bien, siempre que podíamos platicábamos en los descansos, siempre le tuve mucho cariño a esa chica, y aunque era muy guapa nunca la vi de otra manera más que como amiga, de esas amigas en que puedes confiar cualquier cosa por mala que fuera y ella no me juzgaría ni le contaría a nadie, y creo que ella también me veía de esa manera.

Después de convivir con varios de los invitados, darinka me llamo desde el otro lado de la habitación, me hizo una seña sigilosa con la mano para que fuera con ella y al mismo tiempo la expresión de sus ojos me indicaba que era importante, así que sin perder más tiempo cruce la habitación y ya estando a su lado me susurro a la oreja:

Un chico me dijo que traía marihuana y me ofreció un poco, pero no creo que sea cierto, se me hace que me dijo eso para llamar la atención. Darinka jamás había probado la marihuana, no sabía cómo era, ni a que olía y para mí era igualmente desconocido, pero Darinka creía que yo si sabía pues para ella yo sabía de todo un poco y de alguna manera me admiraba, y yo por evitar que probara alguna droga y por el cariño que le tenía le dije que me llevara con el chico, que una vez que me enseñara lo que traía seguro identificaría si era o no marihuana, claro que yo no tenía la más remota idea, así que me llevo con él, estaba fuera de la casa junto con otros chicos de la colonia, le decían el lobo, cuando uno escucha su apodo se imagina un tipo agresivo, malo, grande, imponente, y sumándole el saber que traía drogas, pues la imagen mental de un tipo así no es muy agradable que digamos, de igual manera no me intimide y fuimos hacia él, cuando lo conocí era todo lo contrario a lo que había imaginado, era un chico de 14 años, pálido, cabello rubio, muy delgado, un poco retraído y hasta me pareció simpático, así que lo salude y le dije sin tapujos que me mostrara lo que traía, que yo juzgaría si era o no marihuana, saco un pedazo de papel periódico doblado y arrugado, cuando lo desdoblo se asomó el conjunto de hojitas secas, algo así como una mala hierba triturada, así que yo sin saber que efectivamente era marihuana, le dije con un tono serio y de convicción total que eso era perejil, ni más ni menos, solo perejil, el comento que lo acababa de conseguir y que probablemente lo habían estafado, en ese momento me di cuenta que él tampoco tenía idea si era o no marihuana, así que sin pensarlo dos veces me dio el periódico y me dijo que me lo regalaba, que hiciera con él lo que quisiera, al final de cuentas era solo perejil, si yo hubiera sabido que era perejil lo hubiera tirado inmediatamente, pero lo tome y lo guarde en mi bolsillo, me quede platicando y bromeando con el lobo unos 15 minutos hasta que se despidió pues tenía que llegar a casa temprano, me pareció un chico de lo más agradable, no parecía ser un chico que le gustaran los problemas, rebelde y mucho menos drogadicto.

Hasta ahora tenía en mi poder algo que parecía marihuana pero no estaba seguro de que en realidad fuera eso porque jamás la había visto, pero definitivamente no era perejil, tenía en mi posesión algo que era ilegal, que jamás había probado, que era una droga, la curiosidad por saber que era me corroía, me sudaban las manos, no podía dejar de tocar mi bolsillo.

Sabía que la forma más práctica de saber si era o no marihuana... no era preguntando, era experimentando, así que si fumaba un poco de ese “perejil” y no sentía nada, todo era una farsa, pero si sentía algún efecto después de haberlo fumarlo efectivamente era marihuana, pero yo jamás había probado una droga, ni sabía que efectos tenia, nunca nadie me conto que se sentía, que efectos podría esperar?, Darinka se sintió protegida por mí y gracias a mi falsa sabiduría había impedido que fumara marihuana por primera vez en su vida. Poco después de haberme despedido del lobo la fiesta comenzó a apagarse y los invitados comenzaron a retirarse, Darinka se acercó, me dio un abrazo y se despidió diciéndome: sé que siempre puedo contar contigo para lo que sea, sé que de aquí se moverán a un bar, pero yo ya estoy cansada así que no los acompañare, cuídate mucho, nos vemos el lunes en la escuela, me dio un beso en la mejilla y se retiró.

Poco antes de que el lugar se vaciara por completo, llame a enrique, le platique lo que había sucedido, le mostré el paquete que guardaba en el bolsillo y le pregunte si alguna vez había probado la hierba en cuestión, me dijo que no, que en ese tipo de cosas era tan ignorante como yo, así que le propuse probarlo juntos, la curiosidad por saber que se sentía fumar marihuana me estaba matando, pero no quería hacerlo solo pues me sentía inseguro, solo si el aceptaba a hacerlo yo lo haría también, quería que mi amigo me acompañara en la experiencia, le propuse quitar un poco de tabaco a un cigarrillo, meterle un poco de esa hierva y fumarlo entre los dos, tenía que ser en ese preciso momento, en ese lugar, de otra manera lo más probable es que me desanimara al siguiente día, tiraría el envoltorio de papel periódico junto con su contenido a la basura y olvidaría lo sucedido. Sin perder más tiempo preparamos el cigarrillo y antes de fumarlo nos prometimos que sería una ocasión única, que no volveríamos a hacerlo, que solo era por experimentar y comprobar que la hierba era lo que el lobo decía que era, y que si en algún momento alguno de los dos buscaba algún pretexto para repetir la experiencia, uno de los dos tendría que frenar al otro.

Las manos me sudaban cada vez más, estaba a punto de de probar una droga de la cual no tenía ninguna información, la curiosidad aumentaba segundo a segundo alimentada de la expectativa de los efectos secundarios desconocidos que podría experimentar en los próximos minutos.

Prendí el cigarrillo y di la primera fumada, pase el humo de mi boca a mis pulmones y  lo contuve por unos momentos, no sabía si eso haría alguna diferencia, pero es algo que había visto que hacían las personas en las películas cuando fumaban marihuana, de inmediato le pase el cigarrillo a enrique y el sin pensarlo dos veces me imito, continuamos hasta terminar el cigarrillo, que era más tabaco que hierva, los dos coincidíamos en que tenía un sabor extraño, un poco metálico, pero no sentíamos nada fuera de lo normal, al notar que no se presentaba efecto alguno como era de esperarse, nos olvidamos del tema y entramos a la casa para continuar conviviendo con los invitados que aún quedaban.

Eran las 11 pm, los pocos invitados que quedaban ya se habían retirado y reunidos en la sala, solo quedábamos enrique, sol, tess y yo, bebíamos unas cervezas mientras nos poníamos de acuerdo sobre que bar visitaríamos a continuación, a mí me daba lo mismo, no me importaba el lugar, solo quería pasarla bien con mis amigos, termine mi cerveza y enseguida destape otra, era mi tercer cerveza en toda la noche, acostumbraba a tomar cerveza en reuniones y sabía perfectamente en qué punto tenía que parar, nunca me gusto la sensación de embriagues, siempre me ha parecido una sensación horrible en todos aspectos, donde ya no disfrutas, donde uno se tiene que esforzar para caminar bien y articular las palabras e ideas correctamente, creo que a nadie le gusta lo impertinente que puede ser un borracho, nadie quiere hablar con él, bailar, o lo que sea, un borracho siempre termina siendo una carga para los demás que supieron administrar su consumo del alcohol.

Cuando destape mi tercer cerveza, empecé a sentirme un poco mareado, algo que me parecía raro pero nada fuera de lo común, pensé que tal vez ese día mi resistencia l alcohol no era la óptima, así que empecé a beber esa tercer cerveza de manera pausada y controlada, conforme pasaban los minutos el mareo aumentaba, sentía que mis ideas se desvanecían, empecé a perder concentración, cuando me movía un poco, me mareaba más y más, como si estuviera sumamente borracho, no sabía que estaba pasando, nunca me había sentido así, empecé a sudar frio, tantas sensaciones extrañas me causaban un malestar cada vez mayor, yo permanecía callado sintiendo todo esto mientras veía a los demás conversar y reír, Sol noto que no estaba hablando, que estaba desconcentrado y actuaba un poco raro, me pregunto si me sentía bien, sus palabras me llegaban lentas y con retraso, ella volvió a preguntar, y yo al querer responder no pude hacer otra cosa más que vomitar, me agache un poco y sin poder controlarlo vomite, todos se sorprendieron y pensaron que me había pasado de copas, lo que en realidad estaba pasando es que la marihuana estaba actuando junto con la poca cerveza que había tomado, y el resultado era bastante desagradable, no entendía lo que estaba sucediendo, había pasado un buen rato desde que fume la pequeña cantidad de hierba y enrique estaba perfectamente normal por lo que en ese momento no relacionaba el cigarrillo preparado con lo que estaba pasando, solo pensé que se me había bajado la presión o algo por el estilo, o que ese día mi tolerancia al alcohol era nula, después de vomitar me sentí mucho mejor, me disculpe repetidamente, estaba tremendamente apenado, había vomitado la alfombra de la sala y ahora todos pensaban que estaba borracho, yo les decía que no era el alcohol, que me perdonaran, que seguro algo me había caído mal, pero que ya me sentía mejor, le pedí a sol un trapeador y demás artículos de limpieza para limpiar el desorden que había ocasionado, como se percataron que ya estaba bien, no le dieron mayor importancia al asunto y la verdad es que yo tampoco, bromeamos sobre mi condición y decidimos movernos a un bar que se encontraba en el centro para continuar con la diversión.

Salimos en dos autos, Sol y Tesis en el suyo, Enrique y yo en el de mi padre, quedamos de encontrarnos en la entrada del bar, Enrique estaba al volante y yo de copiloto como lo habíamos hecho desde un principio, camino al bar, le pregunte a enrique si se sentía bien, pues había tomado unas cuantas cervezas y me preocupaba que no pudiera manejar correctamente y nos detuviera una patrulla de tránsito o en el peor de los casos tener un accidente, jóvenes sin permiso para conducir con aliento alcohólico, era la combinación perfecta para meternos en graves problemas, sin embargo él me dijo que no me preocupara, que estaba perfectamente bien, que no pasaría nada, llegaríamos al bar, estaríamos solamente un par de horas y regresaríamos a mi casa, ya estaba listo el cuarto de visitas, ese día él se quedaría a dormir en la casa, él no me pregunto si me sentía bien, pues mis ánimos, mis ideas, mi cuerpo, habían regresado a la normalidad después de haber sido protagonista de una imitación barata del exorcista en la sala de Sol y Tess.

Llegamos al bar y nos encontramos con las chicas en la entrada, pedimos que nos dieran una mesa y pedimos algo un poco más fuerte de tomar, Sol y tess ordenaron unos cocteles de esos de colores, parecía que mientras más colores contenían más rápido se embriagaban, enrique y yo pedimos un par de cubas libres, ya instalados en el bar comenzamos a bailar, platicábamos un poco de cosas insignificantes, bromeábamos, reíamos, mi amigo y yo estábamos en un bar con buen ambiente, buena música, con dos chicas guapas que al menos nos llevaban con 6 años de diferencia que buscaban divertirse a lo máximo y pervertirnos lo más posible, como no podíamos estar felices?, de un momento a otro empecé a sentirme igual que como me sentía en casa de las chicas, tome asiento para tomar aire y tranquilizarme un poco, pero no ayudaba mucho, le comente a enrique lo que estaba sucediendo y propuse terminar la noche en ese momento, solo quería llegar a mi casa, tumbarme en la cama y no saber más de nada.

Enrique les dijo a las chicas que no me sentía muy bien y que lo mejor sería terminar la fiesta, sol trato de convencer a enrique de quedarse un poco más, lo más probable es que ese día enrique terminara en la cama de sol, pero traíamos el auto de mi padre, yo no podía manejar y me encontraba en mal estado, así que por fuerza él tenía que regresar conmigo a la casa y sol tendría que buscar otro momento para acostarse con Enrique, ahora que lo pienso ese día fui todo un aguafiestas, al menos me complace saber que ese día la amistad le gano a las hormonas.

Pedimos la cuenta, salimos del bar y los chicos del valet parking se apresuraban en acercar nuestros autos, nos despedimos, nuevamente ofrecí disculpas pero prometí que lo compensaríamos en otra ocasión, cada quien subió a sus autos y se dirigió a sus respectivas casas.

Camino a mi casa, enrique estaba muy callado, no estaba enojado ni mucho menos, estaba como desconcentrado, subió el volumen de la música y note que manejaba de una manera un poco brusca, pensé que lo percibía así porque me sentía mal, no me podía percatar si manejaba a una velocidad normal o rápida, así que sin decir nada dirigía mi vista al velocímetro en repetidas ocasiones, aunque sentía que su conducción era brusca y un poco rápida, no era mala, no perdía el control del auto, no se salía de su carril ni nada fuera de lo normal. Por fin habíamos llegado a la puerta de acceso del fraccionamiento, los vigilantes ya me conocían así que nos abrieron las plumas de inmediato, las calles del fraccionamiento eran bastante anchas, el camino contenía curvas largas y pocos topes, a esa hora todos estaban en sus casas o seguían en la fiesta, así que no había tráfico, éramos los únicos recorriendo la calle principal, Enrique se sintió cómodo y empezó a acelerar, le comente que bajara un poco la velocidad, me dijo que estaba bien, pero en realidad no hizo caso, conducía como si no pudiese distinguir si íbamos normal, rápido o muy rápido, eso era porque el también traía los efectos de la marihuana solo que el los estaba experimentando de una manera muy distinta a la mía, yo me sentía una plasta derretida en el asiento, mareado y cansado y él se sentía corredor de fórmula 1, a mitad del camino había una curva larga, no muy cerrada pero al final de cuentas era una curva y terminaba justo en un tope, Enrique la tomo a una velocidad alta y justo antes de que terminara la curva perdió el control del auto, empezamos a derrapar y a zigzaguear por la avenida, yo estaba asustado, sabía que podíamos estrellarnos en cualquier momento y era justo lo que no quería que pasara, pude haber evitado ese momento si le hubiese llamado la atención de una manera más enérgica a enrique, mi corazón se aceleraba cada vez más, mis músculos se tensaban, mi cuerpo se preparaba para recibir un impacto, tenía la seguridad de que nos estrellaríamos con un poste o una barda, de repente sentí como pasamos bruscamente el tope que daba fin a la curva, nuestros cuerpos se sacudían entre el asiento y el cinturón de seguridad, al menos traíamos el cinturón puesto, sabía que enrique estaba igual de aterrado que yo, los dos cerramos los ojos fuertemente esperando el impacto final, de repente el auto se detuvo, no hubo impacto final, solo fuertes sacudidas, el auto quedo sema montado en el camellón, abrimos los ojos, nos volteamos a ver, estábamos confundidos y bastante asustados, ni una palabra salió de nuestras bocas, nuestras miradas lo decían todo, Enrique se incorporó y continuamos camino a casa a una velocidad  moderada, antes de llegar le dije: lo que acaba de pasar fue algo muy malo, pudimos haber muerto, no importa el auto, un poste de luz o lo que fuese, pudimos haber perdido la vida en una calle sola a solo unas cuadras de la casa, lo único que quiero en estos momentos es llegar y descansar, no hablemos más del asunto, lo bueno es que no nos ha pasado nada, ya mañana revisaremos si el auto sufrió algún daño, el solo dijo que estaba bien, aun le temblaban las manos y no podía creer lo imprudente que había sido.

Por fin habíamos llegado a casa, bajamos del auto algo tensos pero aliviados de que habíamos llegado bien y que ese día estaba por terminar, entramos, le dije que el cuarto de visitas estaba listo, que tratara de descansar y que mañana por la mañana nos veríamos para comenzar un nuevo día, subí a mi cuarto y me tumbe en la cama, estaba exhausto física y mentalmente, ya no me sentía tan mal, sin pensar más en lo que había ocurrido me quede profundamente dormido.

Por la mañana baje a despertar a enrique, le dije que se bañara y se vistiera, que saldríamos a desayunar algo, una vez listos salimos para tomar el auto, antes de subir lo revisamos, parecía no haber sufrido rasguño alguno así que enseguida nos dirigimos a un pequeño restaurante para acabar con la resaca y el hambre que nos invadía aquella mañana, a mitad del camino suena mi celular, era darinka y quería verme pues tenía algo que contarme, cambiamos de rumbo y fuimos a casa de darinka para invitarla a desayunar con nosotros.

Una vez reunidos los tres en el restaurante empezamos a ordenar, primero nos llevaron unos jugos de zanahoria con naranja que sabían a gloria, mire a darinka y le pregunte sobre lo que quería decirme, me dijo que ayer por la noche había ocurrido algo horrible, que no podía creer lo que había sucedido, que se enteró porque un primo suyo es policía y había atendido la urgencia y  unas horas antes de marcarme su primo le había contado con detalle lo que había sucedido.

Darinka continuo diciendo, recuerdas al lobo? Bueno él vive a una cuadra de donde yo vivo, ayer después de la fiesta llegue a mi casa, prendí la tele y cuando empezaba a prepararme para dormir, de repente se escucharon sirenas, muchas patrullas pasaban cerca de la casa, mis ventanas se iluminaban de rojo y azul y todas traían las sirenas encendidas, era un escándalo en toda la cuadra, pensé que se habían metido a robar a una casa o había ocurrido un accidente de tránsito cerca, así que no le tome mayor importancia y una vez que silenciaron las sirenas me fui a dormir.

Hoy por la mañana mi primo que es policía me llamo por teléfono y me pregunto que si ya estaba enterada de lo que había sucedido cerca de mi casa, le dije que no, que solo sabía que había pasado algo por el escándalo generado por las patrullas pero fuera de eso no sabía nada más.

El primo de darinka le había explicado con lujo de detalle el motivo por el cual llegaron tantas patrullas a la casa del lobo, lo que sucedió fue lo siguiente:

El lobo, después de sentirse estafado porque alguien le había vendido perejil envés de marihuana decidió retirarse de la fiesta en la que nos encontrábamos la noche anterior, se dirigió a su casa, una  vez dentro de la casa fue directo a la cocina, tomo un cuchillo de chef, de esos grandes que se usan en cocina para cortar verduras, carnes o cualquier cosa que tuviese que ser cortada, se dirigió al cuarto de su hermano menor de 8 años de edad que ya estaba dormido, se acercó a la cama y empezó a apuñalarlo en el tórax, brazos, piernas, cabeza, daba igual, el solo clavaba el cuchillo una y otra vez, cuando su hermanito ya no se movía, le arranco los ojos y lo decapito, tomo la cabeza, salió del cuarto y fue directo a la sala de tv, sintonizo un canal de caricaturas para niños, puso la cabeza sin ojos sobre la tv y se sentó en el sillón viejo que quedaba frente a la pantalla, una vez que se sentó se quedó inmóvil, simplemente se sentó con la ropa, cara y manos llenas de sangre y se quedó como zombi con los ojos perdidos en la caricatura infantil que proyectaba el televisor que escurría la poca sangre que le quedaba a la cabeza de su hermano.

Esa noche la madre del lobo había salido a tomar unos tragos con sus amigas, se dice que el lobo sufría de esquizofrenia paranoide y que ese día habían olvidado medicarlo, la madre del lobo llego a su casa esa noche para descubrir la grotesca escena, sangre por todos lados, al lobo totalmente ido y ensangrentado, la cabeza de su otro hijo sobre la tv y un pequeño cuerpo destazado en el cuarto de su pequeño.

El primo de darinka dijo que la policía se había enterado por los vecinos, que escuchaban gritos, llanto y cosas que se rompían, que encontraron a la madre hincada abrazando la cabeza del niño de 8 años y que el lobo no se movía, no decía nada, no escuchaba, dicen que estaba totalmente desconectado.

Enrique y yo estábamos impactados por la noticia, era de no creerse, al escuchar a darinka se me ponía la piel de gallina y escalofríos recorrían mi cuerpo, terminamos de desayunar de mala gana, el hambre se había esfumado y no podía quitar de mi mente las horribles imágenes que se formaban dentro de mi cabeza, al salir del restaurante pedimos dos taxis, uno para darinka y otro para enrique, yo regresaría en el auto de mi padre a la casa, pues era domingo y no había tráfico, aparte de que el lugar donde nos encontrábamos quedaba muy cerca del fraccionamiento, llegaron los taxis con un par de minutos de diferencia entre uno y otro y me despedí de mis amigos dándoles un fuerte abrazo, sentía una fuerte necesidad de abrazarlos, una vez que abordaron los taxis y se fueron, tome el auto y maneje tranquilo rumbo a mi casa, poco antes de llegar decidí desviarme un poco y fui directo al barranco de las cascadas, ya no estaba lloviendo así que ya no habían cascadas, pero aun así me encantaba ir a ese lugar, era relajante, no había ruidos, todo era calma en ese gran despeñadero, era un lugar donde la reflexión se daba al natural, el día estaba despejado y semi soleado, se podía percibir ese olor tan agradable de la tierra de campo húmeda.

Llegando al barranco me senté sobre la bardita, en el mismo lugar donde siempre me sentaba, mientras fijaba los ojos en las enormes formaciones de piedras desgajadas, preguntas, ideas e imágenes revoloteaban en mi cabeza, lo fácil que pudo haber sido tomar una mala decisión la noche anterior bajo los efectos de la marihuana y el alcohol, si enrique y yo no hubiéramos tenido tanta suerte de no estrellarnos con algo en el auto, tal vez estaríamos hospitalizados en estos momentos o muertos en el peor de los casos, o pudimos haber ocasionado un accidente y matar a alguien más, la pesadilla que le hubiera hecho pasar a mi familia al saber que su hijo a muerto en un accidente de auto bajo la influencia de alcohol y marihuana, que desperdicio, que estúpida manera de morir, como es que alguien que parece ser tan inofensivo y normal puede tener una enfermedad mental grave que puede llevarlo a hacer cosas que parece ser que solo pasan en las peores pesadillas, no puedo imaginar el dolor y terror que sintió la madre del lobo, o el dolor e impotencia de su hermanito cuando supo que estaba siendo asesinado por su hermano y no podía escapar, solo podía pensar en lo estúpido que uno puede ser, en la suerte que tengo de no padecer una enfermedad mortal o mental, en la suerte  de llevar la vida que llevo, poder estudiar, no preocuparme de no tener que comer o un techo donde dormir, y lo fácil que es tirar todo por el barranco, como cuando se forman las cascadas al llover.

Dicen que en promedio una persona en el transcurso de toda su vida se topa con 5 asesinos o psicópatas que probablemente terminen asesinando a una persona, ese día conocí al primero, sé que lo que impulso al lobo a asesinar fue su enfermedad mental, sin embargo lo catalogare como el primero en conocer, aun no sabía que me toparía con más asesinos, el segundo lo conocí en la universidad, pero esa es otra historia.

 

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