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12 min
El robo que salió mal
Humor |
29.08.15
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Sinopsis

Algo que escribí hace un tiempo, algo medio suspenso y medio humor supongo. Tal vez algún día le escriba algún final, si a alguien le interesa.

Ya era la noche. La oscuridad lo cubría todo, lo cual era muy propicio para el tipo de actividad que estaba por emprender. Por supuesto que uno podría entrar ilegalmente en una residencia que no le pertenecía al mediodía por ejemplo, realmente no estaba escrito en ningún lado la hora exacta en la que este tipo de actividades tenía que llevarse a cabo, tampoco estaba necesariamente siguiendo órdenes de nadie, después de todo, ya hacia un tiempo había tomado la excelente decisión de transformarme en mi propio jefe, una decisión de la que no me arrepentía para nada. Pero a pesar de todo, había elegido esa noche y ese momento, y estaba listo.

Había estado observando el lugar por algunas horas ya, sabía que el lugar estaba vacío, pero quería estar absolutamente seguro de eso. No vi ningún tipo de movimiento, tampoco se escuchaba nada. Era una antigua casa, tenía dos plantas, una hilera de cuatro grandes ventanas en el primer piso, desde los cuales se notaba la oscuridad del interior del lugar, pero estaban demasiado altas, así que no eran una opción viable. La puerta de entrada era demasiado grande, antigua, y seguramente reforzada, así que tampoco eran una posibilidad. Pero en un costado, entre esta y la casa vecina se formaba un angosto y largo pasillo, el cual me iba a proporcionar el anonimato que tanto necesitaba, además, sabia con seguridad, que allí se encontraba una pequeña y débil entrada de servicio, la cual, considerando mis habilidades, me sentía confiado que la podría abrir sin problemas.

Respire profundamente y decidí que el momento había llegado, yo no había vuelta atrás, era hora. Salí del auto, el cual había estacionado, a propósito, a unos cincuenta metros del lugar más o menos, en la parte más oscura de la cuadra. Camine lenta, pero firmemente, aprovechando cuanta sobra encontrara en mi camino, hasta llegar al oscuro y solitario pasillo. Entre velozmente. El lugar se encontraba mucho más oscuro de lo que había calculado, no podía ver nada mas allá de mi nariz, prácticamente tuve que ir palpando la pared a ciegas hasta lograr encontrar la puerta. Cuando finalmente lo hice, tuve que ponerme a trabajar a ciegas, por suerte resulto ser mucho más fácil de lo que esperaba, y solo me tomo un minuto lograr abrirla.

Entre a lo que era la cocina, a pesar de la gran oscuridad del lugar, se notaba que era grande, lujosa y antigua, tal vez mucho más y mejor equipada que muchos restaurantes que conocía. Por un momento estuve tentado a revisar todo por simple curiosidad, pero recordé la verdadera razón que me había traído allí, así que proseguí con mi tarea. Camine hasta llegar al centro de la casa, un gran y lujoso living. Era increíblemente espacioso a pesar de los grandes muebles, sillones y aparadores llenos de adornos antiguos y seguramente, muy costosos. Había también una gran y muy adornada escalera que se dirigía a la planta alta, donde yo debía ir.

Sin perder el tiempo comencé a subirla lentamente. Llegue hasta un largo pasillo, con varias puertas ubicadas a sus dos costados. Sabía que detrás de alguna de ellas se encontraba lo que buscaba, pero no estaba seguro de cual exactamente.

Comencé a caminar, acercándome a las puertas, y comenzaba a notar que por alguna razón, todas estaban cerradas con llave. Sabía que solo me tomaría apenas unos minutos lograr abrir una, pero eran demasiadas puertas, y hasta encontrar la que buscaba, me tomaría mucho tiempo, tiempo con el cual no contaba. Me acerque hasta una que se encontraba casi al final del pasillo, la única que aparentaba salir una tenue luz desde el interior. La observe por uno momentos, y comencé a abrirla, pero descubrí que al parecer no estaba cerrada con llave, así que simplemente le di un pequeño empujón con la mano, y esta se abrió completamente, de par en par.

Dentro me encontré con una imagen que definitivamente no me esperaba. Sentados frente a un fuego prendido en una chimenea se encontraban sentados dos hombres en un par de sillones, y un tercero se encontraba parado entre ellos. Todos me miraron con sorpresa y yo me congele en el lugar. Me había equivocado en que tan sola y bacía se encontraba la casa, además, y más importante aún, me había equivocado de habitación, obviamente.

No estoy del todo seguro de cuánto tiempo exactamente paso, pero cuando recobre la conciencia me encontraba sentado en el piso y mis brazos elevados por sobre mi cabeza, atados con lo que considere, después de un breve análisis, unas cadenas excesivamente grandes. La habitación en la que me encontraba parecía más un depósito que otra cosa, había una gran cantidad de muebles y diferente tipos de cosas apiladas por todos lados. También tenía un gran y palpitante dolor de cabeza, el cual atribuía a estar relacionado con la reciente perdida de conocimiento que había sufrido. Uno de los hombres, el más viejo de ellos se encontraba de pie frente a mí.

-Francamente no estoy del todo seguro de que es lo que esperabas que pasara- dijo muy seriamente y negando con la cabeza. Yo no respondí, simplemente apreté los labios, para ser honesto, el tenia toda la razón del mundo.

-Tomate este tiempo para pensar en eso- dijo, se dio vuelta y se fue, dando un fuerte golpe con la puerta y dejándome solo.

Me quede en silencio meditando en que era exactamente lo que había salido mal. No me sentía bien, principalmente por el gran dolor de cabeza, no sabía que es lo que habían usado para golpearme, pero lo que haya sido, fue muy fuerte, la cabeza no dejaba de palpitarme, lo cual evitaba que lograra concentrarme en cualquier cosa, como por ejemplo lograr soltarme de mis ataduras, aunque viendo el tamaña que estas tenían, supuse que ni con todo mi poder mental, en mis momentos más saludables, podría haber solucionado ese problema.

Habían pasado cerca de una hora, por lo menos eso es lo que llegue a calcular, considerando que no tenia reloj, o cualquier otro tipo de forma de medir el tiempo, por desgracia mis captores no habían considerado importante ubicarme en algún lugar con un gran reloj de pared frente de mi, una pena realmente.

Se escucho un gran ruido, el cual reconocí como la puerta abriéndose, allí apareció uno de los hombres que había tenido el placer de conocer anteriormente muy brevemente. Traía con él a una joven, aparentemente inconsciente, entre sus brazos. La deposito en el suelo, a unos metros de mí, me ofreció una mirada bastante seria, lo cual me pareció algo desconcertante, después de todo no creía que nuestra relación haya evolucionado al punto de que el pueda llegar a sacar algún tipo de conclusión mala de mi persona, y luego se fue con el mismo gran sonido con el que entro.

La joven se notaba alta y con un cabello largo y rubio, estaba vestida con un vestido bastante corto de color azul. Estaba simplemente recostada, lo cual me pareció de lo mas discriminatorio, supuse que en un mundo justo ella estaría atada a mi lado, pero aparentemente para mis captores no creían en la igualdad de sexos. No se movía, y por unos momentos considere la posibilidad de que estuviera muerta, pensamiento que para ser honesto me perturbo bastante. Tal vez para esta gente el colocar un cuerpo sin vida en la misma habitación en la que mantenía a sus prisioneros era algún tipo de tortura psicológica, algo realmente morboso supongo. Estas personas se estaban volviendo cada vez mas malvadas.

Transcurrieron lo que considere unos minutos, cuando la muchacha comenzó a moverse muy lentamente, lo cual me pareció reconfortante ver que en realidad se encontraba con vida. Muy lentamente se fue incorporando. Finalmente quedo sentada en el suelo, dándome la espalda, no dije nada para llamar su atención porque creí que tal vez necesitaría un poco de tiempo para recuperarse de cualquier tipo de experiencia traumática la había traído a este lugar, me pareció lo más correcto de mi parte.

Eventualmente se paro, dio unos pasos, y luego se dio vuelta, cuando me vio pude notar que se sorprendió mucho por la expresión en su cara. Elevo su mano y me apunto con su dedo, lo que me pareció de lo más maleducado, pero una vez mas no dije nada.

-Estas atado- dijo, lo cual me pareció reconfortante que su visión no haya sido afectada por toda la situación, no conteste nada, pensé que tal vez ella también estaría indignada de la ideología sexista de nuestros captores. Camino hasta acercarse mucho más hacia mí.

-Te ataron con… cadenas.

Yo solo asentí con la cabeza, no sabía que podía decir ante todas estas obvias observaciones. Tomo con sus manos las cadenas y las toco un poco, y me miro.

-¿Tenes la llave?

Realmente no estaba del todo seguro a como contestar a eso, tal vez me había apresurado a pensar que la traumática situación que hubiera experimentado recientemente no le había dejado ninguna secuela psicológica, quien sabe por lo que esta pobre chica vivió. Así que hice lo mejor en evitar juzgarla.

-No, por desgracia no se molestaron en dejarme una copia- respondí lo más tranquilamente posible.

-Que mal- respondió ella, lo que me pareció bastante correcto.

Se había sentado en el suelo a poca distancia y frente a mí. Los dos nos quedamos unos momentos en silencio.

-Soy Anna, por cierto- dijo de pronto, como en respuesta a una pregunta que no recordaba haber hecho.

-Morgan- respondí, intentando hacer lo más civilizada posible nuestro encuentro.

-Y vos, ¿Cómo terminaste en este lugar?- pregunte.

-No se- respondió, lo cual me pareció bastante extraño, incluso considerando toda la situación.

-¿Y vos?- pregunto ella, lo cual me pareció bastante lógico, y para ser honesto, debería haber esperado esa pregunta. Pensé en no responder, o por lo menos, darle una respuesta tan criptica como había sido la suya, pero considere que no iba a ser muy caballeroso de mi parte mentir en el inicio de esta curiosa relación que se estaba entablando entre nosotros.

-Bueno, para ser honesto, fui atrapado por los dueños del lugar.

-¿Por qué?, ¿Qué estabas haciendo?

No respondí, tenía la esperanza que su capacidad mental fuera la suficiente como para darse cuenta por sí misma, pero considerando el misterioso y traumático evento que imagine había pasado tan recientemente, no me hice muchas ilusiones.

-¿Estabas robando?

Me sorprendió un poco lo relativamente rápido en lo que llego a esa conclusión. Yo solo respondí apretando mis labios y asintiendo levemente con la cabeza.

-¿Vos sabes de quien es esta casa?

No sabía exactamente quién era el propietario de la vivienda, pero sabia a lo que ella se refería.

-¿Estás loco?, ¿Por qué hiciste eso?

-Bueno, esperaba una gran cantidad de dinero… aunque también esperaba que la casa estuviera bacía.

-Te equivocaste.

-Evidentemente.

Nos volvimos a quedar en silencio, supuse que el enterarse de mi ocupación la había perturbado un poco. Al parecer tenía un peor concepto de los ladrones que de los secuestradores, supuse que una rareza más no iban a alterar la situación mucho más.

-Creo que deberíamos intentar escapar de acá- finalmente dije.

-Si decís eso, es porque obviamente no sabes quienes son estas personas.

-Lo digo porque se quienes son, y también estoy seguro que sus planes a corto plazo para nosotros no son muy esperanzadores.

No dijo nada, al parecer ella ya había aceptado su destino, pero yo no, así que comencé otra vez a mover las cadenas con todas mis fuerzas, intentando que algún milagro ocurriera esta vez, y finalmente lograran abrirse, pero una vez más no tuve éxito.

-Y vos, ¿Por qué estas acá?- volví a preguntar.

-Ya te dije, no sé.

-Bueno, obviamente eso es una mentira, y considerando que yo si fui honesto, y que además, los dos debemos estar viviendo los últimos momentos de nuestras vidas, sería muy lindo escuchar tu verdad.

Dio un gran suspiro y no dijo nada.

-Bueno, supongo que seguiremos en silencio entonces- dije.

-Si logramos salir de acá, si por algún milagro nos escapamos de esta casa, ¿Cuál crees que sea la probabilidad de que esta gente no nos atrape?

-Mucho mayores de la que nos quedemos acá sentados sin hacer nada, eso es seguro- le respondí firmemente.

Ella volvió a suspirar, se levanto y camino hasta donde yo me encontraba sentado, tomo la punta de las cadenas, y luego se unos extraños movimientos sentí como estas caían al suelo junto con mis brazos. Los tenia completamente libre, no lo podía creer, la mire totalmente asombrado.

-Bueno, vamos- dijo muy seriamente.

Obviamente las extrañezas de la noche no habían terminado.

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  • Si, otra vez lo de las violaciones y el sexo explícito, por favor no levantemos la perdiz que voy a terminar baneado de la página y nadie quiere eso, creo, espero, bueno, como sea, disfrútenlo, porque seamos honestos, lo va a hacer.

    Escribí esto hace un tiempo y realmente no me acuerdo que estaba pensando cuando lo hice, bueno, en realidad creo que sí, bueno, como sea disfrútenlo y no mariconeen por el hecho de que el título del relato lleve la palabra violación.

    A pedido del pueblo (un pueblo muy chiquito de una sola persona) vuelvo por estos lugares para ver cómo va todo, disfruten y coman chicos, hasta los grandes genios literarios tienen que comer de ves en cuando.

    Un pequeño fragmento de algo que tal vez algún día crezca a algo más importante, o no, veremos mis ganas.

    Mis más honestas respuestas a las preguntas propuestas por el usuario Leon27.

    Porque el público se renueva, acá va un relato que publique hace ya muchos meses en el torneo, que dicho seas de paso, estaría bueno hacer otro torneo, hay varios nuevos usuarios, y aún más importante, la página esta media aburrida sin peleas ni torneos.

    Les comento, ya que estamos cerca de noviembre, para los que no conozcan la página y su bastante entretenida iniciativa.

    Los pensamientos de dos chicas que quieren cosas muy diferentes y muy iguales.

    Porque no hay nada más importante que la felicidad de uno mismo (por cosas como estas yo estoy destinado a irme al infierno)

    Porque todos merecen amor, incluso las personas feas, y con amor me refiero a poner pitos adentro de vaginas, ósea el verdadero amor, no esa porquería de mariquitas que se ven en las películas.

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Chistes sexuales, faltas de ortografías, y poco talento garantizado en cada relato.-

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