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15 min
El testigo
Humor |
14.07.15
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Sinopsis

Un testigo es interrogado por un policía.

-Siéntese por favor, ¿es usted Andrés Lomas, taxista?

- Bueno en realidad mis padres me pusieron José Andrés, y para serle exacto, yo soy fontanero, pero claro ahora con la crisis hay que ganarse la vida como uno pueda y tuve la oportunidad de coger un taxi y claro pues ahí que estoy. Ahora ya nadie reforma su casa, se conforman con tenerla ...

-Vale, vale con un si me hubiera bastado

-Perdone agente, pensé que tenia que decir toda la verdad

- Si, si y la tiene que decir, pero solo de lo que le pregunte ¿recogió en su taxi el martes a Daniel Ventura?

- Pues vera, para serle sincero, no lo sé. Yo hablo mucho con mis clientes, me gusta amenizarles el viaje y como podrá comprender, así yo también me entretengo, pero por lo general nunca entramos en temas personales, vamos que no suelo preguntarles el nombre, a veces ellos me lo dicen, pero no es lo habitual, son cosas que nunca salen en la conversación, el fútbol, ese si que es un buen tema,  de eso si que hablamos mucho... recuerdo que el martes cogí a un bético y por la tarde a un culé...

-Vale, vale, Daniel Ventura es el hombre de esta foto, ¿le recogió el martes?

-ah... usted se refiere a Juan, si, lo recogí el martes en el aeropuerto, a eso de las 10 de la mañana. Llovía mucho, pero en cuanto salimos del aeropuerto se calmo, no se si se acuerda, pero luego se quedo un día  primaveral fantástico, un buen día para ir al parque ¿verdad?...

- ¿Juan? ¿por que lo llama Juan? ¿y como es que apareció muerto en el parque sur, tumbado en un banco, el miércoles por la mañana?

-Bueno lo de muerto, no se por que, y en el parque es por que le lleve yo, agente. Es raro que se llame Daniel ¿verdad?, hubiera jurado que se llamaba Juan, tiene cara de Juan. Estuve todo el día charlando con él y llamándole Juan. Que raro es el mundo a veces , ¿no cree? De pequeños deberían escoger nuestro nombre después de vernos la cara. Yo siempre he pensado que en realidad tengo cara de llamarme Antonio, pero claro no puedo cambiarme el nombre así como así...

- ¿Estuvo todo el día charlando con él? ¿y le contó algo que nos pueda servir para saber que le ha pasado?

- Vera, el que hablaba era yo principalmente, el escuchaba, por lo menos al principio, luego se quedo dormido. Roncaba mucho ¿sabe? era uno se esos ronquidos que tienen dos tonos distintos, uno grabe y otro agudo. Tenia cierta musicalidad, pero no debía de ser nada sano. Pobre Juan, no pude decirle que fuera al medico. ¿No se ha fijado usted que cuando escucha todos los sonidos habientes juntos, siempre acaban formando una melodía? Los ronquidos de Juan encajaban perfectamente con el ruido del trafico, ¿a que es curioso? seguir el ritmo incluso dormido, la vida es un tremendo misterio ¿no cree?

- Por favor conteste solo a las preguntas, si necesito algún otro detalle ya se lo  pediré ¿de acuerdo?

- Si, si perdone usted, es que vivo solo y claro en cuanto tengo oportunidad pues le doy a la húmeda, soy una persona muy sociable y claro los que son como yo necesitamos charlar y relacionarnos ya sabe ...

- Ya se, ya. Entonces el señor Ventura ¿le pidió que le llevara al parque cuando le recogió en el aeropuerto?

- No, no , el quería ir a casa, pobre Juan estaba muy cansado, al parecer le daba miedo volar y no había podido dormir nada en el avión, y como se había pasado el día anterior trabajando, pues solo quería ir a casa a dormir. Le lleve a la calle de la plata número 27.

- Pero antes me ha dicho que le dejó en el parque.

- si, si, pero eso fue después a las once de la noche o así. Primero le lleve a su casa. ¿Conoce ese barrio? es bonito, hace unos años estaba muy sucio, pero ahora esta fenomenal, se lo comente a Juan cuando llegamos, vera yo es que tenia un tío que vivía en el mismo barrio y claro lo conozco de siempre y no se hace una  idea de como ha cambiado..

-entonces ¿le volvió a recoger mas tarde?

-No, es que Juan estaba tan cansado el pobre que no se bajo, dimos un par de vueltas por la ciudad y charlamos, es un hombre callado pero un buen escuchador. No se crea que no todo el mundo sabe escuchar, yo creo que es mas difícil que hablar ¿sabe? Y Juan sabia escuchar pero que muy bien...

- ¡Por favor pare! ... Empiece por el principio y vaya en orden ¿de acuerdo? Me está volviendo loco.

-Perdone usted señor agente, intentaré acordarme de todo

-Bueno de los detalles no se preocupe, ya le preguntare yo los que necesite

- ah... si o es ninguna molestia para mi, de verdad. Vera el martes deje a una señorita en el aeropuerto a eso de las 9:30. Justo cuando comenzaba la lluvia. Claro, llovía con tanta fuerza, que me quede dentro del taxi escuchando la radio. Nunca pongo las noticias ¿sabe? me deprimen. Ya se que pasan muchas cosas malas en el mundo, pero seguro que también pasan cosas buena, por que se empeñaran en contarnos solo las malas ¿usted lo entiende? Bueno el caso que puse una de esas emisoras que solo ponen música, a mi me gusta todo tipo de música, pero el martes me apetecía cantar, así que puse música en español, ya sabe para poder seguir la letra de las canciones. Es que nunca se me han dado muy bien los idiomas

-¡quiere ir al grano! por favor...

- Si, si perdone usted Vicente

- Y ahora ¿quien es Vicente?

- Pues usted, ¿no se llama Vicente?

- ¡No! yo soy el agente Gonzalo Santos

-¡Ay! pues perdóneme usted, pero tiene toda la pinta de llamarse Vicente. Bueno no se preocupe, somos muchos los que vamos con un nombre que no es el nuestro por el mundo, ¿le he dicho ya, que yo siempre me he sentido Antonio? El nombre es algo muy importante, creo que nos da carácter y personalidad ¿no cree usted lo mimo, Vicente?

-Si...si seguro ¿puede volver a la historia? sin mucho detalle por favor

- Claro como no, el caso es que justo cuando Rocío cantaba "muera el amor" se subió Juan al taxi. Me refiero a Rocío Jurado ¿sabe usted quien era? esa si que tenia cara de llamarse Rocío. El caso es que Juan me pidió que quitara la música, pues quería echar un sueñecito, estuvimos hablando del miedo a volar y esas cosas. Yo nunca he montado en avión, ¿y usted? Supongo que si monto alguna vez también me daría miedo, no me interprete mal, no es que yo sea un miedoso, no. Es que no termino de entender muy bien, como es que consiguen que un trasto tan grande se levante del suelo. ¿usted lo entiende?

- Al grano por favor, si usted tiene miedo a volar o no, créame no resulta relevante para saber por qué Daniel Ventura acabó muerto en el banco de un parque sin documentación, lleno de barro y con cuatro dedos rotos. Y si es posible me gustaría aclararlo hoy, ya que es viernes y poder relajarme así durante el fin de semana ¿cree que será usted capaz de terminar la historia?

- Por supuesto Vicente, otra cosa no, pero siempre he sido muy bueno contando historias. De verdad que ha tenido usted suerte de que fuera yo el que recogiera con mi taxi a Juan.

-¿de verdad lo cree?.. continúe por favor

- Bueno pues no habíamos salido del aeropuerto cuando Juan empezó con su musical ronquido, pobrecito que cansado estaba. Tenia cara de trabajador ¿verdad?

-no sé, no se de que tenia cara... continúe

-Bueno pues al hilo de los aviones tuvimos una conversación muy interesante sobre el valor de los inventos, resulta que yo soy de la opinión de que es muy difícil inventar un avión o un cohete, pero que lo que realmente tiene valor, son esos inventos sencillos que podrían ocurrírsele a cualquiera, sin necesidad de ser ingeniero ni físico pero que van y solo se le ocurren a uno ¿sabe a lo que me refiero? pues a inventos como el chupa-chup  o esos plastiquitos que llevan los cordones en los extremos. Pues fíjese Juan era de mi misma opinión

- ¿pero no me ha dicho que iba dormido? ¿entonces como es que charlaron? no entiendo nada de lo que me dice

-Vicente, no debe subestimar la mente humana, si se dice que cuando la gente esta en coma, es capaz de escuchar lo que se la dice, por que duda que Juan, estando solo dormido, no fue capaz de seguir mi conversación. Y le digo mas, estoy seguro que estaba de acuerdo con migo.

- De verdad, no se si es usted tonto o se lo esta haciendo

- Ya, ya se a que se refiere, pero no se preocupe, no es usted el primero que me plantea esa duda, yo creo que es debido a que no llevo el nombre correcto ¿A usted nunca le a pasado, Vicente?

-No, a mi no me pasan esas cosas... ¿que paso cuando llegaron a la calle de la Plata 27?

- Bueno pues como tengo costumbre, pare el taxímetro saque el ticket y se lo ofrecí a Juan, y claro al girarme y verle allí, acurrucadito, pues no tuve valor de despertarle. Es que se le veía disfrutar y aunque su ronquido no era igual de enérgico seguía siendo melódico, vamos que decidí dejarle dormir un ratito mas. Y claro mientras esperaba se subió otro cliente.

- ¿me está diciendo que hizo otra carrera con otro cliente, mientras el señor Ventura dormía en su taxi?

- Bueno... si usted quiere que aplique la frase de decir la verdad y toda la verdad, le confirmaré que en realidad fueron unos diez clientes, vamos que Juan me acompaño hasta la nueve de la tarde

- y los demás clientes ¿no decían nada? al verle roncar a su lado

- Primero se extrañaban un poco, como es natural, pero la verdad es cuando les contaba lo trabajador que era Juan y lo mal que lo había pasado en el avión, por lo de su miedo, pues todos se hacían cargo, ¿sabe usted?

- Y entonces le pidió ir al parque...

-No no, que va, le volví a llevar a su casa, pero esta vez no puse en marcha el taxímetro, ¿sabe? habíamos pasado un día estupendo, charlando de un montón de temas , se podría decir que ya éramos amigo, incluso bromeamos sobre otros clientes y todo, ya, ya se que no está bien, pero es que Juan tenia mucho sentido del humor ¿sabe?

- Bueno para centrar un poquito la historia... a las nueve deja a Juan en su casa ¿y luego que?

- No no, no se adelante, llevarle le llevé, pero no le deje

- Podría explicarse, pero solo un poco,  si es posible

-Pues resulta que cuando pare el taxi Juan no se despertaba, así que decidí bajar y ayudarle, si que es curioso, ¿se acuerda del tío mío que también vivía en el barrio? pues también tenia el sueño pesado, como Juan, ¿no le parece extraordinario la cantidad de casualidades que existen? teniendo en cuenta lo grande que es el universo me refiero

-¿consiguió usted despertar al señor Ventura?

- Pues no, la verdad es que le baje del taxi hasta su portal, pero no llego a despertarse

- ¿y no le hizo pensar eso, que estaba muerto?

-que listo es usted Vicente, precisamente era eso lo que le pasaba a Juan, pobrecito estaba tan cansado, bueno por lo menos se fue feliz, charlando con un amigo ¿no cree?

-¿que hizo entonces?¿por que no aviso a la policía?

-¿para que necesitábamos Juan o yo a la policía?, no se ofenda Vicente, pero en ese momento mi amigo lo que necesitaba era tumbarse en su cama, yo siempre he pensado que donde mas a gusto se está, una vez muerto, es en una  cama blandita y cómoda, ¿no le parece?

-¡pero si ya estaba muerto!

-Bueno no subestime la comodidad de una cama, no sabemos hasta que punto morimos, el caso es que trate de subirle a su casa, pero resulto que a lo largo de la tarde había perdido su cartera y el maletín con el que se había subido a mi taxi

-¿y como pudo pasar algo así?

- No piense mal de mi, pero yo sospeche enseguida de la clienta de las 17:10, la recogí en la calle mayor y la lleve hasta la calle Ibiza , no es que la viera, no, y no me gusta acusar sin pruebas, pero es que tenia cara de llamarse Ana, y ya se sabes que las Anas no son de fiar

-¿a no?

- Pues no, el caso es que busqué en los buzones el nombre de Juan, y ¿puede creérselo? no había ningún Juan en el edificio

-es que el fallecido se llamaba Daniel Ventura

-Ya, ya... el caso es que como no pude subirle a su cama, pensé que con lo agradable que estaba la noche, quizás a mi amigo no le importaría tumbarse en un parque, así que le lleve otra vez al taxi, y aquí si que me gustaría pedirle disculpas nuevamente al pobre Juan, no me di cuenta y al cerrar la puerta del taxi le pille la mano, pobrecito ni se quejo, y no se crea, que una cosa así duele un montón. Una vez limpiando el taxi me pille solo el meñique y vi las estrellas, ¿ve, ve como se me ha quedado el dedo? 

-Entonces ¿fue usted el que le rompió los dedos? y ¿como se lleno de barro?

- Lo cierto es que al bajarlo del taxi en el parque, el pobre Juan se me callo al suelo, y claro como había llovido tanto... ya , ya se que se me ve en forma, pero no crea desde hace unos años ya no soy el que era. Cuando era joven si que estaba fuerte, entonces no había quien me tosiera. Hacia mucho deporte ¿sabe? y claro ahora entre la edad y el tiempo que paso sentado en el taxi, pues pasa lo que pasa... que triste es ver como el cuerpo de uno se hace viejo ¿verdad? sobre todo cuando la cabeza no envejece al mismo tiempo. ¿por que será tan cruel la naturaleza?¿usted lo sabe?

-No, yo no se nada... entonces ¿dejo a Juan en el banco y se fue?

-Bueno no fue así de rápido, estuvimos charlando un poco, ya sabe, de todos los temas y de ninguno... hacia una noche preciosa y las estrellas brillaban rabiosas, claro un tema  llevo a  otro y acabamos en la astronomía. ¿sabia usted, Vicente, que cuando una estrella desaparece seguimos viéndola durante un tiempo, pues su luz nos sigue llegando? por lo que en cierto modo no ha muerto del todo, hay todavía algo de ella entre nosotros, ¿no le parece impresionante? Es curioso que con lo cruel que suele ser el universo, de vez en cuando encontramos algunos detalles en él, que podría decirse que son mágicos. Detalles llenos de optimismo ¿verdad? Fije sé, una estrella puede desaparecer y millones de años después nosotros podemos seguir viendo su luz, y contemplarla cada noche como si todavía estuviera viva entre nosotros.

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