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4 min
Lo que de verdad importa
Drama |
24.02.15
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Sinopsis

Relato publicado para el concurso de temática "El fin del mundo" del Círculo de Escritores.

Como una galaxia de violáceas supernovas los adornos pendían en el techo del centro comercial. Multitud de luces que no dejaban de parpadear parecían señalar el camino hacia las tiendas, incitando al instinto consumista de las masas. El recinto se hallaba abarrotado de clientes que realizaban sus últimas compras navideñas. Otros años había participado también de aquella explosión de júbilo, pero ahora vagaba en forma errática por los pasillos detrás de Ana, portando un cargamento de bolsas mientras ella escrutaba los escaparates en busca del regalo adecuado. Habíamos dejado a los niños durante unos días en casa de su hermana. Eso nos daba mayor libertad para disponer de nuestro tiempo y además, yo necesitaba pensar.

La vorágine comercial me había mantenido la mente ocupada durante toda la tarde, pero cuando descendimos las escaleras mecánicas hacia el parking mis miedos regresaron. Cargamos el maletero y suspiré aliviado en cuanto vi desaparecer aquella maraña de cachibaches bajo la chapa.

– ¿Conduces tú? – preguntó Ana tratando de leerme el rostro.

No tuvo necesidad de escuchar mi negativa. Ocupó el asiento del conductor y yo me senté a su lado. Antes de arrancar se inclinó para besarme en la mejilla. A pesar del paso de los años aún sentía un cosquilleo en el estómago cada vez que posaba sus labios sobre mi rostro y ella lo sabía.

Cuando entramos en la casa tan sólo nos saludó el silencio. Echaba de menos el corretear de unos pies menudos y los gritos de los pequeñajos cuando acudían a recibirnos. Ahora dudaba si había sido buena idea librarnos de ellos por unos días, aunque de haber estado con nosotros probablemente no hubiera reunido el aplomo para mirarles a los ojos. Sentía que les había fallado, a ellos... y a Ana.

Mientras mi esposa deshacía los paquetes encontré refugio en la soledad de nuestra habitación. No me encontraba con fuerzas para ayudarla. Me quité la ropa y dirigí mis pasos hacia el cuarto de baño. El agua cayéndome sobre las sienes desde la ducha me relajó un tanto y al mismo tiempo disimuló algunas lágrimas, que se escaparon para fundirse con los regueros que parecían arrastrar también mi ánimo hacia el desagüe. Noté de repente un tacto frío sobre el hombro.

Ana estaba detrás mía, tan desnuda como yo mismo. Aunque ya había alcanzado los cuarenta su cuerpo se me antojaba el de una niña, rezumaba lujuria e incitaba al deseo. Posé mi mano sobre uno de sus pechos y como si hubiera accionado un resorte, en el rostro se le dibujó una sonrisa. Jamás sería capaz de hilvanar una frase que pudiera expresar cuanto la amaba, pero nunca nos habían hecho falta las palabras. Entonces me derrumbé.

Tuve que agacharme en la bañera y el llanto se apoderó de mí como si fuese un niño. Ana no dijo nada. Se limitó a cerrar el grifo y se sentó a mi lado, acariciándome el cabello empapado. Dejó que me desahogara hasta consumir todas mis lágrimas y entonces me tomó la barbilla con su mano de princesa, obligándome a mirarla.

– No es el fin del mundo – me dijo – Otros han perdido su trabajo antes que tú y muchos más lo harán después. Saldremos adelante. No olvides nunca esto, ¡lo que de verdad importa jamás conseguirán arrebatártelo!

Me sentí caer en el pozo de sus ojos. Sonreí y como si un espejo me devolviese su imagen, de nuevo los labios se le curvaron en una media luna radiante.

– Vamos a buscar a los niños – le rogué –  ¡Vámonos ahora mismo!

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  • Lucio: como verás estoy leyendo para atrás en el tiempo. Este relato me parece excelente, tiene mucha sensibilidad, aún y sobre todo con "su mano de princesa" que suena excelente en esa parte del texto. La precisa construcción de los dos personajes complementada en la brevedad de los diálogos es impecable. Una perla para conservar intacta, sin ningún cambio. Gracias por dejarlos en el sitio para placer del que los lee y para el análisis, para seguir aprendiendo. Te mando un gran saludo.
    Esta noche me acordé de usted jajaja. Rcuerdo que en un relato me comentaste preguntando porque me llamaba Dana ;) Asique te dedico mi último escrito el porqué de mi seudónimo! Un saludo :P
    Muy buen relato, Lucio. Emotivo y aleccionador, y con una narración impecable. Un saludo.
    Consigues que el lector quiera saber que atormenta al personaje y lo resuelves de una manera muy emotiva. Tu relato puede tocar la fibra de mucha gente. Un saludo y enhorabuena.
    Me a gustado mucho. Eso, entre otras cosas, suele ser un fin del mundo. Mucho éxito Lucio.
    La idea es muy certera: no hay un fin del mundo universal sino muchos finales de muchos pequeños mundos. Cada uno de los dramas personales que angustian a millones de personas suponen una terrible apocalipsis doméstica. Afortunadamente, en este caso, el protagonista termina por comprender la verdadera dimensión de las cosas, valorando lo que tiene en su justa medida. Como de costumbre, Lucio, una narración de alta escuela. Saludos.
    El título lo dice todo. He leído poco de ti de momento, pero con un poco de tiempo me pondré al día. Me gusta tu forma de escribir, y de transmitir de una forma tan cuidada y a la vez tan directa, tan cotidiana, el drama real de todos los días. Mi alma, como la tuya, pertenece a las brumas gallegas, e igual que tú pienso que hay taaaantas historias que merecen ser contadas. Ésta lo está de forma impecable. Un saludo
    Hola Lucio, primero gracias por tu comentario.Tu relato me ha gustado mucho es una descripción perfecta de los sentimientos contrastados con la vorágine de la vida. El personaje demuestra sensibilidad y necesidad de amor por parte de su familia,tanto de su pareja como de sus hijos. Cuando al final decide ir a buscar a los niños...me ha encantado es tan realista, porque escapar de la realidad está bien a veces, si el corazón está de acuerdo, claro.Un saludo.
    Al final lo material pierde importancia en pos del amor familiar, el cariño y el amor que le transmite su mujer puede con sus miedos y su impotencia ante ese paro repentino. Sobre el debate lingüístico, personalmente me gusta el recurso que utiliza el protagonista para describir el gesto de amor que levanta su ánimo: "la mano de princesa" queda perfecto en el contexto! Un saludo!
    Un corto relato sobre el afecto, sin fronteras. Ese, que más arde, cuando uno más lo necesita y no los espejismos que te dejan en la estacada cuando ya no eres fuerte y roca en vez arena. La historia se lee con fluidez y mantienes la tensión al no decirnos desde el principio el motivo de la pesadumbre del narrador. Esta frase la encuentro muy buena, y resume toda la calidad del texto a mi juicio: Me sentí caer en el pozo de sus ojos". Me alegra que a ti también te guste jugar con el lenguaje. Saludos.
  • Relato con el que concursé en la semifinal del torneo de escritores del mismo título. Felicitar a nuestro compañero Purple que compitió conmigo y nos ha brindado algunos de los mejores relatos del torneo. Igualmente felicitar a Paco Castelao y Ana Madrigal, que se midieron en una semifinal digna de los mejores.

    Versión revisada y corregida del relato para el Torne de Escritores, Duelo 29: "Elige un arma"

    Relato para el torneo de escritores, duelo 24 "Él ya sabía"

    El primer encuentro de la Humanidad con una raza extraterrestre está a punto de producirse. Pero esconde secretos que nadie hasta ese momento podría haber imaginado.

    Versión revisada del relato presentado al torneo. Aprovecho para felicitar a mi rival Noseque, que hizo un digno papel y contra quien fue un placer competir.

    الله ينظر الأيدي النظيفة ولكن ليس يديه الكاملة - سوريا المثل

    ¿Tú qué hubieras hecho?

    Relato escrito para el concurso de microcuentos "MICROTERROR IV" de una conocida web de autores

    A veces la realidad nos pega una bofetada, y no apetece poner la otra mejilla

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