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3 min
El silencio de Emilio
Drama |
05.03.15
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Sinopsis

Emilio entró a la casa enfurecido. -no lo puedo creer, Jon. Me odio. -Dijo, pero Jon no respondió, solo se encontraba tumbado en el sillón sobre su regordete cuerpo. -Estaba en el parque, sentado en una banca mientras leía y enfrente de mi, en otra banca... Estaba ella... La chica de la que te hablé el otro día, ¿Recuerdas? -Emilio tomó un plato sucio de la mesa frente al sillón donde estaba Jon y siguió hablando mientras caminaba a la cocina. Jon solo lo seguía con la mirada. -Cerré el libro y me quedé observándola. Ella escribía algo en su celular y sonreía mientras lo hacía. ¡Y me volteó a ver! Lo mejor que se me ocurrió fue fingir que seguía leyendo. -Rió un poco, se sentía patético. Abrió la llave del lava platos y comenzó a tallar el traste sucio que tenía en sus manos. -Así me quedé unos segundos, mirando el libro. Y después... Su voz... Escuché su voz. Un dulce sonido. Me dijo "Ese libro es bastante bueno" y voltee a a verla... Me veía a los ojos desde su banca y yo la miraba a ella. -Sostuvo el plato frente a su rostro y sonreía viendo en el reflejo la mirada de aquella mujer. -No pude decirle ni una palabra. -De aquel reflejo desaparecieron los bellos ojos verdes de la chica y aparecieron unos de color café, cristalizados. Al borde del llanto.
    Emilio arrojó el plato al suelo, enfurecido. -¡No le dije nada! ¡Tuve una oportunidad y la desperdicié! ¡Soy un idiota! -Jon se sobresaltó ante el suceso, sus ojos se abrieron por completo, pero no se movió ni dijo nada, solo observaba a Emilio, quien se acercaba a él bañado en lagrimas y el rostro enrojecido por la rabia. -Y todo es tu culpa, Jon. -Un nudo en la garganta ahogaba su voz. -Es tu culpa, porque eres el único con el que puedo hablar sin congelarme, sin quedarme mudo por el miedo. Y eso no estaría tan mal si por lo menos me respondieras. Pero no... ¡Solo te tumbas en ese maldito sofá! Todo... el maldito día ¡En ese sillón! -Se puso frente a Jon, sin perder el contacto visual. -Y yo... Yo... Vengo cada día y te hablo como idiota. Mientras tú lo único que haces es ir al baño y comer... Maldito obeso. -Hubo un momento de silencio absoluto. -¡Dime algo maldita sea! -Otro silencio y, tras sostener la mirada de Emilio, Jon maulló.

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