cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
El Puente de Trajano
Varios |
03.05.11
  • 5
  • 3
  • 3900
Sinopsis

relato sobre un suceso ¿natural?

Tras jubilarse, el maestro Camilo Saelices, se retiró a vivir en su pueblo: La Asunción.
Cada día finalizaba más pronto su paseo por los alrededores, pues cercado por densas nevadas, aquel invierno, apenas había que hacer.
Su casa estaba lejos del centro. Para volver desde el bar de Manolo debía cruzar un viejo puente de piedra tallado en época del emperador de Roma, Trajano.
Aquel día de mediados de enero la tarde era espléndida. Soliviantado por unos chatos de tinto, la partida de dominó, y una charla farragosa sobre política, Camilo se entretuvo más de la cuenta. Cuando salió anochecía, y los objetos antes nítidos eran sombras de semblanza mortecina, pues la blancura de la nieve añade al relieve tintes diferentes y quizá por ello, desalentadores.

Resbalando embriagado Camilo avanzaba con una energía insólita. De súbito, algo le hizo detenerse; pues a lo lejos, o en su mente, le pareció oír una extraña y preciosa melodía. Negando giró la cabeza, siguió y según progresaba, regresó la melodía, pero ahora lo hizo transformada en un admirable relincho. Alzó la mirada y sobre el puente distinguió la silueta. La cabeza, coronada por un cuerno reluciente, giraba a derecha e izquierda, sus crines sin cesar de ondularse, los belfos expulsando aureolas de vaho. Galopó hacia el extremo y penetró en un halo de luminosidad cegador. Fascinado y sin apenas ver, Camilo solo pudo seguirlo.
Salió del puente y asombrado se encontró a plena luz del día. Como si hubiera sido formada a partir de ladrillos de la construcción sus botas apelmazaron tierra fina y rojiza. Un calor abrasador le obligó a quitarse el abrigo. Lo echó sobre un brazo y continuó sin dejar de sudar. Solo entonces tuvo consciencia de la belleza y enormidad del paisaje. Y algo más cerca, bajo un árbol con el tronco en forma de tonel, contemplándolo en silencio, descubrió al conjunto de personas. Antes de darse cuenta se encontró rodeado por una abigarrada multitud de niños de piel oscura que cantaban y reían.
Instantes después se halló frente a un viejo aún más viejo que él – o quizá lo pareciera – gorjeaba un idioma incomprensible sin dejar de fabricar gestos en el aire. Terminó de hablar, se incorporó, y caminando ligero se retiró dejándolo ante unos cien muchachos. Sentados bajo el árbol atendieron la clase que Camilo impartió a continuación y prolongó durante cerca de dos horas de forma sencilla; sin pizarra, tizas, ni hojas. Expresándose mediante gestos y cloqueos, con sagaz inteligencia y regocijo.
 
Finalizó y estaba solo frente al puente. Dio unos pasos y se internó en el invierno de La Asunción.

A la mañana siguiente se despertó tendido en su cama y quiso hallar una explicación. Había sido un sueño. Debido al vino había disfrutado aquella extraña pero reconfortante ilusión, reconoció con desconsuelo.
En días sucesivos de forma involuntaria realizó los mismos movimientos. Acudía al bar y tras emborracharse, caminaba hacia el puente, lo franqueaba y no ocurría nada.
Repitió el proceso sin ser consciente de que sus borracheras iban en aumento. Dejó de jugar y se limitó a permanecer en un rincón bebiendo y mascullando acerca de su viaje maravilloso, cuando todos sabían que jamás había salido de España.
Murió al final del invierno, de congelación, tras bañarse desnudo a media noche gritando y cantando bebido en las heladoras aguas del río. Nadie acudió en su ayuda porque en el pueblo todos eran viejos y estaban cansados de soportar sus excesos. De todas formas se arrepintieron y organizaron un entierro digno.

Al atardecer, portando a hombros el ataúd, escucharon los relinchos, y altiva sobre el puente distinguieron la estampa del Unicornio. Se detuvieron y santiguándose de forma agitada, prosiguieron.
Cruzaron desprendiéndose de los abrigos y abanicándose entraron en África. La procesión, acompañada de las loas de cien jóvenes, vestidos con sus mejores atuendos, se encaminó hasta el baobab milenario, depositaron el féretro en la fosa excavada en sus raíces. Solemne, el viejo, gorjeó unas palabras ininteligibles que todos pudieron entender...

Después, atravesaron el puente de nuevo.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Muy fluído e interesante relato. Muy conseguida la sensación de magia.
    En días sucesivos de forma involuntaria....hasta el final, has conseguido darle sensación de magia. Me ha gustado.
    Escribe tus comentarios...Me encanta este sabor a bosques embrujados de tus cuentos. Por cierto, si te gusta el tanto el relato de geraldwalt no le pongas una estrellita, jeje.
  • Un hombre regresa a una isla del Caribe. Estuvo antes allí, hace unos veinte años. Vuelve cargado de recuerdos y con un propósito incierto, el cual, poco a poco, acabará por meterlo de lleno, en la peor pesadilla que jamás imaginó soñar...

    Trata sobre la vida de dos gemelos. Sus vicisitudes y amores y ante todo desencuentros y aventuras, les llevarán lejos. Más lejos quizá de los que ninguno de ellos pueda nunca imaginar....

    Nada más jubilarse, el maestro Camilo Saelices se retira a vivir en su pueblo: La Asunción. Ocioso y sin saber exactamente qué hacer, los primeros días decidirá escribir su autobiografía, pero algo extraño le sucederá...

    Hace años me encantaba la ciencia ficción, deseaba alcanzar el futuro. Y ahora, hoy mismo, resulta que ya estamos en él. Más que un mundo se trata de un medio, con redes perfectamente desarrolladas y falaces, como las que el gran Orwell imaginó y predijo en su libro: 1984. Organizado mediante una gigantesca Base de Datos compilados a velocidades astronómicas por la vasta red de microprocesadores de silicio —al fin y al cabo máquinas— el «Gran Hermano» patrulla, asalta y saquea sin descanso al conjunto más débil y mal retribuido: la clase media y obrera...

    En la jungla de Papúa hay misterios que pueden resultar tan letales como en determinados momentos resulta el hechizo del amor....

    Os dejo un relato fuerte, duro, real, suave, ardoroso, ficticio. ¿Y por qué no... real?

    Lo encontré en uno de mis éxodos. ¿Estaba al norte o al sur o al oeste? Todo lo que sé es que mis afanes estaban centrados en eludir el opresor imperio de la realidad. Y aquel paraje...

    La descubrí enroscada sobre sí, en la charca de una calle angosta y lúgubre de una ciudad arrasada. Sus ojos de ámbar brillaban con abatimiento sometido, era palpable advertirlo; estaba débil y rendida. Me dio grima y cierta aprensión...

    Por las noches, sin apenas molestarse en recordar en qué deber o compromiso malgastaba las horas del día, se acostaba, dejaba en blanco su mente y soñaba. Unas veces las ceñudas figuras de Hitler y Churchill, saludándose con frialdad acudían a su mente; otras, con quien se topaba era su idolatrada Nastassia Kinski...

    Se llamaba Vera. Era morena y esbelta. Sus ojos negros preservaban una timidez joven y ensombrecida. Sus facciones eran delicadas, sus pómulos suaves. Sus cabellos castaños, suspendidos a ambos lados de su rostro, envolvían unos hombros lineales. Llevaba un chaquetón gris perla, con flecos negros; lo lucía con estilo. Calzaba botas negras de caucho...

  • 136
  • 4.29
  • 586

escribir

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta