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30 min
Él: Parte 2 - Diario de una Víctima
Terror |
08.03.15
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Sinopsis

Diario de una Víctima es la segunda parte de la serie de relatos "Él". En esta parte Mónica Sanders, una mujer de 21 años, relata por medio de un diario lo que pasa en su vida diaria desde que se fue a vivir sola a la casa que le heredó su abuelo. Pero todo cambia cuando una serie de acontecimientos extraños empiezan a suceder, lo que la obliga a instalar cámaras de seguridad y lo que estas revelan es muy perturbador.

Diario:

Me llamo Mónica Sanders, tengo 21 años y este diario lo escribo para tener “grabado” lo que estaré haciendo ahora que vivo por mi cuenta.

Mi abuelo murió hace cuatro meses y me dejó su casa por ser la mayor de todos sus nietos para que, cuando me casara, empezara a formar una familia pero como siempre he querido vivir por mi cuenta decidí mudarme lo más pronto posible. Aunque la casa es bastante amplia para que sólo una persona viva allí y está en medio del bosque a media hora de la ciudad, por fin tengo completa privacidad y puedo hacer lo que me venga en gana.

 

Parte 1

 

16 de noviembre de 2004 (20:31):

Hoy tuve un día un poco estresante. Una señora vino a las nueve de la mañana a recoger unos diseños y mi alarma que normalmente suena a las 7, no me despertó. Fue el sonido del teléfono lo que hizo que me levantara corriendo. La señora llamaba furiosa porque llevaba cinco minutos tocando el timbre y era la tercera vez que me llamaba.

No sé qué hice para arreglarme y vestirme pero en cinco minutos ya estaba atendiendo a la señora. Estuvo un poco más de media hora en mi casa y después se marchó.

 Esos diseños debían estar en la empresa al mediodía y el gerente me llamó un poco después de las 13 horas preguntándome cuál era el paradero de esos diseños y de la señora que vino por ellos. Yo le contesté que ella había salido de mi casa con los diseños antes de las 10 de la mañana y de pronto el teléfono había dejado de funcionar y no pudimos terminar la llamada correctamente.

Quería almorzar pero, como era mi primer día viviendo sola, no tenía nada en el refrigerador. Quería ordenar comida rápida pero no funcionaba el teléfono de mi casa ni mi celular e incluso intenté llamar desde mi otro celular que sólo lo uso para el trabajo y tampoco me comunicó. Sólo podía escuchar estática. Me cansé de intentar y decidí ir al supermercado a hacer las compras.

En el camino encontré un auto que se había desviado y se había salido de la carretera para ir a estrellarse contra un árbol. Había cuatro policías investigando el accidente. Frené el auto y me bajé para ver qué había pasado y si podía ayudar en algo. No se encontraron víctimas, ni sangre, ni documentos de identificación. Sólo estaba el auto y para mi sorpresa, en un maletín café estaban mis diseños por lo que inmediatamente informé a uno de los policías que era la señora Claudia Muñoz y les expliqué la razón por la que ella estaba en esta carretera.

Los policías intentaron comunicarse con la comisaría más cercana pero sus radios no funcionaban por lo que intentaron usar sus teléfonos celulares, los cuales tampoco funcionaron. Decidieron ir directo a la comisaría a informar sobre la señora y por fin pude ir al supermercado como tenía planeado.

         

* * *

Después de casi una hora de camino llegué al supermercado. Mi celular por fin funcionaba. Posiblemente la razón por la que no tenía señal es porque vivo en medio de una montaña pero aun así me pareció raro que los policías no hayan podido comunicarse con sus radios.

Compré todas las cosas que necesitaba y me subí al auto para regresar a casa. Iba escuchando Polly de mi grupo favorito Nirvana pero fue interrumpida por una gran estática que sonó tan fuerte que tuve que apagarlo. Si hubiera estado escuchando radio lo habría entendido pero lo que me pareció muy extraño fue que estaba escuchando esa canción en su disco original que ya había escuchado cientos de veces completo y nunca me había dado problema hasta hoy. Y lo más extraño fue que me ocurrió cerca de donde fue el accidente de la señora Muñoz.

 

Llegué a casa casi a las cinco de la tarde y mi celular seguía funcionando. Intenté llamar a casa para verificar que mi celular funcionaba y me contestó mi hermano Alex. Hablamos unos minutos y colgamos el teléfono. Me quedé pensando en lo raro que era que en la tarde no haya funcionado y en la mañana y ahora sí. Al principio pensé que eran problemas con la compañía telefónica pero nuevamente recordé lo de las radios de los policías. Decidí no pensar más en el tema así que fui a la cocina a prepararme algo de cenar aunque era algo temprano para eso pero tenía mucha hambre.

Decidí ver una película y cuando terminé de verla he venido a sentarme a escribir esto. Creo que ya es hora que me vaya. Continuaré escribiendo mañana.

 

17 de noviembre de 2004 (10:54)

Desperté a las tres y media de la mañana y bajé por un vaso de agua. Al llegar a la cocina no pude evitar sentirme observada pero, ¿por quién? Tomé un cuchillo de la cocina y salí a investigar. Investigué en la alberca y no encontré nada; después fui a los columpios en donde mis hermanos, primos y yo jugábamos de pequeños y tampoco había nada. Cuando me di la vuelta para entrar nuevamente, la puerta se cerró en mi cara. Lo hubiera comprendido si hubiese sido el viento pero no sentí nada. Y para mi desgracia esa puerta sólo se puede abrir desde adentro así que le di la vuelta a toda la casa esperando que la puerta principal estuviese sin seguro o que hubiese alguna ventana abierta pero no fue así.

Me senté en el suelo de la desesperación. No sabía si dormir afuera o romper una ventana con una roca pero en el tiempo en el que me decidía por esas dos cosas me quedé dormida frente a la puerta principal.

Cerca de las 10 desperté pero ya no estaba acostada frente a la puerta principal sino que estaba frente a la piscina. Me pareció muy extraño porque no soy sonámbula. Dos policías fueron los que me despertaron y uno de ellos me prestó su celular para llamar a un cerrajero. En lo que éste venía, los policías me hicieron algunas preguntas de la señora Muñoz.

-¿A qué vino ella ayer a su casa? –preguntó el policía con tono serio.

-Vino a comprarme unos diseños de vestidos de boda.

-¿Y usted sabe que iba a hacer ella al marcharse de su casa?

-Pues, no –contesté- pero imagino que iba a ir a entregarlos a la empresa en la que trabajaba porque en la tarde me llamó el gerente preguntando dónde estaban ella y los diseños.

-¿A qué hora salió ella de su casa, disculpe? –preguntó el otro policía.

-Salió un poco antes de las 10 de la mañana.

Ambos me agradecieron y se quedaron conmigo hasta el momento en que el cerrajero llegó y me ayudó abrir la puerta y me recomendó que de ahora en adelante deje una llave en algún lugar escondido del jardín por si me vuelvo a quedar afuera.

Subí a mi habitación y ahora estoy escribiendo esto que tengo la memoria fresca. No dormí bien anoche por lo que me acostaré en mi cama e intentaré dormir un par de horas.

 

17 de noviembre de 2004 (23:01):

Otra vez sucedió; logré dormir dos horas y media y cuando desperté estaba en el suelo del comedor. Al parecer soy sonámbula.

Cuando subí a mi habitación mi puerta estaba cerrada. No creo que estando sonámbula la hubiera cerrado pero no le di mucha importancia por lo que sólo entré, escogí mi ropa y me fui a bañar.

Ya era muy tarde para desayunar pero tenía demasiada flojera como para cocinar el almuerzo así que sólo comí cereal.

Más tarde sólo trabajé en unos diseños que estaba por terminar, leí un libro, coloqué una llave de repuesto en una caja pequeña y la enterré al lado de un árbol que está en la entrada y ahora estoy aquí escribiendo esto. Sin incluir lo que ya mencioné, no sucedió nada interesante a lo largo del día.

           

18 de noviembre de 2004 (20:05)

Los problemas de sonambulismo cada vez están peores. ¡Hoy desperté en la calle! Gracias a Dios vivo aislada de la sociedad y por eso no pasó ningún auto atropellándome. Hay dos puertas en mi casa: la principal y la del patio trasero y ambas estaban cerradas con llave pero afortunadamente había dejado la llave de repuesto guardada en un lugar estratégico por lo que la saqué, abrí la puerta principal y la volví a guardar en donde estaba.

Mientras desayunaba un waffle con miel de maple estaba pensando en cómo llegué a quedarme dormida y, siendo el sonambulismo una posible respuesta, ¿por qué, en vez de abrir y dejar la puerta abierta, le puse el seguro y la cerré? Eso me llevó a la decisión de comprar cámaras y colocarlas en mi habitación y en las dos entradas.

Salí de casa al mediodía y me dirigí al centro comercial. Había quedado en juntarme con mi novio Leonardo, mejor conocido como Leo, en el cine para función de las dos de la tarde.

Llegué al centro comercial a las 13:15 y encontré a mi novio en el estacionamiento. Me invitó a un café y después entramos al cine.

Saliendo le conté sobre mis problemas de sonambulismo y me acompañó a comprar las cámaras… bueno, el insistió en pagarlas y además me convenció de comprar otras dos para el exterior. Para ser cámaras de alta definición y visión nocturna tenían un excelente precio.

 

            Llegamos a mi casa y me ayudó a colocarlas. Colocamos una en mi habitación apuntando a mi cama y a la puerta; otra la colocamos en el pasillo principal en donde apuntaba hacia la puerta; la otra la colocamos en la cocina en donde apuntaba hacia la puerta. Pusimos otras dos en la parte de afuera, cada una apuntando hacia la puerta que le correspondía.

 

Vimos otra película y después Leo se fue a su casa.

 

Iré a dormir, si algo extraño sucede revisaré las cámaras a primera hora.

 

 

19 de noviembre de 2004 (21:30)

Hoy desperté en el patio trasero y esta vez me sentí emocionada por ir a revisar el video en vez de estar asustada por despertar allí.

Encendí la laptop, conecté la memoria de las cámaras y abrí el archivo de video. Lo fui adelantando cada 20 minutos hasta que, a las 03:53 de la mañana, ya no estaba en mi cama. Lo que vi me sorprendió; desaparecí exactamente a las 03:47:18 de la mañana pero no me levanté y salí por la puerta como esperaba sino que, en vez de eso, a las 03:47:16 toda la imagen se distorsionó de tal manera que fue muy difícil identificar lo que había y dos segundos después ya se podía ver la imagen a la perfección pero esta vez yo ya no estaba allí. ¿Cómo pude haber desaparecido en dos segundos y por qué la imagen se distorsiona durante esos dos segundos?

Revisé las grabaciones de las otras cámaras y en ninguna aparecía yo caminando pero pude notar que la cámara que graba la entrada principal, que es la que más cerca está de mi habitación, se distorsionó un poco exactamente al mismo tiempo que la de mi habitación.

Llamé a Leo para que viniera a acompañarme y cuando vino le enseñé la cinta y se quedó analizándola viendo cuadro por cuadro y se dio cuenta que, en el momento en que se distorsiona, justo a la par de mi cama había alguien parado. Era delgado y exageradamente alto.

Me puse a llorar. Leo me preguntó si quería pasar unas semanas con él en su casa para que no estuviera sola. Acepté y fuimos a empacar mi ropa y nos fuimos inmediatamente.

Hicimos una copia de la cinta y se la entregamos a la policía para que investigaran y nos sugirieron poner más cámaras. Al salir de allí, fuimos inmediatamente a comprar cámaras para cada habitación de la casa y las fuimos a instalar. Colocamos una cámara en la sala, en la cocina, en el comedor, en mi oficina, en el garaje, en el cuarto de visitas e incluso en las dos habitaciones del segundo piso que siguen vacías. Estábamos terminando de instalar estas últimas dos cuando los dos empezamos a sentir algo extraño. Era como si alguien más hubiera estado en el cuarto con nosotros.

Una mirada fue más que suficiente para que pudiera notar que Leo ya se quería ir. Subimos al auto e inmediatamente nos fuimos. La radio empezó a hacer ruidos muy agudos que hicieron que Leo la apagara inmediatamente pero el resto del camino fue tranquilo aunque no dijimos ni una sola palabra.

 

Parte 2

 

23 de diciembre de 2004 (23:47)

Hoy finalmente me armé de valor para regresar a casa. Creo que si no es porque mañana haré cena navideña aquí, no habría regresado pero estoy feliz de que por fin estoy en mi hogar.

Regresé al medio día y mi madre vino a las tres de la tarde para ayudarme con los preparativos de mañana. Juntas hicimos el pavo, el pastel, horneamos galletas, envolvimos regalos y muchas cosas más. Fue un día muy alegre; ya extrañaba pasar tiempo con ella.

Terminamos hace 20 minutos y por lo tarde que era le dije que se quedara a pasar la noche aquí. Se puso muy feliz cuando le dije eso y aceptó. La llevé hasta su habitación, puse dos almohadas en su cama y muchas sábanas para que se cubriera del frío porque en ese cuarto no había calefacción todavía.

Ahora creo que intentaré dormir y evitaré pensar en lo que pasó en mi última noche aquí.

 

24 de diciembre de 2004 (17:26)

Mi despertador se activó a las siete y media de la mañana. Me levanté y me dirigí hacia la habitación de mi madre para que se preparara para desayunar. Cuando entré a su habitación ella no estaba. Por su forma de ser, pensé que me estaba preparando el desayuno en forma de agradecimiento por invitarla a pasar la noche pero cuando bajé al primer piso la encontré durmiendo encima de la mesa del comedor. La desperté y le pregunté qué hacía durmiendo allí.

-Creo que soy sonámbula –dijo después de un gran bostezo-. Es la primera vez que me pasa.

No dije nada y subí corriendo a mi habitación a encender mi laptop. Inmediatamente revisé la cinta de su cuarto. Busqué el momento en el que había desaparecido y justo a las 2:14:52 la imagen se distorsionó y a las 2:14:54 regresó a la normalidad. Revisé la cinta del comedor y a las 2:14:54, a la hora que había vuelto a la normalidad el otro, se distorsionó la imagen y dos segundos después había vuelto a la normalidad y mi madre estaba en la mesa dormida.

Revisé detenidamente cada cinta yendo cuadro por cuadro y en las dos había alguien parado junto a la cama en la primera cinta y junto a la mesa en la segunda cinta. No quise decirle esto a mi madre para poder tener una celebración tranquila pero eso me ha estado perturbando toda la tarde.

 

25 de diciembre de 2004  (02:44)

Vinieron mis hermanos, tíos y algunos primos para cenar. Comimos el delicioso pavo que mi madre y yo preparamos el día anterior y a todos les gustó. La pasamos muy alegre; nos reíamos, contamos anécdotas muy divertidas de cuando éramos unos niños, abrimos regalos y estrenamos el karaoke que mi prima Lucía me regaló.

Pero hoy durante la cena vi algo demasiado extraño; yo estaba sentada de manera en que podía ver el patio trasero por la ventana y después de haberme reído por un chiste que Alex, mi hermano, contó la vi y había alguien parado afuera. Era alguien alto, en traje y era muy delgado. No alcancé a verle la cara, desapareció muy rápido. Pegué un grito y todos en la mesa se asustaron. Como todos saben que les tengo un gran miedo a las ratas dije que había visto una por la ventana y salí a “buscarla” pero en realidad iba a buscar al hombre alto que había visto pero no encontré a nadie.

No pude quedarme tranquila por el resto de la noche. Estaba nerviosa; ese hombre era idéntico al de las imágenes de la cámara.

Un poco antes de las dos de la mañana todos se fueron. Se me ocurrió revisar la cámara que estaba en la parte trasera y a las 21:52:37 toda la imagen se distorsionó y no se vio absolutamente nada por ocho segundos y once segundos después de que la imagen regresó a la normalidad salí yo a buscarlo. No sabía qué hacer.

 

Parte 3

25 de diciembre de 2004 (09:29)

Acabo de presenciar la escena más perturbadora, asquerosa y horrorosa de toda mi vida; en el comedor, la señora Muñoz estaba descuartizada, deformada y con todo el pecho abierto mostrando sus costillas. Empecé a llorar e inmediatamente intenté llamar a la policía pero mi teléfono no funcionaba, sólo escuchaba estática. Vine a la comisaría y en lo que alguien me atiende estoy escribiendo esto dejando lágrimas en las páginas.

 

25 de diciembre de 2004 (20:53)

La policía estuvo aquí toda la tarde; no lograron encontrar nada de evidencia de quien pudo haber sido. Pensé que si les mostraba las cintas iba a servir de algo y justamente la que graba lo que pasa en el comedor se distorsionó a las 07:32:48 y cuatro segundos después se pudo ver nuevamente la imagen y esta vez el cadáver de la señora Muñoz estaba en el suelo. Otra vez pude distinguir al hombre que vi en las cintas anteriores y en la cena de anoche. Estoy desesperada.

Hace un rato llamé a Leo para que viniera y, desgraciadamente, está de viaje a once horas de aquí. Me dijo que iba a salir de allí mañana temprano y espera estar aquí en la tarde. Yo también lo espero.

 

26 de diciembre de 2004 (08:14)

Hoy desperté y alrededor de mi cama había ocho hojas con dibujos y mensajes muy extraños. En cuatro de ellos aparece “Él”.

Revisé la cinta de mi habitación y busqué el momento en el que alguien haya podido dejar las hojas allí. Creí que iba a ser como siempre; se iba a distorsionar la imagen y “mágicamente” iban a aparecer las hojas en el suelo pero esta vez fue algo muy diferente. A las 03:41:36 la imagen se distorsionó un poco y no duró ni un segundo cuando regresó y esta vez me levanté de la cama, cosa que no recuerdo haber hecho, caminé hacia mi escritorio, tomé un cuaderno, arranqué ocho hojas y empecé a dibujar y cada vez que terminaba una la tiraba y caía en cualquier lugar en el suelo y, al haber terminado, regresé a mi cama a dormir.

Tomé todas las hojas, prendí un fuego en la chimenea y las quemé. No las quería ver allí.

 

26 de diciembre de 2004 (23:50)

Hoy vi al Ejecutivo otra vez.

Decidí ver una película de comedia para reírme y distraerme un rato pero, cuando se estaba acabando, la imagen de la pantalla se empezó a ver muy distorsionada y al mismo tiempo se escuchaba un sonido tan agudo que dolían los oídos. Apagué el televisor y me quedé un poco más tranquila pero al ver el televisor apagado pude ver por el reflejo de la pantalla que atrás mío había una figura. Un hombre. Pegué un grito y me di la vuelta. Afortunadamente, era Leo. Me levanté del sofá, me dirigí hacia él, lo abracé  y ambos reímos.

Decidí que de cenar le iba a dar pizza hecha en casa, a él le gustan mucho mis pizzas; bajé a la cocina a prepararla pero cuando entro vi al Ejecutivo parado a unos metros de distancia. Tenía unas cosas largas que salían de su espalda, parecían tentáculos. Y noté que no tenía cara y que era completamente blanco. Me di la vuelta y salí corriendo hacia mi habitación donde estaba Leo leyendo una revista. Le conté lo que había visto y me dijo que todo iba a estar bien. Después se levantó de la cama y fue a ver si había alguien pero al bajar no vio a nadie. Cuando subió me preguntó si todavía funcionaba la cámara de la cocina a lo cual le dije que sí y la revisamos. A las 19:58:17 la cámara de la cocina dejó de funcionar y a la misma hora la cámara del comedor, que es la que está más cerca de la cocina, se distorsionó también pero esta si se podía ver la imagen sin muchas complicaciones. Dos segundos después aparecí yo caminando por el comedor dirigiéndome a la cocina y cuatro segundos después que entré salí corriendo.

No pudimos llamar a la policía; los teléfonos no funcionaban, no servían las computadoras, ni la televisión. Intentamos irnos pero los autos no arrancaban. Quisimos caminar pero, cuando estábamos a medio kilómetro de mi casa, lo volví a ver parado entre los árboles y una voz en mi cabeza me dijo “no puedes correr”.

Regresamos a mi casa lo más rápido que pudimos y nos encerramos en mi habitación. No sabemos qué hacer. Leo se quedó dormido del cansancio y yo no he podido dormir. Creo que tomaré una pastilla para dormir.

 

27 de diciembre de 2004 (09:14)

Desperté frente a la puerta de mi habitación. Ya es algo que no me sorprende pero me sigue aterrando. Pero eso no fue tan terrorífico como cuando vi mi cama y Leo no estaba acostado en ella. Lo busqué por toda la casa, el jardín e incluso en la calle pero no estaba.

Entré en la casa nuevamente y noté algo que, por alguna razón, no noté antes: los muebles estaban de cabeza y las paredes tenían dibujos pintados con marcador y en la mayoría salía una silueta muy parecida a Él y también habían varios árboles dibujados y los dibujos y mensajes que decían las notas que hice hace poco. En ese momento me pregunté si había sido yo la que los dibujó y por eso mismo fui a revisar las grabaciones.

A las 03:28:52 la imagen distorsionó por unos segundos y cuando volvió a la normalidad Leo ya no estaba y yo estaba de pie. Estuve en la misma posición al lado de mi cama por casi diez minutos hasta que empecé a moverme. Caminé hacia el escritorio y saqué un marcador, salí de mi habitación y empecé a dibujar en las paredes. Dibujé varias veces al hombre que me ha perseguido con árboles cerca de él, escribí mensajes como “siempre te mira, no tiene ojos”, “ayúdenme”, “no puedes correr” y la palabra “no” repetidas veces. Toda la casa estaba llena de esos dibujos y mensajes.

Al terminar de rayar las paredes me dirigí a mi habitación y volví a tomar el cuaderno y arranqué ocho páginas nuevamente. Empecé a dibujar otra vez. Las coloqué ordenadamente al lado mío y cuando terminé, las tomé y empecé a caminar hacia afuera de la habitación. Me dirigí a las escaleras y después a la puerta principal. Al atravesar esta puerta crucé a la derecha y seguí recto. La cámara me captó hasta que me perdí entre los árboles.

Estuve ausente por casi dos horas, ¿qué diablos estaba haciendo allí? Pude verme, a las 5:37:48, por la cámara exterior de la puerta principal regresando del mismo lugar por el que me fui. Entré y fui directo a mi cama a seguir durmiendo.

 

 

28 de diciembre de 2004 (00:27)

Leo no ha venido. Ya estoy preocupada. Decidí que iré a buscarlo y lo documentaré todo en video. Tomé una gorra que tiene una cámara incorporada que me regalaron cuando hacía alpinismo y me la puse y empecé a grabar hace aproximadamente unos veinte minutos. Fui al sótano de mi casa a buscar entre todas las cosas de mi abuelo algún arma que el pudiese haber tenido y para mi fortuna, en la segunda caja que busqué había otra caja de zapatos y en esa había una pistola 9mm vacía pero afortunadamente habían muchas balas sueltas por toda la caja.

Sé que será una noche larga por lo que tomé varias pastillas para no quedarme dormida.

Quizá esté siendo algo dramática pero por si no regreso y alguien encuentra este diario que por favor se lo dé a mi madre Karen Sanders o a mis hermanos George y Alex Sanders.

 

Los quiere Mónica Sanders

 

Parte 4

 

Video de Mónica Sanders grabado el 28 de diciembre de 2004 a las 00:04

 

La policía encontró este video en la memoria de una cámara que estaba incorporada a una gorra blanca junto con un diario sobre una mesa en la casa de Mónica Sanders.

El video comienza con la chica de 21 años, cabello oscuro, ojos verdes, piel blanca y delgada parada frente al espejo hablándole a la cámara explicando de manera breve todos los hechos que están escritos en su diario. Después dijo que si alguien encontraba su diario se lo entregara a su familia. Bajó al sótano y allí, en una caja grande llena de herramientas, encontró una pequeña caja de zapatos en la que estaba metida una pistola 9mm y unas cuantas balas sueltas. Verificó que el arma estuviera cargada y después se dirigió al comedor a escribir lo que serían las últimas páginas de su diario.

Tomó una linterna, una mochila en la que metió un kit de primeros auxilios y baterías, su pistola ya cargada que la llevaba en la mano derecha y salió de la casa y se dirigió al bosque en donde caminó durante dos horas hasta que encontró una reja metálica. La había ignorado totalmente hasta que vio en la delgada capa de nieve que había en el suelo unas huellas de sangre que se dirigían hasta la reja y que del otro lado también estaban. Se quitó la gorra y apuntó el lente de la cámara hacia su rostro para decir: “Creo que estas pueden ser las huellas de Leo, me voy a saltar la reja y las seguiré”. Se vuelve a poner la gorra, lanza la mochila, la pistola y la linterna al otro lado y, acto seguido, empieza a trepar por la reja metálica. Cuando cae recoge sus cosas y empieza a seguir las huellas.

Por aproximadamente tres minutos la cámara empieza a fallar de la misma manera en la que Mónica lo describe en su diario y cuando vuelve a funcionar normalmente está ella hablando. Sus palabras fueron “hay una casa rodante allá y las huellas se dirigen hacia ella. Espero que allí esté Leo”. Conforme se va acercando nota que las huellas indican que, sea quien haya sido que entró, no se quedó allí pero al parecer había encontrado un par de zapatos porque las huellas ya no eran de sangre, ahora sólo eran las marcas de los pasos que daba. La chica dijo una vulgaridad en tono molesto pero aun así entró. Adentro no había nada más que un foco encendido cuya luz no paraba de parpadear

Empezó a seguir las huellas nuevamente y llegó a un punto en donde solamente había dos líneas rectas marcadas en la nieve. Como si la persona se hubiese arrastrado hasta llegar a un pequeño arbusto que había más adelante. Las huellas seguían a un lado de esas líneas y continuó siguiéndolas pero al cabo de un rato las perdió de vista he intentó encontrarlas nuevamente pero no pudo.

Al cabo de varias horas, el sol ya estaba saliendo y ella seguía caminando, se dirigió hacia un árbol y se sentó usando el tronco como respaldo. Se quitó la gorra y apuntó el lente de la cámara hacia su rostro que estaba cubierto en lágrimas y dijo “Ya estoy harta. Toda la noche estuve siguiendo huellas que no estoy segura si son de Leo. Voy a regresar y buscaré a alguien que me pueda ayudar”.

Dejó la gorra en el suelo por varios minutos hasta que se la puso nuevamente, se levantó y empezó a caminar buscando una salida.

No habían pasado más de cinco minutos cuando encontró nuevamente el rastro de huellas. Se quitó la gorra y nuevamente apuntó el lente de la cámara hacia su rostro pero esta vez no se entendió nada de lo que dijo. Es más, ni siquiera se veía bien la imagen pero revisando detenidamente cuadro por cuadro del video, se puede ver al fondo un hombre de traje igual a como lo había descrito ella en su diario pero debido a su altura, no se le llega a ver el rostro.

Cuando dio vuelta a la cámara ya se veía bien nuevamente pero el audio estaba distorsionado pero a medida que fue caminando, el audio regresó a la normalidad.

El camino de huellas la llevó a una pequeña edificación de un nivel. Las paredes tenían baldosas. Parecía una especie de baño pero sin retretes, duchas o lo que normalmente hay en un baño. Continuó caminando y se tropezó con una silla que estaba a mitad del camino. No le dio mucha importancia y, cruzando a la derecha, vio que había una linterna y una cámara fotográfica tiradas en el suelo frente a una puerta que estaba entreabierta. Se dirigió rápidamente hacia esa habitación y vio que había un hombre tirado. Era su novio Leonardo Salazar. Intentó despertarlo pero todos sus intentos fueron inútiles, aunque estaba vivo.

Atrás de él, estaban todas las hojas que ella había hecho, como lo explica en su diario. Las agarró y las rompió en tantos pedazos como pudo.

Se llevó arrastrado a Leonardo y en el camino no sucedió nada interesante hasta que se topó nuevamente con la reja metálica que había saltado horas atrás. Tuvo que cavar un gran hoyo bajo la reja para que allí cupiera su novio. Y finalmente, cuando logró hacer que pasara debajo de la reja, se lo llevó a su casa. Tardó casi tres horas en llevárselo arrastrado hasta su casa.

Cuando finalmente llegó, dejo la gorra con la cámara en la mesa del comedor apuntando hacia las escaleras que daban al segundo piso. Subió a Leonardo arrastrado por las escaleras hacia el segundo nivel dejándolo en algún lugar descansando.

Al cabo de unos minutos, a las 08:49, se empiezan a escuchar pasos en las escaleras y se puede ver a Mónica bajando. Inmediatamente se dirige al comedor y se sienta frente a la cámara a hablar. Estas fueron sus palabras: “Mi casa es un total desastre, paredes están manchadas, los muebles están tirados por todos lados y yo estoy demasiado cansada.” Después dio una breve explicación de lo que pasó en el bosque mientras buscaba a su novio y continuó “…lo bueno es que Leo ya está en casa conmigo. Está inconsciente pero vivo. En un momento llamaré a la policía para que me ayuden a investigar sobre este...”. En ese momento apareció el hombre al que ella llama “Él” atrás de ella y la imagen se quedó congelada en blanco y negro. Al cabo de cuatro segundos, la imagen regresa pero esta vez ya no está Mónica.

La cámara continuó grabando durante siete horas más y en ese transcurso, a las 11:26, se puede ver a Leonardo bajando las escaleras dirigiéndose a la puerta principal. Se oye que la abre y unos segundos después la cierra.

           

Final

 

No se sabe nada del paradero de Mónica Sanders de 21 años ni de Leonardo Salazar de 23 años. Hemos contactado a sus familias para que nos proporcionen la mayor cantidad de información posible pero nada de eso fue útil.

También se ha estado investigando acerca del hombre al que Mónica llamó “Él” y se pudo encontrar que es el personaje principal de una leyenda urbana y que habita en los bosques. Se le conoce como Slenderman pero muy poca gente sabe de él y sólo se habla sobre él en pueblos pequeños en donde se dice que ha aparecido pero las descripciones de las personas que dicen haberlo visto coinciden con la apariencia del hombre del video.

Se seguirá investigando el paradero de estas dos personas desaparecidas.

 

 

Link directo para la tercera parte: http://www.tusrelatos.com/relatos/el-parte-3-memorias-de-un-sobreviviente

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  • Tercera parte de la serie de relatos "Él". Esteban Flynn es un investigador paranormal que al escuchar el caso de una mujer desaparecida después de un accidente automovilístico se dirige a la escena con una grabadora de audio para documentar verbalmente todo lo que sucedía. Lo que él no sabía es que este evento era sólo el comienzo de algo aterrador.

    Diario de una Víctima es la segunda parte de la serie de relatos "Él". En esta parte Mónica Sanders, una mujer de 21 años, relata por medio de un diario lo que pasa en su vida diaria desde que se fue a vivir sola a la casa que le heredó su abuelo. Pero todo cambia cuando una serie de acontecimientos extraños empiezan a suceder, lo que la obliga a instalar cámaras de seguridad y lo que estas revelan es muy perturbador.

    "Él" está basado en el personaje más famoso de los creepypastas (historias de terror cortas), Slenderman. Cada historia es narrada por un personaje distinto y poco a poco estas se van entrelazando. Cada personaje cuenta cómo es que este ser desconocido los empieza a atormentar hasta el punto en que los resultados pueden llegar a ser macabros.

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Amante del terror y lo paranormal. Tengo 19 años, nací y crecí en la Ciudad de Guatemala y actualmente estudio Psicología.

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