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10 min
el niño en la ventana
Drama |
10.09.15
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Sinopsis

a veces pensamos que la época mas feliz de nuestras vidas fue nuestra niñez. pero la de nuestro protagonista fue un infierno.

 

Esta es la historia de un niño llamado Samuel, él tenia 7 años de edad, era el hijo menor de la familia Torres una familia rica y poderosa; sus padres no le mostraban mucho afecto. Samuel tenía la mirada triste, su cuerpo era delgado, de piel trigueña y ojos oscuros. Mateo su hermano mayor, la adoración de los Torres, lo odiaba desde que nació. Siempre lo hacía llorar. Samuel nunca Salía de casa, sus padres debían trabajar y por ello lo dejaban a cargo de su abuelo el señor Roberto, un hombre orgulloso y de mal carácter. Samuel miraba jugar a otros niños.

Atreves de una ventana que daba a la calle principal, mientras su abuelo leía el periódico, Samuel se acerco con miedo a su abuelo y le dijo  –abuelo quiero salir a jugar. Su abuelo baja el periódico y le dice –no ves que estoy ocupado leyendo mi periódico, tú no puedes salir a la calle Samuel, no molestes. Su abuelo siguió leyendo su periódico. Samuel se subió a la ventana, para continuar viendo jugar a esos niños en la calle, se veían felices. Aquellos niños lo miraban y se burlaban de él, le gritaban insultos y lo hacían llorar.

Al llegar sus padres, Samuel salía corriendo a recibirlos con los brazos abiertos, pero lo único que recibía de ellos era una mirada de desprecio, el inocente lo aceptaba de buen modo. Cuando Mateo llegaba de estudiar, se encerraba en su cuarto a jugar video juegos, Samuel lo vio y entro a su cuarto; quería jugar con su hermano mayor. Pero Mateo no le gustaba jugar con él. Samuel tomo un carro de colección de Mateo que tenía sobre una repisa, Samuel no lo alcanzo y se subió a la repisa, Mateo no lo había visto, cuando Samuel pega un grito, se había caído de la repisa.

Logrando desconcentran a su hermano del juego. Este corre y le pregunta molesto – ¿Qué hiciste tonto?  – ¡dañaste mi auto de colección!  – ¡ya cállate!, -y le pego una bofetada -¡lárgate de mi cuarto!  Le grito. Samuel salió corriendo y su mamá le pego por lo que le hizo a Mateo, y lo castigo encerrándolo en su cuarto; Samuel no paraba de llorar. Mientras su familia terminaba de cenar, su hermano Mateo le llevo la cena, Samuel lo miraba con miedo, y se escondió detrás de una silla, -¿me vas a pegar otra vez? Le pregunta Samuel con miedo.

Ganas no me faltan, no sabes cuánto te odio, Samuel le dice -yo si te quiero eres mi hermano. Mateo lo mira con rabia. – ¡mejor comete esto! , y le tira el plato de comida al suelo como a un perro. A la mañana siguiente Samuel se sube a la ventana, pero no ve a los niños juagar. Pero si ve a una joven que lo saluda desde una ventana. Y él  le responde el saludo. Ella abre la puerta y se dirige Asia él. Samuel ve que Ella trae algo en su mano, era una manzana, cuando se acerca a Samuel le regala una sonrisa, ella lo saluda -¡hola! -¿Cómo te llamas?, -me llamo Samuel. -Mucho gusto me llamo Sara, soy tu nueva vecina. Y te traje una manzana. Samuel la recibió con agrado,    ¡gracias!, -¡bueno! le grita Sara mientras se aleja. Samuel se está comiendo la manzana. Su abuelo lo ve y le grito -¿quién te dio esa manzana?, Samuel le respondió -una muchacha, -se llama Sara. -Dame esa manzana, Samuel se reusaba a dársela  -¡que me la des!, No quiero que la gente piense que tengo un nieto muerto de hambre. -Te voy a cerrar esa ventana. – no abuelo, por favor no la cierres.

Su abuelo cerro la ventana y Samuel se puso a llorar, - eres malo abuelo le dice Samuel entre sus llantos. Pero Roberto ignora esas palabras. Sara le había tomado cariño a Samuel, lo veía como a un niño indefenso y dulce, ella tuvo un hermano, pero este falleció a causa de una viruela, él se llamaba Alejandro y tenía 8 años de edad cuando murió.

Cada navidad como era costumbre, la familia Torres realizaba una cena navideña, invitaban a medio mundo. Todos lucían su mejor traje y compraban los mejores regalos. Había tanta comida como para alimentar una ciudad completa. Samuel estaba sentado sobre un asiento en la habitación de su madre mirándola maquillarse. Samuel le dice -eres muy bonita mamá, ya lo sé Samuel, responde ella fríamente, -por favor vete a cambiar para la cena. Tu ropa esta en el cuarto, dile a la empleada que te ayude a vestir. Yo estoy muy ocupada. Samuel nunca le extraño el trato de su madre hacia él. Los empleados eran las únicas personas que le demostraban cariño. Lo que no sabía Samuel era que su amiga Sara estaría en aquella cena navideña. Era la sobrina de la cocinera de la familia Torres, Sara le pidió a su madrina que la llevara para ayudarla y de paso poder ver a Samuel. Había mucho movimiento esa noche, los empleados corrían de un lugar a otro como si el tiempo los persiguiera. La cocina era un caos había mucho que hacer, justo en ese momento dentro Sonia la ama de llaves, buscando a una empleada para que vistiera a Samuel. Sara pensó que era su oportunidad y se ofreció, -¿Quién eres tú? Pregunta Sonia sorprendida, es mi sobrina contesta la cocinera, le pedí que me ayudara como puedes ver hay mucho oficio en la cocina, ella podrá ayudar al Niño Samuel. Sonia condujo a Sara al cuarto de Samuel, estaba  subido sobre una pequeña mesa frente a la ventana. Su cuarto era inmenso pero no había muchas cosas en el, estaba su cama, una lámpara mediana, algunos cuadros con tristes paisajes, había un sofá gris en una esquina del cuarto y un oso negro que daba miedo.

Samuel se voltea y ve a Sara en la puerta, no podía ocultar su alegría, Sara extiende sus brazos en busca de un Abrazo, Samuel se lanza a sus brazos, vengo a ayudarte a vestir Samuel, le dice Sara. ella realmente quería a Samuel porque le recordaba a su pequeño hermano. – ese oso me da miedo. Dice Sara temerosa, Samuel se ríe, - me gusta porque fue un regalo de mi papá, -¿Porqué no tienes juguetes en tu cuarto? Le pregunta Sara con curiosidad. – mi madre los dio a una casa-hogar, solo me dejo el oso. -¿Y no te aburres sin tus juguetes?, ya estoy acostumbrado a estar sin ellos. El silencio se hizo presente en el cuarto. Sara se dio cuenta que Samuel no era un niño normal, era un niño especial y dulce. Pero de algo estaba segura Sara era que Samuel no era feliz con su familia. La cena se realizo y fue todo un evento. Los padres de Samuel, su hermano mayor Mateo, familiares, vecinos, amigos. Sara estaba cerca de Samuel como su ángel guardián; no quería descuidarlo mientras estaba cerca de el. La cena llegaba a su fin y se acercaba la hora de repartir los regalos. Todos estaban ansiosos; unos de los invitados le dio un regalo a Samuel pero su hermano se lo arrebato de las manos. Él pensó que por ser el hermano mayor le correspondía abrir el primer regalo. Samuel no dijo nada pero su mirada lo decía todo, estaba triste.

Cuando todo termino, Sara se llevo a Samuel a comer algo de pastel que había quedado, desafortunadamente Mateo los vio y le conto a sus papás que Samuel estaba comiendo pastel Su madre le tira el pastel de su pequeña mano, y le limpia bruscamente la boca, - sabes que no debes comer nada dulce antes de dormir, tienes pesadillas. A Sara no le pareció justo y se molesto  Y les grito –basta ya, No ven que su hijo es un niño especial y dulce, el no merece que lo traten así. Samuel solo la miraba detenidamente. La señora Torres bofeteo a Sara, - como te atreves, eres una insolente, quiero que te largues de mi casa ahora mismo. Samuel salió corriendo, estaba llorando. Y no precisamente por el pastel que no se comió. Si no porque su madre había bofeteado a su única amiga. Él se escondió debajo de su cama con su oso negro. No paraba de llorar, sus padres le ordenaron que abriera la puerta. El no la abrió una de las empleadas fue por las llaves. Y abrieron la puerta. Pero Samuel se había escapado por la ventana, Sara había logrado subir por la ventana y rescatar a Samuel. No se sabe como lo hizo, ahora Sara tenia a Samuel a su lado. Y podía protegerlo de su familia.

Los años pasaron y la familia Torres dieron por muerto a su hijo, la verdad era que nunca lo amaron, su madre no deseaba tener más hijos, y su esposo mucho menos; cuando la señora Torres quedo en embarazo casi muere. El embarazo de Samuel le dio muchas dificultades y quebrantos de salud. Inclusive le dejo una horrible cicatriz en su vientre, por esa razón lo aborrecía. Ella no supo ser una madre comprensiva con Samuel. Y prefirió hacer de cuenta que había muerto y así fue, todos lo dieron por muerto. Mientras tanto Sara y Samuel continuaron juntos Por siempre, Sara estaba segura que Dios le había mandado a Samuel como un regalo después de perder a su hermano. Samuel era ahora un niño realmente feliz. Y se sentía amado y protegido por Sara. su ángel guardián.

Ella, su madrina y Samuel Vivian en un pequeña casa de campo, que heredo Sara de su padre. Samuel no olvidaba por completo a su familia y a su hermano Mateo, pero al recordar lo infeliz que fue con ellos. Se le pasaba la tristeza; porque ahora le esperaba una mejor vida al lado de las personas que demostraron el verdadero amor de una familia.

 

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