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76 min
El Retorno de la Diferencia. Parte Final
Amor |
14.10.18
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Sinopsis

Pues.. viene del Retorno de la Diferencia. Parte 1. Gracias a todos y cada uno de los amigos que leyeron la primera parte

Dias de monótonas y conversaciones intrascendentes.  Edna sentada en el sofá, descalza y ensimismada componiendo las canciones que quería hacer. De Oholiva conteniéndose para no comunicarse con sus amigas en whassapp. De Eliab vegetando por aquí y por allá.  Era casi holográfico en el aire “no hablemos de eso”, “no recordemos eso”, “no te acerques mucho”, “no nos hagamos daño”, “recuerda que allá en el pueblo está tu chica esperándote”,” recuerda que yo casi estoy en una relación”. “Yo volveré a mi mundo sofisticado, artístico y brillante, tu prefieres tu serena tranquilidad”. “No pertenecemos a esos mundos, ni tu al mío ni yo al tuyo”.

Así, amaneció un día cualquiera. ¡Que mas daba¡. Sábado o lunes. Eliab en la madrugada decidió distraerse en lo que le gustaba, con un viejo azadón comenzó a abrir surcos para sembrar unas semillas de Quínoa, Bledo, Jarthorpa Curcas, diente de león, Jaka, tártago que encontró por ahí. Ellas más tarde decidieron pasear con unas viejas bicicletas que encontraron por ahí.

 A media mañana  volvieron, después de pedalear por la carretera sin encontrar nada ni nadie. Tanta soledad termino por asustarlas y se devolvieron.

Descendieron de la bicicleta y ambas lo vieron ensimismado en su labor. Solo con unos jeans y botas de seguridad, Eliab mostraba su imponente musculatura, tostándose bajo el sol. Era un cuerpo hecho a fuerza de trabajo. No en gimnasio, ni inflado a fuerza de vitaminas y esteroides. Estaba dando fuertes golpes, abriendo sistemáticamente los surcos para sembrar, absolutamente ensimismado en su labor.

El las vio. Y quitándose con la mano el sudor de su frente se acerco, secándose con una franela colocada en la punta de una pala enterrada en el suelo. Lanzándose encima sin colocarla se acerco.

Estaba despeinado y sin afeitar. Edna  inspiro hondo. Eliab fue el chico más bello del liceo y ella se hizo enemiga de casi todas por la lucha por tenerlo. Aunque fue Eliab quien directamente la siguió y conquisto. Cosa que ella le hizo extremadamente fácil. Nunca se había equivocado con él. Era un padrote en el justo momento para hacer hijos. Se sintió básica, pero es que eso era lo que tenía en mente. La anticuada idea de tener un hijo, de ser madre. La chica del campo que escondida seguía viviendo en ella.

Ahora, cerca de ellas, seguía siendo lo que siempre anhelo, sin cirugías ni gimnasios.

--100% natural—se dijo a sí misma, borrando con su mano el pensamiento de “Tú fuiste la primera y sigues siéndolo, no te engañes”.

--Mi tía Dafne le encantan los hombres así—indico Oholiva viéndolo descaradamente.

--Se quien es tu tía. La vi en videos que la policía me enseño—dijo ella, mientras Eliab casi estaba llegando. Sintiendo que le caía mas mal la mujer, no tanto por el atentado, sino por la posibilidad. ¿Celos?. Era el colmo

--Si. Ella fue la que nos mato—dijo algo normalmente la niña.

--Bueno. El asunto es darle utilidad a la tierra—les dijo él a manera de saludo, sin imaginar remotamente los pensamientos de ella.

--Pues con un azadón vas a durar toda la vida—le dijo ella, sintiéndose frágil junto al hombre...

--Voy a ducharme. Luego les preparare un buen desayuno. Mucho colesterol y azúcar—anunció Eliab marchándose al interior de la casa.

--Si. Ya sé que no soy buen a cocinera...

Eliab la miro y se rio divertido. Era verdad. Siempre fue pésima en sus intentos culinarios.

--Pues estimada señorita. Ambas también deberíamos hacerle una visita al baño. Pedaleamos hasta más no poder. Tenemos un chico que cocina muy bien esperándonos—anunció repentinamente alegre la chica. Era una alegría algo extraña para la situación. Era una ilusión de familia. Ellos la pareja con una niña que suplantaba a la que debieron tener.

Luego, mientras conversaban en el amplio y antiguo comedor, el Iphone de Eliab repico. Ella atisbó a leer. “Hogha está llamando”. Fue automático. También la chica del pueblo  se le estaba atragantando en la garganta.

                                                           I

Minutos antes, mientras se duchaba Eliab puso sus dos manos en la pared de la regadera y dejo que el agua fría corriera libremente por su cuerpo. Cuidar a Edna era una tarea rutiaría y simple. Lo difícil era ella misma. Ya le era un suplicio imposible de aguantar y estaba haciéndose a la idea de sacarla rápidamente del país. No estaba coordinando bien las acciones que planificaba en caso que la cuestión se volviera aguda. Ni dudaba por un segundo que los encontrarían. Y debía tener algo planificado en consecuencia. ¿Para qué se engañaba?. Siempre la amo. Nunca pudo olvidarla. Debió desentenderse cuando ella le requirió ayuda. Como un crio acepto, sabiendo que no podía cuidarla...

Cumplió lo prometido. Un desayuno fuerte y campestre. Huevos. Tocineta. Pan Tostado. Queso Muster. Mayonesa. Sin nada de sofisticación, ni dietas estrafalarias.

Soporto el desayuno y rápidamente escapo a refugiarse en su actividad de agricultura.

--Parece un tontito—informo Oholiva, viéndolo desde la ventana, mientras abría furiosamente surcos—En la escuela hay un chico lindo que actúa así conmigo. Sus padres le impiden acercarse. Le tienen miedo a mi familia  Me tienen miedo. Sin embargo no puede evitarlo. Se acerca…y se aleja

Edna se acerco y también lo contemplo, mientras el  ensimismado trabajaba duramente.

¿Crees que  me tiene miedo?— pregunto ella

--Y Tu... ¿Qué sientes por él?—ataco la niña, viéndola atentamente

--Claro. Ya contestaste—respondió sonriendo la niña ante el silencio de la otra, que no dejaba de verlo—Tanto ambiente. Tantos guiones y  fiestas. Tantos chicos lindos no pudieron contra fortachón.

En la noche, desde el portal de la casa, Eliab contemplaba la gigantesca luna que abarcaba medio cielo, alumbrando la solitaria carretera. Una silbante Nikola con una carga de 2 tanques de combustible  pasaba velozmente rumbo quien sabe adónde, internándose en la nada de la noche. Ella silenciosa se sentó en un sofá columpio que estaba junto a la puerta. Oholiva estaba en la sala, dándoles oportunidad. No podía segur escapándose utilizándola como cuña entre ellos. Por eso había decidió jugar Play Station hasta más no poder.

--¿Por qué no te has casado? Siempre supuse que tendrías unos hijos a esta altura. —pregunto a sus espaldas

-- He estado ocupado. Quizás es el tiempo de hacerlo—contesto el sin mirarla.

--Me agrada para ti Hogha. Es muy bella. —sugirió a su pesar  ella. El no contesto.

--Cundo fui a la universidad era mi más firme intención volver. Apenas estaba comenzando el primer lapso, me sumergí en los libros. Era lo que me gustaba. No tenía amigos. Un domingo estaba agotada. No estaba saliendo muy bien en Introducción a la Economía. Decidí descansar. Fui al juego de básquet. Es el único juego que entiendo gracias a ti. Alguien me tomo unas fotos. Luego fueron a hablar conmigo. Un auto show de Tractor Trucks Eléctricos se presentaba. Era un día de trabajo, en Shorts, unas botas vaqueras y un sombrero tejano. Me pagaron por unas horas prácticamente 2 años de becas. Una cosa llevo a otra. Cuando me di cuenta ya no era yo. Hasta que finalmente llegue aquí.

--El día que te despedí en la estación de buses, sabía que no volverías. Lo intuía. Eras….Eres demasiado bella para desperdiciar la vida en un pueblo agrícola.

--Tú eras el mejor alumno de la promoción. Calificabas en exceso para tres becas de Universidades tipo A. —replico ella, manteniéndose a la espalda de él. En un impulso, se Incorporó de la mecedora y parándose justo detrás del hombre, conteniéndose en sus deseos de abrazarlo.

--Quería estar en el ejército. Era un anhelo no cumplido. Por eso te entendía en tu deseo de irte a la universidad

--Pues yo esperaba que antes de irte al ejército me tuvieras presente, y en ese día de la estación del bus me dijeras que no me fuera. —le dijo intensa, intima, a pesar de no querer hacerlo.

--A los días te hubieras dado cuenta que era un terrible error. No te equivocaste. Todo tenemos un destino que cumplir.—le explicó en tono casi convencido. Es que habían cosas que mejor no  explicarlas

--No Eliab. Siento que no luchaste por mí. Me dejaste ir. No se hubiera acabado el mundo si hubieras subido conmigo a ese bus.—le dijo con un ataque de sinceridad

Eliab giro y quedo frente a ella. La dominaba con su estatura. Sin embargo, ella no se dejo amilanar y lo miro retadora a su vez. Sabiendo ambos que estaban peligrosamente caminando por un resbaloso sendero. Se habían castigado demasiado. Ella había sido de otros. El  también había buscado en otros cuerpos borrar el aroma de ella. Ahora estaban buscando la forma y manera de no tocarse, para impedir que estallara lo que estaban tratando de refrenar.

--No comprendo muy bien la vida de las ciudades. A la larga te hubiera fastidiado  estar conmigo.—se evadió él, fascinado de contemplarla a la luz de la luna, con su nariz respingada, sus cejas gruesas, sus imposibles ojos verde oscuro turquesa y ese mohín de chica traviesa que siempre lograba desarmarlo.

--No soy banal. S hay alguien en esta tierra  lo sabe eres tú. Te conozco. Eres predecible y lineal. Y esa virtud era lo que me daba estabilidad. Y yo sabía que podía volar, porque siempre estarías dándome y cuidando el piso donde posarme.Quizas por eso estoy aquí. Siempre supe que tenia… que debía volver.

--Pues no me equivoque. Me hace feliz que hayas hecho realidad tus sueños.—le repuso el sinceramente

--¡Por dios Eliab¡. Nunca creí escucharte decir eso. ¿Qué tan difícil soy de soportar?—dijo ella enfadada. Estaba dolido y no encontraba el camino para perdonarla. Ella debió saberlo. Indignada, con los ojos húmedos de lágrimas lo dejo solo en el portal de la casa. No sin antes decirle —Entiende que NO todo lo logre ni soy tan feliz como me ven. Nunca deje de ser un ser humano y no soy para nada ninguno de mis personajes

                                                                         II

En la alta noche el frio se incremento, una helada brisa  hacia rodar pajonales secos y silbar el viento. Eliab despierto miraba la oscuridad, tratando de escapar del perfecto rostro de Edna, que no se salía de ninguna manera de sus pensamientos.

Edna se despertó sudando a pesar del intenso frio, que hacia innecesario el aire acondicionado. En la mañana debían poner a funcionar la estufa. Pues era un frio anormal. Sabía por qué estaba sudando. Por supuesto que había tenido parejas. Hombres hermosos, con poder, apasionados, sofisticados y complejos. Ella había tratado sinceramente de concretar con alguno. Hasta que llegó a conclusiones, que ahora eran exactas. Ninguno era más bello ni mejor persona que el que estaba en la habitación de al lado. De verdad estaba sufriendo mucho. Apenas eran las primeras noches en esa casa. Apenas tenían juntos 3 semanas y media, estaba a punto de pararse y hacer lo que hacía en su adolescencia. Metérsele en el cuarto. Se sonrió en la oscuridad. ¿Por qué no?.

Oholiva dormía, había experimentado varias pesadillas. Extrañaba su escuela, extrañaba sus amigas, le dolía intensamente no tener junto a ella a sus padres, fueran lo que fueran eran sus padres. Sus primos. Lo peor. Su tía Dafne. Ella fue la que los mato a todos. La mataría de saber que estaba viva. No podía cantar victoria mientras hubiera sicarios que obedecieran a un símbolo del antiguo clan.

La niña despertó con la respiración agitada. Alguien estaba n la habitación. Respiraba igual que ella. Imitándola. Soez y Vulgar. Un aliento fétido se sentía. Con un olor entre acetona y licor rancio.

Como un resorte Oholiva se sentó en la cama...Ahí había alguien. No era Eliab. No era Edna. No era su tía y sus sicarios. Ella sabía que la buscaban y sobre todo porque la buscaban. A pesar de ser una niña entendía que era diferente. Sabía que la familia se ganaba la vida de manera distinta a los padres de sus compañeras de clase.

Por eso se consideraba valiente. No le tenía miedo a las armas. No les tenía miedo a los hombres de aspecto peligroso. Sin embargo. Una alarma le dijo a su ser que lo que ahí estaba era peligroso. Era igualmente diferente a lo común de su cotidiana rutina.  Trataba de ver en la oscuridad. Vio algo. Parecía un animal. PARECIA UNA MANCHA SOLIDA EN LA OSCURIDAD. No emitía sonido. Estaba ahí. Estaba segura que estaba ahí. Eso le pasaba por haber visto esa noche en  ciclo del terror a Carrie, It y la Monja en una sola tanda.

Lentamente acerco su mano a la lámpara para encenderla .Coloco su mano en el encendedor, cuando sintió que tomaron su mano y la apartaron del encendedor de la lámpara. Era algo como una mano con garras, áspera, peluda y babosa. Sintió un asco infinito. Rescato su mano y encendió rápidamente la mano.

No había nadie, sin embargo, en sus oídos retumbó un gruñido que decía.

--Vamos guerrera .Vamos a jugar.--

Miro el cuarto. Ya había vivido lo que hubiera podido asustarla. Una gigantesca mano huesuda, peluda y con garras que desaparecía en la pared no agregaba nada a la receta.  Sentada en la cama, con la luz encendida miraba atentamente cualquier cosa sospechosa en el cuarto. Así se quedo y la sorprendió el amanecer.

                                                                  III

Dafne recibió legalmente su herencia. Aqua Domingo Ananiel Corp. Una empresa familiar. Una cadena de restaurantes y estaciones de servicio franquiciantes. Una constructora inmobiliaria, una empresa de transporte de carga, una Entidad de ahorro y préstamos, una red de concesionarios de autos usados, un hotel y una línea aérea de carga. Nada de eso le importaba ni le interesaba.

Lo que si le interesaba era sentarse en la silla presidencial detrás del amplio escritorio de Caoba negra, desde donde su padre gobernaba el verdadero negocio. La explotación de minas clandestinas de Oro, Rodio, Litio, Coltan, Diamantes, Las rutas de combustibles a través de los ríos de la selva. La venta de niñas a los campamentos de mineros, el contrabando de toda clase de mercancía en la frontera. Y las nuevas oportunidades que ella había encontrado. Lo que había hecho valía la pena para su concepto.

No le importo en lo más mínimo matar a su padre. A su propio hermano, a tíos, primos, sobrinos y socios.

Ella había hecho alianza con el cartel de la luna, para utilizar su zona y rutas clandestinas para establecer laboratorios de cocaína, heroína, pastillas de Flakka y otros productos más potentes acabados de ser formulados en Rusia y Ucrania. Muchos negocios anexos se perfilaban en el horizonte. Destruir bosques de maderas preciosas al talarlos y venderlos, esclavizar tribus indígenas para usarlos como mano de obrar gratis, vender niñas a los burdeles de Shanghái, Hong Kong y Singapur.

Su padre no había tenido visión para esos negocios. Para ella  el oro y diamantes no eran suficientes. Quería más. Mucho más. Y lo había conseguido. Disfruto el momento. La primera vez de tener el poder. La primera vez de ser ella misma y de sentir que lo había logrado... Y es que había más. Tendría una comisión adicional por la fabricación de drogas y sus propios laboratorios con apoyo técnico de ellos. Sería la gran dama del crimen. Eliminar a la cantante y a su sobrina era un simple formulismo, Era para dejar saber que con ella no quedaba ni el rastro de los que se le opusiese. Po eso la actriz de tercera categoría debía desaparecer. Su sobrina también debía desaparecer. Para que así se entendiera que ni un rastro de  humanidad había en ella.

                                                                        IV

Anoche viví una experiencia extraña. Ceo que experimente una pesadilla vivida.—confió la niña a su nueva amigo. Era un sentimiento muy cierto. Había mucha química entre ambas y las confidencias eran muy fluidas. Todas menos una.

--¿…?.

--Si. No me veas de esa manera. No estoy loca.. A pesar de todo.—contesto con toda seriedad la niña

--¿Pero cómo?. ¿Qué te sucedió? Debiste llamarme sin importar la hora. Debemos cuidarnos y nada extraño podemos tomarlo a la ligera.

--Quería ver que era—informo la niña de lo más serena.

--Pues en estas circunstancias hay que prestarle atención a todo.—respondió Edna cuidadosamente. No estaba segura si la niña estaba empezando a sufrir un trauma post stress de lo vivido, cuando escucho el extraño relato de la niña—Por cierto. ¿Has visto a Eliab?

--Creo que es aquel que esta allá. —Dijo la niña acercándose a la ventana y señalándolo con su mano—Hace un rato me asome y lo vi. Sigue ahí.

Edna siguió con la mirada hacia donde señalaba la niña. Tierra adentro había una figura estática. Asemejaba a un hombre o un niño. No se distinguía bien.

--No es Eliab. – Edna dijo bajito controlándose para no hiperventilarse.

--Solo está ahí inmóvil. Lleva rato así. No parece peligroso.—señalo la niña

Haciendo acopio de valor y olvidando que sus piernas estaban temblando salió, con la niña pegada detrás de ella y hasta donde les permitió  el miedo, camino unos pasos fuera de la casa en dirección a la figura.

--Oiga. Esta en propiedad privada. Estamos armadas y sabemos disparar.-- La figura se mantuvo estatica.Al ver esto perdieron el escaso valor que tenían.

Atropelladamente ambas entraron a la casa, cerrando la puerta y armándose con un inmenso cuchillo, volvieron a la ventana.

--Sigue ahí—musito la niña contagiándose de la alarma de la otra.

--Eliab. ¡Por dios¡. ¿Dónde estás?—dijo Edna perdiendo la poca calma que tenia.—Tenemos que salir a la carretera..

--Si lo hacemos puede alcanzarnos. Además. No sabemos si está solo.

--Es verdad—entendió Edna.  El familiar ruido de la Tata Storm las hizo ir a la sala y ver detenerse la misma. De ella descendió Eliab. Una sensación de  seguridad las invadió inmediatamente.

Venia tranquilo y comenzó a sacar bolsas con alimentos y vituallas.

Ambas salieron como una tromba y sin importar la carga que traía, Oholiva se abrazo fuertemente a su cintura y Edna llorando lo golpeo en el pecho.

--No te atrevas a dejarme más nunca sola—sollozo aterrada  y olvidándose del tácito acuerdo de no acercarse más de lo debido, lo abrazo rodeando con sus brazos el cuello de él y apretándose fuertemente contra su pecho, obligándolo a soltar las bolsas y abrazar con un brazo a Oholiva y con el otro..Con cuidado...con delicadeza, luego firmemente el frágil talle de ella. Ella se estremeció. Hubieran durado siglos así.

Finalmente. Eternamente ella alzo su rostro bañado en lágrimas hacia él.

--Estamos demasiado asustadas. Hay un hombre parado a unos 300 metros atrás en el patio.—informo, haciendo que Eliab se pusiera inmediatamente en guardia

Eliab asintió. Volvía a ser el. El momento ya había pasado y ella lentamente lo soltaron.

 Extrajo la Jericó y quitándole el seguro, con ellas pegadas absolutamente a sus espaldas avanzo hacia el patio.

--Deberían entrar a la casa. --Sugirió el caminado con precaución hacia el patio. No quería que ellas lo vieran dispararle a otra persona.

--Noo—exclamaron  llorosas ambas simultáneamente, mirando cada uno hacia donde estaba la figura a cada lado del hombre.

Llegaron a la parte trasera de la casa.

--Donde dices que estaba. —dijo el viendo a todas partes. Temiendo que el indeseado visitante  hubiera tenido tiempo de esconderse en el abandonado galpón aledaño a la casa.

--Allá mismo—señalaron ambas hacia el sitio

--Anda a la camioneta. Sal a la carretera y espera ahí.—ordenó Eliab. Así no podía enfrentarse ni a una liebre con cría.

--No. —insistió ella. Negando con la cabeza a punto de estallar en llanto otra vez.

--Vas a obedecer—le ordeno cortante Eliab, mientras caminaba hacia donde ellas le dijeron...

De mala gana y protestando ambas fueron a la Tata. Edna manejo la camioneta, viendo constantemente  hacia donde el hombre caminaba. Fue rodando lentamente, paralela por la carretera a   Eliab, quien caminaba terreno adentro hacia el sitio señalado.

Eliab llego. Nada. No había huellas de pisadas. No había rastro de neumáticos. Ahí no había nadie. Sin duda ambas fueron víctimas de un espejismo. Luego Reviso concienzudamente el galpón. Nada. Nadie.

Y minutos después así se los hizo saber.

--Todavía no me he vuelto loca...Por culpa tuya--  le informó Edna, mientras tomaba un café descafeinado con leche deslactozada y edulcolorante que preparo Eliab. —Ambas lo vimos. Estaba ahí. Debe estar escondido en alguna parte

--Así no me ayudan. Deben estar concentradas y serenas. No asustarse ante un espejismo, un auto accidentado o un ave volando—le informo él, viendo que no había que cuidarle mucho las calorías a Edna. Comía más que normalmente y no estaba pendiente de dietas. Era simplemente una chica maravillosa que se mantenía bien así se comiera un restaurant de pizzas y hamburguesas diariamente.

--Ni se te ocurra dejarnos más nunca solas—reitero a su vez la niña, haciéndose parte de un todo.

--Ok. Debemos prestar atención todas las señales. Lo vamos a resolver de la mejor manera. —tranquilizo como pudo Eliab, entendiendo que se estaba enfrentando a la parte más difícil de la ecuación. Ambas estaban comenzando a hacer causa común y eso era extremadamente difícil, por no imposible de dominar.

                                                                       V

Media hora después, Oholiva muy a propósito cantaba I Have Nothing de Whitney, mientras veía a Eliab preparar una vieja mesa con abundantes botellas, latas y cacharros que  había encontrado en el galpón anexo a la casa.

--Rachel. Allá vas—dijo la niña, cuando vio a Eliab, parado detrás de Edna tomándole la mano y apuntando con una pistola hacia las botellas. No pudo evitar una sonrisa, pues le pareció que Edna muy a propósito se recostaba más de lo debido en el.--- Mujeres. Finalizó la niña.

--Sostenla firme—le dijo Eliab haciendo su trabajo, mientras Edna disfrutaba el momento intensamente.

--Nunca he disparado. No sé si tenga el valor de hacerlo contra alguien. —susurro, encantada de sentirse así...Tan…protegida...y tan cerca...Indiferentes al sol, a la situación, una ola de bienestar la invadió. Mucho mejor que el momento que firmó se primer contrato, mucho más que el momento en que manejo por primera vez su Jaguar  XJ Turbo Diesel.

Abstraídos de todo el apretó su dedo en el gatillo y salió el disparo, haciendo que ella diera un grito, generando una risa fresca en Oholiva. La primera en mucho tiempo.

--Ok. Hay que volver a intentar. Ahora tu sola. Guíate por la mirilla, sostente firme y dispara—le dijo.

--Guíame otra vez- suplico ella.

Eliab la miró y no le dijo nada. Así lo hizo. Solo que esta vez se cuido muy bien de estar separado de ella.

--Concéntrate. La próxima lo harás tu sola. — estuvieron así, un instante y dispararon. Acertó nuevamente.

--Ahora sola. Sin excusas—le dijo el entregándole el arma.

Ella lo hizo y disparo acertando. Haciéndola dar un grito de felicidad. Se sentía bien. Se sentía poderosa. Se sentía segura. Y estaba pisando terreno firme. Lo sabía. Lo intuía. Lo disfrutaba. Para hacer sus escenas había entrenado Kick Boxing, Judo, Capoeira, lucha israelí y lucha moderna. Ahora disparaba de verdad. Quería seguir disparando y Eliab la complació. Cuando finalizaron debido al inclemente sol, Eliab le anuncio a la niña.

--Después te enseñaremos, aunque estas muy chica para hacerlo.

--Descuida se cargar, apuntar y disparar. También me gusta la Jerico.Mucho más que la Walter PPK y la Norinco, que es la más mala de todas—finalizo la niña, disponiéndose a entrar a la casa.

                                                               PARTE B            

                                                              Capitulo 6

Jefte contemplaba los restos calcinados del Rapide Ev. Colocando unos dólares por aquí y por allá, recibió una copia del informe de bomberos. No fue un auto incendio eléctrico, fue inducido. El auto fue alquilado por Edna Narváez. Un error. El verdadero nombre de la actriz Información importante, que ya estaba en manos de todo el mundo. Sus músicos murieron oficialmente en un volcamiento. Eran free lance. No sabían mucho de ella. Había visitado sus familiares. Otros también habían preguntado antes que él. Debían estar tratando de averiguar  por sus parejas, antiguas y recientes. Por ahí no había mucha información. Muchas eran recursos publicitarios únicamente. Otros eran especulaciones de la prensa.

 Edna Narváez era de un lejano pueblito agrícola al pie de la cordillera. Para allá se dirigiría. O estaba muy ofuscada o no era precisamente un rayo en la oscuridad. Había recargado electricidad en una estación de servicio en Chalatenango, a 229 kilómetros vía Montalbán, su lugar de nacimiento. A toda velocidad salió de la ciudad. Más de uno ya sabía de esa información y en los pueblos siempre hay quien se va de lengua.

                                                                                      I

Ambos habían comenzado a cicatrizar heridas. Habían aprendido a dominarse Lograr estar juntos un rato y hablar  serenamente, sin las secretas recriminaciones.  Ambos eran ex oficialmente. Aunque nunca terminaron. Ella se alejo. El no la buscó. Suponiendo entender lo que el otro sentía, se equivoco a cabo a rabo. Lo lamentable fue que se introdujeron otros actores y circunstancias. El ambiente de Edna se hizo sofisticado, con otro lenguaje, con otros intereses, donde la frágil joven del campo estuvo a la altura de las circunstancias, adaptándose fácilmente a cada tendencia que se creaba en el mundo artístico. Un ser con tal capacidad de renovación, profesionalización  y adaptación no podía menos que triunfar.

Oholiva, a pesar de su infancia venia de un ambiente donde sobrevivir era un arte que debía aprenderse desde pequeño. Eso le daba una amplitud de onda para disfrutar ver como se evadían, se encontraban, inevitablemente cruzaban sus miradas. Cada instante que pasaba la gasolina se acercaba más al mechero o viceversa. 

Ambas simulaban que practicaban Parcur

--Si hubiera un rio por aquí, sería ideal para practicar rafting.

--Que tuviera algunos rápidos. —aclaro Edna

--Por supuesto. Es una forma de bajar la adrenalina, cuando una anda acumulando y acumulando tensión por dejarle el camino libre a partes interesadas.-- Dijo con toda la inocencia del mundo, clavando en el sitio exacto el dardo  envenenado.

--Quizás no hay por aquí ninguna parte interesada—respondió nada convencida.

No sé. No luce de esa manera—respondió la niña, mirándola con expresión “¿Estás segura que creas que te creo?”.

Al terminar de ejercitarse caminaron hacia la casa. Ahí estaba la figura. Parada al lado de la puerta abierta de la casa. Eliab salió a la puerta, parado justo al lado de la figura.

--¡Cuidado Eliab¡. Hay alguien a tu izquierda. —grito Edna, mientras Oholiva lo señalaba igualmente.

Eliab miro hacia donde le indicaban y confundido volvió a verlas. La figura se materializaba cada vez más, y adoptaba una pose sarcástica.

Ambas se detuvieron,   continuaron señalando y gritándole  que tomara distancia y se cuidara.

--Pero. ¿Dónde?. ¿Quién?—les contestaba desconcertado Eliab, quien avanzo hacia ellas, permitiendo que la figura se introdujera en la casa. Parado desde dentro de la casa las miraba y se reía,  luego haciéndole un  quien fuera hizo un gesto de fastidio y se interno en la casa.

--¿Qué les sucede?—les pregunto a ambas cuando sofocadas llegaron junto a él—parece que les dio un ataque intenso de ADHD impulsivo, mientras detrás del hombre  apareció nuevamente  el otro haciéndoles el gesto de “¿Qué se va a hacer?. El chico lindo no me presta atención”. Luego dio vueltas sobre si mismo y en retroceso se introdujo nuevamente en la casa.

Edna inmediatamente, sin atreverse a acercarse, con la expresión de angustia que colocaba en decidir usar la versión clásica de Dior Addict Tie Dye y los nuevos estilos de maquillaje de New York ,le explicaba lo que vio, mientras una compungida Oholiva aseveraba  afirmativamente con su cabeza igualmente.

Eliab dio por sentado que el sol les había hecho daño, adicionalmente  lo relatado le parecía menos terrorífico que la reposición de Hosewiwes of Bervely Hills.

Para complacerlas se vio obligado a volver a realizar de escudriñar nuevamente la casa, pues ambas se negaban a entrar,

Vamonos.No quiero tener que adicionar más cosas a lo que ya he vivido.- afirmó Edna, cuando a duras penas Eliab logro convencerlas a que entraran

--Debemos pedir el reintegro.—dijo resignado

--No te preocupes por eso. Solo debemos marcharnos de aquí. —apremió la muchacha

--Esta bien. Aceptado. Mañana nos iremos. Vamos a pasar el día tranquilo. Voy a revisar nuevamente  la casa y me asegurare que todo esté bien……

Edna dormía feliz. Juraba ante dios que esa no fue su intención. No estaba en sus planes volverlo a conquistar. Sin embargo sabía que había roto una de sus defensas. No le importaba el futuro. No le importaba su carrera. Estaba en un momento positivo y saberlo le había dado una gran alegría. El  Era más testarudo que una piedra. Pero ya sin palabras habían entendido que no podían seguir fingiendo ni podían continuar haciéndose daño.

Sintió el tibio calor de un cuerpo introducirse bajo las sabanas junto a ella. Casi siempre fue ella quien temeraria, en la oscuridad caminaba por la carretera a buscarlo. Ya era tiempo que él se arriesgara, así fuera de cuarto a cuarto.

--Sabía que vendrías. No podemos negar más esto. Debemos enfrentarlo aceptarlo—susurro coqueta, ávida de placer.

Brutalmente fue tomada por el pelo, y halada sin consideración la sentaron A LA fuerza en la cama. 2 fuertes cachetadas recibió.

--Zorra. Ramera—gruño con desprecio la voz.

El grito murió en su boca. No podía hablar.la halaban fuera de la cama y una fétida voz le hablo.

--Rata. Perra—gruño con más odio la voz, mientras ella luchaba por soltarse. Comenzó a estrangularla, hasta que ella reuniendo todas sus fuerzas derribo la lámpara y grito.

Instantes después Eliab semidesnudo entro en el cuarto, seguido por una asustada y somnolienta Oholiva. Edna estaba tirada en el piso. Rápidamente Eliab la tomo en brazos y la sentó en la cama. En sus mejillas estaba la marca de las cachetadas y en su cuello igualmente las marcas de largos dedos.

Ella se abrazo, más fuerte todavía. Ya no soportaba más. Comenzó a llorar abrazada a él, mientras Eliab no sabía qué hacer, hasta que también la abrazo.

--Vámonos de aquí. No puedo quedarme un minuto más. Prefiero vivir rodando en carretera que estar aquí..—suplico entrecortadamente Edna. Y es que cundo Edna estaba frágil, pues estaba frágil, sin poses ni  planes preconcebidos

Vamos a la sala. Estaremos juntos. Dormiremos ahí. Apenas son la Una de la Madrugada. —consoló el, manteniendo el abrazo para darle seguridad.

--No puedo dormir mas aquí—dijo ella sin dejar de llorar.

--Ya. Estoy aquí. Tranquila---le dijo él, arreglando su enmarañado pelo y tomándola con delicadeza la llevo cargada a la sala, con Oholiva agarrada al pantalón de su piyama, única vestimenta que tenia colocado el hombre.

--Voy a revisar la casa. —les anuncio. Tenía que hacerlo. Debía encontrar una explicación a lo sucedido.

--No me dejes sola. Por favor. No puedo soportarlo. —suplico aterrada al verlo disponerse a recorrer la casa; y es que a esas alturas Edna no había entendido que ya o quería estar ni siquiera un momento lejos de él, a consecuencia de cualquier hecho poltersgeit u otro hecho cotidiano.

--Sabes que debo vestirme y revisar la casa. Voy a subir y vestirme. Dejare la puerta abierta. Desde aquí veras que estoy ahí. En menos de un minuto me visto y vuelvo.

--Tienes que evitar que Eliab siga saliendo así. Te va a matar más rápido que lo que sea eso que nos está asustando—afirmó la niña, viendo que Edna estaba a punto de sucumbir de deseo. Es que Eliab la estaba poniendo cada vez más a tono y era evidente.

El La había dejado junto a Oholiva y en dos zancadas subió la escalera para vestirse rápidamente.. Nuevamente Revisaron la casa. Encendieron todas las luces. Nada. No había nadie.

Luego en la sala Edna sentada se recostó en su hombro y Oholiva con su cara en las piernas de ella  también se durmió. Eliab también fue adormeciéndose. Debía encontrar una solución. Era un hombre práctico, no creía en nada sobrenatural. Sin embargo sabía que Edna no mentía, y no pudo infligirse ella misma los golpes.

Despertó. La casa estaba a oscuras. Le pareció oír una lejana risa de Eda y Oholiva. Vio la puerta de  la casa completamente abierta. Escucho el inconfundible ruido del motor de la Tata. Con cuidado salió al portón y extrayendo el arma se dirigió a la camioneta. La apago y vio a lo lejos. Dos figuras.

--Pero. ¿Qué hacen? Eso si es una tontería—exclamó viendo las dos figuras que se alejaban en la oscuridad. Por instinto vio nuevamente la casa y las luces se encendieron—Estoy en un sueño vivido. --Se dijo, entrando a la casa. Subió las escaleras. El cuarto de Edna tenía la puerta abierta. Ella estaba durmiendo boca abajo. Se acerco y la volteo para que durmiera mejor.

Edna tenía un color grisáceo en la piel y los labios morados.

--Oye idiota. Por un momento creíste que eres el llanero solitario y no conseguiste otras para practicar tiro al blanco que nosotras—anunció desde la puerta Oholiva, quitándose la blusa de la piyama y enseñándole los balazos que le habían destrozado el pecho.

--No fue por eso—acuso Edna mostrando su cuerpo destrozado a balazos—Fueron celos. Es el animal dentro de ti que no acepta que fui de otros hombres. Como si a mí me importa que te acuestes con Hogha

Eliab se sobresalto. Estaba despierto. Tenía la pistola en la mano. Y la puerta estaba efectivamente abierta de par en par. Oholiva se había resbalado y dormía plácidamente en la alfombra de la cama y Edna dormía a rienda suelta en el sofá. Estaban bien.  A toda velocidad tranco la puerta y a toda velocidad fue a la cocina. Igualmente la puerta abierta hacia la oscuridad del inmenso terreno. Se fijo por la ventana. Una vaca caminaba en la oscuridad. Asombrado miro que tenia las marcas de herradura en llamas.  Claramente se Leía MUERTE. La vaca caminaba lenta y tristemente por el patio  cercano,  por el borde iluminado. Se interno en la oscuridad. Un sentimiento de tristeza lo invadió. Era un animal torturado. Algún sádico la había herrado hasta  dejarle llameantes los herrajes. Sintió el tropel acercarse a la casa. Y la casa se estremeció con el golpe. Escucho los gritos de ambas. .

                                                           Capitulo 7

--Tienen que estar por algún lado—exclamo disgustada Dafne, mientras disfrutaba un bocado de queso coulommiers trufado  envuelto en masa de hojaldre, relleno de mermelada de durazno.

El hombre ejecutivo, con lentes de oro, bien vestido, la miro. Ambos disfrutaban de la vista de la ciudad desde la terraza aérea del lujoso bar restaurant de comida Turca Fusión iraní.

Estaban revisando las primeras partes de la sociedad. 5 pistas clandestinas habían construido en poco tiempo con obreros “desechables”. Revisaban los primeros pagos y los próximos pasos a desarrollar. Todo bien. Salvo un detalle. Algunas equivocaciones de la gente del cartel. Había algunas órdenes y decisiones que a ella no le gustaron. Ella era la única que decidía en su zona y así se lo hizo saber. También le dijo sin ambages que ella no discutía con operativos de 2do nivel. Esta sería la última vez que se reuniría con él. Solo hacia negocios con los jefes. El hombre asintió y le informo que así lo diría.

--Tenemos algunos detalles- le dijo el hombre, mientras apuraba un sorbo de whisky y dándole un Iphone con una serie de fotos--- lo hemos visto rondando por el loft de la cantante, igualmente por las oficinas del manager de la chica.

Ella miro al hombre. Lo reconoció en el acto. Eso lo sabía. No le aportaba nada al hecho que no se encontraban en ninguna parte a  las fugitivas.

--Es Jefte. Es uno de los “caballos” de confianza de mi padre. Es muy peligroso. No sé como sobrevivió a la fiesta. Yo misma lo vi caer. Definitivamente se escapo...—aclaro al ejecutivo

--La cantante y la niña no han salido por ninguna parte. Mi gente me lo hubiera dicho.

--Quiero resultados. Aunque concedo que también es tarea mía...Otra cosa, aprovechando esta reunión… Hemos revisado nuestros costos...Y debo decirles que a partir de ahora hay un incremento del 20% en nuestro cobro de la gasolina. He tenido que pagar protección adicional a los fletes y centros de distribución. Es gente independiente y cobran caro. Con el incremento de la demanda he tenido que traer biodiesel de Paraguay. Eso incrementó el flete en un 20% y mi ganancia que se mantiene igual 35%. Por eso solo hablare con lo mas alto del cartel. Espero que entienda que no es nada personal.

--Se los hare saber. Debo asegurarle que no los hará felices. —indico el hombre a la mujer, quien no se inmuto. Estaba decidida y se le veía firme en su petición

--Tranquilo. Eso lo pagan los adictos de New York. —finalizo la mujer incorporándose para marcharse. Haciendo que el hombre igualmente se levantara para despedirse. Ambos tenían trabajo que hacer. La mujer se marcho dejándolo con la mano extendida. El la guardo y en silencio salió al restaurant. Vio venir su vehículo.

Minutos después el hombre se incorporo  a un Tesla X negro. Silenciosamente miraba por la ventanilla trasera la incesante actividad de la ciudad. Un nuevo ritmo tenía esta desde que el genocida y su banda salieron del gobierno. Sobándose el bigote llego al imponente nuevo edificio de 24 pisos. Le gustaba entrar por la puerta principal y  saludar a todos los presentes, por el ascensor VIP llego a su oficina en el último piso, desde donde se veía una espectacular panorámica de la ciudad.

--Sr Delegado. Buenos días—saludo su oficial de enlace.

--¿Qué situación tenemos?—pregunto después de saludar a su subordinado, mientras veía varias carpetas y se sumergía en los visores de las computadoras.

--Aquí está el informe de la oficina del  ministro. Esta muy disgustado. Las cifras siguen siendo malas. Con la última oleada de indocumentados Westonzolanos el crimen creció exponencialmente en un 987% más.

--Parece que estamos en el día en que todo el mundo ha disgustado—dijo, dejando al otro en la luna.

Realmente las cifras eran rojo escarlata

--Ya le dije al ministro la solución. Y me respondió que merecía estar juzgado en el tribunal de la Haya..¡Vaya manera de agradecer una propuesta de solución¡ ¿Tú sabes qué es eso de la Haya?.—respondió el hombre leyendo espantado las cifras--- Por cada uno que medio sirve, nos llegan una catarata de basura.

El otro hizo un gesto negativo. Uno, por que tampoco sabía que era eso de la Haya y otro por que las cifras daban miedo.

El hombre fue leyendo en voz alta --. Asaltos, atracos, violaciones, hurtos, secuestros, robo de vehículos, aviones y barcos, prostitución, asesinatos, descuartizamiento, linchamientos, amedrentamientos,  robos con fractura, ventas al por menor de drogas, lesiones leves, lesiones graves, agavillamiento, bandas de extorsionadores, sicariato, ataques a pasajeros en autobuses, taxis, metro y hasta aviones etc., etc. ... Y el ministro no quiere aplicar mi método.

--Si me permite. yo también leí su forma de resolverlo. No me parece que usar gas venenoso vía  aérea sea la mejor  solución. —Dijo el oficial ante el todo poderoso Delegado Jefe de la Policía Distrital Federal de Investigaciones Criminales. —Hay mucha gente buena que viene a luchar y trabajar por el progreso de  nuestro país.

--Gente buena entre ellos. ¿Ah sí? ¿Cuándo nació el primero?—pregunto, haciendo un gesto con la mano al otro para que se fuera. Tenía cosas más importantes que hacer. Debía reunirse con los jerarcas del cartel. Si el cartel en pleno  aceptaba todo, esta Dafne se convertiría en una conexión al cielo de peticiones y sin duda no cumpliría en nada lo acordado.  Básicamente la directiva eran ejecutivos, con buenas familias y negocios muy públicos y decentes. No les gustaba la gente que no sabía donde frenar. Hablo largamente con ellos por una vía segura. Efectivamente. No estaban contentos y apenas estaban comenzando.

                                                             Capitulo  8

Desconcertado Eliab al abrir el capot de la camioneta, contemplaba el ruinoso estado del motor. Habían cortado, más bien mordido los cables.  Minutos antes le había parecido oír los gritos de ellas. La casa se estremecía y sentía que una manada desbocada se estrellaba contra la casa. Miro la ventana y nada. Solo la triste vaca junto a la camioneta con las llamas en  su costado por las herraduras mal colocadas.

--Tengo que apagarla—se dijo, decidió  buscar una cubeta con agua para ayudar al martirizado animal. No tuvo tiempo de hacerlo, pues esta cruzo el portón y la carretera, internándose en la inmensidad frente a ellos.     

Volvió a entrar en la casa. El motor tenía daños, los cables habían sido cortados. El sistema de inyección fue machacado concienzudamente. En otras palabras la camioneta no servía. Debían llamar a un taxi o caminar 20 kilómetros hasta el pueblo. Para él era pan comido, pero no estaba seguro que Edna y Oholiva aguantaran esa caminata. Aunque estaba dispuesto a cargar a Oholiva durante el trayecto, mas las maletas y morrales.

Dudando opciones entre cual sería la mejor forma de decírselos. Decidió tomarse un café. Definitivamente la casa tenía un ambiente malo. Preparo un café con leche y chocolate. Cuando Edna entro. Sin duda había decidió ser sexy. Encendió la luz de la cocina y glamorosa se desplazo en un diminuto bikini por la cocina, al absoluto escrutinio de Eliab.

Detrás de ella, un hombre con solamente un paño corto entro. La tomo por detrás, pasando su mano por el talle y sobándola la beso en el pabellón de la oreja.

--Es divertido ver la cara de este estúpido. Ese idiota sigue enamorado de mi—dijo ella al otro, haciendo caso omiso de su presencia y sin voltear metió sus manos en el pelo del hombre acariciándolo, jugando ambos con sus labios, preludio a lo que sucedía inevitablemente.

Eliab sorprendido no pudo menos que quedarse en silencio viéndolos.  Sin duda era el novio de ella, que había llegado en la noche a buscarla. Era evidente que ya el volvía a estar donde ella lo había colocado durante 10 años. En el nicho de los olvidados y desechados.

--Quiero a la niña—propuso el hombre repentinamente a la mujer. Quien por un instante se detuvo y estallo en carcajadas...

--Tiene 10 años-. Lo alentó ella una vez que termino de reír,  mirando repentinamente a Eliab con ojos brillantes.

--Es la edad perfecta para que reciba la potencia de un hombre. Hay tribus musulmanas que arreglan matrimonios con niñas  que funcionan la mar de bien. —explicó el hombre a ella, sacando su lengua para unirla a la de ella.

--Oigan--- tercio Eliab, sin que le prestaran la ms mínima atención—No me incumbe lo que sucede entre ustedes. Deberían buscar privacidad. Y primero muerto antes que permitir que  este bastardo toque  la niña.

Indiferentes a lo que dijo, la pareja comenzó a besarse voluptuosamente, mientras se tocaban promiscuamente.

Disgustado Eliab prefirió marcharse. Claro que le dolía verla en brazos de otro hombre. Demasiado. Trato de moverse. No pudo hacerlo. Tampoco podía de ver la escena que desarrollaba la pareja.

El hombre, excitado tomo a Edna y la sentó en la mesa, y esta abrió las piernas, incitandolo sensualmente. Fogosamente comenzaron a amarse, mientras Eliab inútilmente trataba de marcharse.

--Mira Eliab. Este si es un hombre de verdad que toma sus oportunidades. Te he dado muchas, ahora te toca mirar—le decía ella, mientras se mantenía en equilibrio, abrazando el cuello del hombre.

--No es suficiente. Trae a la niña—decía el hombre, mientras copulaba salvajemente con ella.

--Si. Los tres. —acepto complacida ella, suspirando, rítmica y sensualmente en el coito.

--No voy a permitirlo—gritaba Eliab, viendo inmensos cuchillos cerca del fregadero y trabajosamente repetía—No voy a permitirlo.

Trabajosamente tomo el cuchillo más grande.

Ambos interrumpieron el coito, y el hombre lo miro riéndose

--No tienes la hombría para matarla— dijo y Edna burlonamente se reía, y mostraba su cuello, incitándolo a que la hiriera.

--Anda mátala. No permitas que sea de nadie. Ella te ha traicionado. Si supiera lo que ha hecho. Ha consumido drogas. Ha hecho tríos. Ha  tenido relaciones Lésbicas. Se ha ido a la cama con 5 hombres. Y te llega vestida de mojigata. Anda Mátala. Limpia tu honor—le dijo el hombre, plantándose ante él.

--Es un tonto. Dejo que me fuera. Técnicamente me lanzo a los 14 hombres que han sido mis maridos-.- dijo Edna con gesto de fastidio, al ver que no la mataría.

--No voy a permitir que le hagan nada a la niña. —les dijo difícilmente Eliab

--Idiota. Oholiva se masturba por ti en el baño. Complácela., que está desesperada por ser mujer—tercio el hombre, haciendo un gesto hacia la otra y diciéndole sin voz... “pero ¿Este idiota era tu marido?”

--Y se acuesta en la cama chupándose los dedos esperándote—dijo Edna soltando francamente la risa.

--Sucios, bastardos. —les insultaba indignado Eliab

--Miren pues al sacerdote—exclamo el hombre riéndose, decidiendo marcharse—este como que no sabe que la costumbre de los sacerdotes católicos es violar niños y niñas.

Trabajosamente Eliab con el cuchillo comenzó a caminar hacia una Edna grotesca que reía vulgarmente.  Ambos dieron vuelta sobre sí mismos y salieron por la ventana.

Escucho los gritos cada vez más cerca, como una película en reversa fue volviendo a la realidad. La luz de la cocina era natural. Y sintió la ola de ardor y dolor en su mano. Las vio a ambas gritar horrorizadas ver como derramaba la taza de hirviente  café en su mano. La soltó y esta se estrello en el piso.

--¿Que tienes?. ¿Qué te sucede?—dijo Edna ya a punto de perder el control de sus nervios.

Tenía una severa quemadura. Inspiro hondo .No sabía que contestar. Inmediatamente Mantuvo su mano bajo el chorro de agua fría. Sabía que se le formaría una ampolla producto de la fea quemadura.

--Estoy bien—atinó a decir. —Creo haberme dormido con los ojos abiertos. Anoche me quede despierto mientras ustedes descansaban.

Edna se le acerco y le susurro al oído.

--Después me contaras. Prométeme que me lo dirás...—apremió, no hubiera soportado que el pilar de su tranquilidad se desmoronaba. Eso sería el colmo que no estaba dispuesta a soportar

--Nada en especial. Solo es cansancio. Te aseguro que estoy bien—dijo el manteniendo todavía la mano bajo el chorro de agua fría.

--¿No te estás volviendo loco?—pregunto preocupada a su vez Oholiva, no entendiendo como el hombre mantenía la serenidad ante una Edna que ya no hallaba que hacer para demostrarle que debían hacer algo por los dos.

--Seguro—dijo el preparándose mentalmente para soportar el ardor una vez que sacara la mano del chorro.

--Hay que buscar un botiquín de primeros auxilios—informo Edna. El asintió.

--Nos vamos a ir. ¿Verdad?—apremio insistente la niña.

--Tengo algo que decirles. Creo que tenemos que irnos a pie. La camioneta esta inutilizada. Ya veremos cómo nos vamos.

Era la guinda del frasco. Ambas quedaron abrumadas y desconcertadas. Debían irse, pero por lo pronto ahora era a pie. La única salida. Y estaban dispuestas a hacerlo.

--Puedo cargar a Oholiva y las maletas—propuso el.

--Tomaremos las bicicletas. Así será más llevadera la travesía. Lo importante es irnos. Ya ni siquiera le tengo miedo los sicarios. No creo que nos estén buscando.—dijo Edna, desesperada por darle un fin a la situación.

--Yo no puedo volver con mi tía.—suplico aterrada la tía.

--Eso ni se discute—le informo Eliab tranquilizándola.

                                                                 I

El día transcurrió con la sorpresa de ver los destrozos de la camioneta y encontrarse que no tenían señal en los teléfonos. Habían decidido marcharse. Habían pospuesto mientras Eliab mejoraba en algo la quemadura. No importaba que tuvieran que caminar 20 kilómetros. Se irían como fuera. Cansados se acostaron.

 Oholiva  despertó. Estaba boca abajo y su edredón estaba en el piso. Incorporándose, noto que su blúmer lo tenía en los tobillos.

--Sucedió porque lo deseabas. Ambos lo sabemos—dijo en sus oídos la voz susurrante e inconfundible de Eliab—Eres toda una mujer. Mi mujer. Ese es nuestro secreto. Eres una chica buena y me vas a esperar siempre. Nos la vamos a pasar muy bien.

La niña se sentó en la cama, tomando el edredón  se arropo ,y hecha un ovillo quedo aterrada en la oscuridad.

                                                                II

Al día siguiente, antes de irse se desparramo un bestial e interminable aguacero, les impidió marcharse. Edna noto que en todo el día Oholiva evitaba estar cerca de Eliab, dejo de dirigirle la palabra y curiosa le pregunto.

--¿Qué te sucede con Eliab? Siempre has sido una niña muy amable y cortes con él.

La niña bajo la mirada y no le contesto nada.

--¿Seguro que no tienes nada que decirme?—pregunto Eda escrutadoramente.

La niña conteniendo las lágrimas huyo de su lado.

--Ah rayos. Esta deprimida por que nos vamos a ir y no lo va a ver más—entendió Edna. Cosas de chiquillas. Edna se asomo al portal. Bajo el aguacero Eliab estaba tratando de arreglar la camioneta. Sin importarle mojarse se acerco. Este, estupefacto contemplaba que había recibido  más daños todavía. Cualquiera diría que tenían las marcas de mordiscos en el motor.

--¿Has notado algo diferente en el trato de Oholiva hacia ti?—pregunto. Suponiendo que Eliab a lo mejor la había regañado o quien sabe que otra cosa que tenia a la niña deprimida y dolida

--No. Nada. Ella es una niña que tiene su carácter—contesto Eliab ensimismado en la labor de arreglar la camioneta. Era inútil. Los daños eran muy fuertes. Adicionalmente el radiador estaba perforado, amén de las tuberías destruidas.

--Es que es muy notorio—insistió Edna—Ni se acerca ni hablar contigo.

--Pues...no sé.

En medio de la lluvia escucharon los lejanos gritos de la niña.

--Es Oholiva. Vamos rápido—indico Edna.

A toda velocidad  entraron a la casa. Los gritos se escuchaban nítidamente en la cocina. Inmediatamente llegaron ahí.

--No es aquí. Es en el sotano—entendio Eliab, precipitándose escaleras abajo en la oscuridad.

--No es ahí. La escuchó en su cuarto—grito Edna, lanzándose a correr escaleras arriba, resbalándose varias veces, pues parecía que una corriente de aire muy fuerte le impedía subir las escaleras..

Entraron en su cuarto. La regadera abierta. Los gritos continuaban con eco.

--No es aquí. – dijo Eliab desconcertado. Abriendo el cuarto de Edna. Nada. Hasta que abrió su cuarto. Ahí estaba ella..

                                                        III

A pesar del aguacero, el húmedo calor de la casa era anormal. Oholiva Desesperada decidió ducharse. No podía entender como Eliab pudo comportarse así. Era un hombre precioso. Y a ella le agradaba demasiado. Y disfrutaba ver como sucumbía cada vez ante Edna. A pesar de ser una niña sabía que no le había hecho nada. Dejaba correr el agua caliente, con la idea que se llevara el recuerdo de todo...de todo lo vivido.  Se había enjabonado con un delicioso gel que Edna le había regalado, cundo la puerta plegadiza del baño se abrió violentamente.

Un sarcástico Eliab, vestido únicamente con un corto paño la miraba burlón, sarcástico.

--Para ser una niña de 10 años. Digamos que estas demasiado bien formada. Eres la chica ideal para jugar papi y mami. —dijo el hombre detallándola ostensiblemente, con una sucia mirada en su rostro que adicionaba una cínica expresión

Ella quiso decirle algo, pero un nudo se le atoro en la garganta, tapándose instintivamente su partes, le dio la espalda, pegándose contra la pared, volteando su rostro para aterrada verlo.

Ven—dijo el hombre extendiendo su brazo a través del agua, tratando de tocarla.

--No me hagas daño. Sé que no quieres hacerlo—le dijo con un hilo de voz.

--No. Para nada será malo. Estoy seguro que te va a gustar.—le informo el hombre, manteniendo la malévola expresión.

SE sintió absolutamente desvalida,  repentinamente ya no estaba parada pegada a la pared del baño. Estaba desnuda, enjabonada, acostada en la cama de Eliab. La cara de una triste vaca la miraba. La cabeza de la vaca coronaba una enorme serpiente dorada con marrón que casi llegaba al techo.

No supo de donde extrajo fuerzas para gritar con toda la potencia de su garganta y el aire  de sus pulmones.

                                                                         IV

Temblando, absolutamente histérica, sin reconocer, Oholiva gritaba sin control. Edna la arropo y como pudo la llevó a su cuarto, haciéndole señas a Eliab que las dejara solas. Tranquilizarla fue una labor extremadamente difícil, pues ella trataba de hablar y no podía hacerlo, pues por momentos solo repetía monótonamente que Eliab quería hacerle daño.

--Eliab estaba conmigo. Y debes saber que daría 3 veces su vida antes de hacerte daño.—le dijo, entendiendo que la niña había sido víctima de los extraños mundos qué en la casa aparecían cuando se estaba solo

Cuando logro serenarse entre sollozos le informo.

--Estoy demasiado avergonzada. Creí que Eliab me había violado. Quiero irme de aquí inmediatamente. No importa que este lloviendo. —dijo la niña cuando logro decirle a Edna lo que había vivido

Así será. Nos vamos a ir ya mismo.—el dijo Edna sintiendo que ya eso era el corolario a la terrible situación

                                                       Capitulo 9

El  Delegado de la Policía tamborileaba sus dedos unos con otros. Habían visto por varios sitios a Jefte. Lo seguían desde lejos y el igualmente vía Dron. Por ahora, había llegado a un motel en Montalbán, y tenía unas 11 horas la camioneta estacionada frente a uno de los cuartos.

--¡Maldita sea¡. Se fue ya de ahí—dijo a nadie. Vio llegar 2 Audi Q7 detenerse. Tomando los controles del Dron, lo descendió estratégicamente hasta un metro de altura, casi enfrente de la puerta de la habitación. Vio descender un grupo de matones armados de ametralladoras.

--Vas mal Dafne. Muy mal—susurro el hombre, viendo el maniobrar de los otros. —Tener paciencia es una virtud. No se debe sacrificar a la “Cabra del juicio” que te va a llevar donde están las otras cabras.

Los hombres entraron al cuarto y ametrallaron todo. Apenas un minuto después salieron de la habitación. Nada. No había nadie.

--Esa es la diferencia entre un profesional que sabe lo que hace y unos mediocres “chavistas”—dijo elevando el Dron. Ahora todos estaban nuevamente en el inicio de la carrera. 0 puntos para todos. Y Una innecesaria publicidad. Disparos en un hotel. BMW abandonada. Bla, bla, bla. Para palear en algo la frustración busco el desquite fácil. Pulsó el intercomunicador.

---Contramaestre Tucker. Hagan una revisión sorpresa entre el personal administrativo y oficiales  Westonzolanos. Revísenle bolsillos y morrales, para decomisarles el papel toilette el jabón, la pasta dental, las servilletas, y el desodorante que se roban de los baños en las horas de servicio. Y busquen entre los detenidos si hay Westonzolanos familiares de agentes. Vamos a hacer una razzia de indeseables.

                                                                     I I

Jefte suponía tener una pista. Fue una casualidad. Todos los de la segunda casa de seguridad desertaron. Uno de ellos tomó rumbo a los llanos del Chaco, para pasar a Pelotas do Rio Sur. El hombre estaba más que seguro. Había visto a Oholiva con una pareja en una estación de recarga de electricidad en una tata Storm. Era en la carretera A52. Se lo hicieron saber. Por deducción entendió que no regresaban. Se internaban en la inmensidad de 2 millones de kilómetros cuadrados de absoluta soledad. Para afinar más la puntería, decidió pasar primero por Montalbán, el pueblo de Edna Narváez. Siempre alguien sabe. Siempre alguien escucho. Siempre alguien habla.

Tenía una enorme ventaja. Los que lo seguían quedaron en 0. Así que cómodamente sentado en un asiento de un  Marco Polo 8x4  de  Expresos Magallanes contemplaba los picos nevados de las montañas, rumbo al pequeño pueblo agrícola….

                                                                     III

En Montalbán todo el mundo era fans de Edna, todos sabían de la vida y milagros de ella. Jefte entendió que Dafne no era tan acuciosa como pretendía hacerse ver. Aparentemente nadie había venido antes que él a preguntar. Una ventaja estratégica. Llego a la casa de la joven, donde un hombre pulía afanosamente un Jeep Rubicon Diesel...

--Hola amigo. Soy de Bollywood Enterprise Agency. Tenemos algunas dificultades para transferirle unas regalías atrasadas a Edna y queríamos contactarla para presentarle nuestras escusas – dijo Jefte, mirando al hombre quien dejo de pulir la camioneta para verlo.

--Es que siempre le he dicho a Edna que siempre tendrá problemas por usar bancos privados. Si ella hiciera caso y usara los Bancos propiedad del gobierno no sufriría esos contratiempos.—inicio la tanda el hombre

--Sin duda. ¿Usted es?

--Soy su padre. Y déjeme decirle que no se que le sucedió a mi hija. Para mí que los agente del imperialismo mundial le hicieron un lavado cerebral. Yo quería que Edna fuera economista  e hiciera su postgrado en Pyongyang que tiene la universidad más avanzada del mundo. Pero andando con el mequetrefe ese del novio, todo se complico.

--¿Novio? ¿Aquí?

--Si. SE vino y volvió con él. Aparentemente se fueron de luna de miel. Imagínese. Los dólares de mi hija para que ese tonto le inyecte dinero a la granja. —dijo el hombre con gesto de impotencia

--Entonces estoy llegando en el momento justo para pagarle—indico interesado Jefte.

--Y lo peor. Ese tipo tiene una mujer aquí. Pero mi hija es tan ingenua. Ese tonto fue Fuerza Especial. Sirviente de la burguesía y del imperialismo mundial.

--Me imagino que la esposa debe haberse quedado indignada.

--Si. La pobre Hogha. Una chica buena. Yo se lo reclame a mi hija. Pero le puedo decir que mi hija no tiene la culpa. Los estudios cinematográficos le inyectan líquidos que hacen que los actores se vuelvan robots. Yo estoy resignado. Veo a mi hija y le hablo, pero ya ella no me escucha. Siento que la perdí.

--¿Me dijo Hogha?.—incito al otro.

--Si. Es la hija del farmaceuta del pueblo. A mí me da una vergüenza cuando la veo. La culpa es….

--Si el capitalismo mundial y las trasnacionales. —concilio Jefte

Así es.  Los reptilianos y los altos blancos junto al gobierno secreto de Washington están destruyendo al mundo. Afortunadamente Westonzuela les está dando la batalla y pronto nos liberara—afirmo el hombre, encantado de encontrar alguien con quien compartir sus ideas

--Sin duda—le dijo Jefte escapando del hombre. Ahora entendía por qué la hija se había ido tan lejos apenas salió de bachillerato. Lo extraño era que no se hubiera escapado gateando a los 3 meses de edad de semejante orate.

Unos minutos más tarde estaba junto a Hogha. Una chica de lo más bella. El muchacho tenía buen gusto y lo demás es tontería.

--Hola amiga. Me dijeron que podía ayudarme.—saludo con mucho respeto a la muchacha

--¿Quién le dijo?.

--El padre de Edna.

--¡por dios¡. Semejante Orate. —exclamo la muchacha, entendiendo lo que el hombre tuvo que soportar.

--Y que lo digas—dijo Jefte, riendo sinceramente.

--¿Qué se le ofrece?.

--Soy agente especial del gobierno--- dijo Jefte extrayendo una credencial y le entregó una tarjeta—ese es mi número de teléfono. Necesito contactar a Edna. No sé si usted lo sabe. Pero la vida de ella y su acompañante corren extremo peligro.

Ella por un momento lo miro y guardo silencio.

--Me explicaron que usted tiene una relación sentimental con el--- dijo Jefte muy a propósito. Hogha se desmorono.

--Yo sabía que nada bueno resultaría de la venida de ella para acá.—exclamo con un sollozo, haciendo publica su desgracia

--No ha pasado nada todavía. Yo estoy aquí para ayudarlos y protegerlos.

--Ellos insistieron en que no confiara en la policía.

--Y tienen razón. Yo soy tío de la niña. De Oholiva. Por eso estoy buscándolos. Si le soy sincero mi único interés es la niña.

--Yo me comunico vía mensajes con él.—indico más tranquila la muchacha. Había algo en el hombre que le daba confianza. D haber sabido quien era, hubiera huido despavorida inmediatamente

--¿Puede darme el numero?. No lo voy a llamar ni rastrear. Solo en caso de extremo cuidado.—aventuro el hombre, sintiendo que lograría avanzar con la bella joven

--Prométame que va a ayudarlos.

--Por supuesto.

--No quiero que nada le pase. — expresó compungida la joven y agradecida que alguien viniera dispuesto a ayudar

--Y nada le pasara. —prometió el hombre.

--Sinceramente no sé donde están. Sé que pretendían alquilar una Estancia y esperar unos días.

--Usted ha sido de mucha ayuda—le dijo el copiando el numero que la muchacha le dio—la mantendré informada. Y otra cosa. Si viene más gente. No les diga. Remítaselos otra vez al padre de la chica. Diga que ya no tiene ninguna relación con él. Es por su propio bien. Además creo que con 8 minutos de charla con el padre de Edna hará que se ahorquen inmediatamente.

La muchacha sonrió a pesar de todo. Un hombre bueno y simpático.

--Si los encuentra,¿ me dirá donde están?

--Absolutamente—le dijo el hombre despidiéndose apresuradamente.

Meda hora después, y haciendo varias transferencias localizo el teléfono. Efectivamente había sido rastreado unas 5 horas antes en una región del alto chaco. Desde algunas horas no tenía señal. Esperaba llegar a tiempo.. El último punto era muy lejos. Más de 18 horas de camino. Tendría que robarse varios autos.

                                                                   Capitulo 10

--Estamos atrapados—dijo con desaliento Eliab, viendo la manada de vacas  con herraduras llameantes que habían inundado el amplio patio circunvecino de la casa, sin contar con el terreno de labranza que se extendía a partir de allí hasta el infinito.

--¿No podemos caminar con cuidado entre ellas?—pregunto Edna. De verdad su situación había dado un giro de 180 grados. Ya no sabía que era peor. SI estar perseguida por un grupo de asesinos con saña o  atrapados por algo perteneciente quien sabe a qué cosa.

--No es buena idea. Las vacas embisten con los ojos abiertos. —aclaro el hombre.

--Pero. ¿Son reales?—pregunto Oholiva

--Ninguna vaca sobrevive a un herraje llameante tan brutal. – Explico Eliab—Deben estar buscando agua. Ya se irán.

--¿No podemos espantarlas a que se vayan?

--Voy a intentarlo. Disparare al aire a ver si se desplazan a otra zona. Aunque pudieran desbocarse e irse por la carretera y  golpear a un automóvil.

--No quiero tener eso en mi conciencia—repuso Edna.

                                                                      I

Jeremías sin frenos hablaba muy ufano de la nueva Jerusalén entre Rio Chico y Guadalajara. Explicaba profusamente la conspiración de los aliens con la sustitución de los humanos en Japón y como el capitalismo mundial era un atraso, con la perdida de billetes Westonzolanos en los mercados ilegales de Cúcuta, donde el dólar y el euro pronto se devaluarían por la fortaleza económica de las medidas del socialismo del siglo XXIII.

Los hombres con lente negros e inconfundible aspecto de sicarios, controlaban el bostezo, esperando que en algún momento detuviera la catarata de imbecilidades para poder preguntarle por su hija.

No obtuvieron nada y lo dejaron hablando solo. Lo único interesante fue averiguar que antes que ellos un tipo fornido, con calva y lente s militares estuvo preguntando.

--Jefte—dijo Dafne al recibir la llamada. Nada. Tenía que encontrarlos. Oholiva siendo una niña podía convertirse en una katnys Evengreen , y ser utilizada por cualquier resistencia en los diferentes clanes  en las rutas ilegales. Además ya la había mandado a matar. No podía desdecirse, pues le quitaría a todas luces credibilidad ante sus subordinados

                                                                    II

--Andan en una Tata, aunque de seguro ya la cambiaron—dijo Jefte caminando por las calles de tierra en uno de los suburbios de la Triple Frontera. Le susurraron en el oído que nadie había visto a la pareja. Ni a Oholiva.

Había conseguido una foto del chico. Eliab. Un tipo buenmozo, de aspecto tranquilo. Se veía que no era ningún hueso fácil de roer. Seguía escuchando los murmullos que rodaban por la calle. Dafne seguía haciéndolo mal.

                                                                       III

Eliab se dispuso a descansar. Vio por la ventana. Ahora era únicamente la solitaria vaca y sus herraduras envueltas en llamas. Sabía que no era real. No sabía si la casa era real. No sabía si Edna era real. Definitivamente estaba tocando planos que debía controlar. Atacaban generalmente cuando dormía. Cuando al amanecer despertaba.

Se acostó y vio la puerta abrirse.

--Siempre he tenido que buscarte—susurro Edna  acostándose junto a el.

--No eres real. —dijo a la figura qué venia hacia él en la oscuridad

--Pues hay una forma de demostrarlo—le dijo ella dándole un suave mordisco en la oreja—Te amo Eliab. Me engañe durante todos estos años, buscando en otros lo que tú me has dado. Amor genuino. Amor cierto de verdad.

Se besaron. Realmente se besaron, uniendo sus lenguas en forma experimentada, rompiendo sus barreras, sintiendo que las oleadas de pasión venían a pasos agigantados, liberando las ataduras auto impuestas.

--Pues yo nunca deje de amarte—le dijo incontenible Eliab, apretándola, estrujándola  contra su pecho con sus poderosos brazos, recibiendo una respuesta inmediata, apasionada de ella. Eliab sorbió sus lagrimas, estrujo con ansia sus labios, y ella introdujo sus erectos senos en su boca, entre entrecortados gemidos, llena de pasión, sintiéndose libre de amarlo, como siempre, con el hambre de años equivocándose consuetudinariamente. Eso era real. Absolutamente real. Y la explosión pasional que exploto entre los dos, a pesar del difícil momento que Vivian era más que real.

Eliab la penetro totalmente, iniciando ambos una irrefrenable acción, sin frenos, sin miedo, sabiendo que terminarían como siempre finalizaban, ambos al mismo tiempo, indiferentes al tiempo que duraran amándose. Esa era la magnitud de su deseo, de su salvaje forma de hacer el amor, que no disminuía ni en un ápice de voraz intensidad hasta el clímax  inmenso, intenso e infinito.

Quedaron agonizantes, abrazados, viéndose. Fueron instantes de un silencio perfecto.

--En el liceo, todas me odiaban. Yo era dueña del chico más bello. Y lo que más odiaba es que apenas me fuera se abalanzarían sobre ti. —susurro ella—Y lo peor. Sigues siéndolo precioso. Pero ahora no lograras zafarte de mi.

--Eso no sucedió. Ninguna me dijo nada—le dijo perdido entre los ojos de ella.

--Por que siendo casi un niño te fuiste al ejército—repuso ella, dándole un beso intenso, suave, goloso, lento, para que no finalizara. — Tengo hambre de ti. Tengo deseos de ti. Finalizo ella.

-Oye. No has cambiado nada—le dijo el apasionado ante la ebullición de ella

--Me lo debes. Sufrí un mundo sintiendo que no te tenia. He vivido toda la amargura. Y lo peor. Pretendías seguir así. Siempre entraba por tu ventana. Ya veo que esa constante sigue en tu vida.

-- Siempre tuve presente que tenias un camino. Lo que nunca pude averiguar es que papel hacia en ese camino. Fuera lo que fuera no sería ni un freno ni una traba para ti.

--Pues ese camino a la final me trae a tus brazos. ¿Cómo puedo escapar de ti?—dijo hambrienta, con ojos brillantes.

Se amaron nuevamente. Más serenos. Más sensuales, más intensos, sin darse ni pedir cuartel. Con toda la potencia de su juventud, con todos los sentimientos a flor de piel. Eliab recibiendo la apasionada respuesta de un cuerpo frágil, suave, ardiente. Ella sintiendo hasta el infinito la potencia absoluta y desbordada de la pasión de él.

 Agotada  durmió encima de él, mientras  la miraba, incrédulo de haber hecho realidad lo que siempre se negó. Tenerla nuevamente entre sus brazos, prisionera de su pasión, receptora de todo su incontenible amor, vencido por la belleza imposible de ella, un rostro anguloso, un suave pelo castaño, un cuerpo precioso que era sostenido por unas torneadas piernas, perfectas, sin marcas. Edna era bella físicamente. También era integra, honesta y sabia ver la vida cara a cara. Quizá por eso no habían sucumbido ante el extraño mundo que les estaba tocando vivir. Primero la maldad absoluta real de un ambiente que no perdonaba un error, siendo todos expertos en cometerlos. Luego una extraña maldad de planos que asustaban y no se podía saber hasta dónde llegaba su maligna esencia.

--No voy a permitir que te deshagas de mí. Es una promesa—le dijo antes de sucumbir por el sueño. Era lo que había deseado tantos años. Dormir abrazada a él. —Soy una garrapata muy tenaz.

                                                                 IV

Oholiva se mantenía arrodillada en el sofá que tenía su espaldar contra la ventana lateral  de la sala, apoyada en el marco de la ventana . Absorta vigilaba a la vaca en llamas.

--No come. No toma agua—dijo la niña-- ¿Cómo puede vencerse un ser así?. ¿Cómo se le pueden apagar las llamas de esas  horribles heridas?.¿Quien le hizo ese daño?. Aquí en la casa debe estar la solución.

Decidida comenzó a registrar la casa. Donde se guardaban las cosas era en el galpón y estaba aparte de la casa. El sótano.

Descendió y comenzó  buscar. Varios escritorios, escaparates llenos de polvo.  Fue abriendo gavetas. Libros, revistas, libros de contabilidad. Varios álbumes de fotos. Los subió a la sala para verlos mejor.

--Aquí debe estar la respuesta a todo—les dijo a Edna y Eliab, quienes se dispusieron a ver las fotografías junto a ella…

Era una familia. Un matrimonio de granjeros. Tenían un hijo. Labraban la tierra con un viejo tractor. Posiblemente era a principios del siglo XX. Fiestas y reuniones familiares. Celebraciones religiosas, aparentemente Cristianos Bautistas, pues se veían un coro de estiradas jovencitas cantando. Una foto La vaca con un ternero recién nacido. Todos alrededor del ternero riendo. Otra foto de la vaca y el ternero más grande, junto a la orgullosa y sonriente familia. Una foto de una parejita de niños vestidos domingueramente. Luego una fotos de una celebración y el ternero dando vueltas en un asador grande, otras fotos mostrando una cantidad de personas celebrando con botellas de cervezas alrededor y disfrutando generosas porciones de carne a la parrilla.. Era un matrimonio. .. Uno de los campesinos. Un hombre de barba y... una niña… Era la niña que aparecía en las fotos junto al niño. No más de 9 años… Después otras fotos. Todos tristes. La antigua costumbre de fotografiar cadáveres  sentados. La foto de la niña con palillos de fósforos para mantener los ojos abiertos. Una foto del cortejo. Varias carretas con gente abrigada caminando por una solitaria carretera a pie…Luego una foto de la vaca amarrada y el granjero con  los herrajes  brillante, otras fotos del herrero haciendo la palabra hasta que las marcas se incendiaban. La vaca huyendo enloquecida campo abierto envuelta en fuego….

--Aquí hay una carta...Parece letra de un niño—dijo Eliab.

Daba una fecha. 1905. No era una carta a nadie. Era un desahogo escrito en hojas de papel.

….Lorna y yo escribimos en el tronco  del Roble en el terreno frente a la casa que   nos amaríamos siempre.  Ahí  lo prometimos. Aunque viene el invierno, mi padre tiene esperanzas que nos irá bien. Ahora tenemos una vaca. Es nuestra primera vaca. Le pusimos primavera y tuvo un ternero. Lo celebramos…

Otra pagina decía…Las cosechas no se dieron. La sequia es terrible. Lorna no vino a visitarnos. Parece que a su familia le va mal. A nosotros peor. Papa piensa que con el préstamo del Sr Wright saldremos adelante….

Otra pagina decía… en la escuela Lorna estuvo llorando. Le cantamos el cumpleaños, pero no se contento...Me dijo que la quieren casar con el Sr Wright. Es la única forma de pagar la deuda de la familia La celebración será en mi casa. Le dije que nos escaparíamos….

Eliab leyó otra página….  Mataron el ternero. No pude soportarlo. Hicieron una inmensa parrilla. Y es que lo hicieron para celebrar el matrimonio de Lorna y el Sr Wright en mi casa…En mi casa... Solté a “Primavera” y se desboco y los ataco…lo lamento tanto...Mato a Lorna...Mato al Sr Wright… Agarraron a Primavera y la herraron hasta que le incendiaron los herrajes…lo lamento tanto….

Cuando Eliab termino, lagrimas rodaban por el rostro de Edna y Oholiva... Ya tenían una idea de lo sucedido… Primavera buscaba su hijo… Y en la casa había victimas del acontecimiento…

Vieron más fotos… El niño sentado en la sala, con los palillos de fósforos...

Eliab leyó otra hoja… no puedo soportarlo. Ya sé qué hacer... Me reuniré con Lorna.

Esta es la foto del roble—indico Edna...Tenía un columpio y ahí estaban los dos niños.

--¿Dónde está ese árbol? ¿Lo cortarían?

--Pues no se ve ningún árbol. No es aquí...

Aquí hay más fotos. Partidas de defunción. Esta es la de un niño de 10 años. Dice que se ahorco.

--Es el. No pudo vivir con la culpa de lo hecho.

--O Por perder a Lorna—entendió Oholiva

Oholiva se asomo a la ventana.

--Nosotros no matamos tu ternera—le grito—ni te incitamos a matar la niña. Llévanos al árbol para liberarte.

La vaca la miro con su triste mirada. Y envuelta en llamas camino terreno adentro.

--¿La seguimos?—pregunto Edna

--Pues no sé. Pareciera que  quiere la sigamos.

En ese momento 2 Audis Q7 entraron violentamente por el portón y un Camaro lo hizo igualmente.

--Nos encontraron. —Dijo Eliab y sin más extrajo su automática.—En mi cuarto hay una caja con cacerinas.Traela es urgente. No vienen a hablar con nosotros.

                                                      Capítulo Final

--Siempre estuvieron delante de nosotros—exclamo el jefe de policía, viendo el video de seguridad del concesionario de autos usados que era propiedad del Cartel. Eliab tranquilamente cambiando la Holden por la Tata. Sentadas en la sala de espera la mujer y la chica con cachucha y lentes negros esperando. La Tata había sido filmada por una cámara de seguridad en una estación de servicios al chaco, y el alquiler vía on line y pago en taquilla de banco con efectivo por parte de Eliab. La dirección estaba en el alquiler. Todo fácil. Eran ubicables porque para la desdicha de Eliab, Edna y Oholiva, tanto el concesionario, la inmobiliaria y el banco eran blanqueadores de dinero del cartel. Dafne no estaba a la altura y había que tomar una decisión. Ni siquiera pudo encontrarlos y solamente y gracias a él que se detuvo a mirar videos y videos los ubico.

--Debemos reunirnos—dijo El delegado de policía en video conferencia a un grupo de personas. —Esta mujercita no es capaz ni de encontrar a su propia sobrina, y eso que la tiene delante de sí. Ya encontré a la niña.

                                                            I

Jefte se había robado un Camaro. Estaba aparcado en una cafetería disfrutando un capuchino, cuando vio pasar los 2 audis a toda velocidad por la carretera.

--Esos idiotas. Voy a eliminarlos. O están delante de mí impidiendo avanzar. O están detrás de mí retrasándome—se dijo, decidiéndose inmediatamente a salir inmediatamente en persecución de los sicarios.

Rato después los seguía decidiendo el mejor momento para ametrallarlos, aunque no dudaba que eran autos blindados. Algo haría al respecto, cuando los vio introducirse violentamente en la entrada de una Hacienda y descender disparando a todo dar.

--Malditos. Los encontraron. Debo actuar rápido para impedir que drones y satélites  les den ventaja táctica...---Dijo el hombre extrayendo un fusil Gail.

                                                                   II

El grupo inicio la balacera y Eliab se vio obligado a disparar contra ellos, sin embargo la superioridad numérica lo tenía casi inmovilizado, mientras el grupo avanzaba impunemente hacia la puerta, protegidos por los vehículos.

--Las dos al sótano y toma esta arma—ordeno  a Edna.

--Yo también se disparar –exclamo la niña—no quiero que me maten.

--Las dos al sotano.No me quites tiempo...Agáchense—dijo Eliab devolviendo el nutrido fuego.

Por su parte Jefte también les disparo, para recibir una brutal andanada que casi desarmo el Camaro. Tenían ventaja, pues efectivamente los Audis estaban blindados.

Cuando algo inesperado sucedió... La manada desbocada de vacas envueltas en llamas apareció de la nada. Solo se escuchaba el triste mugido de la manada sin control, estrellándose contra los Audis y lanzando a todos lados a los sicarios. Jefte con la boca abierta de impresión quedo paralizado. La manada paso y se perdió en la lejanía, dejando los cadáveres destrozados de los sicarios.

Jefte, después de reponerse de la increíble visión, contemplo rápidamente los hombres destrozados y las camionetas desbaratadas. El blindaje no había servido de nada y los pesados vehículos estaba prácticamente demolidos.se acerco con precauciones a la destrozada casa por los disparos. Era como si hubieran querido hacer algo y los del Audi lo impidieran, logrando que el grupo arremetiera contra ellos.

--Oholiva. Oholiva. Soy yo. Jefte. Mírame—dijo el hombre colocando el arma en el piso y quitándose el saco extendiendo su brazos para que los de adentro de la casa entendieran que no llevaba más armas.

Edna y Oholiva salieron del sótano. Los disparos habían terminado y se oían los gritos de un hombre llamando a Oholiva.

--Conozco esa voz. Es Jefte. Uno de los muchachos de mi abue—le dijo la niña. Ya todo había terminado. Su gente se había hecho cago de la situación y los tres podían seguir tranquilamente con su vida.

Salieron del sótano, y  ambas al mismo tiempo lo vieron. En una eternidad de 6 pasos incluidos en un silencio que absorbía todo, ambas gritaban al ver a Eliab tendido  en un charco de sangre. Edna desesperada lo tomo y levanto. Sin embargo, no obtuvo repuesta de Eliab, quien lívido miraba al infinito

--Háblame Eliab. Dime Eliab. No es nada. Ya somos libres. Vámonos de aquí. Ya todo termino. Ya nos vamos de aquí. Eliab...Lo prometiste. Recuerda que lo prometiste.  – le decía constantemente  al inerte hombre, demudada por el pánico de verlo así, sin poder aceptar lo que sucedía

Jefte llego a su lado. Se inclino y puso su dedo en la yugular del hombre. Hizo un gesto negativo y le cerró los ojos. Edna simplemente se desconecto.

                                                               III

Días después Dafne se introdujo en su BMW, había hablado con el cartel y este no le contesto. Disgustada, con todo un discurso preparado para reclamar la descortesía con ella, Piso el botón del encendedor del vehículo y voló por los aires. Oholiva libero de su juramento a Jefte y este pudo irse con tranquilidad a Panamá. Era el último acto del Cartel de Ananiel. Había cumplido sus dos tareas. Vengó al cartel y recibió la liberadora bendición de la niña.

Por su parte, en su propio despacho el Delegado fue detenido. Una auditoría interna revelo un desfalco inmenso con la desviación de presupuesto de mantenimiento, uso indebido de drones en actividades delictivas, abuso de autoridad. Además se descubrió que era el CEO del Mariachi del Mar  para toda la Región de Sud América. Fue detenido por el Contramaestre Westonzolano Tucker , quien en realidad era uno de los mejores  agentes especiales de la presidencia de la república, encargado de investigaciones de alto nivel, quien recibió toda la información de Melquiades, el feliz viudo de Dafne, quien hizo un jugoso trato con el gobierno, y vivía feliz en Westonzuela en medio de lujos y mujeres..

En El pueblo, Edna, Oholiva  y Hogha  acompañaron la urna de Eliab al cementerio. En medio de su incontenible dolor Edna pudo al menos contar con el apoyo del Loco Jeremías, quien aparentemente adquirió una chispa de conciencia y se limito a abrazar a su hija sin decir ni una palabra.

--Eso es lo que querías--- le dijo Hogha a una desbastada Edna, mientras la urna descendía a su lugar de eterno descanso--- Que no fuera ni tuyo ni de nadie. Estarás feliz, pues ahora Eliab nunca envejecerá. Sin embargo para tu desdicha se quedara conmigo para siempre aquí en el pueblo.

                                                                  IV

 Oholiva llego a un exclusivo colegio católico de señoritas en la campiña inglesa. Ataviada con un lujoso uniforme descendió de un Jaguar XJ Turbo Diesel;  con un largo  suspiro entro a la vetusta edificación. En las primeras semanas de clase, dejo anonadada a sus compañeras, pues cumpliendo tareas les pidieron una composición de al menos 5000 palabras, donde la joven mantuvo a sus compañeras estupefactas, pues se vio obligada a leer en voz alta todo su escrito en varias sesiones;  conto sin que le faltara ni una coma lo vivido, ganando el primer premio a la mente creativa de relatos de fantasía del lapso académico, al realizar  la mejor historia de romance paranormal  del liceo y primer premio al concurso de narrativa distopica escolar de la región de Yorkshire.

  Semanas después un alumno del Señorial Colegio Anglicano de varones, quien  con sus inmensos lentes y aires de intelectual, sucumbió ante la belleza latina de la niña, sé le declaro con un florido poema, quedando en una sola pieza. Pues la niña le dijo que tenía que pensarlo muy bien. Luego para aceptarlo le puso como condición que si se graduaban en  bachillerato, harían LA MISMA CARRERA juntos, pues no le permitiría que la abandonara. Ya ella sabía cómo terminaban esos asuntos….

Edna hizo algunas presentaciones, pues su avanzado embarazo la obligo a descansar. Además, tenía el ajetreo del proceso de adopción de Oholiva. Era concretar su anhelo de completar una familia con Eliab. Quizás algún día  reanudaría su carrera. Por su parte, Edna tendrá mucho de él para lo que le quedara de vida, pues los ojos negros de su hijo se lo tenían presente cada momento…  “Esta sigue siendo una familia de cuatro”  colocó en su Twitter e Instagram después de algún tiempo sin colocar nada en la red.

 Quizás volvería a su ambiente, y posiblemente en un futuro encontraría un compañero andrógino, culto, siempre y cuando fuera responsable y apoyo para sus dos hijos. Oholiva y Eliab. Eran unos de esos  quizás que no deseaba mucho realizar por el momento. Por eso decidió y compro una casa en la campiña inglesa para estar lo más cerca posible de Oholiva y estar con ella en todo momento, para que su hijo se levantara en un ambiente sereno , de aire puro, libre, amante de la naturaleza como Eliab, acompañado de sus mascotas y al lado de su hermana.

Perdió muchas cosas por aceptar una actuación de 45 minutos, y su mayor consuelo fue recibir en compensación dos hijos. Algún día, cuando Oholiva fuera feliz y su hijo se desarrollara, amplio, sereno, más bello que su padre y tan libre como él, podría darse por satisfecha. Ese día sin duda SI que llegaría…..

 

Hogha diariamente labora en la granja y con una triste sonrisa ve la siembra de stevia y remolachas progresar a diario. Al terminar su labor coloca flores y se sienta un rato en la tumba de Eliab, luego regresa a la casa de la granja  en la Subaru Legacy Diesel. Por lo pronto esperara lo que el destino le deparara. La granja de Eliab no dejara de producir. Esa es una promesa. Quizás algún chico con el tiempo aparecerá y la ayudara a cicatrizar esa inmensa herida que no terminaba de cicatrizar.

La hacienda no fue alquilada más, pues la inmobiliaria, la estación de servicio y el concesionario de autos usados fueron requisados por el gobierno, por ser parte del sistema de blanqueo de capitales del extinto cartel de Ananiel.

 Una noche de verano se incendió completamente la casa de la granja. Y  nadie hablo nunca de ver una vaca envuelta en llamas caminar lentamente en medio de la medianoche. Pareciera que la hubieran liberado de la maldición, así nadie la hubiera llevado al árbol que fue talado y quemado para hacer las brasas donde asaron a su hijo, y con los restos de su madera hicieron las urnas de Lorna y su infantil enamorado

                                                                    FIN

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Edrapecor. Estuvimos varios años por aqui publicando..nos tomamos un descanso y volvemos a publicar lo mismo...

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