cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
El peor ciego
Amor |
16.07.14
  • 4
  • 2
  • 1426
Sinopsis

No hay peor ciego que el que no quiere ver... Dicen.

Las hojas caen, lentamente esta tarde ¿puedes verlas? Como si el aire quisiera impedir que se ensucien con el suelo y por eso intenta amortizar su caída y evitar que se haga daño. Tal como el aire y la hoja tontean en ese contacto natural, así mismo de manera ingenua te confiaste de mi, amor mio. Quisiste que mi caída fuese suave, pero lo que no sospechaste es que por dentro, ya estaba todo roto y oscuro. Tal como el aire y esa hoja que capta mi atención se van hablando bajito y dulcemente, así nos fuimos enamorando, o por lo menos así lo pensaba, pero el suelo hasta ese momento invisible e impredecible, se apareció y al hacer contacto con el, todo se destruyo. No quedo nada, ¿lo ves? Es como si nunca hubiese existido, solo que si existí, y mi existencia te causo dolor y por esa demencial torpeza, desee nunca existir.

Lo admito, nunca fui el mejor de los seres humanos, ni contigo ni con nadie que haya errado al enamorarse de mi, pero creía que podía cambiar y descubrir ingenuamente eso de lo que tanto se habla en libros y canciones. Yo quería ponerle a todo tu nombre, y que todos los momentos me recordasen a tu aroma y al tacto de tus manos. Quería tener el cielo para ti, quería que fueses feliz. Todo eso quería, porque te quería o te quiero, pero como querer no es amar fue triste y desesperada mi intención de estar contigo. No se si fue mi desolado gusto por no haber amado nunca, o quizás mi intención de no hacerte daño lo que irónicamente termino por alejarte. Aunque así es mejor, lejos de mi. Nunca desde un principio debiste acercarte, y te lo advertí, pero entiendo que no hayas podido suponer el vendaval de heridas que azotan mi corazón. Los reflejos de tus ojos, los guiños de un destino sin cumplir. ¿Alguna vez fuiste feliz sentada a mi lado?

Ya ni mi misma presencia logro soportar, todos esos errores continuos forman un extenso volumen de enseñanzas dedicadas enteramente al fracaso. ¡Y creíste que me necesitabas!, si, tu mi princesa también fallaste y pecaste por inocente y a fin de cuentas, por pura. Por favor dejame tocar tu piel una vez mas, quizás esta vez si me enamore. O no, mejor olvida eso ultimo, no quiero ensuciarte mas ni arrastrarte hacia mi, supongo que de vez en cuando no estaría mal que sonrieras, pero no conmigo, mis sonrisas ya se clausuraron y la pequeña rendija que suponía la entrada de luz y de esperanzas, me esforcé con mucho empeño por taparla con lodo, barro, basura y cualquier inmundicia que habitara en mi mundo de porquerías.

Pero empece a admitir, asi que no puedo fallarme mas. Ahora que estas lejos, cuanto siento tu presencia. La tacitura de tu voz, y las palabras que con dulzura y esperanza me decias me quedaron tatuadas, indelebles y eternas en mi memoria, sabias que era un peligro para ti, y aun asi proseguiste. Pero no me voy a quejar de ti, ni de tu amor, porque por un tiempo fue la mas bonita de las ilusiones rebeldes y utopicas que he tenido, querer sin mas, amar sin mas, besar sin mas y vivir sin mas que tu y los baldes de esperanzas que llenaste gracias a mi, pero que ahora estan vacios y en decadencia, tambien gracias a mi. Te quiero, pero no te amo... fue lo mas miserable que pude decir.

Odalisca que te apresaste a mi por tu voluntad, no supe hacerte honor. Nunca debí continuar, pero no sabia como responder ante los constantes “te quiero” que salían de tus labios. Debí dejarte ir, pero tu regresabas aunque fuese hiriente contigo, me querías, pero ¿como? Ni yo mismo me quiero. Me diste valor, aun cuando soy un pedazo de ser humano incapaz de alegrate. Creíste que podría llegar a ser alguien, pero me mostré como la nada existencial que me posee, y que al final del día, soy.

Cuando regreses, si es que algún día lo haces, siéntete libre para odiarme y para escupir mi rostro; para pasar de mi y para ser feliz. Si algún día estas sola recuerda: No soy lo que mereces.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta