cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
El Saldo Cero ( Última Parte)
Reflexiones |
01.07.17
  • 0
  • 0
  • 483
Sinopsis

Reflexiones y recuerdos de un viejo y solitario multimillonario.

.

Cuando volví a Valparaíso, era plenamente consciente de que mi hermano estaría bien rodeado de sus familiares, y tenía unos deseos enormes de formar parte de ese grupo. Pero una vez que llegué allí y llegó el momento del entierro…Bueno, me quedé de piedra.

No fue un funeral al uso. Su entierro en realidad se convirtió en un homenaje y en una celebración de la vida de mi hermano. Allí había muchísima gente de múltiples nacionalidades y etnias que fueron a presentarle sus respetos. Ángela desde el primer momento me acogió y se esforzó por presentarme a todo el mundo como el hermano del difunto. Recalcó en todo momento que yo había sido una de las personas más importantes de su vida. Sólo esa condición hacía que muchísimas personas se acercaran a saludarme y a mostrarme sus condolencias, aunque incluso muchos no hablaban nuestro idioma.

Y fue allí cuando no pude reprimir las lágrimas por él, pero no fueron lágrimas amargas. Numerosas personas tomaron la palabra sobre las numerosas vivencias que habían tenido junto a mi hermano, sobre la inmensa ayuda que les prestó en un momento dado, y sobre su eterno respeto a su persona. Hubo anécdotas, risas… sí, risas en un entierro, figúrese usted;  y finalmente lágrimas de emoción.

Para acabar fue Ángela la encargada de despedirlo con un discurso emocionante y precioso, sobre sus vidas y su relación, lleno de amor y gratitud. Ya le dije que Ángela siempre fue brillante; y gracias a ella mi hermano también pudo brillar como una estrella. Lástima que sólo al final pudiera yo apreciar y reconocer esa brillantez, y no despreciarla como si me fuera hostil, que es lo que hice la mayor parte de mi vida.

¿ Ángela? Sí. Ahora tengo contacto constante con ella. Sigue en Valparaíso, paseando sola o con sus hijos en cada atardecer. Me ha asegurado que vendrá muy pronto. Sé que lo hará. Me aliviará poder volverla a ver.

Como le contaba después del entierro de mi hermano volví a mi casa de nuevo. Me sentía ansioso. Después de lo que había visto no deseaba otra cosa que buscar las cartas de mi hermano y leerlas una a una. Sabía que mi vieja y previsora asistenta me las había guardado desde hacía muchos años. ¡Bendita mujer! Y esa es la razón de mi actitud. El haberlas visto, el haberlas leído, y el haberme maravillado. Las fotos que me enviaba, las historias que me contaba.

Un torrente de sensaciones, se lo aseguro. Fue entonces cuando lloré durante un día entero, viendo a mi hermano rodeado de niños en Mozambique por ejemplo, fotografiando un amanecer en Katmandú, o caminando con Ángela en el Cabo Norte.

Trabajó mucho, durante toda su vida, con ardor, con pasión. Muchas veces desinteresadamente, poniendo su talento como jurista al servicio de mucha gente humilde. Así es como se labró la amistad de tal cantidad de personas a lo largo y ancho del mundo. Se había convertido en un hombre universal. Escribió mucho sobre ello y dejó un huella imborrable entre muchas comunidades. Y él vivió junto a Ángela intensa y plenamente, sin necesidad de muchos bienes materiales.

Verá usted. Me voy a poner un poco trascendente. Dicen que existe una muerte física y una real. La física es la obvia, la del cuerpo. Aparte siempre se ha hablado de la espiritual. Eso lo dejo a juicio de cada uno. Habrá quien diga que existe un alma y habrá quien lo niegue. Pero la muerte real es más filosófica. La muerte real se produce cuando ya no queda nadie sobre la faz de la Tierra que te recuerde por alguna razón. Ahí se pierde tu rastro. Es como si no hubieras existido. Pues bien, leyendo las cartas, y más tarde sus escritos, y viendo las múltiples obras que llevó a cabo, me dí cuenta que mi hermano era ya casi inmortal en muchos sitios, tal había sido su importancia para mucha gente. Va a ser muy difícil que se borre su huella entre muchas comunidades. Y ahora yo me aseguraré de que eso efectivamente sea así…

Fue por este tipo de pensamientos, ya ve que no abandono del todo mi vanidad, que también lloré por mí mismo. Por la visión que había tenido de la vida todos mis años.

En aquel último paseo junto a mi hermano él estaba lúcido y tranquilo, sin ningún temor. Yo, sin embargo, me he encontrado ahora lleno de miedo. Aterrado. El único valor que le he dado a mi vida al fin y al cabo es haber aumentado el valor en Bolsa de mi compañía en varios cientos de millones. Algo complicado , se lo aseguro, pues conlleva muchos años de trabajo. Pero es algo que ahora juzgo vacío por completo. He coleccionado mujeres, vicios, y lujos, pero me he dado cuenta que de los dos, el hermano verdaderamente rico era él. Mi muerte real sobrevendrá en muy poco tiempo. Nadie se acordará de mí  dentro de pocos años, y más sabiendo que la compañía se divide entre mis hijos, que están luchando encarnizadamente entre ellos, y conmigo, por su parte del pastel.  

¿ Cuánto me queda? Bueno… Los médicos me han dicho que un mes, pero creo que será bastante menos. Me fríen a calmantes. Aunque a decir verdad es lo único que les pedí. No pasar dolor.

Espero ver a Ángela pronto. Quiero tener una última charla con ella. Le debo muchas disculpas que no me ha pedido, pero se las daré. ¿Mis ex? Bueno, las veré desde la tumba si es que de verdad existe el alma.

Pues aquí las tiene. Éstas son las razones por las que he creado la fundación con el nombre de mi hermano y les he dotado de tanto capital. Todo del que dispongo al margen de lo que se lleven mis hijos. Ayudará mucho espero. Y sé que la fundación estará en buenas manos. Mis sobrinos son gente muy competente y solidaria. Ellos tuvieron otra educación, y cuentan con otros valores y forma de ver la vida, que mis hijos jamás entenderán, en gran parte por mi culpa.

Llego tarde ya para dejar mi huella en este sentido, pero al menos trataré de hacer honor a mi hermano, aunque sea sólo por los malos momentos que le hice pasar.

¿ Recuerda aquella última conversación en mi despacho muchos años atrás? Ya le dije que yo oía a mi hermano pero no le escuchaba. Y luego lo llamé fracasado. ¡Cómo me avergüenza ahora! Pues hubo una cosa con la que sí me quedé aunque en aquel entonces me pareció una estupidez. Ahora me parece algo bien claro. Me lo explicó como si la vida fuera una empresa, para que le prestara más atención. Me dijo:

-En realidad, hermano, si quieres que tu vida sea plena y totalmente satisfactoria debes equilibrar tu balance. Sí, como el de una empresa. El pasivo debe ser igual que el activo. Lo que tienes, igual a lo que debes. Así entiendo yo también la vida ahora junto a Ángela, hermano. Tu activo, aquello que se te ofrece debes disfrutarlo y protegerlo, además de valorarlo. Pero además, debes desarrollar un pasivo igual, ofreciendo a los demás lo mejor de ti mismo, ayudando allí donde puedas. Sólo así tu balance estará equilibrado. Sólo así vivirás plenamente, y sin miedos. Sólo si en el balance de tu vida, el saldo es cero. 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Escritor aficionado en prácticas...Abran paso!!!

Tienda

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta