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26 min
El sustituto
Ciencia Ficción |
20.10.14
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Sinopsis

Historia de una abducción, ¿sera una abducción? o ¿ellos vinieron por lo que era suyo? ¿quien habrá contado esta historia Cosme o su sustituto?

Siento como el incandescente sol de la tarde tuesta  la piel de mi brazo derecho, pero el sueño es más fuerte, llevo casi dos semanas en que no puedo dormir bien. Me he quedado dormido apoyado en la ventanilla del autobús, me despierto abruptamente, percatándome que  me he pasado unas cuadras de mi destino, me levanto rápidamente del asiento chocando con mi morral, torpemente a los pasajeros que van de pie. Sudo a cantaros, la ciudad está en lo más ardoroso del estío. Camino cinco  cuadras hasta llegar al edificio donde está la empresa de diseño y publicidad para la que trabajo, ajustaré unos detalles con el jefe de proyectos. Al entrar a la oficina, es a la primera persona que veo; el Ingeniero López, como siempre acelerado y hablando por su teléfono móvil, pero con  tiempo para echarle el ojo a algunas de las chicas que trabajan haciendo  publicidad a los productos de nuestros clientes, algunas son receptivas a sus encantos, y es que el tampoco pasa desapercibido, es alto, rubio y atlético, siempre viste con camisas de diseñador,  vaqueros y zapatos de cuero de todos los colores que existan. 

—Buenas tardes Ingeniero, disculpe la tardanza. —le dije.

—Tranquilo, que no se vuelva a repetir por favor. Ven acompáñame a la sala de juntas y muéstrame lo que has hecho, mi oficina está hecha un desastre la están pintando.

Caminé a su ritmo entre los pasillos de la oficina para reunimos en la pequeña sala de juntas, que tenía una mesa color caoba y seis sillas de cuero negro reclinables con un gran ventanal con persianas verticales. Saque el ordenador de mi morral y le mostré como iba la página, acordamos de pulir algunos detalles y colgar algunos videos. El ingeniero salió disparado para la sala de programación y yo me retiré a mi cubículo. Ese día trabajé hasta las cinco y treinta de la tarde, quince minutos después me encontré con Galia, mi novia, para vernos y hablar un rato. Nos encontramos en una cafetería que queda cerca de la oficina, solíamos ubicarnos en la terraza que tiene unas  sillas de madera, con paraguas color vino tinto, pero esta vez por el calor preferimos entrar para aprovechar la frescura del aire acondicionado. 

—Cosme, mi amor ¿cómo estás?, te veo un poco ojeroso, ¿te sientes bien? —me preguntó Galia mientras acariciaba mis ojeras con su dedo meñique y  sus codos apoyados en la mesa de madera barnizada. 

—Sí, me siento bien, es que he estado trabajando hasta tarde en la última página web, ha de  ser por eso, no pasa nada. —le respondí, mientras besaba sus manos en señal de agradecimiento. No me gusta mentir, pero no quiero que se preocupe, esta semana tiene que estar lo más relajada posible, va presentar una prueba de admisión en la universidad para estudiar Derecho, su segunda carrera, ha sido su sueño frustrado que siempre ha querido cumplir. Ordenamos un par de granizados de café, para refrescarnos,  papas fritas, y un par de sándwiches de pavo. Es de noche pero aun hace calor, tengo la frente sudada, tomo una servilleta para secarla mientras Galia tiene la palabra y me cuenta sobre la crueldad de su jefe, los chismes de la oficina y las locuras de su hermano menor que la tienen hasta la coronilla,  yo solo la observo, mientras sigo secándome la frente, miro sus ojos cafés, encerrados en tupidas pestañas, su cara  en forma de corazón, su labios fresa humedecidos que juegan con la pajilla de su bebida y como acomoda detrás de su oreja las grandes ondas de su cabello castaño. Cavilo en, sí contarle a cerca de lo que me sucede por las noches, pero tal vez se asuste de estar en el apartamento y decido que no. 

Después de conversar un rato y comer,  fuimos a mi apartamento e hicimos el amor, después de eso Galia se durmió, yo estaba muy cansado, tenía calor, pánico de dormir no quería experimentar de nuevo aquella aterradora experiencia, pero las pocas horas sin dormir  y la faena sexual, hicieron que me envolviera en gran sopor  obligándome a dormir.

Quedé dormido boca arriba en ropa interior. Sentí que había dormido por un tiempo prolongado sin soñar, o si soñé no lo recuerdo, me sentía relajado, quería  abrir los ojos y no podía, quería moverme y tampoco lo conseguía, pude sentir a través de mis parpados destellos de luz, el pánico me absorbió, los gritos fluyeron de mí, desgarrando mi garganta, no podía explicarme el por qué gritaba y el porqué del pánico, era como si algo me estuviese haciendo daño sin que yo lo pudiera evitar, de pronto los destellos estuvieron más cerca de mi cara , mi cuerpo colapsó del miedo. 

Logré abrir los ojos, mi respiración estaba agitada, aun acostado boca arriba en la cama doble de la habitación; pude moverme, giré mi cabeza hacia la izquierda y vi entre la penumbra el cuerpo semidesnudo de Galia, el televisor en la pared, el closet empotrado en la pared, el sillón. Subí y bajé mis brazos, mi respiración logró normalizarse después de unos segundos, el corazón quería abandonar mi pecho, me levanté de la cama, veo la hora, son las 1:17 A.M, fui al baño; estaba sudado, me eché agua en la cara, enterré  la cabeza un rato con los codos apoyados en el lavabo mojando mi cabeza con abundante agua, esperando a que mi cuerpo dejara de temblar. Ya reincorporado sequé mi cabeza y mi rostro, con una de las toallas del mueble, me miré en un espejo, grande que había colocado detrás de la puerta del baño, por petición de Galia y su típica vanidad femenina, mis ojos pardos se veían profundos por las ojeras, revisé la espalda de mi magro cuerpo blanco, mi cuello, pero no había marcas ni nada extraño, volví a secar mis cabellos castaños que se pegaban en mi cuello y mi frente.

No pude volver a conciliar el sueño, me fui a la sala y encendí mi ordenador para investigar sobre lo que me sucedía  tipié <<Alucinaciones mientras duermes>> y la búsqueda arrojó  <<parálisis del sueño>>, leí el artículo pero no concordaba con lo que me pasaba ¿por qué podía  gritar? ¿Por qué sentía mi garganta arañada como si en realidad hubiera estado gritando? Seguí investigando, todos los artículos decían casi lo mismo y lo relacionaban con brujas, seres del más allá y extraterrestres, cosas en las que no creía. Entre varios sitios visitados encontré un link relacionado con estos temas de un científico chino que atendía en la ciudad, tomé sus datos, tal vez pueda saber cómo evitar estos episodios.

A la mañana siguiente el día transcurrió igual, en el trabajo y mi vida cotidiana, de hecho pude dormir bien, pero a los tres días siguientes, ocurrió de nuevo, pero esta vez pude mover mis brazos y luchar con algo que me sometía  y vi unas luces que maltrataban mi vista. Me levanté azorado a la misma hora y no pude dormir más, me quedé en el sillón de la sala con la compañía de Perkins el gato siamés de mi vecina, que solía colarse por la ventana de la cocina. Al salir el sol pude dormir un poco, hasta las diez de la mañana, llamé a la oficina para decir que me sentía un poco indispuesto. Me sentía un poco perturbado, ¿Eran fantasmas? ¿Una bruja? ¿Extraterrestres? No lo sé, pero esto ya estaba empezando a afectarme psicológicamente.

Al día siguiente mientras trabajaba en la oficina, recibí una llamada, era del hospital, mi madre había sufrido un ataque de hipertensión, llegué lo más rápido posible, llegué sudando a  la sala de urgencias, estaba repleta, un bebé lloraba, el frio del fuerte aire acondicionado penetraba en mi ropa húmeda, el ambiente estaba recargado, el olor a yodoformo me mareaba. Odio los hospitales dije dentro de mí. Me acerqué a la recepción y pregunté por mi madre. 

—Buenas tardes enfermera, me han llamado para decirme que mi madre fue ingresada hace una hora.  

—Su nombre. —preguntó la enferma que tenía una  cara agria. 

—Cosme De Wulf— ¡No!— El nombre de su madre. — me gritó la enfermera. 

—Discúlpeme, Esther Rodríguez. —le respondí con ganas de apretarle su gordo cuello. 

—Sala de observación número siete. —Me respondió la enfermera.

Le di las gracias lanzándole una mirada fulminante. Me dirigí hasta la sala de observación, mi madre estaba en la camilla, su rostro estaba desencajado, sus ojos cafés estaban vidriosos y su cabello castaño canoso estaba un poco enmarañado, estaba canalizada y al lado de la cama el monitor que mostraba sus signos vitales.  

¿Qué ha pasado mamá? Le pregunté sorprendido mientras la abrazaba y le di un beso en la frente. 

—No lo sé, hijo yo estaba en control médico y el doctor me estaba haciendo el chequeo rutinario y encontró mi presión por las nubes. 

—Estaba asustado, cuando me dijeron hipertensión, pensé que me estaban mintiendo y que te había pasado algo peor, pues tú nunca has padecido eso. —dije colocando mi cabeza en su regazo con ganas de soltar las lágrimas.

—Oh, precioso, gracias al cielo estoy bien mi amor. —dijo mi madre mientras acariciaba tiernamente mi oscuro cabello.

Después de unas horas, mi madre fue dada de alta por el médico de turno. El doctor nos dio recomendaciones una remisión y una orden para medicamentos, le agradecimos y partimos a casa. 

Decidí quedarme con mi madre, llamé a mi hermano que vive fuera del país para contarle lo sucedido, habló con ella y  por ultimo me pidió que la cuidara. 

Mi madre, estaba un poco somnolienta, se recostó en su cama quedándose dormida, yo fui hasta mi  habitación de color amarillo, estaba como lo dejé, un somier al que le adapté una cabecera acolchada de cuerina blanca, el closet en madera empotrado, el aire acondicionado, el televisor, el ventilador, las cortinas con figuritas de carros, las cuales eran un poco infantil para mis veinte años, pero las hizo mi mamá, nunca me atreví a quitarlas por no herir sus sentimientos, también estaba la vieja mesita de madera que usaba para colocar mis chécheres, pensé que mi madre la había botado. Me quité la ropa quedándome en bóxer y camisilla, me dirigí a la cocina por un poco de agua y de paso ojeé en la habitación de mi madre para verificar que estuviera bien, entré a mi habitación y me senté sobre la cama a trabajar en el ordenador. Pasó más o menos una hora, de repente la luz del cuarto empezó a titilar, el fluido eléctrico fluctuó un poco, pero no le puse atención,  Esa noche  dormí plácidamente.

Al día siguiente, mi madre y yo desayunamos juntos en casa. Me fui a trabajar. Al caer la tarde después de salir del trabajo, pasé por el apartamento para recoger  un poco de ropa, después de haber encendido la luz,  cuando hurgaba en mi closet, la luz parpadeó, súbitamente,  la batería auxiliar del ordenador de mesa activó su alarma haciéndome dar un brinco, el chirrido acribillaba mis oídos, me acerqué agachándome en el piso tratando de desactivarla muy torpemente, porque estaba muy detrás  del mueble. Sonreí y me volví a levantar, en el afán, mi morral cayó y parte de mis cosas se regaron al suelo, las levanté, y las recogí guardándolas nuevamente en el morral.  Al salir del apartamento, mientras cerraba la puerta con llave, en el pasillo, estaba Perkins observándome con sus enormes ojos azules. Lo saludé 

—Hola, gatito, nos vemos en unos días voy a casa de mi madre. 

El minino espabiló dos veces, creo que con eso correspondió mi saludo, Perkins no dejó de mirarme hasta que subí al ascensor y se cerraran las puertas, a veces me pregunto qué se esconde detrás de  la mirada intimidante de los gatos.

Llegué  a casa de mi madre, arrojé mi morral y el maletín encima del sofá, la abracé  por la espalda y le di un beso en la frente.

 ¿Cómo te has sentido mamá? ¿La enfermera vino a hacerte el control de tu presión  de la noche?  

—Bien hijo, si, la última vez que vino fue hace media hora. 

Como siempre estaba viendo el canal de cocina, sentada en una mecedora con sus piernas alzadas en un banquito para aliviar el cansancio debido a la mala circulación.  —Hijo, ¿qué tal tu día? Te he guardado cena en el horno. 

—El día muy bien y  muy caluroso, madrecita.

Fui a la cocina, saqué la cena y me senté en el pequeño comedor de madera de cuatro puestos junto a la televisión. Cuando mi cena estaba a la mitad, ella se levantó dándome un  beso de buenas noches en la frente y me dijo. 

—Hijo voy a la habitación a leer un poco, te veo un poco ojeroso mi amor, ¿Estas durmiendo bien? 

—Estoy bien mamá, es solo que he estado trabajando en casa hasta tarde. Era imposible contarle la verdad, no quería  que se alterara su presión, tenía que estar tranquila.

—Está bien, pero no abuses, cariño, hasta mañana. Asentí con la cabeza y una sonrisa y le dije. —no te preocupes, te quiero mama, mientras que ella se dirigía a su habitación  y cerró la puerta.

Después de terminada mi cena, entré a la habitación, Tomé una ducha y me coloqué  ropa cómoda para dormir, sentado en la cama encendí el ordenador portátil para revisar la página web en la que estaba trabajando, amenizando el ambiente con un poco de música rock alternativa de los noventas. Después de unas horas apagué el ordenador y lo coloqué en la mesita cerca a la cama,  me dispongo a dormir, pero antes reviso  que las puertas y las ventanas de la casa estén cerradas, al verificar la habitación de mi hermano mayor que da a la calle, Roger, mi vecino del frente,  me hace señas con las manos desde la ventana de su habitación, invitándome  a una partida de video juegos, le respondo de la misma forma diciéndole que estoy cansado, que otro día, pero no me entiende. Saqué mi cabeza por la ventana y le grité ¡No puedo, mejor otro día, mañana tengo que trabajar y estoy cansado! ¿Ahora si me entendiste?  A lo que respondió con la cabeza que si echándose a reír igual que yo. Cerré la ventana y corrí un poco la cortina, dejé la puerta abierta para que la habitación no acumulara calor. 

Me dirigí a mi habitación, mientras que preparaba la cama la luz titiló, me puse un poco nervioso, aun así apagué la luz, me tiré boca arriba en la cama, me puse cómodo y decidí no darle mente, fisgoneé  un poco en las redes sociales de mis amigos desde el celular y poco a poco me fui quedando dormido.

después de un rato, no sé si fueron minutos u horas; empecé  a sentirme relajado, demasiado relajado y sentí que estaba ocurriendo otra vez, estoy paralizado podía ver el cuarto, las cortinas moverse, pero no podía moverme, y venía de nuevo esa horrible sensación de pánico, una fuerte presión se asentó en mi pecho, pero sin dolor, sentía miedo, el miedo más grande que alguien pudiera experimentar, lo cual me hizo gritar fuertemente pidiendo ayuda hasta el punto de estropear mi garganta, pero nadie me escucha, mi corazón latía a millones,  forcejeaba  con algo invisible, con algo que me tenía apresado, seguía luchando, y recordé lo que decían los artículos de internet, empecé a calmarme cerrando los ojos, dejé de gritar, controlé mi respiración, estaba temblando, pero poco a poco logré conseguir la calma, traté de moverme pero aun estaba paralizado, abrí los ojos vi rayos de luz blancos azulados que provenían  de algo que estaba encima de mi cama, el cual no podía  detallar que era, debido a las luces que me enceguecían,  me percaté que los rayos  son los que no me permiten moverme, apuntaban,  uno a mi pecho, brazos y piernas, mientras que otro rayo oscilaba rápidamente de izquierda a derecha escaneando mi cuerpo, solo podía mover las manos y los pies, seguí guardando la calma, traté de levantar el brazo izquierdo pero a medida que aplicaba fuerza, el rayo hacía resistencia y  fue inútil  mi brazo quedaba de nuevo pegado al colchón. Me quedé unos segundos mirando hacia el techo. Con mi mano izquierda, pude sentir que  el móvil estaba en la cama, aproveché que podía girar las muñecas y estiré los dedos hasta que lo pude dejar en la palma de la mano, lo subí unos centímetros hacia arriba de la muñeca, que era la parte donde apuntaba el rayo, la refracción de la pantalla lo desvió hasta su  fuente, desactivando el aparato, entonces pude ver lo que producía los rayos, era una esfera del tamaño de un balón de futbol que levitaba sobre mi cama, debido a la oscuridad no pude determinar el material, solo noté que era brillante como el metal, como la plata pulida; torpemente salí de la cama, cayendo al suelo, la respiración agitada volvió, esa esfera me producía un pánico terrible,  el pecho me ardía a causa de la hiperventilación, traté de ponerme de pie pero mis piernas estaban entumecidas, me arrastré hacia la puerta entre la penumbra, sin quitar la vista de la esfera, me apoyé en el pomo de la puerta para poder levantarme, podía ver a través de la ventana de la habitación de mi hermano, en la ventana de  Roger, luces como las que había en mi cuarto, la puerta de la habitación de  mi madre estaba abierta y también  salían destellos de luz,  escuché voces, me devolví a mi habitación, mi sentido de supervivencia me indicaba que debía buscar algo para defenderme, lo primero que vi fue el ordenador portátil que estaba sobre la mesita, lo tomé y me dirigí sigilosamente a la habitación de mi madre , no podía  dejar de temblar, mi camiseta blanca de algodón y mi cabello estaban mojados del sudor producido por el calor y la ansiedad, al llegar al umbral de la puerta vi entre los destellos a dos hombres altos, de espalda, observando a mi madre, y otra  esfera le estaba haciendo lo  mismo que a mí , estaba quieta pero luego sus gritos desgarradores rompieron el silencio circulante , al ver esto me llené de coraje tomando el ordenador fuertemente con mis manos para golpearlos, golpeé a uno ellos en la cabeza haciéndolo caer al  suelo, pero no pude golpear al otro, el otro me tomó por los brazos y me inmovilizó presionándolos a mi espalda. 

Les grité. 

— ¡Dejen a mi madre en paz! ¿Quiénes son? ¡Par de locos! ¡Suéltame maldito! 

El que cayó al suelo se levantó, Su altura pasaba de los dos metros, con mis 1.80 m,  me veía pequeño a lado de ellos, sus ojos eran de un azul profundo de mirada hipnótica y fría,  piel blanca, nariz fileña, rostro con facciones finas, cabello rubio casi blanco, de apariencia fuerte y atlética traían puesto un traje raro color gris claro de mangas largas.

El individuo que me tenía sujetado dijo. 

—Lo tenemos, es el hibrido—, el otro le respondió. 

—Sí, no me cabe duda, esto demuestra que es un hibrido. —dijo mientras que se limpiaba la sangre de la herida en su cabeza y se acomodaba en la concha de su oreja un aparato pequeño, como un audífono. —Sigue con él  y yo seguiré con ella, y comprueba si es de la raza que estamos buscando. Su herida se curó sola, ante mi mirada atónita. 

— ¡Llévatelo! Gritó.

Les grité. ¡No! ¡No! ¡Déjenla tranquila malditos!

Tenía miedo, rabia e impotencia no podía ayudar a mi madre, y tampoco podía creer lo que estaba pasando, también le estaban haciendo lo mismo al pequeño Roger, el hombre me llevó hasta mi cuarto, me tiró a la cama, se colocó en cuclillas y puso su mano sobre mi cabeza haciendo presión para que no pudiera levantarme, su fuerza era rara con solo presionar mi cabeza inmovilizó el resto de mi cuerpo, agitó su otra  mano y se encendió la luz de la habitación , hizo otro dirigiendo la esfera hacia mí, de nuevo los rayos de luz  empezaron a salir, comencé  a gritar y a forcejear  tratando de liberarme, a lo que el hombre dijo.

 —No te resistas que esto no duele. A lo que yo respondí gritando ¡No me importa si duele, pero no voy a dejar que me estudies como a un animal! ¡Maldito! Extraterrestre. El hombre me miró agudamente y me preguntó ¿Acaso puedes entender lo que hablo? alejando la esfera de mí con solo mover su mano. —Te he hecho una pregunta. —dijo, mientras estaba de pie con sus manos atrás mirándome con sus intimidantes ojos azules. Su parecido con el otro tipo era impresionante parecían hermanos gemelos pero su cabello era oscuro, negro como el carbón. Le respondí. —Sí, entiendo lo que hablas—   ! maldito hijo de puta! ¿Puedes entenderme tú también? ¿Entiendes que es ser un hijo de puta? 

Les pude entender desde el principio tenían un extraño acento pero les podía entender. Mi captor no podía evitar demostrar lo sorprendido que estaba, era como si hubiera estado haciendo un experimento con resultados inesperados o como si hubiera visto en mi a algún nuevo espécimen, se comunicó con el otro a través de un intercomunicador que hacia parte de  la manga de su traje, estaba debajo de su tela, era de forma ovalada de bordes amarillo limón  que al acercarlo a su boca se iluminaba. En el resto de la manga tenía funciones táctiles en formas de figuras geométricas con colores fuertes; le preguntó por los resultados de mi madre, al escuchar lo que este le dijo sonrió con media boca y dijo perfecto.

El otro hombre llegó a la habitación se miraron diciendo.

 — ¿Qué haremos?—. El de cabello oscuro respondió. —Llevémoslo, prepara el clon.

¿A dónde me llevan? Les grité con vehemencia, el hombre rubio trajo la otra esfera; que ahora podía ver que eran de metal, hizo un movimiento con sus manos como sincronizando las maquinas, la esfera que me tenía bajo su poder se reactivó,  cambió el color de los rayos de blancos azulados a rojo intenso, los cuales se metieron primero por mis oídos y eso me hizo abrir la boca para gritar luego por la boca y después por los orificios de la nariz, se estaban metiendo en mis entrañas, mis músculos se paralizaron, no podía emitir sonido, empecé a convulsionar, sentía un sabor a químico en mi boca y cosquilleo por todo el cuerpo, luego de unos desesperantes segundos los rayos cesaron, mi cuerpo se quedó rígido como una roca, las lágrimas aparecieron en mis ojos, creí que había muerto por que sentí que mi corazón se había detenido, pero a los pocos segundos, las convulsiones volvieron, los rayos que me había tragado venían de regreso los trasboqué en forma de un gran chorro de luz roja que se convirtió en algo viscoso y  fue absorbido por la otra esfera. La esfera levitó un poco más alto, de ella brotaba un líquido espeso grisáceo por la parte de abajo, que poco a poco iba tomando forma de un cuerpo humano masculino desnudo, era yo, era una copia, un clon perfectamente diseñado, pero su mirada y movimientos eran de un autómata, luego la misma esfera de donde salió, lo escaneó de la cabeza a los pies y  empezó a actuar más humano y natural se dirigió hacia mí, me desnudó colocándose mi ropa, me trató amablemente, me sostuvo por la espalda para ayudarme a sentar en la cama , se sentó a mi lado, pasó su mano por mi cara y acaricio mi barbilla con su dedo pulgar,  volteó mi cara hacia la suya dándome un fraternal beso en la mejilla mientras sonreía, su brazo izquierdo estaba sobre mis hombros y con el derecho extendió el mío hacia el hombre de cabello negro que estaba en frente de nosotros, dándome a entender que me levantara hacia él, hice lo que me indicó, me sentía muy débil, sin voluntad y sin pudor no me intensaba ni siquiera el estar desnudo. El clon tomó mi puesto se acostó en mi cama, me miró sonriendo cerrando sus ojos y se quedó durmiendo plácidamente.

El ambiente ya estaba sereno, no había gritos y yo ya no podía luchar, los dos hombres me sujetaron por los brazos uno de cada lado, el rubio activó por medio de un botón táctil de su manga, un orificio de luz blanca que apareció de la nada encima de nosotros, primero lo atravesaron las esferas y  luego la luz nos tragó a los tres.

Hace tres meses Cosme está en una base en el lado oscuro de la luna, le hicieron más pruebas. Determinaron que efectivamente era un hibrido, su padre no era quien él creía que era, en realidad era un humano proveniente del planeta Vhir. Humanos igual a los de la tierra pero más evolucionados, con habilidades psíquicas avanzadas, inteligentes y pacíficos, hay otros híbridos con él, desde simple apariencias humanas hasta la más espectacular de las combinaciones, con descendencias ancestrales de planetas extintos, en conflicto o punto de desaparecer, al parecer la tierra es el paraíso de seres de otros planetas. Por alguna razón sus rastros de ADN alienígena estaban bloqueados y lograron desbloquearlo, y de esta manera pudo descubrir sus habilidades, solo les ha mostrado la telequinesis, le fabricaron un aro de metal que colocaron en su cabeza para bloquearlos y no pudiera hacer ningún daño debido a la naturaleza agresiva de los terrícolas que lamentablemente está en sus genes.  Es el más valioso de los raptados, le llaman perkelu molorakin que en su idioma significa salvador del planeta. Su planeta es una réplica de la tierra, pero un poco más grande, el cual está a punto de ser destruido y él es el único que pude dar reversa a su devastación.

Los seres que lo raptaron se hacen llamar Akros, se dedican a realizar trabajos de búsqueda o exploración para otros extraterrestres, lo habían buscado por años, su misión es llevarlo con vida a su planeta. La base lunar fue atacada, por los Kak, buscaban a Cosme para secuestrarlo, son los acérrimos enemigos de su planeta, pero los Akros estaban preparados, y lo trasladaron a otro sitio, del cual no tengo conocimiento y me ha dicho que por nuestra seguridad, es mejor así.

Cosme y yo hemos aceptado nuestros destinos. El suyo es salvar a sus ancestros y la mía quedarme aquí ocupando su lugar,  lo hemos hablado a través de  mis sueños o de los espejos. Es otra de sus habilidades y a veces se mete en mi cabeza. Al principio fue muy duro y confuso aceptar que yo era su clon, pensé que me había vuelto loco, porque  ellos borraron de mi mente lo que sucedió aquella noche, pero él documentó en video y audio lo que le ocurrió antes del rapto y lo encriptó en una de sus páginas web, Cosme me ha dicho que ahora soy él, que gracias a mí, su familia no está sufriendo su ausencia, también me dijo que adoptara a un gato, y ya lo hice se llama Mau es de esos gatitos simpáticos negros con patas blancas, Cosme puede ver lo que sucede aquí a través de sus ojos, lo he traído a casa de nuestra madre, hoy es navidad y cenaremos todos juntos, Miguel nuestro hermano que ha llegado con su esposa y los dos niños.

Estamos ya reunidos en la mesa, departiendo y saboreando el banquete, recordando nuestras anécdotas de niños, y de acontecimientos pasados, tengo todos sus recuerdos, sus cicatrices. Mi corazón rebosa de felicidad al saber que mi presencia los está haciendo felices, pero también deseo que mi otro yo estuviera aquí, me inquieta un poco saber que le estará pasando en estos momentos y por cuánto tiempo estaré aquí. Mau nos mira atentos, con sus verdes ojos, profundos y luminosos acostado sobre una silla de madera que está en el rincón, sé que en este momento Cosme nos ve.  

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