cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
El último sueño de septiembre
Fantasía |
16.03.15
  • 5
  • 0
  • 398
Sinopsis

El fuego las devoraba con la fiereza y la implacabilidad del odio, con la falta de compasión de un tirano despiadado o del destino inevitable

Su cuerpo flotaba, de eso estaba segura. Lo que no sabia realmente era donde se encontraba. A lo lejos, muy por debajo de ella, alcanzaba a distinguir pequeñas construcciones, aunque adivinaba que eran mucho más grandes de lo que creía, engañada por la distancia. Mas allá, en el horizonte, negras y amenazantes nubes se desplazaban sigilosas, como rozando a la tierra y sus esclavos.

Ella luchaba contra sus miedos. Cada vez que enfrentaba una situación similar, recurría al sueño y la evasión, como única herramienta contra el pánico que le causaba flotar, esa incontenible sensación de caída constante, de vertiginosa inseguridad, que nacían, obviamente, en su falta de dominio y de confianza.

Entre la niebla, entre esos lentos atardeceres al adormecerse, sentía sensaciones desconocidas, mezcla de melancolía y tristeza, de recuerdo y premonición; sin dominarse, sollozaba entre dormida y sus sueños nacían y morían como el rayo y tan solo registraba la amarga sensación del retumbar de un trueno lejano. «Seguramente», pensó, «debe sufrir menos quien pierde la memoria por completo, que aquel que pierde parte de ella». Es que la atormentaba mas recordar solo flashes, solo imágenes plagadas de incoherencia y discontinuidad, que apenas permitían vislumbrar aquello que su subconsciente, o lo que fuera, filtraba; eran como rayos de sol distorsionados por la crueldad de un vitral indescifrable.

Volvió a dormitar, dominada nuevamente por la angustia y sus presentimientos; con esa sensación desesperante de creer que ya había pasado por eso, que ya lo había vivido con anticipación. Como otras veces, atribuyo esa extrañeza a su cansancio y nerviosismo.

Pero esta vez su sueño fue muy nítido, muy real; demasiado real e insoportable para cualquier ser humano; demasiado cruel por el simple hecho de no ser imposible. No le gustaba lo que veía, pero es claro que siempre nos ocurre eso con los malos sueños; y también es claro que no podemos dominarlos, ni escaparnos; no podemos simplemente despertar cuando ya creemos que tuvimos suficiente, que vimos suficiente. Las reglas están impuestas  y son inflexibles; obviamente no son nuestras reglas, sino que pertenecen a la noche y a sus dioses, al letargo y sus demonios. Cuando soñamos somos simples esclavos de sus cambiantes caprichos. Y nunca tenemos revancha ni explicación.

No sabia por qué, pero mientras su sueño avanzaba, ella comprendía, como despierta dentro de él, que era algo mas que una pesadilla atroz, era más importante y más siniestra. Era una premonición. En su demoníaca visión dos enormes torres ardían con furia y grandes columnas de humo nacían de sus entrañas heridas; como en una imagen salida del apocalipsis, minúsculos seres se suicidaban arrojándose al vacío, escapando del fuego y su tortuosa muerte; tan dolorosamente impactante y vívida, que rogaba despertar. El fuego las devoraba con la fiereza y la implacabilidad del odio, con la falta de compasión de un tirano despiadado o del destino inevitable. Al final ´´simplemente´´ caían derrotadas. Ella adivinaba cuanta muerte significaba cada derrumbe, cada explosión, cada grito enmudecido por el pánico y el terror. Podía verse la sonrisa del diablo entre las llamas y el humo. Ella lloraba dormida.

Se despertó agitada. El avión era un caos, con hombres armados gritando su árabe ininteligible. Los terroristas ya se habían apoderado del avión. Y ella, sin consuelo, sin salida,  lloraba por el final.                                                     

 

                                                                                                         Septiembre de 2002

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • El fuego las devoraba con la fiereza y la implacabilidad del odio, con la falta de compasión de un tirano despiadado o del destino inevitable

    Una línea infinita divide un tablero en dos mitades perfectas, dos áreas netamente diferentes, la una de color negro, la otra de color blanco

    ...esos cimientos estaban hechos de sangre y siglos de mentiras.

    "Hoy ya no hace falta contar con valentía. Ni ser despiadado. O sigiloso"...

    Hipótesis sobre la misteriosa muerte del fiscal Nissman en la República Argentina

    ...es tiempo que se quema, que se esfuma y ya no vuelve jamás...

    Un simple ensayo para un concurso de microrrelatos...

    No lo pidió como un favor, lo exigió con esa mezcla de severidad en el gesto y firmeza en la voz que tienen las ordenes mal disimuladas en un halo de cortesía forzada

    Una pesadilla que comienza al despertar.

    Un periodista y un escritor fustrado ahondan en hechos del pasado y una verdad oculta cambiará sus vidas para siempre.

  • 10
  • 5.0
  • -

Un soñador diurno.

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
19.09.18
25.05.18
Encuesta
Rellena nuestra encuesta