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2 min
El presente
Reflexiones |
22.03.14
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Sinopsis

Relato de las reflexiones que nacen de mi relación con otros animales, con ellos comparto mi viaje en este planeta.

Empecé a correr hace dos semanas, one more time.

Mientras corro pienso en cosas que suelen ser inútiles para el resto de personas pero son muy válidas para mí mismo, al menos para entender lo que me rodea. Es una pena que no tengamos mucho tiempo para eso, reflexionar, solo tenemos una vida, es corta y solo existe la posibilidad de sentir las experiencias de nosotros mismos, de pensar y sentir como uno. Solo somos un individuo con un único presente, eso es limitador, aún así, rara vez somos conscientes de nuestro presente, estamos enfrascados en el pasado y el futuro.

Iba pensando en lo que es la comunicación, el arte, en algo que me contó Jerusa de las frustraciones... y vi a lo lejos a unos diez niños, rodeando una fuente con poza, chillando alterados. No estaba en mi camino pero me fui acercando.

Una niña tenía en su mano un palo muy largo, lo levantaba mucho y lo dejaba caer bastante fuerte. Salpicaba al resto de niños sin querer, pero no se molestaban por ello, seguían gritando, corriendo alrededor de la poza. Alguno cogió una piedra y también la tiró.

Yo - Anda, que bien os lo estáis pasando, ¿a qué estáis jugando?
Niña del palo - Hay unos pececitos!!, jugamos a matarlos con mi lanza.
Y - Pero eso no es un juego, ¿no?, es de verdad, les haréis mucho daño si seguís así.
NdP - No, es un juego, no pasa nada!.

Y - A veces en los juegos te puedes hacer daño sin querer. ¿No?.
Otros niños - Sí, a veces sí.
NdP - (suelta el palo con cara seria) Bueno, yo quería jugar pero ya nos marchamos.
Y - Adiós... no le hagáis daño a los peces, vale?
Niños - Siiiiiiiiiii

Miro un momento la poza, el agua está muy turbia, se nota el movimiento de esos pececillos, pero no se les ve, eso sería lo que les salvó.

La fuente parece un lugar muy feo para vivir, piedras sucias, limo, algún plástico, huele raro... tal vez el planeta en el que viajo tenga el mismo aspecto feo para alguien que no viva en él... espero que no vengan a jugar nunca con grandes palos.

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  • El paralelismo entre los peces y nosotros da mucho en que pensar, los peces no tienen opción y les ha tocado vivir rodeados de basura pero nosotros si podemos elegir y sin embargo seguimos ensuciando la poza en que vivimos, como bien dices esperemos que no venga nadie a darnos con un palo, un salud.
    Me gusta bastante el comentario Sergio, muchas gracias. Sigamos reflexionando atentos a nuestro presente. Un saludo.
    Debe ser que hoy estoy sentimental (algo muy poco habitual en mí) que he podido sentir el pulso de esta reflexión por llamarlo de alguna manera. No puedo evitar coincidir en la misma, quizás el mundo sea eso, una poza pequeña y turbia donde nadamos a la deriva sin preocuparnos hacia adonde vamos o de donde venimos, o las consecuencia de esas elecciones. Quizás todos somos niños con un palo y jugamos a atizar a los pececillos, sin saber que nosotros somos tan pececillos como ellos y que hay un palo por ahí esperándolo. Un saludo.
  • Esta es una página cualquiera de mi diario privado.

    Relato de las reflexiones que nacen de mi relación con otros animales, con ellos comparto mi viaje en este planeta.

    Poder defenderse determina muchas cosas. Por ejemplo, los animales no pueden hacerlo, por lo tanto, lo que hacemos con ellos no tiene como nombre "guerra".

    Pienso que tu consciencia es un eufemismo de las necesidades primitivas que nacen en todas las células de tu organismo.

    Yo, puedo ser un pueblo de células.

    Si quieres ver el cielo, corre.

    La preñez aulla cenizas de vejez.

    En mi infancia sólo hubo un nogal.

    Deseo vivir precipitándome.

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Siento placer pensando que algunas partes de mi cuerpo están muertas para la consciencia, que no existen, que no tengo que ocuparme de administrarlas, sería una locura añadida, a lo jodida que es la vida, la obligación de controlar el hígado, los riñones, el intestino, cada célula.

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