cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
El sabueso
Suspense |
20.02.15
  • 5
  • 7
  • 1085
Sinopsis

Recorrí con detenimiento la escena del crimen. Mi vista cansada se paseó sin prisa, deteniéndose una y otra vez. Un cordón policial delimitaba el perímetro, cuyo epicentro lo constituía el cadáver de una anciana tumbada boca arriba.

Recorrí con detenimiento la escena del crimen. Mi vista cansada se paseó sin prisa, deteniéndose una y otra vez. Un cordón policial delimitaba el perímetro, cuyo epicentro lo constituía el cadáver de una anciana tumbada boca arriba. Su diminuta estatura y la deformación de su boca y nariz, provocada por una operación estética que no salió bien, me resultaron inconfundibles, era la archiconocida marquesa de Valdeprado, mecenas del arte y señora devota entregada a la caridad. Presentí que su trágica muerte haría correr ríos de tinta y habladurías. No todos los días aparecía salvajemente liquidada una grande de España.

               Alrededor de su cuerpo un sinfín de cartelitos amarillos escoltaban las numerosas pruebas halladas en el lugar de los hechos. Había joyas y billetes esparcidos por el suelo. Eso me hizo descartar un posible robo como elemento motivador. Las causas del luctuoso crimen debían ser por tanto otras. El desorden imperante hacía indicar que el asesino o asesinos buscaron con frenesí algo que la anciana marquesa tenía en su poder. Algo valioso pero a priori sin un valor económico material. ¿Una información importante?, ¿o quizás se tratara de un objeto personal? Varias huellas ensangrentadas de pisadas diferentes rodeaban el cadáver. Las cuentas del rosario de la pobre vieja estaban desparramadas por doquier sobre la alfombra de la estancia como aceitunas en una tolva en plena cosecha. No había rastro del arma homicida, pero el amplio boquete en la frente, por el que saludaban con timidez trocitos de masa encefálica y fragmentos del cráneo, no dejaba lugar a dudas. La habían disparado a bocajarro con un arma de fuego de gran calibre, casi con toda probabilidad una escopeta.

                El olfato de sabueso del que tanto me gustaba jactarme se puso de inmediato en marcha para intentar recomponer el homicidio. Empecé a unir conjeturas e indicios como si se tratara de un puzzle de miles de piezas. En la libreta fui anotando cada detalle. No descarté nada por insignificante o inconexo que me pudiera resultar con el brutal asesinato. Cuando consideré suficientemente analizada la escena del crimen, cerré la libreta y doblé las páginas del truculento semanario de sucesos. Para entonces, la taza de café y las tostadas ya estaban más frías que la propia muerta. Había estado más de media hora absorto en la lectura del enigmático caso, impactado por la crudeza de las fotografías que lo acompañaban. Acabé con el desayuno en un santiamén y a continuación me levanté y fui directo al escritorio de mi habitación, donde me aguardaba mi querida y oxidada Olivetti. Tenía un material de partida de lo más jugoso. En mi fantasiosa imaginación se fue dibujando el argumento de una nueva novela negra que esperaba me devolviera a la senda del éxito tras mi desastrosa incursión en el género romántico.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Gracias a todos por los comentarios. La idea del despiste era justamente esa: descolocar al lector haciéndole ver que lo que creía no era lo que ocurría en realidad. Lucio, no me molesta en absoluto el consejo, es más te lo agradezco de veras. Cuando publico relatos en esta gran página no lo hago sólo con la intención de gustar y sorprender a los posibles lectores. También busco mejorar como escritor con la ayuda de comentarios tan útiles como el tuyo, mucho más valiosos en mi opinión que un millón de estrellas de valoración. Por cierto acabo de comentarte en tu blog. Un abrazo a todos.
    Un minucioso análisis de la escena del crímen, pero en este caso leyéndolo cómodamente en un semanario, buscando material para una novela mientras toma el desayuno . Por los comentarios, veo que nos has despistado a todos. Muy bueno Enrique .
    Un relato ingenioso y entretenido, con un final inesperado, y muy bien narrado con algunas frases metafóricas muy afortunadas. Por lo demás estoy de acuerdo con el sabueso aficionado: hay mimbres más que suficientes para tejer una urdimbre sólida y fascinante. Saludos, Enrique.
    Sin duda, has conseguido crear la duda tan sutilmente, que el frío desayuno aún pulula entre la confusión de imaginarlo en tu propia cocina o en el despacho de un detective absorto en un nuevo caso... Magnífico !
    Pues yo he leído tan despistado como los compañeros, convencido de que el protagonista era un policía que revisaba la escena del crimen, genial el efecto "despiste" que consigues, y como también han comentado muy bueno el ambiente que le das al relato. Un pequeño consejo si me lo permites (espero que no te moleste), no justifiques lo que es obvio, la coletilla "del suceso" ya viene dada por el contexto cuando previamente has situado al lector en "la escena del crimen", y de igual modo una anciana es de por si una mujer por lo que no necesita aclaración... ese tipo de justificaciones restan credibilidad al autor y entorpecen la lectura. Por lo demás genial como acostumbras. Un saludo Enrique.
    Me encanta cómo llega la sorpresa, de una manera tan sutil y natural, que apenas se la podría llamar sorpresa. No introduces en la escena de un crimen, haciéndonos creer que estamos recorriéndola con un detective, y resulta que ni estamos en una escena física, ni ante un detective, sino un escritor buscando inspiración en las hojas de un periódico. Muy bueno. Un saludo, Enrique.
    Excelente forma de situar al lector en la escena del crimen. Me has despistado, creía que se trataba de un detective. Hasta el final, consigues crear una atmósfera típica de una novela negra, para sorprender con que se trata de la visión de un escritor a partir de una noticia. Excelente.
  • Nunca sabes cuando el destino te puede devolver el daño causado...

    Un relato dramático-costumbrista sobre un tema que sigue estando muy vigente

    Un micro muy breve sobre un tema desgraciadamente de actualidad día sí día también.

    Otro ejercicio más del taller de escritura del que soy alumno. En este caso todos escribimos una historia de terror ambientada en un aislado hospital de la sierra de Córdoba.

    Micro de terror surgido de forma espontánea escuchando la canción más famosa de Bob Dylan "Like a rolling stone".

    Un relato de corte fantástico que realicé para el taller de escritura en el que participo. Es mi primera incursión en este género. Espero que os guste. El título es un homenaje a la obra de Philip K. Dick "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?"

    Aprovechando que dentro de dos semanas hay elecciones...

¿Sobre mí? Bueno, qué decir..... soy un veinteañero tardío con muchas inquietudes. Me encanta escribir desde que era pequeño, y con mucho esfuerzo y sacrificio voy logrando pequeños éxitos en este mundillo. Escribo principalmente relatos cortos, pero tengo siempre presente la meta de publicar mi primera novela en un plazo no demasiado largo. Soy de los que prefieren ver el vaso medio lleno a todo. Intento disfrutar al máximo cada día que pasa (o al menos que no sea tan malo). No sé qué es lo que me deparará el mañana, lo importante es el ahora. Y muy gustosamente compartiré "mi ahora" literario contigo, lector/a.

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta