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6 min
EL PRIMER DÍA DE MI VIDA SIN TI _ Día 327 (3ª y última parte)
Varios |
27.04.15
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Sinopsis

Compendio de una serie de relatos cortos con cierta moraleja, donde se entremezclan relatos de costumbres y también libidinosos. A través de ellos el lector va a ir descubriendo que en realidad tanto a los hombres como mujeres nos unen más elementos de los que creemos

Rodolfo se quedó meditabundo un rato detrás de la puerta de su habitación ya cerrada, con la mano puesta en el pomo. Después de unos instantes recobró el sentido : "Ostias, el agua, que me lo he dejado en el fuego". Entonces marchó a la cocina, apagó el fuego y preparó dos tazones de Sopistant dejándolos tapados con un platito pequeño para que no se escapase el calor.

 
Uno de ellos se lo llevó al salón dejándolo encima de la mesita donde solía cenar. 
Se quitó los zapatos, encendió la TV y lo dejó en el canal de siempre: clan TV. A esa hora solían echar capítulos de "Cuéntame cómo pasó" ."Vaya paradoja", pensó para sí "eso es precisamente lo que me gustaría saber, qué ha pasado esta noche y por qué he acabado aquí en casa con esta muchacha". Se sentó y empezó a darle vueltas a la sopa para deshacer los grumos.


Estaba tan ensimismado y absorto en sus pensamientos que ni se percató de que la muchacha había salido de la habitación, quien le llevaba observando desde hace un rato desde la esquina.
Se percató de su presencia en cuanto se levantó para ir a la cocina a coger un hielo. La sopa estaba demasiado caliente.


"Hola.." La mirada de la muchacha no se sostenía: tan pronto le miraba como le esquivaba Él no respondió. "Me he puesto tu pijama, tenía la ropa demasiado mojada". "Sí, por eso te lo he dado",le contestó Rodolfo estando en pié.. "Vaya situación" pensó Rodolfo. Pues parecía como si un ángel hubiese pasado por en medio de ellos. "Eh.... mira, ven siéntate aquí en el sofá. Te he preparado un Sopistant calentito que te hará muy bien. Además he aprovechado para hacerme yo otro, que ando un poco destemplado. Ven siéntate". 
Sacó una mantita del cajón del salón. Ella se acercó despacio: sin mirarle, con sus pelos rizados echados para adelante, dejando apenas descubierto su rostro. Las mangas del pijama le colgaban por ambos brazos. Se sentó y Rodolfo le dió la manta ya abierta. "Voy a por tu sopa".
Mientras esperaba, se acomodó en el sofá, sentándose de piernas cruzadas y arropandose con esa manta. Había unos cuantos libros repartidos en dos estanterías, una TV de plasma encendia, fotos de niños pequeños, algunos elementos decorativos más bien traídos de viajes, no comprados en el Ikea. En el mismo salón tenía una mesa con un Mac y alrededor lleno de papeles. De fondo oía cómo una cucharadita daba vueltas a una taza. 
"Ya estoy aquí. Esto te sentará muy bien". 


Rodofo la cogió las manos. Las tenía cerradas. Depositó el plato y la taza sobre la mesa y entonces se puso de cuclillas: primero empezando por una, y después siguiendo por la otra, fue con delicadeza haciendo que sus manos se abriesen como los girasoles al sol, dejando al descubierto la palma y abriéndola los dedos. "Así te resultará más fácil coger la taza" . Le sonrió. Ella le devolvió esa sonrisa y se sentó junto a ella. A Roberto ese gesto le agradó y le tranquilizó. 
Cada uno, en un extremo del sofá, con sus tazones entre las manos, resoplando. . Ése era el cuadro: y de fondo un capítulo de "Cuéntame cómo pasó". Los dos haciendo como que lo estaban viendo, como si fuesen compañeros de piso. 
Al cabo de un rato ese silencio sonoro se rompió: "Gracias. Gracias por lo que has hecho esta noche". Ella volvió la cara y le miró. Él hizo lo mismo. Y sus miradas se quedaron suspendidas, psicoanalizándose: ahora ya sí que se estaban viendo de verdad. 


"Me llamo Mercedes.Sólo quiero que me escuches, por favor. No quiero que emitas juicios de valor ni me des tu opinión. Hoy sólo busco y necesito me escuchen, nada más," Rodolfo la miró, asintiendo "Cuando quieras" A partir de entonces Mercedes se tiró toda la noche hablando con Rodolfo: sincerándose, explicándole, volviendo a llorar, pero esta vez sin ataques de pánico ni de angustia, desde otro plano. Rodolfo la prestaba mucha atención. 
Los primeros rayos del día entraron por el ventanal del salón y Mercedes seguía hablando. Hicieron un alto en el camino: "Qué quieres desayunar?" "Pues, un café y unas tostaítas no vendrían mal, si tienes". Rodolfo preparó un desayuno andaluz de esos que quitan el sentío, con zumo de naranja natural y todo. 
Mercedes descubrió que había una terraza. Mientras el desayuno se estaba preparando salió al balcón a investigar y a tomar el aire. Hacía fresquito. La lluvia de la noche pasada había dejado esas secuelas. 
"Mercedes, cuando quieras ya está todo listo"...............

UNA SEMANA DESPUÉS ....... tumbados en la hierba frente al Palacio de Cristal del Parque de El Retiro .............

"Oye, por cierto, una pregunta." "Dime" "Encontré esto cacheándote los bolsillos". Se levantó y le enseñó el colgando con la jaulita que contenía la perla y la inscripción "ONSKEPERLE". Mercedes se la quedó mirando fijamente y la cogió con mucho cariño. "Wala, Rodolfo, muchas, muchas, pero que muchas gracias. Pensé que la había perdido" "Y ... qué significa su inscripción? "
"Es danés.Significa "la perla del deseo". Resulta que hace unos meses me vino a visitar una muy buena amiga, en uno de esos momentos de crisis de los que te he hablado. Esta amiga es maga.Sí, en serio, es maga." A Roberto, a esas altuuras y habiendo oído todo lo que le había contado Mercedes eso no le extrañaba nada. "Se presentó en mi casa con una cajita que contenía una ostra metida en una lata y este colgante ". 
Me dijo ".Cuando el momento llegue abrirás la ostra. Dentro hallarás una perla. Dependiendo del color significará éxito, salud, amor, riqueza o sabiduría. Ésta has de introducirla dentro de la jaula y llevarla contigo siempre, ya que en un día oscuro, en una noche oscura, cuando el mundo sea oscuro y no encuentres la salida se te abrirá una ventana y al otro lado aparecerá esa persona que tanto anhelas a tu lado"
Rodolfo se quedó mirando el colganto. "La perla es de color negro, cuál es su significado?" y Mercedes le respondió: "el amor, el amor que es oscuro"

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  • Oída Comanda, Mikimoto. Efectivamente: el ansia me puede y no reviso la ortografía. Gracias por tus consejos que seguiré. El tema de la historia de Mercedes prefiero dejarlo abierto a cada lector, porque en realidad no es eso lo que quiero resaltar. Pero tu punto de vista me viene bien para , al menos, quizá sí introducir alguna pincelada y enriquecer el contenido. Un abrazo, compañero
    Una historia cotidiana con final feliz aunque me habría gustado leer los motivos por los que Mercedes tiene esos momentos críticos en los que se viene abajo. Sueltate y exponelos no los dejes en el tintero. El público lector lo agradece y el relato gana en contenido. Revisa el texto ortograficanente antes de publicar. A veces nos ganan las ansias. Yo también pasé por ello. Irás mejorando corazón, como el buen vino. Un abrazo
  • Descúbreme a través de mis relatos.

    Pequeñas tapas literarias encadenadas unas con otras, como cuando empiezas a tomarte una en un bar del Barrio de las Siete Calles en Bilbao y no sabes ni dónde ni cuándo vas a acabar.

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    DIA 36

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