cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
El último obsequio de Don Quijote
Poesía |
04.04.15
  • 5
  • 1
  • 565
Sinopsis

Se ondula en sensuales movimientos la llama de una vela,

frágiles ojos vanse derritiendo bajo la cama,

sobre la que el venerado anciano Alfonso Quijano,

va marchitando su vetusta y luenga barba.

 

¡Ay, amado tío!, suspira hondamente su sobrina,

¡Ay gentil hidalgo y hombre sabio! Se deshace en amargos sinsabores Sansón Carrasco,

¡Ay amador vecino manchego, ay jinete de la bondad! Se retuercen en lágrimas,

el cura y el barbero entrambos en lóbregas plegarias.

 

¡No ha de irse mi magnánimo amo, no aún!, increpa desbocado en gemidos Sancho

¿Dónde quedaron aquellas aventuras que usted muy bien siempre ha andado sin temor?

¿Dónde los entuertos y vilezas que con su lanza ha acometido sin compasión?

¿Dónde las castas damas injuriadas que usted con amor ha henchido de honores?

 

¿Dónde la virtud caballeresca que corre por sus venas,

las palabras severas y avezadas que nunca ha cansado de anunciar,

los halagos, bienandanzas, valentías, que a los villanos corazones ha llevado sin cesar?

¿Dónde el amor y servicio divino, por aquella su dama, la hermosa sin igual Dulcinea?

 

La mirada tierna, la mirada orgullosa, agotada y amorosa,

del hidalgo valeroso, del caballero de la Triste Figura,

del amigo justiciero de un solitario Ideal, de corazón henchido con fantásticas noblezas,

a todos observa lentamente mas a ninguno osa mostrar flaquear su santa actitud.

 

Ya no más quimeras, ya no más fantasmagóricas excursiones,

ya no confusas visiones, ya no ajenos problemas burlescos,

termino aquí mis andanzas, termino aquí mis reflejos mal proyectados,

termino aquí luchas contra gigantes, caballeros dibujados, y malignos hechiceros.

 

Don Quijote ha cerrado los pesados párpados,

se ha ido Sancho que antes permanecía fielmente arrodillado con sollozos  en su lecho,

desapareció su sobrina que vociferaba histérica en los brazos de su criada,

extinguióse el bachiller Carrasco, extinguióse el cura y el barbero en la penosa posada.

 

Fuera, Rocinante lanza al firmamento un estridente relincho,

los canes en fraterno furor con agudos ladridos regañan las estrellas,

rebuzna el Rucio, de rabia contaminado, de odio hacia los astros inclementes,

en casa de Quijano la parca detiene sus fríos corceles y entra como temido visitante.

 

¡Vamos Don Quijote, vuestra merced ha de retirarse, ahora la tierra lo aguarda,

vamos allá, donde viven aquellos ilustres nombres,

que ahora son palabras con vida propia en las almas,

que recorren de un extremo a otro la infinidad de las estrellas, y son materia de sueños!

 

Detrás Lanzarote lo saluda, detrás Durandarte lo aclama, y el Amadís alza su espada,

delante Sancho, a su lado Sansón Carrasco, los duques con risas lo despiden animados,

deja los dragones, las hadas, los duendes y sátiros,

al cura y al barbero y a Rocinante da el último abrazo.

 

Don Quijote montado en un corcel junto a la Parca vase cabalgando

Alfonso Quijano con dulce llanto se retira volando,

reparador de agravios, vencedor de monstruos, alimañas y demonios,

defensor de damas, incorruptible hacedor de hazañas en su andante caballería.

 

Ahora ya los ojos ha cerrado, pero en su último momento,

un obsequio ha otorgado a su más íntimo amigo, hermano y padre,

ese es el mundo, que le ha dado todos sus sueños, regalado cada logro,

sus ilusiones, las maravillas de sus aventuras, las victorias y los dolores.

 

El eterno descanso, la gloria imperecedera ha ganado,

en el arrebatador mundo, caótico y tempestuoso ha dejado sus cenizas,

y con ellas besa la tierra, con ellas extiende su lanza hasta remotos confines,

Don quijote, desde su inmortal imaginación hasta su suelo creador, Caballero andante.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta