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5 min
EL PRIMER DÍA DE MI VIDA SIN TI _ Día 327 (2ª parte)
Amor |
25.04.15
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Sinopsis

Compendio de una serie de relatos cortos con cierta moraleja, donde se entremezclan relatos de costumbres y también libidinosos. A través de ellos el lector va a ir descubriendo que en realidad tanto a los hombres como mujeres nos unen más elementos de los que creemos

....."y qué hago con esta mujer? - se repetía Rodolfo quien sentía cómo se iba quedando dormida a medida que desaflojaba la fuerza que ella ejercía sobre el dedo gordo de su mano. Le daba reparo despertarla. Uy si le hubiese pillado hace unos años: sin reparo ya la habría echado del taxi, vamos, es que ni oportunidad de obligarle a que arrancase.


Sin embargo, cuando hace media hora se dió la vuelta y la miró a los ojos, le llegó un dardo al estómago: la tenía que ayudar. Y ahora no podía dejarla tirada. ¿qué iba a hacer?. Llevarla a un hospital???. Eso.... eso ... así es como debía actuar: allí en Urgencias los profesionales se harían cargo de ella. Buscó con la mirada por los reposapiés y no encontró ningún bolso. Entonces la cacheó los bolsillos de la chaqueta y de los pantalones holgados. En la chaqueta encontró un billete de cinco euros arrugado junto a un recibo, también arrugado de haber sacado dinero en un banco. En otro bolsillo halló un coletero con una margarita con las hojas violetas y el centro amarillo. De los pantalones sólo pudo extraer un colgante de bisutería de planta con una especie de jaulita que guardaba una perla. A contraluz pudo leer "ONSKEPERLE". "Será perla de onske, qué significará onske? ". Su brillo le deslumbró un poco la visión. En fin: cero documentación. 


Estuvo dándole vueltas a eso de llevarla a Urgencias: en efecto, allí se harían cargo de ella: entonces, le vino la imagen de cómo dos enfermeros la sentaban en una silla de ruedas, dormidita, la ponían una mantita encima, llevándosela al fondo de un pasillo mientras un policía, tras tomarle declaración, le decía: "nos pondremos en contacto con usted si fuese necesario. Gracias por su comportamiento tan cívico": entonces, ¿qué sería de esa muchacha, cómo se llamaba, qué le había ocurrido, tenía famlia qué le había llevado a entrar en su taxi en ese estado?. Todo esto lo pensaba mientras le miraba el rostro y le estaba echando para atrás el pelo mojado de la cara. 


No era una chica exuberante, ni guapa, no era una actriz con cara angelical de esas que aparecen en las pelis americanas, maquilladas y de las que te enamoras al primer vistazo. Más bien sus rasgos eran rudos. De nariz prominente, labios carnosos, su aspecto físico le recordaba a los perfiles de las mujeres de las ánforas griegas. 


Decidido !!. La arropó bien con la manta. Delicadamente liberó su dedo meñique de la mano y se puso al volante. 


En 20 minutos estaba aparcando el taxi en la puerta de su casa, y eso que condujo suavecito. Es lo que tiene la noche y la escasez de tráfico una noche lluviosa. La gente apenas coge el coche y prefieren pillar taxis.
Abrió la puerta traserá, la levantó como si se tratase de una recién casada y la subió a su casa. En ningún momento se despertó. Fue encendiendo las luces de casa hasta que llegó a su habitación a la que entró a oscuras. La tendió allí. Entonces rápidamente se fué a la cocina a poner agua a calentar. Iba a preparar un Sopistant calentito. Apagó las luces del pasillo, cogió dos toallas, uno de sus pijamas y se metió en el cuarto. Encendió la luz de la mesilla. Se sentó junto a ella. La dió un par de palmaditas en la mejilla y recobró el ánimo. 


"Hola, hola...." . Ella abrió los ojos encontrándose con los de Rodolfo: "hooolaaaaa". Los cerró de nuevo y reabrió varias veces, encontrando siempre la misma imagen: la cara de Rodolfo mirándola. Entonces, cuando tomó conciencia de que no tenía ni idea de donde estaba se incorporó rápidamente. Rodolfo la frenó en seco cogiéndola por los hombros. "Tranquila, estás a salvo, en un sitio bien protegida, Aquí nadie te va a hacer daño" Ella se quedó petrificada y le volvió a oir decir: "Tranquila, estás a salvo, en un sitio bien protegida. Aquí nadie te va a hacer daño". Rodolfo notó cómo sus manos arrugaban la colcha y su respiración empezó a hacerse cada vez más intensa. Entonces le cogió las mejillas con la palma entera de sus dos manos y la obligó a mirarle de frente: "confía en mí, tranquila, aquí estás a salvo. Mira, te dejo un par de toallas para que te seques y un pijama. Voy a salir y a cerrar la puerta. Estoy en la cocina y allí me quedaré". 


Se levantó y cerró la puerta de su habitación tras de sí, observándola allí sentada, indefensa cual cachorrita recién traída al mundo en lo profundo del bosque con su madre fallecida por disparo de cazador.

(CONTINUARÁ .....en la Tercera y Última Parte.)

 

 
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  • Muchas Gracias Mikimoto. Me hago cargo de la errara, jejejejejeje..... Muy agudo..... Estoy poco a poco leyèndoos pero la falta de tiempo juega en mi contra. Por cierto, la Tercera y última parte la he publicado esta mañana...para tu info. Unabrazo, compañero
    Atrapa tu relato Mercedes. Describes bien. Aunque creo que has errado al escribir dedo meñique en lugar de gordo. Un beso. Quedo a la espera del próximo capítulo y mientras tanto si te apetece puedes leer alguno de mis relatos publicados. Buenas noches
  • Descúbreme a través de mis relatos.

    Pequeñas tapas literarias encadenadas unas con otras, como cuando empiezas a tomarte una en un bar del Barrio de las Siete Calles en Bilbao y no sabes ni dónde ni cuándo vas a acabar.

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    DIA 36

    Compendio de una serie de relatos cortos con cierta moraleja, donde se entremezclan relatos de costumbres y también libidinosos. A través de ellos el lector va a ir descubriendo que en realidad tanto a los hombres como mujeres nos unen más elementos de los que creemos

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