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9 min
El Marqués Vestra de Luna Quala
Ciencia Ficción |
19.01.21
  • 5
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Sinopsis

Un inicio que tengo por ahí de batallas de naves, imperio galáctico y todo eso.

Capítulo 1. Príncipe en apuros.

 

El príncipe Borsis acababa de salir de la academia militar del Imperio Kolgabal, siendo asignado, por puro y duro enchufismo, al puesto de capitán de un crucero ligero en la tercera flota.

 

Y había llegado el momento que el príncipe no quería que llegase, una batalla real, y qué batalla.

 

La flota enemiga era tres veces superior en número, las tres rápidas fragatas que iban en avanzadilla para detectar al enemigo habían caido en una emboscada, a duras penas una había vuelto bastante dañada por lo que se puso, por orden del almirante, detrás del acorazado que hacía de nave insignia.

 

Los cuatro destructores que hacían de escolta se dispusieron a acometer su función, pero no tardaron en convertirse en chatarra espacial ante el ímpetuoso avance de la numerosa flota enemiga.

 

Aparte de la nave de Borsis solo quedaban el acorazado y un destructor, el almirante dio orden de retirada, y a ello se pusieron, pero el acorazado fue interceptado y reventado en miles de pedazos.

 

El segundo de Borsis, Javal, amigo de la academia, le informó que ahora era el almirante en funciones.

 

El príncipe le envió al otro capitán que quedaba orden de huir en otro vector para ver si al menos uno conseguía la huída.

 

Y ordenó al piloto acelerar al máximo, pero la cosa no pintaba nada bien, les estaba alcanzando, cinco fragatas disparaban constantemente contra los impulsores y los láser defensivos de retaguardia no parecían disuadirles de su objetivo.

 

Impulsor uno dañado, dijo Javal, y creo que el segundo no tardará en caer, estamos jodidos.

 

Joder Javal, respondió Borsis, para comentarios así mejor no digas nada.

 

El oficial de comunicaciones que siempre estaba callado habló: Mensaje del Kraken Vomitón, movernos a coordenadas (0, -3, 9).

 

Lo cualo dijo el príncipe.

 

Que nos apartemos coño, dijo Javal, y rapidito, piloto ¿a qué está esperando?.

 

Lo siento segundo, dijo el piloto mientras maniobraba ligeramente tarde y en el visor principal se veía como el superacorazado Kraken Vomitón desactivaba su camuflaje y soltaba unos chorros de plasma desde sus cañones laterales y después los cañones láser llenaban la posición que acababa de dejar el destructor Peleón que capitaneaba el príncipe.

 

Algunos láseres impactaron contra el blindaje del Peleón causando daños muy leves, si no se llega a apartar la nave habría sufrido un daño más severo, pero ningún arma de plasma iba dirigido hacia allí.

 

Dos fragatas enemigas fueron alcanzadas de pleno por las armas de plasma convirtiéndose en un amasijo amorfo, una tercera sufrió un daño ligero por esta arma y al igual que las otras dos, que estaban poniendo a prueba su blindaje frente a las armas láser de una nave más de treinta veces más pesada, decidieron alejarse de allí lo antes posible.

 

El superacorazado lanzó unos garfios, enganchó al Peleón y se alejó de allí a velocidada máxima, y qué velocidad, duplicaba a la de Peleón cuando estaba en perfectas condiciones a pesar de ser una nave mucho más grande.

 

Borsis, acompañado de su segundo, insistió en subir a la nave que les había rescatado a agradecer personalmente al capitán su rescate.

 

Mientras iban en un pequeño transbordador el príncipe le decía a su amigo que no sabía que la flota tuviese superacorazados.

 

Javal respondió: no me digas, eso es por que no los tiene, tal vez si no hubieses sido un tan penoso estudiante sabrías lo que es el Kraken Vomitón.

 

Ilustrame, segundo de mierda, contestó Borsis.

 

¿Recuerdas esa parte del libro de historia de segundo donde hablaba de como durante la guerra civil un señor, un barón, dos condes y un marqués se unieron al bando de tu abuelo?

 

Vagamente, dijo el príncipe.

 

Ya ya, y mis cojones son cuadrados, respondió el amigo. Pues cuando vencieron tu abuelo les recompensó con una enorme cantidad de dinero y el marqués pidió poder actuar como corsario con patente el y sus sucesores; y con el dinero importó un superacorazado de última tecnología del Imperio Yova.

 

Ah, entiendo dijo Borsis, entonces este es uno de los descendientes del marqués que sigue con la nave heredada.

 

Mal, dijo Javal, este es el propio marqués Vestra, un mejorado genéticamente de doscientos años según se cree, si hubieses estudiado más el libro de historia sabrías que es además el cuarto en la linea de sucesión de nuestro imperio, su madre era la tía de tu abuelo. Vamos que si tu, tu hermana y tu prima desaparecéis del mapa el sería el sucesor cuando tu padre muera.

 

¿Qué me cuentas? Si no me lo dijeses tu, que te he traído por empollón y capaz, no lo creería.

 

¿Me estás halagando señor? Cuidado al entrar con el transbordador, va demasiado escorado.

 

 

Capítulo 2. Vestra y el príncipe.

Borsis y su segundo habían sido trasladados al puente de mando, allí en una enorme sala de mando se veía una comodísima silla de capitán, muy alejada de la normativa de las naves de guerra del imperio, desde la que había acceso a varias computadoras y todos los sistemas de la nave.

 

Si también había puestos de control para los oficiales, pero si Vestra quería podía manejarlo todo el solo, como había hecho en la batalla precedente.

 

Javal echó rodilla al suelo y le dió un codazo a su amigo en la pierna mintras decía, agacha la cabeza, es un pariente de mayor edad, protocolo, protocolo.

 

Vestra miraba divertido mientras el también inclinaba la cabeza frente al heredero del imperio.

 

Habló el príncipe con un "muchas gracias por salvarnos... pariente".

 

No hay de qué respondió el marqués, ya le pasaré la factura al viejo bribón de tu padre, que será el doble, porque también rescaté la otra nave antes de venir a buscarte, si hubiese sabido que estabas en esta tal vez os hubiese rescatado primero a vosotros.

 

Vestra apuntó con el dedo a Javal, ¿tu muchacho eres Javal?

 

Si respondió este cuando le preguntaron.

 

Ah, buen segundo Borsis, dijo Vestra. Cuando buscaba a mi tercera esposa entre los treinta primeros de la promoción de este año observé por curiosidad las nuevas caras en los puestos de oficiales, un expediente notable el de tu amigo, y veo que te amaestra cuando puede y cuando te dejas, también miré tu expediente y mejor que no hablemos de el.

 

Cierto replicó el príncipe, mejor no hablemos de mi expediente. ¿nos llevarás al astillero imperial de la zona?

 

No, dijo Vestra, esta zona va a ser perdida, se ha ordenado evacuar, os llevaré a mi luna Quala a hacer reparaciones, en la cena a las once os contaré los detalles, si me disculpan iré a a bañarme y jugar un rato al ordenador. Palifa querida, acompáñales a los aposentos para invitados.

 

Borsis miraba como su pariente desaparecía de allí para irse a bañar y jugar al ordenador... increible pensaba. No estaba acostumbrado a que la gente pasase de el.

 

Javal estaba diciéndole a Palifa que si les indicaba la habitación buscarían como llegar con ayuda del ordenador personal del traje, pero la mujer insistió en acompañarles.

 

Por cierto Borsis, Palifa es la hija mayor de Vestra, por si no lo recuerdas del libro de historia.

 

El príncipe volvio la cabeza hacia la mujer y dijo que era un gusto conocerla.

 

Lo mismo digo, replicó la mujer, que era la primera en la linea de sucesión de la Marca Quala y la quinta a su propio imperio.

 

Cuando llegaron a los dormitorios para invitados y Javal recibió el mejor cuarto, el príncipe Borsis no se quejó, y cuando Javal fue a verle tuvo una larga clase de historia, para ponerse al día.

 

El comedor de oficiales estaba decorado de forma cuasimedieval, aunque el plástico blindado había cambiado algunos componentes, la apariencia de piedra y madera daba el pego al ojo inexperto.

 

Allí estaban el marqués, su hija Palifa, la primera mujer del marqués, Radiba, que hacía de segunda en uno de los turnos y su tercera mujer Berona que hacía lo mismo, ser segunda en otro de los turnos.

 

El tercer turno lo cubría Palifa, los tres turnos solían ser algo habitual en las naves tan grandes, por lo que no soprendió a los invitados cuando se presentaban las mujeres diciendo nombre y rango.

 

Vestra habló, bien, he recibido órdenes del emperador, desde ahora soy el mando de la segunda flota y tengo plenos poderes.

 

El acorazado que es asignado como nave insignia de la segunda flota estará capitaneado por mi hija Palifa, de segundo estará su anterior capitán y su segundo, pero quiero meter un tercer turno allí así que Javal irás allí a ayudar a mi hija, te voy a sacar de tu área de confort.

 

Javal escuchó y calló, ser segundo en un acorazado acarreaba mejor sueldo que serlo en un crucero ligero.

 

Borsis estaba empezando a protestar cuando Vestra le cortó, le apuntó con el dedo y dijo: Tu ocuparás el puesto de segundo que deja mi hija, y te voy a enseñar, pero también tendrás que estudiar mucho por tu cuenta, según se no eres tonto, solo un vago, y eso tiene remedio.

 

Estaré en el puesto de mando cuando te toque ser segundo para enseñarte personalmente, así que ni una queja en público, ahora cenemos.

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Vimara significa "Famoso en la Batalla", como el señor de la guerra y caudillo gallego que reconquistó Oporto a los moros. Desde pequeño me han gustado la fantasía y la ciencia ficción. Ya de niño me inventaba mis historias y ahora quiero escribirlas. Propicios días/noches.

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