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76 min
El reino de los sueños
Fantasía |
03.03.15
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Sinopsis

Un simple chico, con una vida nada interesante es visitado por otro ser, un mundo se le abre ante sus ojos, la típica historia que siempre quiso vivir el típico joven que quiere ser distinto, pero con una raíz algo única... ¿como reaccionarías tú?

PARTE I: EL PRINCIPIO DE UNA HISTORIA

 

Cisco, así se llama el protagonista de esta historia… es un adolescente, frustrado de exámenes, de amistades y de familia, como cualquier adolescente que se frustra por lo más mínimo. Digamos que este chico no destacaba por sus notas, era uno más en su instituto. Tampoco era un ligón, ni mucho menos de lo más populares del insti. Era alto, le gustaba un poco el deporte, pero solo lo que estaba relacionado con baloncesto o voleibol, y en lo primero destacaba por su altura porque no había entrenado ni lo tenía por hobby, solo se le daba bien porque sabía interceptar la pelota, así que sus reflejos y salto también cabe destacarlos. Cabe destacar, dicho la palabra hobby, que sí que tiene un hobby, el teatro en todos sus aspectos, ya que de chico su hermana lo metió en un grupo de aficionados que concursaban y actuaban en ferias por algo de dinero, y con los años acabó siendo su pasión más que su hobby, aunque ese grupo se disipase y fuera casi imposible unirse a algún lugar donde actuar, él guardaba esperanzas de estudiar arte dramático y hacer de eso su vida laboral. De físico en general, su rostro era fino, con una ligera barba de pocos días que se afeitaba muy de vez en cuando, menos la perilla que si estaba bastante cubierta de dicha barba y jamás se la afeitaba. Tenía un cabello oscuro y desaliñado, ni muy corto ni muy largo; sus ojos eran de un marrón que a lo mejor un día era más claro y otro más oscuro. Era esbelto, aunque con un cuerpo un poco definido en abdominales y tríceps, también tenía unas fuertes piernas, su mejor herramienta para sus mejores cualidades, el salto y la carrera. Con eso se puede dar por descrito nuestro protagonista… bueno físicamente, aún falta por decir que es una persona simpática, con bastante sentido del humor, positivo como pocos los haya, bastante altruista y extrovertido en aquellos momentos necesarios. Ahora sí, tras una breve descripción no queda más que comenzar esta historia.

Tal vez Cisco no se imaginase que iba a ocurrirle esa misma noche, tal vez nadie pueda imaginarse tal cosa, pero la imaginación a veces da más poder a una persona del que esa misma persona es consciente. Cisco salió del instituto y se despidió de sus amigos rápidamente, sus notas no eran demasiado buenas y no quería demorar más la bronca que seguro le esperaba tras el umbral de su casa. Se colocó sus inseparables cascos, aunque eran los terceros ya que con sus gatos no había nada a salvo, y se puso su música para despegar de ese mundo en el cual la mayoría de las veces no se sentía cómodo, aunque siempre pusiese su mejor sonrisa. Tardó unos 5 minutos en regresar a su hogar, en el que estaba su madre en el sofá, que seguramente se volvió a cansar después de haber trabajado más de la cuenta en la casa, ya que no debía hacer esfuerzos tras una operación de corazón pasada ese mismo año. Su padre estaba terminando de cocinar, y la hermana que aún vivía con ellos seguramente estaría trabajando o estudiando, aunque era normal no encontrarla en casa fuese el motivo que fuese. Cisco mostró primero las notas a su madre, viendo que le habían quedado tres no pudo más que regañarle, pero para sorpresa del chico no muy bruscamente. Sin embargo su padre se enfadó excesivamente como siempre solía hacer, y a sacar argumentos innecesarios, como también siempre solía hacer. Tras ese episodio, comieron y Cisco recogió la cocina como de costumbre.

Llegó la tarde de aquel viernes, y Cisco no tenía planes, solo cogió un libro se echó en su cama y comenzó a leer. Al pasar cincuenta páginas se aburrió del libro como siempre le pasa con los libros, y aunque su intención siempre era empezar su propia historia, siempre acababa pensando que no tenía la suficiente técnica y él quería escribir un libro realmente bueno, por lo que entraba en un bucle que le sacaba de quicio. Decidió dibujar un poco mientras seguía escuchando algo de música. Le daba coraje como con el pasó de tiempo perdía imaginación y sus ideas no quedaban más que en el aire, esa era otra de las cosas que lo frustraban, pero dudo que eso frustre a todo adolescente, la mayoría no se dedican más que a existir y, bueno, estaría bien pero Cisco no se conformaba con eso y tal vez eso le hacía distinto, a la vez que distante por muy cercano que se mostrara. Eso y que era una persona que en su vida buscaba que algo distinto le ocurriera, siempre tenía en mente que algo diferente a lo que conoce, a lo que todos conocemos, sucedería, algo que el sabría afrontar y que los demás o casi todos los demás no. Tal vez llevara razón pero eso, eso podría descubrirlo muy pronto.

Llegó la noche de aquel viernes, y Cisco se dispuso a cenar y dormir pronto, raro en él, que siempre solía trasnochar con juegos de consola, pero desde lo de su madre a veces intentaba no hacerlo para no disgustarla y para la mañana siguiente poder encargarse del piso sin tener que pesarle el cuerpo. Así que se sentó a la mesa, cenaron sus padres y él, de nuevo su hermana estaría en uno de esos motivos por los que casi nunca estaba en casa. Volvió a encargarse de recoger y tras jugar un poco a la play, decidió acostarse, siendo las una de la mañana. Tras todo este día relajado, tras todos los días que había pasado en su vida siendo uno más, tras tanto querer una historia para él… al fin llegó. Cisco se despertó, con un presentimiento extraño, como si alguien lo observara, y al girarse de su cama vio que no se equivocaba… su puerta estaba completamente obstruida por un animal, que aunque estaba oscuro se podía distinguir que era un tigre… Cisco estaba paralizado, no se le pasaba por la cabeza nada más que el mismo pensamiento que más de una vez ha querido que ocurriese, “quiero que algo distinto pase”, y a la vez el pensamiento de “quiero gritar”. El animal avanzó lentamente mientras, para aún más sorpresa de Cisco, decía:

  • Cisco, tu ser chico llamado Cisco, ¿no? – mientras se acercaba lentamente a su cama.

Cisco intentó hablar, intentó decir que sí, pero nada más que aire era lo que salía de su boca. Cuanto más quería que ese momento fuera real más miedo tenía, incluso se pellizcó para despertar, porque tenía la certeza de que no podía ser más que un sueño.

  • No creo que podido equivocarme haya, así que humano joven que conmigo venga pido le – prosiguió el enorme tigre ya junto a su cama y casi del mismo tamaño que ella pero con más altura.
  • Yo… sí... – fue lo que el chico consiguió pronunciar y nada más decir eso su cuerpo se movió para levantarse.

Tal vez sentía miedo pero su parte aventurera, esa parte que algo quería que cambiara se activó y era como, sin darse cuenta, su cuerpo realizaba movimientos a favor de aquel ser. De todas formas, también su lado coherente no le decía más que en todo caso si era un sueño, que lo más probable lo sería, acabaría despertando mejor aprovecharlo. Esta última idea fue la que finalmente le impulsó a subir a lomos de aquel enorme tigre que ya le cedió ser su montura. Así, sin apenas pasar unos minutos y pocas palabras el chico estaba sobre aquel extraño ser, tal vez si que era diferente y estaba preparado para algo distinto… o tal vez ese lado coherente se acabara y el miedo ganara, pero mientras tanto el animal hizo un brusco movimiento, con lo que el chico ya empezó a arrepentirse, pero seguido haría algo que le haría aumentar ese arrepentimiento. Se puso en mitad del largo pasillo de su casa al salir por la misma puerta que entró de su habitación, y una vez ahí comenzó a correr hacia la cocina que según siempre había recorrido Cisco no distaba de más de dos segundos de su cuarto… pero a lomos de aquel tigre que corría a enorme velocidad se le hizo como una eternidad que deseaba que mejor no acabara porque iba directo al muro. Lo último que oyó cuando cerró los ojos para no ver el impacto fue una voz, la voz que parecía venir de su madre y decía “… ¿Fran?...”.

 

PARTE II: UN MUNDO, UN viaje, UN cambio…

 

Volvió a abrirlos, esta vez para quedarse asombrado más que asustado, ya que lo que pensaba que sería un estropicio en el muro de su cocina acabó resultando un enorme y basto paisaje, un paisaje de lo más hermoso el cual veía desde arriba ya que el tigre, que ahora podía ver mejor y era de un blanco pálido con rayas negras que combinaban dejando una belleza casi igual a la de aquel paisaje, ahora corría por el aire, como si de una avioneta se tratara. No pensó más que amaba a su imaginación, no podía imaginar cuan hermoso paisaje le dejaba ver, con bosques de unos colores variados, de árboles grandes y siluetas extrañas, con un enorme reino rodeado por murallas que disponía de un castillo que divisaba a lo lejos, también con extraña estructura, y además todo se bañaba como en un polvo de estrellas que lo dejaba todo más hermoso, y, cuanto más descendía su montura más podía ver a las personas que residían en aquel reino, algunas hadas, algunos elfos, algunos seres extraños que saltaban por los ríos de colores varios también. En resumen, todo era color y vida, todo hacía que fuera un verdadero regalo para la visión.

Tras ese viaje por el cielo acabaron por llegar al suelo, justo en las puertas de los enormes muros que cubrían aquel reino que vio a lo lejos. Entonces Cisco no ansiaba más que hacer preguntas pero calló frente a lo que dijo su compañero:

  • Callado mantenerte, y cerca también, aquí todos verte como extraño y bueno no ser, cogeremos equipo y al reino donde objetivo estar iremos – las puertas se empezaron a abrir – vamos, atrás no mirar.

Atrás no mirar, con eso fue con lo que más se quedó de todo lo que dijo. Cisco se movió al son que el tigre, e intentó no mirarle nada más que a él o hacia adelante, y hacia sus pies, que al mirar ahí, se dio cuente que iba en pijama aunque cuando se le escapó la mirada y vio a un gran puerco espín andando como una persona y con un piercing en su nariz mientras cargaba un enorme saco, pensó que el pijama era un detalle absurdo. Comenzó a fijarse en los edificios que había, cada uno con un cartel que indicaba que se vendía en cada uno, uno con armaduras, otro con comida, otro con armas, otro con decoraciones, incluso uno con tatuajes… era todo tan similar a su mundo, bueno no todo, pero aun así la esencia estaba bañada por el mismo toque. El tigre entró a la de las armaduras y le dijo al hombre encargado que le diera lo encargado por un tal consejo, a lo que el hombre contestó “oh, por supuesto viejo amigo Ford, voy a por ello”, entonces el hombre entró a lo que parecía un almacén, lo cual le dio tiempo a Cisco para curiosear, y vio como diversas armaduras completas le rodeaban, todas ellas no les recordaban más que a juegos o películas, y se le paso la idea de que fuera solo parte de un juego y se rio de lo absurdo que era ese pensamiento, pero también pensó que si no era más absurdo todo eso y que no despertara en el momento que más se asustó como en los sueños normales suele pasar. Justo cuando iba a tocar la armadura una mano se posó en su hombro “si se toca se paga” oyó tan cerca que hasta sintió el aliento, se giró repentinamente y el tigre estaba cargando la armadura y el hombre solo miraba al chico aguantando una carcajada. El animal se dispuso a salir y Cisco lo siguió de cerca sin dejar de mirar al ahora siniestro dependiente, y al salir, justo cuando iba a preguntar que si lo de su hombro había sido cierto, el tigre se volvió a adelantar:

  • Sí, fue él mismo, aquí más de un macabro ser hay, y ese uno de ellos ser – hizo una pausa mientras con la boca reforzaba el lazo que mantenía la armadura en su lomo – un Érebo polites, practicante ciudadano de oscuras artes ser, aquí aun permitidas estar.

Cisco se quedó satisfecho con eso, y vio como ahí usaban términos griego ya que de lo poco que se le quedó de griego sabía que Érebo era el nombre de un dios primordial, de las sombras, y polites, que era ciudadano, aunque le sonaba como a griego de poca monta y más desconcertante, pero aun guardaba esperanzas de despertar o de conocer más de todo aquello. Avanzaron un buen tramo más de camino, y ahora podía ver al final de aquel enrevesado camino el portón del castillo extraño, pero dieron un giro a la derecha y lo perdió de vista, cosa que también le extraño, en un sueño se quiere ver siempre los castillos, y ahí no, estaba demasiado bien hecho para ser producto de su imaginación, pero seguía negándoselo. Al girar el tigre entró directamente en una tienda que no tenía cartel que especificara lo que vendía, al entrar el tigre pidió lulquerubio, o eso entendió Cisco al entrar, cosa que no sabía que era hasta que el encargado de la tienda salió con un botecito lleno de un líquido que cambiaba su color al segundo entre rojo, amarillo y azul. Se guardó aún más preguntas y al salir el tigre siguió con lo que cada vez más parecía un monólogo:

  • Una parada más y tomaremos primer barco que parta Villa Naria hacia – guardó el botecito en una mochila que el de la tienda también le dio y le colgó del cuello.

Así pues recorrieron otro tramo recto y pararon en una tienda que especificaba venta de armas, lo que ya terminó de conformar la idea de que fuera lo que fuese lo que le esperaba sería un comieron felices complicado. De nuevo el mismo proceso que las dos anteriores tiendas pero con la diferencia de que al salir ahora llevaba en una funda también colgada del cuello y pasada por una de sus patas una espada algo larga y ancha. Al seguir andando en silencio un tramo más largo que todos los anteriores, ahora Cisco podía ver al final del camino un enorme complejo que tenía barcos dibujados en su cartel, por lo que ya se imaginaba que el siguiente viaje comenzaba.

Casi era de noche, aunque el cielo estaba casi igual de azulado en todo momento y la oscuridad se cernía mínimamente sobre aquellos parajes, pero se podía percatar de que era la noche, hasta el horario diurno y nocturno estaba demasiado bien calculado, pero seguía negándoselo. Tras hablar con algunos hombres en unos puestos el tigre guio al chico hasta un barco que estaba sobre tierra, lo cual le intrigó sobre como lo arrancarían. El barco era enorme, entraron a lo que parecían los camarotes bajando unas escalerillas, y soltaron el equipo, bueno el tigre lo soltó ya que era el que lo cargaba todo. Después fueron a lo que parecía una cocina y un hombre que parecía un cocinero les sirvió un extraño puré, para lo perfecto que era el mundo en la comida no se dedicaron nada. Se sentaron y empezaron a comer, no resultó estar tan malo que como se veía, y entonces Cisco aprovechó para hablar tras toda la mudez que había sufrido:

  • ¿Qué demonios es todo esto? ¿Estoy soñando? Porque si es un sueño quiero despertar, y si no puedo será una pesadilla pero es demasiado bueno para ser una pesadilla…

Se mostraba algo alterado pero más que nada confuso, aunque habló para nada, ya que su siguiente motivo para seguir alucinando con aquel lugar acababa de llegar. Todo tembló, oyó el grito de “¡Enciendan motores, preparen tripulación, activen estabilizadores!”, el tigre ni se inmutó pero a Cisco no le pudo despertar más intriga porque nada de ello le sonaba a barco sino… corrió a la cubierta del barco saliendo de la cocina, y vio como el suelo distaba a unos metros de ellos, estaban más altos pero no por el hecho de estar en el barco sino por el hecho de que estaban volando, ¡Volando! Cisco pensó que se lo tendría que haber imaginado, que hasta que hubiera ido bajo tierra habría sido más normal allí, así que su sorpresa no duró mucho y volvió para acabar su puré, enojado en parte por la indiferencia del tigre ante todo, pero al terminar la comida que él comía de un plato en el suelo, miró al chico antes de irse a los camarotes a descansar y dijo:

  • Tiempo al tiempo, respuestas mías más que preguntas tuyas ser, mejor responderte tú que chico listo ser y capaz de asimilar también.

“Genial”, pensó “más frases al estilo yoda de un tigre con nombre de marca de coche que no me arreglan nada de todo esto, empiezo a cansarme de soñar” y tras esto se acostaron con el propósito de dormir un poco tras toda la caminata que se dieron. Cisco no podía dormir, lo veía absurdo si en realidad ya estaba dormido, así que miro todo el tiempo al techo del camarote, hasta que un temblor casi le hace caer de la cama, maldijo aquel vehículo, pero al oír “¡Nos atacan!” su cuerpo una vez más se paralizó. Al poco, el tigre apareció de nuevo junto a su nueva cama, y dijo:

  • Rápido, beber de frasco y equipar toda la compra de hoy – mientras no dejaba de mirar la puerta del camarote - ¡Vamos, tiempo no haber, renegados atacar y todo complicar!

Ante la visión de cómo el tigre había pasado de una pasividad y tranquilidad tremenda a una agresividad y nerviosismo puro, Cisco no pudo más que obedecer y correr a por el frasco. Al tenerlo en la mano y estar a punto de beberlo se paró a mirarlo, no parecía nada seguro, pero al echar una mirada a la puerta del camerino y ver como un extraño hombre requemado entraba y era sacado por la misma puerta que entró a zarpas del tigre, no lo dudó y se lo bebió, entonces notó como si algo en él cambiara pero seguía siendo el mismo, solo que tenía como una fortaleza distinta, y lo comprobó al ver que se pudo equipar la armadura sin problema y no le costaba llevarla, al igual que la espada que ya colgaba de su cintura en la funda de cuero en la que residía.

Aun así seguía teniendo un miedo que casi lo paralizaba y solo podía ver como ya había tres de los invasores amontonados en la puerta a causa de la habilidad del tigre que ahora lo miraba y le gritaba que se moviera, pero viendo que seguía ahí parado se abalanzó a él y a dos palmos de su rostro dijo:

  • Mil dudas puedes tener, mil dudas paralizarte pueden, pero recuerda ahora esa ansia de respuestas que en ojos tuyos vi desde que partir por muro de hogar, recuerda sentimiento de querer diferente ser, y ahora oportunidad para ti ser

Jamás había oído palabras tan firmes, jamás había oído palabras que de tan rápida manera le dieran tanto coraje y sin darse casi ni cuenta ya estaba en la cubierta. Vio como más de una veintena de enemigos estaba de pie enfrente, y como el resto de la tripulación amiga se refugiaba de allí por donde el tigre y él salieron, dejando así a ellos dos solos frente a tanto enemigo.

  • El de otro mundo no podrá solucionar nuestros problemas, tigre – dijo el más cercano limpiando su hacha de sangre – los ancianos no son más que ciegos que no ven que somos suficientes para sobrevivir por nosotros mismos.
  • Esas ideas las que nos mantienen en casi una ruina son, si esto soluciones da no atrevas a cuestionarlo tiempo antes de – contestó el tigre sin dejar su posición agresiva hacia ellos.
  • Ford… - se atrevió a hablar el chico – son veinte, por qué llevarles la contraria.
  • Porque atacarnos igual, y mejor un ideal mantener que ceder de él por un mismo resultado de maneras ambas.

No sabía si seguían siendo sus palabras, o ese coraje que tanto había buscado desde que partieron, pero tras la última palabra del tigre desenfundó el arma y miró al frente, a lo cual el tigre reaccionó con una mueca de sonrisa en su cara, y los atacantes con un avance rápido hacia ellos mientras gritaban casi al unísono. Cisco pensó que no tenía ni idea de combatir en ese lugar pero que tenía una espada así que tentando a la suerte se abalanzó y esquivando el golpe de una lanza dio un giro sobre si mismo en pie, y al terminar asestó un golpe con su arma que acabó en el hombro de uno de ellos, ahora solo quedaban diecinueve, y contando a los tres que ya llevaba el tigre solo dieciséis. El segundo oponente para Cisco dio un hachazo que con unos buenos reflejos esquivó deslizándose a la derecha y teniendo a su enemigo con el arma clavada en el suelo no tuvo más que asestar un espadazo en su cuello y dos menos para él, a lo cual el tigre compaginó con cinco, dejando a diez en pie.                Para el siguiente el chico miró al cielo y vio una carga de maderas sujetas por una cuerda, que se encontraba a las espaldas de los tres que iban a por él, solo tuvo que coger carrerilla y antes de recibir sus golpes lanzarse de rodillas deslizándose entre ellos y frenando al clavar el alma en el poste con la cuerda, que hizo que antes de que pudieran darse cuenta las maderas cayeran en sus cabezas. Solo quedaban siete que cuando miró al tigre vio como dos de ellos lo tumbaban y lo empezaban a atar, mientras que los otros cinco lo rodearon a él, se acabó, fue divertido pero era hora de despertar. De repente, una sensación que le invadió, no como la de un sueño a punto de despertar, sino de un momento final en la realidad… pero que realidad podía ser aquella, aun con esta duda volvió a abrir los ojos que acababa de cerrar y viendo como todas las armas se cernían sobre él, entendió que aquello era mucho más real que solo un sueño, lo que le hizo ver un hueco, una oportunidad que no dudó en aprovechar y con un giro dejó a los cinco en ridículo clavando sus armas en el suelo. Cisco sonrió, se giró y viendo como desclavaban las armas borró la sonrisa y comenzó a correr hacia los dos que ataban al tigre, ahora uno tenía una daga que seguro no usaría para nada bueno, por ello algo despertó en el chico que le hizo no dudar en salvar al tigre de aquellos sucios invasores. Primero quitárselos de encima y quitarle la cuerda de encima y segundo, esperar a que él le devolviera el favor.  Saltó sobre el borde derecho del barco no queriendo mirar al vacío que caería si lo hacía mal, y rebotando con habilidad se abalanzó sobre el de la daga, lo que hizo que quedara tumbado y Cisco con un ruedo por el suelo y sin pausa se incorporó para atravesar el estómago del otro atacante del tigre, y con un giro de espada cortó de un tajo la cuerda, teniendo a los cinco ya sobre ellos, pero nada más la cuerda tocar el suelo rota el tigre brilló y murmurando unas palabras una enorme ola de fuego surgió de la nada frente a ellos haciendo desaparecer a los cinco de una sola vez.

El primer rayo que esclareció un poco el cielo salió e indicó que la noche pasó, y mientras Cisco y el tigre eran curados de algunas magulladuras, los tripulantes supervivientes de su barco se dedicaron a repostar lo perdido del de los invasores y a desengancharlo del suyo dejándolo a la deriva. Al acabar de curarse, el tigre por primera vez entabló una conversación completa con él:

  • Al final todo salir de mejor lo que pensaba – hizo crujir el cuello,
  • Sí, al final sí que era capaz, y supongo que ya al menos sé que ni es un sueño ni es una pesadilla pero aún me hace falta un motivo que me ayude a aclararlo todo – dijo Cisco mientras se daba unas palmadas para ver que la venda estaba bien asegurada en sus rodillas magulladas por el deslizamiento.
  • Sí, quien decir iba que al final capaz serías – contestó mientras seguía caminando serio.
  • Pero… tú… antes del combate… – se paró y miró confuso al tigre.
  • Eh, aquí sentido del humor también tener – soltó unas carcajadas

PARTE III: UN VIEJO AMIGO, UN MOTIVO, EL CONSEJO…

 

Ya casi estaban llegando, pero antes de llegar al “puerto”, o como llamaran allí al sitio donde dejaban esas cosas, Cisco se acercó al tigre que estaba en la barandilla de la parte noreste de la cubierta. Se apoyó junto a él con toda su armadura ya equipada y casi sin parecer él mismo, y dijo:

  • Bueno, hace dos noches cuando pasamos todo aquello no quise preguntar por el motivo que deje caer que me hacía falta, y lo he pasado por alto pensando que al llegar se me aclararía pero… - miró al horizonte dudoso por todo.
  • Pues seguir eso pensando, hasta que llegar no poder hablar de motivo, solo poder decirte que tu ayuda necesitar y por eso estar aquí – se retiró de aquel lugar como si le costara no decirlo.

Una vez más consiguió dejar al chico más confuso, y este no pudo más que chirriar sus dientes y seguir mirando al horizonte en el cual ya se divisaban los primeros edificios extraños, ya se podía ver parte de Villa Naria, y él solo podía pensar “¿Qué hago aquí, por qué no puedo saber nada hasta llegar?”, esas eran ahora sus dudas, ya que en tan poco tiempo consiguió asimilar que en toda aquella locura, en todo aquel mundo había algo de realidad,  y eso sorprendentemente no le descolocaba, por ese tal vez que tanto había pensado, o porque el salir de ahí con vida y volver a la cama para seguir durmiendo les era motivos de más importancia.

Ya llegaban al aeruerto, que tras preguntar a unos tripulantes fue el nombre que le dieron a Cisco sobre el sitio donde estacionaban los parcos, nombre que les daban a esos “barcos”, para todo tan espectacular que era, los nombres no le parecía para nada acordes a ese mundo, y parecidos a los de la vida normal y corriente, era rareza lo que despertaba en Cisco estos detalles. Bajaron del parco, esta vez sin equipo, ya que lo llevaba todo equipado el chico. Mientras caminaban por calles muy parecidas a las del otro reino antes visitado, Cisco no paraba de ver como en ese lugar aunque todo fuera igual de hermoso y extraño había una notable diferencia en cuestión de prendas y categoría de los locales, allí estaba como más aparentemente caro que en el otro lugar, como si incluso allí hubiera ricos y pobres aunque no con tanta diferencia como en su realidad. Al andas unas tres calles se pararon frente a un portón, al no ver cartel pensó que sería otra tienda rara como la de la poción pero al ver una especia de buzón que tenía forma de pájaro se pensó la opción de que era una casa, “¿Visita familiar, o de amigos? Puede que no sea de aquí pero no es un  buen momento para esto” pensó mientras se acercaba a examinar aquel buzón tan original, pero al intentar tocarlos salió volando y chillando, como un pájaro de verdad que al volver a bajar y situarse mirándolo fijamente con rostro de pocos amigos pudo confirmar que era un pájaro de verdad. El tigre le llamó y le dijo que mejor no tocara lo que no conoce, el chico se quedaba con sus consejos, veía que le sería útil para no meter la pata allí. La puerta estaba ahora abierta, y entraron ambos, subieron unos escalones que hacían un leve sonido al pisarlos, como formando una melodía entre todos, Cisco sonrío y si patentaba eso la gente subiría más por escaleras que por ascensores, luego lo pensó mejor y se dio cuenta que la vagueza es la vagueza así que se olvidó de esa idea. Al llegar arriba ante ellos lucía un enorme salón con chimenea, sofás que parecían muy cómodos y mesas y sillas, todo ello parecía hecho con cristal de colores, hasta el suelo estaba recubierto de ello, tanto la pared como el techo también, ello hacía del sitio algo incómodo, pero si todo estaba así seria porque a ellos les resultaba lo contrario. Un hombre se encontraba en el centro, de pie y con los brazos abiertos como esperando un abrazo, al cual el tigre respondió acorde y tras ese abrazo de saludo se acercó a Cisco preguntando al animal si era del que tanto habían hablado y afirmándolo, a lo cual él se quedó callado y se dio otro abrazo con el hombre “que cariñoso para no conocerme, aunque si según ha dicho llevan tiempo hablando de mi… que siniestro todo” pensaba mientras terminaba de dar el abrazo. El hombre tenía una larga barba, de un moreno canoso casi blanco ya por los años que debía tener, era calvo y alto, a la vez que muy delgado y con una túnica de tirantes solo cubriéndole el cuerpo, daba un poco de repelús a Cisco pero aun así lo disimulo por educación. Tras la cálida bienvenida se sentaron en el sofá más grande que, como de lejos parecía, era de lo más incómodo, pero el chico se reprimió las ganas de mantenerse en pie, por educación también. El hombre movió su mano derecha sobre la mesa y en ella aparecieron tres tazas y una jarra con un extraño mejunje, y con la misma mano pero sin tocar nada de ello sirvió la bebida y acercó las tazas a los invitados, Cisco ya se había percatado de que allí había magia la otra noche cuando el tigre le salvó con ello, pero esa era otra de las preguntas que se guardaba de hacer, tenía demasiadas aún y todas sobre lo mismo. Tras dar el primer sorbo a las bebidas, y mientras Cisco casi se lo bebe de un sorbo de lo bueno que estaba aquel líquido el hombre se puso serio:

  • Confío en que aun desconozcas tu cometido, chico – dijo mientras soltaba su taza – ya que Ford solo tenía la orden de recogerte y traerte, y su obediencia es de las mejores – hablo con cierto tono de superioridad – aun así, ya va siendo hora de que comiences a saber, por eso Ford contactó conmigo durante el viaje gracias a mi buzón, el cual he visto que has perturbado – rio mientras Cisco estaba en parte avergonzado – bueno, me hizo saber que tu ansia surgía y que el farol de que no es más que un sueño todo lo que ves no servirá de nada, aunque en parte tiene su razón ese farol – hizo una pausa para recoger su bebida y dar un sorbo – verás, hay muchos mundos allí donde vosotros alzáis la vista, a lo que llamáis firmamento, espacio, pero aunque conocéis grandes secretos la mayoría no se le desvela más que a vuestra parte más consciente, que irónicamente vosotros llamáis subconsciente.
  • Entonces, ¿esto es un sueño, y los sueños son como mundos en el espacio? – interrumpió Cisco.
  • No, no – se paró para pensar cómo explicarlo – a lo que vosotros llamáis sueños no son más que conexiones con el resto de mundos, es decir, nuestro mundo son vuestros sueños a la vez que nuestros sueños son vuestro mundo, esto entre una decena de mundos más.

Cisco estaba expectante, le costaba creerlo pero era la respuesta más lógica para explicar todo aquello, el por qué todo le era familiar pero a la vez desconocido.

  • Eso quiere decir que, el que en mi mundo haya cosas parecidas al de aquí o viceversa significa que gracias a nuestro subconsciente aprendemos de unos u otros, y en cierto modo el avance de unos ayuda al de otros… - no sabía ni lo que acababa de decir pero ya lo pensaría más tarde.
  • Vaya, sí que es listo el chico – dijo el hombre al tigre mientras sonreía – básicamente sí.
  • Pero, ¿por qué vosotros sabéis todo esto y para los míos es algo tan… desconocido?
  • Oh, bueno eso es fácil, los mundos están regidos por una jerarquía, desde el que más conoce esta historia hasta el que más la desconoce, nosotros estamos en el centro, por lo que no tenemos todas las respuestas pero al conocer la mayoría tenemos más poder.
  • De ahí la magia, ¿no? – preguntó, estando ya completamente sumido en la conversación, era la hora de contestar a sus preguntas y pensaba aprovecharlo.
  • Sí, bueno se puede ver así, cuanto más abierta este una mente y más conozca, más capaz de asimilar poder tendrá, y la magia es una forma de materializarlo.
  • Es… sorprendente, pero la idea asusta… siempre pensé en algo diferente, pero tanto y en tan poco tiempo… supongo que siendo humano como soy mi capacidad está limitada y de ahí que no termine de asimilarlo.
  • Aun así tu sorprendente ser – se unió al fin a la conversación el tigre tras solo beber y observar a la pared del frente – nosotros planeta tuyo observar, y más de uno haber que su mente capaz de entender, pero muy pocos, y de entre ellos aún menos que ansiarlo tanto como tú – lo miro fijamente – por ese motivo ser de los más importantes por los que estar tú aquí.

Sí que era especial era lo que entendió de esas frases del tigre, en ese momento el miedo comenzó a desvanecerse y la ilusión de hacer algo distinto e importante empezaba a ganar. Todo esto a una persona normal no le habría provocado más que lanzar la zapatilla al tigre, llamar a la policía, cerrar los ojos y girarse a la pared para luego despertar y que sí que fuera un sueño, pero Cisco siempre ansío más de lo que había en su mundo, ansío tanto e imaginó tanto que según siguieron explicándole el tigre y el hombre no pararon de observarlo, y aunque que les sorprendía que desencajara tanto de su mundo y encajara tanto con el de ellos. Tras al menos una tarde de re explicarle todo tres veces, porque la fascinación le hizo duro de entendimiento, ya se disponían a irse, pero justo al levantarse toda la pared de cristal de enfrente se resquebrajó, y acto seguido saltó en mil pedazos hacia ellos, y una onda de impacto los lanzó contra la pared del fondo que quedo resquebrajada también del impacto. Al levantarse, Cisco estaba desorientado porque la onda parecía de un sonido extremadamente fuerte que hizo que hasta sangraran sus oídos, Ford estaba aún peor ya que sus oídos eran aún más sensibles, y casi no se sostenía en pie, y cuando Cisco miro al frente solo pudo ver a una especie de gran ser, como un armario de grande, encapuchado entero y flotando, se acercaba lentamente y al estar casi al lado de él se quitó toda la túnica con capucha que lo tapaba, dejando ver a un terrible monstruo viscoso, con grandes garras y una especia de espada en su cintura, la cual se disponía a desenfundar y con unos ojos de pura maldad a usarla contra el chico.

Justo antes de que el acero rozara a Cisco una bola de fuego apareció de su derecha y se interpuso entre los dos, en apenas un segundo se re direccionó y golpeó el estómago del ser hasta alejarlo lo suficiente de Cisco, que mirando al lado del que vino la bola pudo ver al anciano en pie y sin oírlo pudo ver como sus labios decían “corre, no mires atrás”…. No mires atrás, lo que al principio Ford también le dijo, al pensar eso miró de nuevo a su amigo peludo, y aun intentaba sostenerse en pie. Durante cinco segundos debatió consigo mismo, “correr, la mejor opción, pero dejarlos aquí en una clara derrota… por qué demonios no temo por mi vida, es lo más lógico… espera, no… esto no va de aplicar la lógica”, miró al demonio que se recuperaba de la quemadura de su estómago y se disponía a volver a atacar, pudo ver como el anciano le seguía insistiendo en que corriera y de sus manos salían dos espadas formadas por simples rayos, y se abalanzaba sobre el enemigo. Cisco se acercó al tigre, al cual intentó cargar para sacarlo junto a él, pero este estando al lado de su oreja pudo murmurar “correr tú chico, importante objetivo tener para como aquí caer”, el chico sabía que no podría cargarlo pero aun así no pararía de intentarlo, le era más fácil eso que cargar en su mente con la idea de que abandonó a aquel que pocas noches antes lo salvó a él. No tardó mucho en ser atravesado el corazón de aquel afable hombre que horas antes bebía con ellos… ese hecho despertó un nuevo sentimiento en Cisco, la ira. Dejo al tigre en el suelo, y lleno de sangre por las pequeñas heridas que les causo los cristales se levantó frente a aquel demonio, desenfundó su espada y con la mano temblorosa la levantó hacia él, al ver como temblaba pudo saber que sí que tenía miedo, pero no lo sentía, era extraño, aunque no lo pensó mucho porque lo que tenía delante era tres veces él y sabía usar magia… sabía que antes siquiera de tocar la pared tras la onda ya estaba derrotado, pero eso no quitaba el hecho de estar en pie, así que mientras el monstruo soltaba unas carcajadas Cisco agarro el arma con las dos manos y para cuando se abalanzó sobre él solo pudo cerrar los ojos. Aun podía sentir que mantenía sus ojos cerrados, por lo que estaba vivo, y ya habrían pasado diez segundos cuando no distaba de más de dos segundos aquel enemigo de él, así que abrió los ojos y vio como no había nada más que el estropicio, la luz que entraba por toda la pared derrumbada y el cadáver del viejo amigo de Ford, el cual aún estaba a su lado sin poder moverse, así que él no fue quien le salvó, y obviamente el cadáver tampoco, y más obviamente aún el hecho de poner el arma firme con las dos manos no lo habría hecho huir, por lo que se acercó al borde y vio como allí si estaba el monstruo congelado en mitad de la calle, y como un joven con muy buenas vestimentas se burlaba de él con una espada de esgrima, batiéndola en el aire hacia el cuerpo congelado. Volvió al lado del tigre se sentó tremendamente dolorido y antes de perder la conciencia pudo oír al tigre decir “estúpidamente valiente”, acompañado con una carcajada de ambos.

Despertó sobresaltado y vio un enorme aposento, lleno de vistosos adornos, de libros y de ropas que parecían de todo menos baratas. Al marearse por el sobresalto pudo pensar mientras reposaba de nuevo que aquel joven espadachín era adinerado y ya que los rescató del demonio pues completaba el favor curándolos y dándoles cobijo. Tras reposar un poco y que se le pasara el mareo se levantó más despacio, viendo que no llevaba más que sus calzoncillos, “maldición, si llego a saber que esto iba para largo habría hecho la maleta” dijo para sí mismo, viendo las horteras ropas que había a su alrededor, y teniendo que elegir unas. Cogió las que menos vistosas eran, de un azul apagado, pantalones anchos y una camiseta de manga corta con un chaleco con estrellas blancas dibujadas, vio un gorro a juego pero lo dejó donde estaba, bastante era con lo puesto. Una vez vestido, se dirigió a la puerta aún dolorido y magullado por todo el cuerpo por aquellos cristales, “nota para el señor arquitecto de aquí, construir con cemento de toda la vida para cuando un monstruo grande y viscoso ataque el hogar” seguía reflexionando para él. Al pasar el umbral de la puerta vio a un hombre pequeño y nervioso que no paraba de repetir que le siguiera y se movía por delante rápido y con saltos, era estresante. Poco después de un largo pasillo con la típica alfombra roja llegaron a un comedor en el que había mucha gente, demasiada gente para la ropa que eligió, ya que al ver su reacción y tras que luego le explicaran escogió la vestimenta para dormir, es decir, el pijama. Pero en ese momento la gente contuvo la risa y el espadachín que estaba al fondo de la sala se levantó de su mesa con la copa en la mano y gritó:

  • ¡Por nuestro joven y valiente héroe de otro mundo! – hizo una pausa para contener una risa - ¡Y por su estilo al elegir la ropa!

Comenzaron ahí si a reír todos, y el pequeño saltarín fue el que le explicó dónde estaba la gracia, y tras eso intentó contener la vergüenza durante el resto de la velada y comer todo lo que pudiera, ya que al parecer llevaba un día entero en cama y estaba hambriento. Mientras comía en un asiento junto al que le rescató, le dio por preguntar:

  • Sois como el rey de este reino, ¿no?
  • ¿Rey? – miro a su consejero el cual se acercó y le susurro algo al oído -  oh sí, rey, ya me hablaron de la escala de poder de tu mundo, y si soy como el rey de allí, salvo que aquí el título es príncipe, y en mi caso se le añade apuesto y encantador a ese título.

No le pudo sonar más arrogante aquello, aunque al verlo por primera vez ya vio pura arrogancia mientras fardaba de su victoria sobre aquel monstruo, por eso no le sorprendió mucho. Aunque esos dos últimos adjetivos le recordó al típico cuento, y claro, si su mundo se conectaba con este en sueños, la poca gente más espabilada plasmó las mayores conexiones en cuentos por ejemplo, al final aquel viaje le iba a dar respuestas de incluso de cosas que ni buscaba la respuesta. Tras este momento para pensar sobre cosas banales, siguió hablando:

  • ¿Y Ford?
  • Bueno, estaba grave y por más que hicimos – de repente su rostro entristeció.

Cisco frotó su mejilla y tenía una lágrima, la cual vino acompañada de más, en tan poco tiempo aquel tigre le había hecho entender muchas cosas, apenas una semana había pasado, una semana que se hizo bastante corta, y sentía un tremendo vacío al oír las palabras del príncipe.

Poco tiempo pasó en aquel comedor cuando se dio cuenta de un extraño detalle, el príncipe para tan refinado que era comía con sus manos y sin cortarse ni un poquito al masticar, Cisco pensó que se estaba volviendo paranoico, preocuparse porque un refinado príncipe tuviera un descuido en su manera de comer frente al público… “un momento, juraría que esta sala hace un segundo tenía a más personas sentadas comiendo, ¿se han marchado tan rápido?” discutía consigo mismo, giró la cabeza de nuevo al príncipe y vio al mismo demonio que casi acaba con ellos. No tardó ni una milésima en saltar sobre la mesa lanzar a un lado al enano que por una vez se encontraba parado y frenando en el centro del comedor ahora casi vacío y derruido se giró para contemplar de nuevo a ese “no” príncipe, descubriendo que no era más que el demonio que mató al anciano y que, al parecer, ahora lo tenía encerrado a él.

  • Es verdad que eres fuerte extranjero – habló el ser tras unas carcajadas – no he podido someter tu mente con mis ilusiones, una lástima ahora tendré que matarte.
  • ¿Qué? – estaba tan confuso como atemorizado de volver a estar solo frente a un demonio así.
  • Que si no puedo jugar contigo y tú mente no me sirves de nada, eres fuerte de mente pero corto de inteligencia – volvió a soltar sus carcajadas que hacían retumbar todo.
  • Esto… es…
  • Tú mente sí, no sabes cuánto sufrimiento se puede causar a un débil mortal en sus más recónditos pensamientos.

“Mi mente… mi manera de ver las cosas… juega con las mentes de los que caza con vida, es tan deplorable… pero… pero puede que sea lo que salve mi vida” se dijo mientras el demonio avanzaba hacia él y desenfundaba su espada. Entonces antes de llegar al chico el enano saltó sobre el brazo armado del demonio mordiéndolo y haciéndole retroceder agitando su brazo, el demonio levantó la mirada extrañado y ahora ya no veía al chico atemorizado que antes intentó golpearle con los ojos cerrados, sino a un chico confiado, riendo y mirándole fijamente.

  • ¿Cómo...?
  • Has cometido un error, verás, intuyo que tanto en mi mundo como aquí los más débiles a simple vista son las presas fáciles, piensas que puedes jugar con ellos sin miedo… pero… ¿entrar en su mente? Si algo he aprendido que incluso el más débil a simple vista puede tener la mente más dura y fuerte que alguien se eche en cara alguna vez – mientras hablaba todo el suelo de la habitación temblaba y el arma del demonio caída al suelo por el mordisco del enano flotaba hacia Cisco – no voy a torturarte no soy como tú pero si algo me ha explicado Ford es que los demonios no sois seres vivos sois… seres, seres que piensan que pueden doblegar a quienes quieran, y que yo puedo pararos los pies tanto a ti como a todos los demás – desapareció de la sala y pasó a ser una voz en off – si la mente muere el cuerpo también.
  • ¡Maldito!

Fue la última palabra que ese demonio dijo antes de que Cisco apareciera a su espalda y le apuñalara atravesando su estómago con su propia arma, entonces todo volvió a ser una estremecedora luz que lo cegó hasta que cuando recuperó ña vista todo era un lugar de penumbra, lleno de viscosidad y ratas, y él estaba sentado frente a aquel demonio también sentado, aunque muerto. Cisco se levantó, sintiendo el dolor en cada centímetro de su cuerpo, estaba con su ropa hecha harapos, sin su armadura y sin nada a su alrededor que poder usar como arma o defensa, solo un antorcha que cogió de la pared y que alumbraba toda aquella sucia habitación. Salió por la única puerta que había, asqueado por el pomo también viscoso que tuvo que tocar, y levantando la cabeza vio un largo pasillo con puertas a los lados, “en alguna debería estar Ford… o eso espero” le daba vueltas aún al falso príncipe de su mente que le dijo que murió, tal vez sería un treta del demonio pero… podía ser verdad. Siguió adelante mirando por cada rejilla de las puertas que había por el pasillo sin encontrar a nadie, y al llegar a las escaleras del final del pasillo, justo en la puerta de antes vio a alguien, era de forma humana así que no era Ford pero aun así se sintió aliviado de no estar solo.

  • ¡Ey! Amigo, ¿estás bien?
  • ¿Qu… quien… quien está…. a… ahí?

Nada más oír esa pregunta intentó forzar la puerta con todas sus fuerzas sin tener éxito, hasta que escuchó pasos bajando las escaleras, y su corazón casi se paró del susto, “puede que sea Ford pero… seamos realistas en cualquier peli el que pregunta acaba muerto así que mejor me callo y me escondo” se dijo, y por suerte la puerta de su espalda que estaba justo enfrente del prisionero estaba abierta, más bien rota y pudo entrar y sostenerla desde dentro mirando por la rejilla. Pudo ver como otra forma humana se paraba en la puerta del que hace segundos intentó salvar y le hablaba de una forma alterada y cercana.

  • ¡Ren, dios Ren! Hay que sacarte de aquí, llevamos días en tú búsqueda – sacó un arma de fuego extraña que disparó una especia de luz que quemó la cerradura.

Cisco abrió la puerta y le salieron las palabras “menos mal” de su boca, asustando al rescatador.

  • ¿Quién eres tú? Menudo susto – dijo con la mano en su pecho.
  • Me llamo Cisco y soy el chico de otro planeta que viene a salvaros – le sonó tan raro y prepotente que se arrepintió nada más de decirlo.
  • ¡Dios! Tú también… ayúdame a desencadenar a mi hermano y salgamos de aquí.

Al parecer no era tan rara esa forma de presentarse, le ayudó a quitarle las cadenas y el nuevo extraño le ofreció una daga y le dijo que estuviera atento a la puerta mientras curaba al que parecía ser su hermano. Cisco se paró en la puerta mirando a las escaleras y viendo como unas sombras bajaban y ruidos extraños de cosas que no parecían muy humanas.

  • Eh, esto…. Creo que nos han pillado.

Solo para decir eso Cisco miró adentro y al volver la mirada un delgado ser con largos brazos estaba frente a él y le gritó a dos centímetros de su cara llenándolo de babas, por suerte cuando el demonio iba a propinarle un golpe con sus zarpas el hermano del arma extraña le empujó y poniendo el cañón en la cara del ser disparó convirtiéndola en trozos esparcidos por la pared cercana. Miró al chico en el suelo con cara de que usara para algo el arma que le había dado, “ya fallé una vez con un arma y a alguien que debía proteger no volverá a pasarme” así que se puso en pie y se abalanzó a los diez demonios más que bajaban las escaleras, se agachó para esquivar el zarpazo del primero, propinándole un corte profundo en el costado durante la esquiva, al segundo le paró el brazo con su mano y clavó el arma en el estómago empujándole hacia delante para abrirse paso entre los otro ocho y buscar un mejor espacio en el que combatir. Consiguió llegar arriba a una sala circular igual de viscosa, con unas escaleras para subir a un agujero del que venía claridad, como las de una cloaca. Así que se deshizo del demonio que usó de escudo miró atrás viendo destellos de luz, y finalmente aparecieron ambos hermanos, el encadenado con una espada reluciente y como si no le hubiera pasado nada excepto por la barba y los harapos que llevaba por ropa, y la suciedad también. Al subir ambos el que llevaba el arma extraña apuntó a las escaleras y les indicó a ambos que escaparan deprisa a la superficie, los cuales obedecieron sin dudarlo. Al llegar arriba, primero Cisco y luego el ex prisionero, vieron dos caballos atados, dos caballos con unas extrañas patas y una crin muy extensa con adornos y unos colores y miradas que era lo más hermoso que Cisco podía haber visto, aunque el ex prisionero subió al caballo como si nada, estaría acostumbrado a verlos. Entonces el otro hermano salía del agujero y al intentar salir corriendo al otro caballo la larga capa que llevaba estaba aun metida un poco en el agujero, se tensó como si algo tirara y no pudo más que caer y ser arrastrado al agujero de nuevo, pero como el chico aún estaba junto al agujero reaccionó y cortó la capa con la daga lo más rápido que pudo, dejando al rescatador tumbado en el suelo con cara de puro miedo y una respiración fuerte.

  • En paz – dijo Cisco con una sonrisa poniendo la cara en mitad del campo de visión del que yacía en el suelo.

Le ayudó a ponerse en pie y los dos montaron en el otro caballo libre, pero antes de poder cabalgar el suelo tembló y empezó a resquebrajarse y a los caballos les costaba mantenerse en pie, entonces el suelo de alrededor del agujero se rompió y salió un enorme gusano con una enrome boca por cabeza que emitía un desagradable sonido. El rescatador lanzó al chico al caballo de su hermano, y le dijo que corriera, él lo despistaría, Cisco pudo ver el rostro del recién rescatado mordiendo con fuerza y sin querer marcharse pero con el deber de hacerlo, así que diciendo “corre amigo” el caballo salió a una tremenda velocidad, haciendo desvanecerse a los ojos del chico a las figuras del gusano y del rescatador.

En menos de horas cruzaron un portón que se cerró tras ellos y de nuevo estaban en la última ciudad que Cisco pudo ver antes de ser secuestrado. Un sequito de hombres esperaban, los cuales se llevaron al prisionero, y mientras lo hacían y se alejaban del chico y del caballo con él oyó “¿está bien príncipe?”, así que su mente usó cosas que oiría de camino a esa habitación para forjar el sueño y de ahí el demonio empezó a aprovecharse. Sea como fuere, aún no había encontrado al tigre y una lágrima asomaba por su ojo quedándole cada vez más claro que ahí no mentía el amargo demonio, mató a su único amigo en ese nuevo lugar y lo peor es que no sabía cómo seguir ni como volver…

  • Tarde nosotros llegar.

Una voz a su espalda dijo esas palabras, y el orden de ellas no podía ser de otro.

  • ¡Ford!

Cisco se giró y abalanzó a su amigo, sin decir nada más, y el tigre le explicó que al despertar ya no estaba que intentó buscarle por todos los medios y cuando se enteró de que el hermano del príncipe partió para recatar al príncipe de un demonio soñal intentó ir con él o al menos seguirlo pero no lo consiguió y solo le quedó esperar a que volviera con él y así fue, aunque Cisco le contó la parte en la que dio la vida para que tanto el príncipe como él pudieran huir.

  • Un caballo tener por lo que ver.
  • Oh, se le debió olvidar al príncipe, iré a devolvérselo.
  • Olvidad eso por momento, ir debemos al consejo, esperándote están.

Así que usó el caballo para seguir a Ford al consejo, y cuando llegaron unos fuertes guerreros abrieron las puertas, y ante ellos una enorme sala reluciente y con más cristales por muros en la mayoría de la estructura se dejó ver, “en serio, le daré esa nota al maldito arquitecto”, siguieron hasta el final donde otra enorme puerta se abrió, esta vez sola. Al otro lado en una especie de sofás/mesas flotantes se encontraban once ancianos con túnicas marrones que tenían la capucha que les medio tapaba el rostro también, se pudo percatar de que la que estaba vacía era del dúo decimo miembro, el anciano que murió intentando salvarles.

“Jé, son como los jedis de star wars” no pudo evitar la carcajada nada más entrar y quedarse en el centro junto a Ford. Entonces cada uno empezó a hablar diciendo una frase y acabando un párrafo en común, como si lo tuvieran coordinado y preparado.

  • Tarde llegáis cazador, pero al menos traéis al chico.
  • No perdamos tiempo y démosle su objetivo.
  • Deberás recorrer todo el bosque por el camino determinado solo o acompañado.
  • Hasta llegar al refugio del demonio Alfa el cual hemos encontrado allí escondido.
  • Prepararte para enfrentarte a todos los problemas y contratiempos que puedan surgir por el camino.
  • Y más aún prepárate para enfrentarte a lo peor que hayas podido conocer en el mundo del que viene y en este.
  • Ya que el mal encarnado hospeda en aquel lugar, no solo el mal de aquí.
  • Sino el de todos los mundos y si no lo detenemos ahora,
  • Irá destruyendo uno por uno hasta que todo sea oscuridad.
  • Suerte viajero de mundos y héroe de planos,
  • Recoge todo el equipo necesario en palacio el príncipe ya os espera.

Ford hizo una reverencia y se marchaba, al parecer no se podía hablar al consejo era una especie de delito así que Cisco lo imitó y salió con el tigre de regreso al caballo, pero al salir se encontró con el príncipe ahora bien vestido y dándole una manzana amarilla a su caballo prestado al chico, miró a la puerta por la que ambos salían y con una sonrisa les habló.

  • ¿Empezamos?

 

PARTE IV: UN ENTRENAMIENTO, UNOS COMPAÑEROS, UN NUEVO VIAJE…

 

Llegaron al gran palacio, en el centro de toda la villa, era vistoso con una estructura algo deforme sin sentido pero que la hacía agradable y curiosa a la vista. Cisco siguió al príncipe que ahora montaba en el caballo que se le olvidó, y el chico montaba en Ford, subieron por unas escaleras en las cuales abajo disponían de unos treinta guerreros armados hasta los dientes y más atrás dejaron un portón que tuvieron que atravesar para entrar por las murallas que rodeaban dicho palacio.

  • Pocas son todas las medidas que podamos tomar contra el mal que nos acecha – dijo el príncipe para cambiar la cara de anonadado que tenía el chico – primero comeremos algo y luego nos pondremos manos a la obra con tu entrenamiento, mientras, Ford puedes esperar en los aposentos descansando de tanta búsqueda por nuestro héroe perdido.
  • De acuerdo estar señor, aunque usted no deber entrenar y descansar dejar al maestre, la búsqueda más exhausta para usted ser, y capturado además ser.

Por lo que Ford le había contado de camino al consejo el príncipe fue el que le encontró y se fue solo a por él por no tener problemas o dejar desprotegida su villa, un acto tan valeroso como estúpido si llega a saber que eso le habría costado la vida de su hermano. Entraron por otro portón a una gran entrada con las típicas grandes escaleras al frente en el centro para subir a los pasillos con aposentos, a la izquierda había decenas de estatuas y cuadros decorando, y a la derecha más de lo mismo, y por los lados de las grandes escaleras puertas que al parecer llevaban al comedor y cocina y la de la derecha a un gran salón para fiestas. Tan avanzado y mágico que era aquel lugar que hasta disponían de bañeras y de lavabos, incluso de retrete, algo que dejo a Cisco aliviado y extrañado a la vez. Entraron directos al comedor, el príncipe le indicó que se lavara primero que le dejaría una ropa cómoda en el baño para cuando saliera poder vestirse e ir a comer con ellos, el chico se fue de inmediato, no le gustaba estar sucio y tras la semana desaparecido estaba más que asqueado, por suerte el consejo disimuló su cara ante lo espantoso que iba su supuesto “héroe”.

Salió del baño horas después, no pudo evitarlo ya que aquello era tan cómodo y acogedor que casi se queda dormido, pero resistió la tentación y salió como si hubiera estado entre las nubes, y con la ropa que, a diferencia de su sueño, no era nada ridícula y se le sumaba a esa tremenda comodidad que sentía. Al llegar al comedor se encontró con un verdadero banquete en una sola mesa enrome que ocupaba toda la sala y llena de comida deliciosa, aunque quedaba algo ridículo que solo Ford y el príncipe ocuparan esa enorme mesa con tanta comida, así que Cisco se unió para hacerlo algo menos ridículo y disfrutar de todo aquello ya que también llevaba algún tiempo sin probar bocado de algo que recuerde que estaba más o menos delicioso. Tardaron menos de una hora en acabar con casi todo lo que ocupaba la mesa: dos pollos, un revuelto de verduras, una ensalada de patatas asadas, un cerdo de los típicos con su manzana en la boca, un rollo de carne que estaba delicioso… y algunas cosas más que mientras las comía Cisco se dio cuenta que la comida no se diferenciaba tanto o casi nada de su mundo, cosa que le hacía sentir algo más cercano a su vida normal y corriente, la cual a veces pensaba que dejo muy rápido sin explicar dónde iba ni nada a su gente cercana, y no sabía que se iría tanto tiempo ni que se jugaría la vida, pero aun así no se arrepentía de haberlo hecho ya que por fin estaba haciendo algo especial, lo que toda su vida había buscado, algo que le diferenciara de lo demás, de lo normal y una aventurara extraordinaria que vivir y disfrutar aunque se juegue su vida, la disfrutaba más que nada. Se levantaron de la mesa y fueron directos al gimnasio, donde allí había un hombre alto y lo más musculoso que se puede imaginar a un hombre, tenía una voz demasiado aguda para el cuerpo que poseía y a Cisco le costaba contener su risa, pero lo consiguió y se presentaron cuando el príncipe salió de aquel lugar.

  • Bienvenido chico, me han contado que tenemos solo tres días para conocernos y convertirte en un guerrero capaz de enfrentarse al mayor demonio – no pudo contener una carcajada al decir eso – no sé qué han podido ver esos viejos chiflados en un enclenque y joven muchacho de otro mundo, pero yo no soy nadie para cuestionarlo supongo, pero créeme que estos tres días no tendré piedad ni te daré un respiro.

Antes de que el chico pudiera contestarle el enorme hombre se giró y lanzó un hacha directa a su cabeza, hacha que por suerte pudo esquivar con sus reflejos y dando un salto a un lado. El maestre no se frenó y tras levantarse de la esquiva vio como levantaba una enorme espada sobre él, Cisco rodó al lado del que saltó para evitar el hacha, alzó la mano y cogió el hacha clavada en la pared, su contrincante dobló la muñeca y sin levantar el arma barrió hacia el lado del chico, lo cual esquivó de otro salto en dirección al hombre e intentando clavar el hacha en su hombro, pero le cogió el brazo con una mano mientras con la otra sostenía la espada ahora apoyada en el suelo tras el barrido y lo elevó hasta poner su cara frente a la suya, y le dio una sonrisa que hizo perder todo el miedo a Cisco y hacerle reír a él también.

  • Eres rápido y hábil para no haber combatido mucho, usaremos eso y lo explotaremos, también piensas rápido otra cosa útil, pero no calculas tus golpes y te tengo en mis manos, si fuera un demonio ya estarías muerto – dijo el hombre con un rostro de lo más afable que jamás haya visto Cisco.
  • Si bueno, la agilidad es lo mío, sobre todo el salto – miró a su brazo levantado por la mano del maestre – podría… esto… ¿soltarme?
  • Oh sí, disculpa – se rio un poco más mientras lo soltaba - y disculpa mi tenebrosa y borde presentación pero así he podido ver como pelearías con alguien que no sea de tu agrado

Cisco cambió completamente el juicio que tuvo sobre ese maestre, era simpático y el resto de ese día es cierto que lo agotó y lo machacó pero al terminar se sentía bien, era agradable entrenar con alguien que le entendía y sabía explotarle aquellas habilidades que Cisco era capaz de explotar. No hizo más que terminar y despedirse de él para ir a sus aposentos y caer rendido en la cama, era sorprendente como en un día aprendió veinte maneras de matar a un demonio, de desarmarlo y de huir de ellos, lo que necesitaba para sobrevivir al viaje, suponía que el cómo sobrevivir al mayor demonio ya lo aprendería mañana o pasado.

Amaneció y Cisco no tenía ni una agujeta, cosa que le extrañó pero más tarde le explicó Ford que la bebida que tomó mientras comía preparó su musculatura para soportar tanto ejercicio físico. Se dio un baño, desayunó mientras le contaba al príncipe y al tigre todo lo que aprendió y después de ese agradable rato un hombre con pinta de hechicero de película irrumpió en la sala.

  • Mi señor, reclamo al joven antes de que se nos haga más tarde, la magia no es cosa fácil de dominar en un día.
  • Oh, mago amigo, tranquilo estar, este joven aprender podrá.

Tras esas palabras de Ford el chico se levantó y se fue tras el mago, no dijo nada solo tenía la ilusión de que aprendería como crear bolas de fuego y dominar muchas más cosas mágicas. Llegó a una sala oscura, llena de pociones y libros, “muy típico de magos, mi cultura de cine me va a servir para algo al final” se rio por dentro y miró al mago parado en mitad de esa sala mirándole fijamente.

  • Muy bien, la cosa de magia no es simple chico, primero siéntate en la silla que tengo justo detrás, preparé algo para que nos sea más rápido.

Al pasar por el lado del mago vio que no era viejo, sino un chico joven de unos treinta y pocos años de edad, cosa que la capucha no le dejo ver de lejos. Se sentó en la silla indicada, el mago se quitó la capucha dejando ver un mechón de pelo completamente canoso y un pelo medio largo, con más canas sueltas, y al volver a mirarle tenía los ojos blancos, puso su mano en la cabeza de Cisco y a este le paso un tremendo escalofrío por todo el cuerpo, dejándolo paralizado. Acto seguido el mago alzó la vista y una cegadora luz iluminó todo dejando al chico ciego por lo que le parecieron minutos, al volver a ver, todo estaba igual, salvo que ahora en la cabeza del mago había otro mechón canoso completo.

  • Bien – dijo el mago con voz sufrida y ahogada – ya deberías saber todo lo básico en la magia ahora solo queda entrenar tu imaginación y ver de lo que eres capaz.
  • ¿Qué? – Cisco estaba boquiabierto - ¿Me has traspasado como… tu conocimiento mágico?
  • Sí – tosió – algo así, no hay tiempo y sabía que funcionaría así que prueba a pensar en algo mágico y extiende tus manos.

El chico apuntó atrás suya donde parecía que era para probar por los muñecos que había, y pensó en la bola de fuego que el tigre lanzó en el barco, extendió las manos y lanzó una pequeña bola de fuego que apenas quemó una zona de un maniquí.

  • Vaya… que tremendamente… patético – comenzó a reír sin parar tras decir eso.

Cisco se sintió enfadado y ridículo así que volvió a extender sus brazo pensó con más fuerza en aquella vez y cerró los ojos, entonces sus manos empezaron a brillar durante unos segundos y lanzó una llamarada como si de un lanzallamas se tratara y quemó toda la zona moviendo sus manos de un lado a otro hasta que las bajó y cansado se apoyó con una rodilla en el suelo.

  • Wow, eso sí fue sorprendente – ya no reía el mago sino que miraba expectante como no quedaba ni un maniquí que no fuera ceniza.

Se tiraron el resto de la tarde probando distintos hechizos, a formar objetos defensivos con hielo, a formar distintas llamaradas para atacar y a controlar el suelo para huir fácilmente de situaciones peligrosas. Mientras practicaba charlaba con aquel mago tan peculiar y le preguntó que a quien más le enseñó magia como a él ya que antes de hechizarle ya tenía un mechón canoso completo, el mago se mostró reacio a contestar y no insistió en la pregunta, así que hablaron de si el mago se enfrentó alguna vez al mayor demonio y le dijo que una vez y que de ahí la cicatriz que tenía cruzada por toda su cara, y que formó parte del ejército que aquel mayor demonio masacró en menos de un día, dejándolos a tomar la drástica solución de tomar a Cisco de su mundo. El chico salió de aquella sala bastante desanimado tras todo lo que le reveló el mago, un ejército entero preparado para ese demonio y no fueron capaces ni de herirlo, ¿Cuántas oportunidades tendría él? No quiso pensarlo mucho y se fue a su habitación sin comer nada, el día se le pasó volando, y ya sabía pelear y controlar la magia, que le depararía el tercer y último día de entrenamiento era lo que más le rondaba la cabeza antes de cerrar los ojos.

Volvió a amanecer y todo estaba alterado abajo, al parecer volvió el hermano que se quedó a despistar al gusano y todos estaban pendientes a eso, para que Cisco no perdiera el último día de entrenamiento Ford lo recibió en la entrada con su armadura en una bolsa.

  • Aquí poco poder hacer, mejor dejar que del rescatador aparecido encargarse, yo y tú ir al bosque, un amigo allí poder entrenarte último día.

Cisco cogió la bolsa del equipo se fue al baño y tras bañarse se puso la armadura y el arma, y fueron al bosque los dos juntos y solos ya que como era normal todos los demás atendían los cuidados del recién aparecido.

Llegaron al medio día al lugar donde un amigo lo entrenaría, pero al ver la cabaña también vieron como ardía y entonces Ford salió corriendo al accidente, mientras que Cisco desenfundó el arma y observó todos los alrededores. Todo estaba demasiado tranquilo, el camino había estado repleto de los sonidos de los pájaros de aquel bosque, pero ahí no, por lo que Cisco se preocupó, de repente se oyeron tres cantos, como la música celta que solía oír él en su mundo, y tres chicas salieron de diferentes lados, una por la derecha, otra por la izquierda y otra al frente, el chico no sabía qué hacer, tenía en su mente que eran demonios pero algo frenaba su voluntad para atacarlas, entonces, cuando las tres lo tenían rodeado una de ellas, la del frente levantó la mirada con unos ojos amarillos de verdadera maldad y abrió una enorme boca con colmillos hacia su cabeza, pero una flecha pasó por al lado de su oreja y atravesó la boca de aquel ser, quedándose clavada en su garganta y haciéndola convertirse en un ser viscoso con rasgos aun femeninos y deslizándose entre los árboles de nuevo al caer al suelo. Cisco pudo espabilarse, las otras dos empezaron a gritar a sus oídos de forma desagradable, pero eso no frenó esta vez su voluntad, giró la mano hacia una de ellas y del suelo unas enredaderas la atrapó y le enredó la boca para que no pudiera gritar, cuando la otra se disponía a huir elevó el terreno por el que se disponía a escaparse y la obligó a girarse y a saltar sobre él, este giró por el suelo en dirección a la que había huido la otra demonio, al caer en el suelo en el que ya no estaba el chico se hizo una grieta grande de la fuerza que tenía aquel ser, miró fríamente a Cisco y este le mantuvo la mirada, cuando se disponía a volver a atacarle una bola de fuego la hizo estallar frente a los ojos de la demonio enredada que los tenía salidos de lo sorprendida que le dejo ver morir a su compañera, al intentar ponerse en pie la que antes se marchó le agarró y sacando unas alas de su espalda levantó el vuelo. Mientras salían volando Cisco pudo ver al tigre mirándolos con un rostro casi humano de miedo al ver que se lo volvían a llevar y a un hombre repletamente cubierto con un traje oscuro de tela y capa, con un enorme arco, tras eso y ver que aún no estaban muy alto Cisco cerró sus ojos y pensó en el incendio de la cabaña, entonces fue cuando todo él se envolvió en llamas, haciendo arder a su raptora y haciéndole caer a toda velocidad contra el suelo, pensó rápido y de sus manos estiradas sacó una rampa de hielo por la que se deslizó tumbado hasta el suelo donde cayó dando golpes y vueltas, hasta pararse con algunos rasguños a los pies de los que antes vio desde arriba.

  • Encantado, mi nombre es Alrick – dijo el completamente cubierto de ropa mientras destapaba su cara y le ofrecía la mano para levantarse.

La aceptó y se levantó con su ayuda y mientras se sacudía y se disponía a presentarse él, la tercera demonio se liberó de las enredaderas y se abalanzó a ellos, tan rápido que solo le dio tiempo al tigre a apartar al que ahora ya había descubierto Cisco que era un elfo, y a lanzarle una mirada al chico de que era suya, por lo cual asintió y girándose volvió a desenfundar la espada que envainó para hacer la magia, cortando así la cabeza de la demonio y haciéndola convertirse en polvo que le hizo toser y frotarse los ojos.

  • Joder, son como los vampiros o qué – maldijo mientras seguía tosiendo.
  • ¿Que como los que ser? – se quedó extrañado Ford mientras se levantaba junto al elfo.
  • Oh nada olvídalo.

Los vampiros no estaban sacados de ahí al parecer, sería de algún otro mundo, pero no se paró a pensar esa estupidez mucho rato y siguieron al nuevo conocido hasta un sótano bajando unas escaleras bajo la cabaña que ya era cenizas. Al llegar abajo vio millones de libros, una sola mesa en el centro de la habitación con tres libros encima, el elfo le dijo que debía aprender de ellos lo que pudiera para enfrentarse a demonios jefes y al más importante, al mayor demonio, así Ford y Alrick salieron a vigilar que nadie perturbara de nuevo aquello ya que al parecer tras ese primer ataque de las demonio menores no les quedaba más que esperar al demonio que las mandaba. Cisco se puso con el primer libro, demonología, “que obvio el título, seguro que va de los tipos de peces” bromeó consigo mismo, al leer algunas páginas de como los demonios aparecieron, siendo antes humanos corruptos que le robaban el poder a magos, dejándolos casi en el propio esqueleto y con su pelo totalmente canoso, “espera, ¿será eso lo que le pasó al mago que me entrenó?” un escalofrío le recorrió pero siguió adelante, pasando la parte de súbditos demoniacos y perros infernales, e yendo directo a los tipos de demonios. Allí vio el soñal, el demonio que lo mantuvo encerrado en su propia mente, también sus puntos débiles como la electricidad estando despierto, estando dormido el ganarle en su propio juego… el que tenga suerte; después se fijó en la Madame, la cual criaba y controlaba a las miles de silenas, que cantaban para frenar cualquier ataque hasta que estaban lo suficientemente cerca de su presa para devorar su cabeza de un bocado, “entonces esa tal Madame es la que viene a por nosotros ahora” miró rápidamente sus puntos débiles, el fuego y atravesar su garganta completamente, si es con fuego mejor decía el libro, Cisco se quedó con eso grabado, y siguió mirando cientos de tipos de demonios más, continuó con demonología II, y al acabarlo e intentar empezar con el libro basado solo en el mayor demonio titulado “El Mal” una nube negra lo envolvió y al recuperar la visión se encontraba junto al tigre y al elfo mal heridos en la zona frondosa del bosque por la que Ford y él antes llegaron allí.

  • ¿Qué pasa?

El elfo le señaló la cabaña en cenizas de la cual debajo estaba el sótano, y vio también como una enorme mano lo aplastaba, una mano de una ser desagradable y enorme con cuatro tetas, una cabeza sin ojos y con una venda maltrecha, y sin piernas, solo el resto del cuerpo flotando sobre las ya ni cenizas de la cabaña. Cientos de silenas iban a por ellos y no paraban de salir de debajo de aquella Madame, por lo que el chico pensó rápido, primero le dijo a Ford que usara algo de magia para contener a las silenas, que las entretuviera, cosa que el tigre podía hacer sin problema, después le pidió al elfo que lo transportara bastante metros por encima de la Madame, y que al instante reapareciera frente a ella y le lanzara flechas para despistarla, y que si podía disparar una flecha tan potente como para volcar su cabeza y hacerla mirar hacia arriba que esperara a que él estuviera en llamas, el elfo asintió dando a entender que era capaz. Entonces comenzaron el plan, Ford empezó a despistar a cada una de las silenas, sin darles tiempo si quiera a cantar, mientras Cisco se agarraba a la espalda del elfo y este se desvanecía y aparecía metros arriba de la Madame sin que ni ella ni las silenas se percataran, lo dejo y reapareció en la cara de la demonio, lanzando flechas sin parar mientras caía, y entonces cuando lo vio encender la primera chispa lanzó una flecha cargada antes con un hechizo de viento tan poderoso que le hizo salir hacia atrás a él y que los árboles más altos y cercanos movieran sus hojas, pero en ese momento la Madame gritó de tal manera que ni la flecha pudo evitar frenarse y caer perdiendo toda la fuerza, ni ninguno de los tres pudo evitar poner las manos en sus orejas. El elfo acabó cayendo lejos entre la arboleda sin poder tele transportarse, y Cisco perdió las esperanzas de contar con él para el resto del combate, pero le preocupaba más no caer en la cabeza de esa Madame y deslizarse hasta el suelo para quedarse herido y dejar a Ford solo, por lo que respiró hondo, ignoró el desagradable sonido y volvió a arder completamente e incluso con más intensidad, llegando a golpear la cabeza de la demonio, hundiendo su espada hasta lo más profundo y callándola al instante. Mientras la desclavaba y la demonio se recuperaba de la herida miró abajo y vio que Ford estaba en el suelo con sangre en los oídos, “maldición, él no ha podido taparse los oídos y su oído es el triple de potente al nuestro” sin pensarlo dos veces creó otra rampa de hielo que lo dejó enfrente del tigre, y al girarse vio como todas las silenas que aún eran muchas iban a por él. Cisco tiró la espada al suelo cerró los ojos y recordó aquel modo lanzallamas que tuvo en el palacio, y al extender las manos volvieron a salir de sus manos como aquella vez, quemando a todo demonio que se acercaba y dejándolos a salvo, al menos hasta que su magia aguantara con esperanza de que Ford se recuperara para ese momento. Por suerte para ellos la nube negra volvió a aparecer frente la cabeza de la Madame y sin llegar a formarse el elfo se transformó completamente en fuego y entró en la boca de la demonio, atravesándola y haciéndola estallar en miles de pedazos un instante después, haciendo convertirse en cenizas a todas las silenas, y dejando inconsciente a Cisco al dejar de usar las llamas y haber gastado tanta magia, junto a Ford que le costaba seguir consciente.

Al despertar vio sus aposentos de nuevo, bajó enseguida a la entrada y vio muchísimo equipaje apilado y al príncipe hablando con el tigre que tenía vendas en las orejas. Ambos se giraron y le explicaron que su amigo elfo los trajo de vuelta al anochecer, le explicó lo sucedido y huyó ya que los elfos odian a los humanos y se mantienen a distancia en la naturaleza, también le dijo el príncipe que su hermano estaba bastante recuperado contestando a la pregunta que le había hecho Cisco, y que ya solo le quedaba escoger a sus acompañantes y partir en su viaje del que podía salir airoso, o mucho más probable fracasar, pero ya no temía aquello. Así pues se preparó, los soldados cargaron el equipo en el carro y siguiendo los consejos de sus entrenadores eligió solo a dos acompañantes más, el maestre le recomendó a Gronk, un bárbaro unido a la milicia para vengar la muerte de todo su pueblo a manos de los demonios y la magia negra; y Elr, recomendado por el mago, un semielfo que vagaba por la ciudad tomándose la justicia por su mano, hábil en la magia, en las dagas para lanzar y algo en el arco. Al nombrarlos, Ford y el príncipe se quedaron algo sorprendidos pero consiguieron reunirlos, ya que ninguno de los dos reclutados se negó, porque para uno era la mayor justicia que podía conocer y para el otro era la venganza que buscaba. Por lo que cuatro valientes se encomendaron a lo que podía ser su última misión con la esperanza de salvar aquel mundo, unos por seguir viviendo en él y otros por no decepcionar ni desperdiciar esa oportunidad de cambiar un mundo aunque fuera uno distinto al suyo.

(No continuo porque pienso que no es de buen agrado la historia, aunque viendo las visitas es bastante más de lo que esperaba, espero leer algún comentario que me anime a seguir... digamos que desconfio bastante de esto)

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  • Un simple chico, con una vida nada interesante es visitado por otro ser, un mundo se le abre ante sus ojos, la típica historia que siempre quiso vivir el típico joven que quiere ser distinto, pero con una raíz algo única... ¿como reaccionarías tú?

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Nuevo en esta página, sin convencerme mucho por hacer públicas mis ideas pero que otra manera de no perder la oportunidad de que tengan valoración

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