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3 min
EL TIO CHOMARES
Reales |
26.10.18
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Sinopsis

La tradición de comprar un cerdo para engordarlo y hacer embutidos para el consumo casero. la peculiaridad, del personaje que los vendía..

                               

                                EL TIO CHOMARES   

               

                            Autora, Laureana Guardiola

                                

                                                             

El tío Chomares, era un gitano fino, venia una vez al año, a vender animales de labranza, burros, mulas, jacas, cerdos… lo que se presentaba.  También aparejos de los animales y de labranza.

 

Era un hombre de edad indefinida, bien vestido y mejor calzado, recuerdo sus zapatos lustrosos, su traje impecable, con chaleco. Demasiado caliente para la época calurosa, en que estábamos, el sombrero de fieltro y el bastón, donde se apoyaba. Las sortijas de oro ostentosas, y las cadenas del cuello, con un crucifica, y le medalla de la virgen de los Remedios.  El reloj con una gruesa cadena también de oro, que le cruzaba la cintura, para poder guardárselo en el bolsillo del chaleco.

 

Yo era muy pequeña, y aquel hombre, me causaba, no se definirlo, respeto, miedo, desconfianza…

 

A pesar de la diferencia, nosotros vestidos sencillamente, con ropas veraniegas, con alpargatas (de cara y talonera) algunos descalzos, por comodidad o costumbre, y con sombrero de palma.  El tío Chomares siempre se dirigía a mi padre, con un (Señor Chuan Bautista), con su dejo inconfundible de hablar.

 

Dejaba el rebaño de los animales, en un coral de un vecino del pueblo (El Albarder). Sus empleados chicos jóvenes, se quedaban en los camiones de trasportar los animales, y él, en la (fonda) cómodamente.

 

Se corría la voz que el estaba aquí, y el que tenia necesidad de comprar, iba al corral, y elegía su compra.

 

Mi padre en cuando sabia que había venido, iba a verlo. Le gustaba ver a los animales. Aconsejaba a los amigos, ya que se definía como entendido, en saber los más nobles y buenos, regateaba el precio con el Tío, como el lo llamaba.

 

Ese día mi padre dijo a los vecinos, quien quisiera comprar un cerdo se lo dijera y así reunidos poder tener mejor precio. En total compraríamos unos diez cerdos.

 

El Tío, dijo que llevaría el Ramat, con el camión al era de mi casa de campo, y allí elegiríamos

.

Pusieron una madera en la parte de atrás del camión, haciendo rampa, y los cerdos fueron bajando, cuando eligieron todos se hizo el trato. Y el Tío Chomares, reunió un buen fajo de billetes.  Mi madre saco el dinero del suyo, le regateaba unas pesetas de menos.

 

El Tío Clomares la miro fijamente y le dijo, te doy el cerdo, y todo el fajo de billetes que he cobrado si me das a la niña. Esa era yo.

Mi madre quedo sorprendida

.

Mira la niña estará mejor conmigo que aquí. Y le pondré Remedios como la Virgen, y no ese nombre enrevesado, que lleva.

 

Mi padre intervino algo enfadado.

 

Es broma, señor Bautista, no sabe aguantar una broma, Señor Bautista.

 

Desde entonces cuando me portaba mal.  Me decían, te vamos a llevar con el tío Chomares, y yo muerta de miedo, me escondía. Hasta que alguien entendido dijo que no era conveniente, me asustaran con eso

 .                                                                                                                                LAURE

 

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