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4 min
Ella
Reflexiones |
13.04.15
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Sinopsis

No puedo dejar de pensar en ella...

Abro los ojos y siento una descarga eléctrica en todo mi cuerpo, esta oscuro, no hay ruido, solo escucho mi respiración. Tengo frio, mis manos tiemblan y mis piernas caminan instintivamente. A lo lejos observo una luz tenue, tengo miedo pero mis piernas siguen caminando hacia un sendero desconocido. 

"Ahí esta ella" Dicen voces que resuenan cerca de mi cabeza y me hacen sollozar, comienzo a llorar, empiezo a gritar y a pedir ayuda, mis piernas por fin de detienen, me toco el rostro y no hay ninguna lagrima, yo no he llorado...

¿Quién ha llorado? El temor me invade y me siento morir. Una luz fuerte y cegadora aparece enfrente de mí y veo a una mujer, mi corazón late desaforadamente y quiero cerrar los ojos pero no puedo. 

Huele mal, me cubro mis fosas nasales y mi rostro hace un gesto desagradable. Ella me mira, esta de rodillas ante mí, tiene el cabello sucio y esta desnuda completamente, sus ojos me observan y su nariz sangra.

-¿Quién eres tú?- Digo en un hilo de voz que ni yo misma reconozco.

-¿Tu eres alguien?- contesta en un susurro que me hace temblar. 

No puedo responder, mi voz ha quedado helada y me cuesta respirar.

-¿Quién eres?- Insisto

Ella me mira con curiosidad y me sonríe, sus dientes son color rojo, como... ¿sangre?

¿Qué demonios está pasando?

-Yo soy Dios- Responde

-Tú no eres Dios-

-¿Y me culpas por ello?- Dice con cierta dolencia

-¿Te puedo ayudar?- Murmuro al verla 

Se queda callada por un buen rato y yo espero su respuesta.

-Tú tenías corazón- Menciona y se toca el pecho con su mano, haciendo una caricia a su piel desnuda. -Ahora yo no tengo, no tengo corazón, ¿Dónde está mi corazón?-

Una risa mórbida sale de su boca, cada vez se hace más fuerte. De pronto ya no siento temor, ahora es coraje, mucho coraje. Ella se da cuenta y se detiene, me mira con expresión cautelosa.

-Me hiciste daño, debiste esperar, tus demonios son 23, yo los conté, ellos te vencieron, yo debí ayudar , yo debí llegar- Lo dice en un tono horrible y oscuro, yo no digo nada.-Te vi -Continúa-Te vi con ella, le sonreíste y yo comencé a llorar, porque sabía que yo acabaría aquí-Señala el lugar con ambas manos.

-Quería llevarte, ella siempre estaba allí, siempre, te miraba dormir, yo solo quería que te dejara en paz, pero te convenció.

-¿Quién eres tú?- Digo con rabia.

-¡YO SOY NADIE!- Grita desesperadamente y me hace caer de rodillas al suelo, al igual que ella. 

Se toma la cabeza con ambas manos y empieza a murmurar palabras sin sentido, como una especie de patrón: Flor,Rosa,Olor,Brazo,Golpes,Cicatrices,Canción,Beso,Tocar,Sangre, repite una y otra vez.

Siento una presión en el corazón y doy un vistazo al lugar buscando una salida pero todo es inútil.

-¿Que me has hecho?- Pregunta y su voz adulta me intimida.- ¿Por qué ahora? ¿Por qué lo hiciste?

Son demasiadas preguntas, me agacho y lloro.

-¡No podía seguir! ¡QUERIA ACABAR CON TODO!- Grita una voz igual a la mía detrás de mí, me doy la vuelta y no hay nadie, estoy sola con esa mujer.

De pronto  sus manos están en mi cabeza, y siento consuelo automáticamente, sus ojos muestran ternura.

-Eso es todo- Suspira y me da un beso en la frente.

Me levanto y mis piernas caminan, dejándola atrás, siento culpa y dolor, sé que la lastime, a mí, a esa mujer adulta que no llegó a surgir.

Sonrío y tomo del brazo a un ser, ya no soy yo, es ella, a quien le debo tanto... Ella y yo.

La muerte y yo. 

 

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  • Gran ritmo para contar la historia, la fluidez de los diálogos le da más credibilidad a la narración, muy bien. Solo como comentario, al principio del relato, en el segundo párrafo debería decir: "mis piernas por fin se detienen".
    Envuelves al lector en ese dialogo caótico en el que te metes sin darte cuenta. Me ha gustado mucho.
  • No puedo dejar de pensar en ella...

    No soy valiente para decirlo, solo puedo escribirlo...

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Soy una persona que escribe estupideces.

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