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56 min
Emily y la muñeca misteriosa
Suspense |
25.02.15
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Sinopsis

Una niña llamada Emily se encuentra atrapada en el cuerpo de una muñeca de madera. Solo un hombre apodado el carpintero podrá liberarla.

 

¿Sabes por qué estás aquí? preguntó el doctor a Emily mientras ella seguía sentada con la mirada perdida hacia la pared. Era la séptima sesión  que tenia con el psicólogo sin resultados después de lo acontecido un año antes. Durante ese tiempo estuvo recluida en una institución especial  a la espera de resolver su misterio. Emily siguió sin responder mientras abrazaba una muñeca de madera.

-¿Porqué no dejas la muñeca en el sillón? - le dijo el doctor mientras la observaba. Ella hizo un gesto con la cabeza negándose.

-Deberías hacer caso al doctor- le dijo una mujer desde la sombra. La mujer en cuestión trabajaba para la policía como asistenta social a cargo de Emily.
- Dime Emily, ¿recuerdas a tu madre?, no hace falta que contestes, solo haz un gesto con la cabeza-. Emily miro al doctor unos segundos y luego se levantó de su asiento dejando caer la muñeca en el suelo. El doctor la miró fijamente mientras ella caminaba hacia el, instante después Emily se acercó al doctor y le susurró algo en la oreja. Este se levantó y se dirigió hacia la puerta a continuación salió de su despacho. Emily volvió a su sitio recogiendo la muñeca del suelo para a continuación sentarse y seguir mirando la pared.
- ¿Qué le has dicho al doctor para que saliera así?- le preguntó la asistente social acercándose a ella. Emily se giró hacia la mujer señalando la ventana.
- ¿Qué demonios quieres decirme?-. Emily seguía señalando la ventana.
- Quieres que me acerque ¿no es eso?.
La mujer se acercó a la ventana y oyó gritos y continuación sirenas de la policía. Poco después se asomó y contempló algo en el suelo, alguien que reconoció enseguida.
- ¿Qué has hecho Emily? lo has vuelto hacer-. Emily no hizo caso de la mujer solo jugaba con su muñeca.           Un hombre vestido con uniforme de seguridad entró en el despacho para asegurarse de que todo estaba en orden.
-¿Se encuentran bien?- preguntó el guardia de seguridad.
-¿ Qué a ocurrido allí abajo?
- Una desgracia, el doctor se subió a la azotea para luego lanzarse al vacío- respondió el Guardia. La mujer miró  la muñeca de Emily. Siempre supo que había una extraña conexión entre las dos desde el día que aquel extraño hombre que decía ser carpintero le regaló la muñeca.



 

Parte 2



 

Emily regresó al orfanato después de lo sucedido en su visita al psicólogo. Allí no era feliz, sus días en una habitación aislada de los demás se hacían eternos aun así tenia la compañía de su estimable muñeca.


Un año antes:
 

Una semana después de que el carpintero le regalara la muñeca, Emily cometió un grave error. A media noche Emily tenia sed y se levantó de su cama para ir a la cocina. Cuando regresó a su cuarto la muñeca había cambiado de lugar. Ella la cogió y la volvió a poner en su sitio, miró el reloj que marcaba las 23:30 y pensó que aun faltaba media hora para la medianoche. Jugó con ella. Después Emily se quedó dormida. La muñeca estaba situada en el otro extremo de la habitación mirando fijamente a Emily. La niña seguía durmiendo. Los ojos de la muñeca hicieron un ligero movimiento hacia la puerta cuando esta se abrió. La madre de Emily había entrado como de costumbre para ver si estaba dormida y algo le llamó la atención.
- Qué extraño, el reloj marca las doce cuando son las doce y media-. Dijo en voz baja.
Luego marchó después de poner el reloj en hora. ¿Emily no recordó la advertencia que le hizo el carpintero?. La muñeca se acercó con lentitud a Emily, segundos después una extraña sustancia salia de la boca de la muñeca para introducirse en la de Emily. Instante después la muñeca cayó al suelo hasta la mañana siguiente.
 

En la actualidad:
 

El inspector Valverde se disponía a marcharse a su casa después de una intensa jornada cuando es interrumpido por una voz femenina.

- ¿Podemos hablar inspector?- le preguntó la comisaria Nerea desde la puerta de su despacho.
- ¿Tiene que ser ahora?-. Le contestó el inspector mirando su reloj.
- Si. Me tiene preocupada. Trabaja demasiado. ¿Todavía sigue con el caso de esa niña? Emi......
- Emily. Y si todavía sigo con el caso-. Le contestó el.
- Pero sin resultados.Tengo entendido que ha habido otra muerte relacionada con la niña.
- Si. Ayer, el psicólogo que seguía su evolución se suicidó después de que la niña le dijera algo.
- ¿Y qué le dijo ella?-. Preguntó con interés.
- Eso es lo que todavía no sabemos. Pero lo curioso de todo es que toda las muertes se producen cuando ella esta cerca de las victimas-. Le explicó el inspector.
La comisaria hizo una pausa.
- La niña sigue recluida en ese orfanato ¿no es así?
- Así es.
- Mañana le pondré alguien para que le ayude en la investigación y esta vez quiero resultados.
- No se preocupe y ahora si no le importa tengo que irme.
  El inspector se despidió de la comisaria mientras ella llamaba a alguien por teléfono.
En el orfanato todos estaban durmiendo a excepción de Emily. Había conseguido abrir la puerta de su habitación para luego salir al pasillo. No iba sola, le acompañaba la muñeca. Poco después salió a escondidas hasta el patio y allí hasta una puerta que daba a la calle pero la puerta estaba cerrada con cadenas. De alguna manera u otra salió de allí.Para sorpresa de ella alguien le esperaba allí fuera.El extraño hombre llamado el carpintero. Emily le cogió de la mano y juntos desaparecieron en la oscuridad.
 

 

PARTE 3





Un año antes:
 

Una tarde de primavera Emily jugaba como de costumbre en el parque siempre vigilada por su madre. Esta vez se sentó en un banco con su muñeca observando a los otros niños jugar.Una niña pelirroja se acercó a ella mirando a la muñeca.
- ¿ Me la dejas?- le preguntó la niña haciendo un intento de coger la muñeca.
- ¡ No!- le contesto Emily de manera enérgica y agarrando con fuerza su muñeca.
- Da igual, tu muñeca es fea. ¿Tiene nombre?.- Emily no contestó solo movió la cabeza de un lado a otro.
- ¿ Quieres venir a jugar con nosotras?. insistió la niña pelirroja.
- No me gusta tus amigos- le contestó muy seria.
- Pero si no los conoces.
- Dime y tu ¿si?- le dijo Emily mostrando una sonrisa en su rostro, cosa que a la otra niña no le hizo gracia.
- ¿Sabes una cosa? se lo diré a mis amigos y ellos........- momento en que la niña salió corriendo hacia sus amigos.
- ¡Espera!- dijo Emily. La niña se detuvo y luego se giró muy seria hacia ella.
- ¿Qué quieres?
- Está bien, te dejo mi muñeca pero a cambio tienes que hacer algo por mí.- La niña se acercó a ella con paso lento, la boca se le comenzó a secar .
- ¿Qué tengo que hacer?-le pregunto la niña espantada. Emily miró a su muñeca.
- ¿Seguro que quieres que haga esto?, está bien- luego se giro hacia la niña.
- Acércate. Te diré lo que me a dicho.- La niña no sabia que hacer en un principio.
- Estas loca. Tu muñeca no puede hablar. Le contesto incrédula y apunto de darse la vuelta.
- ¡Cógela! y acércatela a la oreja.- le dijo en tono amenazante. La niña cogió muñeca y se la acercó a la oreja mostrando una sonrisa en su cara. Después la dejó en el banco donde estaba sentada Emily a continuación se dirigió a la calle y espero a que un autobús pasase por allí. Instante después un bus paso a toda velocidad. Momento en que la niña se puso en medio. El bus hizo lo imposible clavando los frenos. La desgracia se palpo en el ambiente. El fuerte impacto hizo que la niña saliera despedida a veinte metros de la calzada destrozándola por completo. Los padres que allí se hallaban salieron corriendo horrorizados pidiendo ayuda ante la mirada atónita de la madre de Emily que no creía lo que estaba viendo. Emily se acercó a su madre y luego le cogió de la mano.
             Aquella noche la madre de Emily no podía dormir, no podía dejar de pensar en lo que vio aquella tarde. Una inocente niña cruzando la calle para acabar arrollada por un bús.
Minutos después salió de su habitación y se dirigió a la de su hija. Allí estaba ella jugando con su muñeca como si no hubiera ocurrido nada.
- ¿ Qué haces todavía levantada, hija.?- le preguntó su madre.
- Nada, jugar con Emily.... digo con la muñeca.- Le contestó ella.
- ¿Qué has querido decir antes?
- ¿Qué mama?.
- ¿Por qué has dicho Emily?- le volvió a preguntar su madre.
- Me habré equivocado sin querer- le respondió Emily. Su madre sin pensárselo dos veces le cogió la muñeca.
- No te lleves mi muñeca.
- Tú.Tú has tenido algo que ver con lo sucedido esta tarde, ¿no es así?
- Mama ¿te encuentras bien?
- Le dijiste algo a esa niña antes de que fuera atropellada ¿No?
- Estuvimos hablando, y ya está.
- Si no me dices la verdad, tiraré esta muñeca a la basura y no la volverás a ver jamás.- Le amenazó su madre muy enfadada.
- Si lo haces mañana morirás.- Esa fue una respuesta que no se esperaba por parte de su hija. La miró un instante con lagrimas en los ojos dejando la muñeca donde estaba y se marchó a su habitación. Emily sonrió cogiendo la muñeca entre sus brazos.
- Nunca nos separaran.Te lo prometo- le dijo Emily a su muñeca.   PARTE 4
El carpintero, ese siniestro personaje que un día apareció en las vidas de Emily y su madre. ¿Por qué lo hizo?. Eso mismo se preguntó Marco. Le estaba siguiendo desde hace meses por todo el país. Buscaba algo, sobre todo en tiendas de antigüedades. Marcos le había seguido hasta la ciudad donde le perdió la pista.

Un año antes:

La madre de Emily caminó calle abajo con paso firme con una sola idea, encontrar al carpintero y comenzó por una casa vieja destartalada que había al final de la calle. Ultimo lugar donde se vio por ultima vez al carpintero. Una vez allí llamó a la puerta a la vez que miró por una ventana pero allí no había nadie. Hizo un ultimo intento, momento en que la puerta se abrió. Ella esperó un instante por si salia alguien pero no fue así. Acto seguido caminó hacia la puerta y entró.
- Hola, ¿hay alguien?- preguntó mientras daba unos golpecitos a la puerta.- ¿Esta usted hay?- insistió ella.
- Pase estoy en el salón- dijo una voz que provenía del interior.Ella avanzó por un pasillo estrecho con poca luz hasta dar con el salón, algo viejo y descuidado.
- Siéntese por favor- Le dijo el carpintero desde la oscuridad de un rincón sentado en una butaca.
- No gracias- respondió ella quedándose de pie en el centro del salón.
- ¿ Quiere una taza de té? sírvase usted misma.
- No gracias, quiero hablar con usted-dijo mientras daba un paso hacia delante.
- Deténgase. Prefiero que se quede donde esta.
- Preferiría verle la cara- insistió ella.
- Discúlpeme pero lo prefiero así si no le importa.
- Esta bien.- Hizo una pausa.- Por qué.....- El carpintero la interrumpe.
- Silencio. ¿Oye eso?.
- El qué.
- Nada. Supongo ¿qué esta no es una visita de cortesía?.
- Necesito saber que le ha hecho a mi hija.- Se produjo un silencio. El carpintero se levantó de su butaca y caminó hacia la mujer.
- A su hija no le pasa nada. Supongo que no hizo caso de la advertencia que le hice en su día.¿no?
- No lo se con exactitud pero esa noche su reloj iba con retraso.
- La muñeca. Ya es demasiado tarde pero no se preocupe. Pronto tendré la solución
- ¿Por qué nosotras?- le preguntó ella enfadada.
- Es una larga historia, créame no me creería. Pero su hija es un puente entre la muñeca y un alma perdida.
- Esta loco. Le denunciaré a la policía - le recriminó ella mientras se daba media vuelta.
- ¿Cree usted que ellos la creerán?. No. Usted no tiene ni idea de lo que son capaces la gente me busca. ¡Necesito a su hija!- Ella  volvió a darse la vuelta hacia el.
- ¿Para qué quiere a mi hija?.
- Para devolver la vida a mi hija. Para ello necesito encontrar un objeto que este maldito.
- No entiendo nada.- Ella siguió sin entender nada.- ¿Usted tenia una hija?.
- Ya le dije que era una larga historia y si ,tenia una hija, mejor dicho la sigo teniendo aunque de otra forma.- El carpintero se limpió unas  lagrimas que le resbalaban por la mejilla.La mujer se acercó a el  y le miró a los ojos.
- ¿Donde esta su hija?.- Preguntó ella.
- Con Emily. Ella es la muñeca y por desgracia un ser maligno la tiene prisionera en ese cuerpo de madera.
- ¿ Me toma el pelo?- preguntó incrédula.
- ¡No!.- Respondió el con contundencia.El carpintero se apartó de ella mirando a un lado y otro.
- Silencio.- Dijo en voz baja.- Oye eso otra vez.- Advirtió el carpintero. La mujer se giró y el carpintero ya había desaparecido. Seguidamente salió al exterior, allí no había nadie solo un hombre paseando a su perro.
- Disculpe ¿ ha visto salir a un hombre vestido de negro?.- Le preguntó al hombre.
- No señora. Que yo sepa aquí no vive nadie desde hace mucho tiempo.- Le respondió el hombre amablemente.La mujer se quedó de piedra. ¿ Con quien estuvo hablando? ¿ Era real o un Fantasma?.

  parte 5
En la actualidad:
  La ciudad amaneció mojada por la fina lluvia que cayó la noche anterior. Mientras el inspector Valverde se trasladó hasta el orfanato donde le esperaba la subinspectora Castillo. Algo había pasado en el orfanato, Emily había desaparecido. Tan pronto como, la subinspectora le puso al día.
-¿Y bien?- preguntó Valverde.
- Una de las niñas a desaparecido.- Le respondió la subinspectora.
- Deje que adivine, Emily.- Le dijo el.
- ¿Como lo a sabido?.- Preguntó ella sorprendida.
- Emily es el caso del cual me ocupo. Supongo que no estaba informada.
- No inspector. Solo sé que recibimos una llamada de una asistenta social denunciando la desaparición de una niña.- Explicó la subinspectora. El inspector hizo una señal con la mano a un agente que había en la entrada.  Este se dirigió al inspector.
- ¿Esta puerta a estado cerra en todo momento?.- Le preguntó el inspector al agente.
- Si señor.- Respondió el agente.
- Bien, vamos a entrar.- dijo mientras el agente abría la puerta.
          El inspector y la subinspectora caminaron por un camino de baldosas estrecho hasta la entrada del recinto donde les esperaba la directora del centro y la asistenta social encargada de Emily. Nada más llegar el inspector saludó a las dos mujeres.
- Buenos días.- Dirigiéndose a las dos mujeres.
- Inspector.- contestó la asistenta.
- Bien, ¿ Quien me puede decir que a pasado exactamente?
- No sabemos como a podido pasar. la habitación de Emily siempre a estado cerrada con llave.- Explicó la directora.
- ¿Todas o solo la de Emily?.- Preguntó el inspector.
- Solo la de Emily.- Contestó la directora.
- Quiero ver su habitación.- Dijo señalando hacia arriba.
- Inspector.- Dijo la subinspectora mientras le cogía del brazo.
- Que le ocurre ahora.
- ¿ Que buscamos exactamente inspector?- pregunto la subinspectora.
- Este un caso algo extraordinario. Usted solo observe.

          Subieron por unas escaleras hasta la segunda planta donde estaba situada la habitación de Emily. Un celador les estaba esperando. Una vez allí el inspector se adentró en la habitación y  observó la situación de la misma.
- Como verá la habitación está intacta- le explicó la directora.
- Entonces si la puerta estaba cerrada con llave por ¿donde salió? porque por las ventanas, qué me dice de las ventanas.- Preguntó mientras les echaba un vistazo.
- No creo, se hubiera hecho daño. Una niña de su edad no podría saltar desde esa altura.
- ¿Cuando se dieron cuenta de que había desaparecido?.
- Esta mañana cuando el celador vino a buscarla para el desayuno- contestó la directora.
- Señor debería ver una cosa.- dijo uno de los agentes que estaba abajo en la entrada principal.
- ¿Qué ocurre agente?
- Hemos encontrado huellas de calzado- dijo el agente.
- ¿De la niña?- preguntó el inspector.
- No exactamente.Son de alguien mayor.
- Esto cambia las cosas. ¡Vamos!- exclamó el inspector mientras salia de la habitación.

              El inspector miró las huellas con detenimiento luego miró hacia su espalda donde estaba la puerta de hierro con las cadenas y observó que estas estaban manipuladas.
- Agente, ¿alguien a tocado las cadenas aparte de usted?
- No. Pero cuando quité el candado estaba forzado. -Contesto el agente.
- Alguien la ayudó a escapar. Por el tipo de pisadas, un hombre de unos 80 kg.
- ¿ Qué me dice subinspectora?.
- Creo que la hemos perdido.- Respondió ella.
- ¡ Agente! que distribuyan la foto de la niña a todas las patrullas. Hay que encontrarla antes de que haya otras muertes.
- Si señor.

El inspector miró su reloj mientras la subinspectora le observaba.

  parte 6




 

En una de las plazas más céntricas de la ciudad se encontraba la tienda de antigüedades del señor Vila. El señor Vila coleccionaba objetos antiguos de gran valor y de procedencia sospechosa. Como una mañana cualquiera se dispuso a tasar un cofre de madera con revestimiento de acero.Cogió un pincel y le paso por encima para quitarle algo de polvo a continuación cogió una llave y la introdujo en la cerradura luego la abrió, en su interior no había nada.La cerró y............ tres hombres con trajes negros hicieron su aparición, dos de ellos le apuntaron con una pistola mientras un tercero se acercó a el mirándole a los ojos.
- No se asuste.- le dijo el hombre.
- ¿Qué quieren?, no tengo dinero.-  El anticuario optó por guardar el cofre.
- Mi nombre es Marcos Donatelli y trabajo para el señor Jericó. ¿Sabe quien es ,no?
- No se de quien me habla- respondió Vila.
- Señor Vila, no disimule. El señor Jericó si le conoce a usted y a su amigo. Si, no se sorprenda sabemos que anda muy cerca de encontrar lo que busca y que usted tiene en su poder.
- No le sigo.
Marcos se le acercó más y extrajo una foto del bolsillo derecho enseñándoselo después.
- ¿Reconoce este objeto?- El señor Vila miró la imagen tres segundos.
- No lo he visto jamás.- Dijo Vila.
- Mírelo bien, tómese su tiempo, no hay prisa.- El señor Vila volvió a mirar la imagen y añadió : 
- Este objeto no se encuentra aquí. Si tanto lo desea tendrá que ir a buscarlo a Rusia.- Dijo el anticuario.
- Lo se, pero el objeto se que esta en este país, desapareció hace 70 años en Moscu cuando un español que luchaba como voluntario en la segunda guerra mundial lo robó cuando hacían un traslado de los objetos valiosos del zar. ¿ Sabia que ese objeto perteneció a los Romanov?- explicó Marcos mientras cogía un jarrón chino. El anticuario no apartó la vista del jarrón mientras le escuchaba.
- Si, lo sabia pero yo no lo tengo.- Le contestó el anticuario.
- Usted quizás no pero su amigo si.
- ¿De que amigo me habla?- preguntó desconcertado
- ¡ Del carpintero!- Marcos giró la vista hacia la derecha y vio algo que le aterró por completo.- ¡ Qué hace ella aquí!
El anticuario se giró a su izquierda y vio lo que aterraba a Marcos.
- ¿Esto?, es simplemente una muñeca.
- No,no,no es una muñeca cualquiera. Está aquí el carpintero. Es su muñeca, su hi...........- Marcos no pudo acabar la frase.
- Le sugiero que se largue de aquí - le dijo en un tono amenazante.
- Volveré  y esta vez no seré tan benevolente. Dijo Marcos antes de marcharse por la puerta.

El anticuario tomo aire y miró a la muñeca.
- Eres un amigo.- Dijo una voz desde el interior mientras salia.
- Estuvo cerca. Dime la verdad, ¿es cierto lo de ese objeto?- preguntó el anticuario al carpintero.
- Si. Estoy muy cerca de lograrlo pero Jericó querrá impedírmelo y para eso debo matarlo antes.
- Ten cuidado, esa gente es muy peligrosa y podrías fracasar en el intento.
- Descuida. Necesito que me hagas un favor.
- Lo que tu quieras.
- Necesito que te encargues de Emily y la muñeca unos días mientras estoy fuera.- le pidió al anticuario.
- Desde luego, cuenta con ello amigo.
- Gracias.- El carpintero cogió la muñeca y se la dio a Emily que estaba en un rincón observando la escena.

  parte 7

Un año antes:

La madre de Emily salió de una tienda cargada con unas bolsas de comida. En su trayecto hacia su casa se detuvo en un semáforo que estaba en rojo. Poco después prosiguió su camino cruzando la calle abajo. Mientras caminaba notó que a su lado había un coche que le estaba siguiendo. Ella se detuvo un instante pero el coche prosiguió su camino lentamente hasta detenerse a 20 metros de ella. comenzó a caminar lentamente hasta pasar al lado del coche pero antes de que se diera cuenta la puerta trasera del vehículo se abrió. En su interior había una hombre mayor con barba. Ella se detuvo antes de llegar sin saber que es lo que podría pasar. Del vehículo bajó un hombre alto vestido con una gabardina que se dirigió hacia ella.
- Señora. El señor Jericó desea hablar con usted.- Le dijo el hombre alto mientras este se metía la mano en la gabardina.
- No conozco ningún señor Jericó  y si es tan amable de apartarse de mi camino.- le dijo ella intentando esquivarlo pero este le hizo un gesto señalando le donde tenia la mano. Por lo que ella no tuvo más remedio que acceder a su petición.

      El hombre que estaba dentro le sonrió y le hizo el gesto con la mano para que entrase en el vehículo. Ella entró. Poco después el  vehículo se puso en marcha. Ella se situó delante del hombre dejando las bolsas a un lado.El chófer cerró el cristal que separaba la parte del conductor con la de los pasajeros.
-¿Esta cómoda señora Marquez?.- Le preguntó el hombre.
- ¿Como sabe mi apellido? - Ella respondió con otra pregunta.
- Se muchas cosas que usted ignora. Pero créame no quiero hacerle daño. confíe en mí.
- Yo a usted no le conozco de nada ¿ por qué me debería fiar de un desconocido?.
- Usted tiene algo que me interesa y yo podría resolverle algunos problemas.- Dijo el mientras limpiaba el mango de su bastón.
- ¿De qué se trata?.- Preguntó ella con interés.
- Tengo entendido que su hija tiene un comportamiento extraño a raíz de una muñeca de madera que le fue regalada por un extraño llamado el carpintero.
- ¿Como sabe eso, acaso me espía? - Pregunto indignada.
- Cálmese, ya se lo he dicho antes, lo sé todo sobre usted.
- Entonces ¿qué demonios quiere de mí?
- La muñeca. Su hija ahora mismo es un peligro a merced de esa muñeca. Créame, la muñeca está maldita y hace lo que se le antoja con la gente que le rodea.

- Cierto es que mi hija está extraña desde que tiene esa muñeca.¿Que debo hacer? Preguntó ella.
 

- Debe traerme la muñeca a esta dirección. Sobre todo asegúrese de que el carpintero no la siga.
- Usted y el carpintero no se llevan muy bien,¿no?
- Hubo un tiempo en el que fuimos grandes amigos incluso como hermanos pero un día...........- hizo una pausa- Discúlpeme, como decía un día cambió ,cada día que pasaba estaba más distante. El mal se había apoderado de el cuando su hija murió de una extraña enfermedad y luego el desapareció.- Le explicó el hombre muy serio.
- Es una historia triste.- Le dijo ella.- No se preocupe le entregaré la muñeca en el lugar indicado. Mañana.
- Gracias señora Marquez a sido un placer hablar con usted.- El hombre apretó un botón para que el vehículo se detuviera.
- Llámeme Rosa.-El hombre le hizo un gesto con la cabeza.

El vehículo se detuvo en una calle donde la mujer se bajó. Se quedó de pie mientras el vehículo se alejaba. Detrás de ella pero a varios metros más allá el carpintero la estaba observando.  

  Parte 8
Un año antes:

La madre de Emily había recibido una llamada urgente del colegio donde estudiaba. Al parecer había hecho algo terrible. La mujer bajó de un taxi y subió por las escaleras que conducían a la entrada del colegio. A Continuación subió por el ascensor hasta la segunda planta donde le esperaba el director y la tutora de Emily.
- Señora Marquez. Su hija.
- ¿Qué ha hecho esta vez? - interrumpió ella al director.
- No sabemos con exactitud que a ocurrido- dijo la profesora.- Estaba dando clases cuando por una emergencia he tenido que salir, solo cinco minutos, al regresar todos mis alumnos excepto Emily, estaban llorando sin motivo aparente y lo que es peor se habían hecho sus necesidades encima.
-¿Donde esta mi hija?- Preguntó ella preocupada.
- En mi despacho.- contestó con un tono seco el director.
- ¡Quiero verla!
- ¿No tiene nada que decir señora Marquez?- Le preguntó el director.
- Díganme, si no saben que a ocurrido en realidad ¿porque retienen a mi hija?.- Preguntó muy enfadada.
- Su hija es la única que no está afectada por el suceso, es más se puso a reír como una posesa.- Contestó la profesora.
- Déjenme verla.
- No puedo hacerlo.- Le dijo el director.
- ¡Porque!
- Hemos llamado a los servicios sociales.- Le respondió el director.
- ¡Y un cuerno! me llevaré a mi hija si o si.- Dijo ella apartando a un lado a la profesora.
- Señora Marquez le sugiero que se calme y no lo ponga más difícil.- Le recriminó el director.

 La madre no hizo caso alguno y entró en el despacho del director. Allí estaba su hija acompañada de una mujer de los servicios sociales.Emily al verla se tiró a sus brazos.
- ¡Mamá!- dijo Emily muy contenta.
- ¡Emily! ¿ estas bien hija?.- Le preguntó cogiéndola en brazos.
- Usted no puede estar aquí.- Le dijo la asistente social.
- Me han quitado mi muñeca- dijo Emily.
- ¿Es eso cierto?.- Preguntó la madre.
- Si.Como castigo.Sabe muy bien que esta prohibido traer juguetes a la escuela.- le contestó el director.
- Lo sé. ¿donde esta la muñeca?.
- Se la entregué al conserje- dijo la profesora.

La madre cogió a Emily y salió corriendo en busca del conserje. Detrás de ellas les seguía la asistente social .
- ¡Espere! no puede llevarse a la niña!.- Gritó la asistente social.


El conserje un hombre de unos 40 años algo flacucho y con cara de bonachón, abrió la puerta del almacén y encendió la luz pero esta no funcionaba. Cogió una linterna que llevaba encima y alumbró al fondo del cuarto y allí estaba, la muñeca con la mirada perdida. El conserje entró y se acercó buscando una fregona sin apartar la vista de la muñeca. Algo le llamó la atención, algo que estaba escrito en una caja de cartón. La iluminó y leyó lo que había escrito " AYÚDAME". El conserje salió de allí como si hubiera visto el diablo. Emily y su madre encontraron al conserje corriendo y asustado.
- Espere un momento tiene que darme algo.
- Señora quítese de mi camino-le dijo el conserje con prisas.
- ¿La muñeca donde está?.- Le preguntó la madre.
- Cójala usted misma pero yo me largo de aquí.
Emily salio corriendo hasta el almacén y cogió la muñeca pero se encontraron con un obstáculo. Habían llamado a la policía. Un agente intentó coger a la niña pero algo extraordinario e inquietante ocurrió, las ventanas que habían en el pasillo comenzaron a estallar y las luces dejaron de funcionar al mismo tiempo las cañerías del agua explotaron. Madre e hija huyeron de allí aprovechando la confusión sin dejar rastro. 

  Parte 9
Un año antes:

Emily y su madre pasaron la noche en la vieja casa del carpintero, sabían que si volvían a casa les estarían buscando la policía y los servicios sociales. No sabían donde ir pero a su madre se le ocurrió el único sitio deshabitado por ahora.
    
          En una pequeña habitación Emily estuvo arropada por su madre, esta la besó en la frente y notó algo en su piel, estaba fría. Le tocó la frente con la mano y seguía fría como el hielo.
-¿Ocurre algo mamá?- Le preguntó la niña.
- Nada hija. Duérmete.- Le dijo su madre.
- Mamá ¿puedes traerme mi muñeca?.
- Si te duermes, te la traigo.- Le contestó la madre. Emily cerró los ojos ante la mirada de su madre que la observó un instante. Por la mente de la señora Marquez pasó la idea de coger la muñeca y entregársela a Jericó pero se le ocurrió otra cosa todavía más atroz, deshacerse de ella quemando la. Al salir de la habitación bajó por unas escaleras hasta el salón donde estaba la muñeca. Se acercó a la chimenea y le prendió fuego y sin más titubeó, miró a la muñeca mientras la cogía. La muñeca la miró con ojos tristes y unas finas lagrimas resbalaron por ambas mejillas. La mujer se sorprendió de lo que estaba contemplando pero siguió con la idea de quemar la hasta que tropezó con algo que había en el suelo.
-¿ Qué demonios es........?- La mujer se quedó sin palabras. Había algo escrito en el suelo al igual ocurriera en el colegio."AYÚDAME MAMÁ".Un escalofrió recorrió su cuerpo y dejo caer a la muñeca en el suelo.
- ¡ Dios mio!.- Exclamo la mujer dando varios pasos hacia atrás.- No puede ser.
- Si la quemas la perderás para siempre.- Dijo una voz detrás de ella. La mujer se giró de inmediato y observó una figura pequeña en la penumbra.
- ¿ Quien eres tu?- Preguntó ella.
- ¡Emily!- Contestó la figura.
- Tú no eres Emily.
La figura se acercó a ella y para sorpresa de la mujer era su hija en parte. Ella se quedó inmóvil, no sabia que hacer. Una cosa podía hacer, coger la muñeca y eso es lo que hizo, cogió la muñeca y se la puso entre sus brazos.
- ¿Donde está mi hija?.
- Mamá, soy yo.
- Tú no.¿ Es la muñeca verdad?.
- Vas a morir ¿lo sabes?-le dijo la niña mientras se acercaba más a ella.
- No te acerques a mí, niña o lo que seas.- La mujer retrocedió varios metros.
-¿Quieres saber la verdad? en realidad esas es Emily la muñeca que sostienes en tus brazos y yo ......... soy Isabella la hija del carpintero y ¿sabes qué? Voy a matarte.- Le dijo en un tono desafiante.
- ¿Como vas hacerlo? - Preguntó ella.
- ¡ Así!- Con una fuerza sobrenatural Isabella empujó a la mujer hacia la chimenea dejando caer la muñeca en el suelo. Su cuerpo chocó contra la estructura de la chimenea quedando inconsciente en el suelo.Isabella cogió la muñeca y luego prendió fuego a la casa.

          Media hora después de que los bomberos rescatasen a Isabella, la mujer de asuntos sociales se hizo cargo de ella. La casa había quedado destruida pero algo inesperado sucedió, un bombero salió fuera  y...........
- Capitán allí dentro no hay nadie más.- Dijo el bombero mientras cogía aire.
- Está bien. Es un milagro que sobreviviera esa niña.- Dijo el capitán.

  Parte 10
En la actualidad:

Unas horas antes de que el museo de historia cerrase sus puertas, el carpintero hizo una visita. Entró en una sala repleta de armas del siglo XIX. Concretamante en la sala dedicada a la familia Romanov. En la misma observó cada detalle, cada una de las piezas que allí se exponía. Hasta que encontró la que buscaba.Un espejo ovalado. La pieza se hallaba dentro de una vitrina de doble cristal a prueba de balas rodeada por unos minúsculos sensores antirrobo. El carpintero se acercó a la vitrina y se detuvo a un metro de ella. La rodeó despacio sin dejarse ningún detalle. Luego discretamente miró las otras piezas y la ubicación de las cámaras y se largó de allí. Poco después el museo cerró sus puertas al publico.

       Un guardia de seguridad se dispuso a realizar su ronda como cada noche. Fuera del edificio comenzó a llover y relampaguear pero eso no le supuso ningún problema. Su compañero al que llamaba cariñosamente Tito, ocupó su lugar en la sala de cámaras. Allí controlaba todo el recinto. Todos los monitores funcionaban perfectamente.
- Lucas, no te olvides de saludar a tus amigas las momias-. Le dijo Tito en tono irónico desde la radio.
- Muy gracioso Tito. Tu sentido del humor es único. ¿Sabes algo del nuevo? -. Le preguntó mientras caminaba por un pasillo.
- ¿De que nuevo me hablas? nadie me a comunicado nada.
- Ya debería de estar aquí.
- Ten los ojos bien abiertos. A lo mejor se a retrasado, bueno que importa. Creo que  hay algo moviéndose en el ala norte.
- ¿ Algo moviéndose? ¿estas de coña? -. Le preguntó preocupado.
- Tendrás que dar un rodeo o bajar por el ascensor, tu mismo.
- ¿Eso sigue hay o a dejado de moverse?.
- Nada de eso. Creo que se a detenido. No lo veo con claridad.
- Vale ya casi estoy llegando-. dijo Lucas nervioso y sin saber como actuar.
- Ten cuidado.Tan solo dime lo que ves y no hagas nada.
- Descuida, que no pienso hacer ninguna tontería.
En ese momento vio a alguien que estaba intentando abrir la puerta de la sala de los Romanov y.......
- ¡Alto! dese la vuelta despacito y las manos donde pueda verlas.- El intruso se dio la vuelta y vio que iba vestido como un guardia de seguridad.
- ¡Qué! coño. Te estábamos esperando tío. Falsa alarma, es el nuevo.
- ¡Joder y ¿que coño hacia allí ?-. Preguntó Tito por radio.
- ¿ Te habías perdido o qué?-. Preguntó Lucas al nuevo mientras se acercaba a el.Este ultimo tenia la cabeza inclinada hacia abajo para ocultar su rostro.
-Venga tío acompáñame hacer la ronda-. El individuo alzó la cabeza y cuando Lucas le dio la espalda, este le cogió del cuello estrujándole las vertebras hasta rompérselas.
-Dulce sueños-.Dijo la voz del individuo. Luego cogió las llaves que llevaba Lucas en el llavero y abrió la puerta de la sala.

      En la sala de vigilancia Tito comenzó a preocuparse, Lucas no contestaba a sus llamadas y los sensores de la vitrina donde se hallaba el espejo se habían activado.
- Lucas, contesta de una vez-. Solo se oía el hormigueo de la frecuencia-. Por lo que más quieras dime algo. Las alarmas comenzaron a sonar y todos los monitores dejaron de dar imágenes. Para más inri se había cortado el suministro eléctrico.
-¡Mierda!-. Dijo cabreado Tito.Segundos más tardes salio de allí con su linterna y una pistola que podían hacer servir en caso de peligro.

       Fuera del museo llovía a cantaros.Varios coches de policía se personaron en el edificio nada más activarse la alarma. Dos agentes salieron de sus vehículos dirigiéndose hacia la entrada pero esta estaba cerrada. Desde dentro Tito intento abrir la puerta pero fue inútil. El apagón bloqueo las entradas y salidas del museo.
- No podremos entrar. Las puertas deben de estar bloqueadas y sin electricidad no podemos hacer nada-. dijo Uno de los agentes.
- Pediré refuerzos-.Contestó el otro agente.
Mientras, Tito solo podía hacer una cosa. Buscar a su compañero.
En la sala de los Romanov, el individuo aprovechó el apagón para llevarse el espejo pero no contaba con que la vitrina era irrompible. Algo que no le  preocupaba. Cogió la vitrina y la lanzó al suelo sin resultado alguno. Después utilizó una pistola ,disparó una ráfaga con mismo resultado. La vitrina seguía intacta. Alguien se le acercó por detrás.
- Creía que no se te resistiría-. Esa voz le era familiar pensó el individuo.

En el exterior se unieron más vehículos de la policía. Incluso el grupo de asalto. Al mando estaba el teniente Ortiz un oficial con una carrera policial impecable.
- Quiero que acordonen el edificio. Los Geos que ocupen posiciones y que alguien me diga como va ese transformador.

En el interior del museo, el individuo se dio la vuelta y reconoció a la persona que estaba allí.El carpintero.
- Suponía que vendrías-. Dijo el individuo.
- Si.Y ahora si no te importa me llevaré el espejo Donatelli.-. Le dijo el carpintero mientras se acercaba a la vitrina.
- De ninguna manera. Jericó no dejará que te la lleves. Nada podrás hacer por salvar a tú hija-. Le dijo Marco mientras le apuntaba con la pistola.
- ¿Sabes? este espejo es un arma mortal para quien lo posea. Todo aquel quien se reflejaba en el, quedaba atrapado en el para siempre. Ahora sabrás porqué lo quiero.
- No dejaré que te lo lleves.
-¡ Alto! no se muevan-. Dijo Tito desde el fondo.
Donatelli deja de apuntar a el carpintero y apunta a Tito disparando le un tiro e hiriéndole en el hombro. Momento en que el carpintero desaparece con el espejo dejando la vitrina vacía. Cuando Donatelli se da cuenta ya es demasiado tarde.Varios agentes de los Geos le apuntan en la cabeza.
- Deje el arma en el suelo y ponga las manos en la cabeza-. Le ordenó uno de los agentes,mientras otro lo tiró al suelo y le puso las esposas.
El carpintero había conseguido lo que buscaba. Ahora llegaba la hora de la verdad.
  Parte 11


 

En la tienda de antigüedades del señor Vila había mucho revuelo, la policía se encontraba allí. El inspector Valverde se había personado en el lugar en cuanto supo que una niña había sido secuestrada en la tienda de antigüedades. Alguien dio el aviso  después de que se oyeran los gritos de una niña pidiendo socorro.

 

        El inspector Valverde entró en la tienda. Allí le esperaba la subinspectora Castillo. Con cara de haber dormido poco, observó cada rincón de la tienda. Se acercó a una estantería, esta estaba intacta al igual que todo lo demás. La subinspectora se acercó a el desde atrás para ponerle al corriente.

- Buenos días inspector.
- Si usted lo dice-. contestó el inspector en un tono sarcástico.
- Es una forma de hablar pero si usted prefiere que le diga vaya mierda de empezar el día-. respondió ella enfadada.
- Esta bien no se ponga así, dígame ¿que a pasado aquí?
- Al parecer unos vecinos oyeron gritos y varios disparos.
- ¿Disparos?-. Preguntó sorprendido.- ¿Esto quiere decir que hay victimas?

- El propietario de la tienda.
- ¡Enséñamelo!-. Le dijo mientras se dirigían  a una de las habitaciones.
La habitación estaba manchada de sangre y los muebles estaban destrozados por el forcejeo. En el suelo yacía el cuerpo sin vida del señor Vila.
- ¡Demonios! ¿que a pasado aquí?.
- ¡Según un testigo vio como dos encapuchados se llevaban a una niña en una furgoneta. El resto ya puede imaginárselo.
- Emily. La niña era Emily. Aquí es donde estaba escondida. Pero ¿que demonios hacia la niña en un sitio como este y quien la trajo hasta aquí?-. Se preguntó el inspector.
- Puede que sea ella. La muñeca sigue aquí.
- La muñeca. Ella nunca se separa de ella.
Un agente se acercó a ellos para entregarles algo.
- Estas son las cintas de la cámara de vigilancia que hay en la entrada principal-. Dijo el agente.
- Perfecto, ahora sabremos quien trajo a la niña aquí-. Dijo con entusiasmo el inspector. 

Al otro lado de la plaza el carpintero  observaba con resignación.
 

 

En la comisaria Marcos Donatelli se encontraba detenido en la sala de interrogatorios. La comisaria Nerea observaba desde fuera. Un inspector de la brigada de robos le interroga.

- ¿Sabes cuanto te va a caer por asesinato e intento de robo?
- Nada y ¿sabe porque?-. dijo en tono chulesco.
- Como puedes tener morro y decir eso. Vas a pudrirte en la trena.
- Eso va a ser imposible.No podréis demostrar nada.
- Tenias un cómplice ¿no?
- No. Siempre trabajo solo.
- Entonces dime ¿donde esta el espejo?
- No se de que me habla.
- Muy bien, no quieres colaborar, haya tú- le dijo mientras se iba de allí. El inspector salio al pasillo donde se encontraba la comisaria Nerea.
- ¿Nada?-. Preguntó la comisaria.
- Ese tío me saca de quicio. No lo vamos a tener fácil.
- De momento seguirá detenido por los cargos de asesinato-. Recalcó la comisaria.
- ¡Comisaria! tiene que ver esto-. Dijo con urgencia una agente de policía.
- Qué ocurre ahora.- Miró una hoja y se apoyó en la pared mirando hacia el techo.- Debe ser una broma.
- ¿Qué ocurre comisaria?-. Preguntó el inspector con curiosidad.
- El tal Marcos Donatelli en realidad está muerto.
-¿ Muerto?
- Si, hace más de cincuenta años.
- ¿Como puede ser eso?
- No lo sé. Lo extraño de todo es que sus huellas coinciden con las del fallecido-. Dijo ella extrañada.

En la sala de interrogatorios Marcos Donatelli comenzó a notar algo raro en su cuerpo. Le faltaba la respiración, el pelo se le comenzó a caer, su piel envejecía más rápido y el corazón se le paró en un instante hasta caer fulminado al suelo.
    
 

Parte 12

Allí estaba, inmóvil con la mirada perdida, en un rincón de la habitación a oscuras. Totalmente quieta. Nadie se había percatado de su presencia. No podía hacer otra cosa que esperar a que el carpintero regresara y la rescatara de aquel lugar tan  frío y solitario a la vez. Pero siguió esperando y al fin alguien entró sin hacer ruido. Una persona que conocía bien, su padre y creador, el carpintero. Sabía que la entrada estaría precintada y optó por entrar por una ventana que daba a la calle. Esperó horas fuera hasta que la policía se marchara. Momento que aprovechó para entrar. Encendió una vela en vez de la luz para no levantar sospechas y a continuación recogió algo del suelo, un papel arrugado con algo escrito en el. Desarrugó el papel y leyó el contenido. Emily.¿Que significaba? ¿que quería decirle el señor Vila?. Pensó, luego miró a la muñeca y ella le devolvió la mirada.
- ¿Emily?-. La muñeca movió la cabeza de izquierda a derecha.
- Isabella ¿eres tu?-. Volvió a preguntar el carpintero. La muñeca movió la cabeza esta vez de arriba abajo. Por primera vez el carpintero sonrió.


Horas antes del secuestro de Emily:

Emily abrió los ojos sobresaltada por el ruido que provenía de la tienda de antigüedades. Dormía en un pequeño cuarto continuo al almacén. Poco a poco se incorporó  sin hacer demasiado ruido y cogió su muñeca. Sabia que algo malo estaba pasando e intentó refugiarse en un pequeño armario destartalado. Los ruidos cada vez eran más intensos, las voces que provenían del otro lado subían de tono. Al parecer el señor Vila discutía con varios hombres. Emily no podía hacer nada aunque era consciente del peligro que aquello conllevaba si hacia salir el demonio que llevaba dentro. Solo pudo hacer una cosa, devolver a la verdadera Emily a su estado humano e Isabella volvería a ser la muñeca. Un instante después la puerta se abrió violentamente. Primero entró a empujones el señor Vila y detrás de el dos hombres encapuchados y armados. Emily ahora más asustada que nunca, dejó la muñeca en un rincón mientras uno de los hombres golpeó fuertemente al señor Vila en la cara. El segundo hombre cogió a Emily del brazo arrastrándola hacia fuera mientras ella se resistía. El señor Vila se revolvió contra uno de ellos con tal fuerza que lo empotró contra la pared, pero este ultimo se levantó y no tuvo ningún reparo en meterle un balazo entre ceja y ceja cayendo al suelo fulminado ante la atenta mirada de la muñeca.


El inspector Valverde se pasó toda la tarde visionando vídeos de la cámara de vigilancia de la  tienda de antigüedades. En una de ellas descubrió a su hombre,la persona que acompañó a Emily a esa tienda. Cogió el ordenador y puso el rostro de aquel individuo en la base de datos y clicó "buscar", el ordenador hizo el resto.Minutos después el resultado fue "no encontrado" la cara del inspector era un poema. No podía creer que ese tipo no estuviera en la base de datos de la policía. ¿Quién era ese hombre? se preguntó a si mismo.

      El teléfono sonó insistentemente hasta que el inspector descolgó. Una voz masculina de alguien que desconocía le dio un mensaje.
- Inspector, sé que me busca pero es inútil-. Dijo el carpintero desde el otro lado del teléfono.
- ¿Quién es usted?.
- Eso no importa ahora.Sé que busca a una niña llamada Emily.
- ¿Qué sabe usted del asunto? -. Preguntó el inspector intrigado.
- Lo sabe de sobras.Pronto la niña volverá a casa-. Dijo el carpintero antes de colgar.
-¡ oiga! dígame.......- Se había cortado la comunicación.
El inspector volvió a mirar la imagen fija del individuo que se reflejaba en la pantalla del monitor.
  Parte 13


 

El carpintero se sentó delante del espejo que había robado días atrás y lo miró fijamente pero el espejo estaba cubierto  con una sabana ya que si alguien se reflejaba en el podía quedar atrapado de por vida al otro lado. Por su cabeza pasaban muchas cosas. Todo lo que había vivido hasta ahora. La muerte de su hija Isabella le a obsesionado todo este tiempo, quizás porque lo único que pudo salvar de ella fue su alma.  Por ese motivo construyó una muñeca de madera e hizo un pacto con su mejor amigo, Jericó. Jericó era una persona extraña que tenia la virtud de conceder todos los deseos, deseos imposibles que ni el mismísimo diablo podría concederte, a cambio de algún favor, favores que se podían pagar incluso con la muerte.
          Su mayor error fue confiar en alguien que le engañaría toda la vida. Nunca recuperó a Isabella. Su alma quedó atrapada en el cuerpo de la muñeca hasta ahora. El carpintero buscó la manera de recuperarla físicamente pero eso solo era posible si su alma poseía otro cuerpo y viceversa, sin ningún resultado. Emily fue la elegida pero las circunstancias actuales han hecho que todo vuelva al principio así que el carpintero  tomó una decisión, acabar con todo esto de una vez. Puede que el y su hija acaben en el infierno si con eso pueden salvar la vida de Emily , pero no sin antes acabar con Jericó y todo su séquito.
 

        El carpintero se giró y miró a la muñeca luego se levantó de la silla y se acercó a ella-. Isabella,es hora de hacer una visita.
 

        A la mañana siguiente el inspector Valverde había ordenado la vigilancia de la tienda de antigüedades las veinticuatro horas del día. Sospechaba que el extraño que le llamó la noche anterior podía haber regresado a el lugar de los hechos. Media hora después un equipo de asalto entró en la tienda sin éxito, el carpintero ya se había ido y con el, el espejo y la muñeca pero antes dejó un mensaje escrito en la pared." DEJE DE BUSCAR LO IMPOSIBLE". Ante la mirada atónita del inspector que no comprendía que demonios quería decir.

 

Emily se despertó en un cuarto pequeño y frío sin ventanas.Tenia miedo. No era consciente de lo que había pasado en todo este tiempo. Un año atrapada en una muñeca, apenas podía recordar nada, solo se acordaba de una cosa, de alguien especial para ella, su madre. Pero ¿que hacia allí? se preguntaba ella. Minutos después se incorporó de la cama, se vistió e intentó abrir la puerta y..... se abrió. Emily asomó la cabeza con cuidado y miró a un lado y otro del pasillo, seguidamente salió y decidió ir por la izquierda hasta el final del pasillo. Allí se encontró con dos puertas, una blanca y otra roja. ¿ Cual escogerá? Solo quería una cosa ,salir de allí así que escogió la puerta roja pero esta no se abría. Insistió una y otra vez sin éxito luego lo intentó con la puerta blanca y esta si se abrió. Para sorpresa de Emily al otro lado no había nada, solo un vacío sin fondo. Cerró la puerta y salió corriendo hacia el otro extremo del pasillo, a medida que corría el pasillo se hacia más largo y largo sin poder llegar hasta el final. Poco después se detuvo  y miró al suelo donde había una especie de espejo en la que se reflejaba un rostro, un rostro que no era el suyo. El rostro de una niña que ella desconocía. La niña hacia gestos con las manos pidiendo ayuda. Emily se acercó al suelo y al espejo y extendió la mano y esta se introdujo dentro del espejo, pero la niña desconocida la agarró del brazo y la arrastró al interior del espejo. Segundos más tarde el espejo desapareció apareciendo una baldosa negra en su lugar.

 

  Parte 14
  El carpintero bajó la escaleras de la estación del metro de la linea 33 acompañado de la muñeca, oculta en una manta y de una maleta donde escondía el espejo. Una vez allí esperó a que el metro se detuviera. Miró de reojo  a un lado y otro, a esas horas no había nadie a excepción de un hombre con capucha que estaba sentado en un banco del andén. El metro llegó puntual como de costumbre. Se abrieron las compuertas pero nadie salió de los vagones. A continuación el carpintero entró en un de los vagones que estaba vacío. Poco después se acomodó al lado de la ventanilla y esperó a que se pusiera en marcha. Cinco minutos después llegó a su destino, una vieja estación abandonada. Allí se bajó y esperó a que el metro se alejara. Volvió a mirar a su alrededor para asegurarse de que no había nadie. Notó un silencio que se rompió después de que un gato saltara al andén. Sabía que no estaba solo, alguien se ocultaba en la oscuridad del túnel. El carpintero siguió su camino por el túnel  hasta llegar a un punto donde había una puerta metálica. La abrió y entró. Al otro lado existía un lugar diferente al nuestro, en el se encontraba la vieja mansión de Jericó. Un lugar escalofriante. El carpintero comenzó a caminar hacia la puerta principal con paso firme sin tener en cuenta lo que allí se podría encontrar. La puerta estaba custodiada por dos enormes estatuas de piedra que representaban a unos monstruosos soldados con cabeza de león y cuerpo humano empuñando una lanza cada uno de ellos. El carpintero intentó entrar pero las dos estatuas le impidieron el paso cruzando las lanzas. El carpintero sabía que seria difícil entrar allí si no rompía las reglas. Cruzó los dedos y puso la muñeca en el suelo de pie. Al instante la muñeca cobró vida aún siendo de madera y cogiendo la mano del carpintero le dedicó una sonrisa maléfica y  a continuación miró fijamente a las dos estatuas, rompiéndose ambas en mil pedazos.
- Buena chica-. Le dijo el carpintero.
Las puertas se abrieron de en par en par y los dos caminaron por un camino repleto de estatuas que no les quitaban los ojos de encima.En la entrada principal de la casa les esperaba un hombrecillo que apenas media un metro llamado Edmus.
- ¡Bienvenidos!. Jericó les espera en el salón-. Dijo Edmus haciéndoles una reverencia.
- ¡Edmus!, sigues tan bajito como de costumbre-. Dijo el carpintero con un tono irónico.
- Muy gracioso.
El carpintero y la muñeca atravesaron la casa en compañía de Edmus hasta llegar al salón donde les esperaba Jericó sentado en un trono de hierro. El gran salón estaba compuesto por reliquias antiguas,cuadros,estatuas, y armaduras de la edad media. El carpintero y la muñeca se detuvieron en el centro del salón.
- Creía que no vendrías nunca-. Dijo Jericó desde su trono.
- He venido a buscar algo que me quistaste hace mucho tiempo.
- Isabella, tu querida hija supongo.Pero traerás algo a cambio ¿no?.
- Depende. He traído la muñeca ¿podrás devolverla a su estado normal?-. Le preguntó el carpintero.
- ¡Claro que si! pero antes enséñame lo que llevas dentro de la maleta-. El carpintero lo miró seriamente, luego abrió la maleta y extrajo el espejo envuelto en una manta-. ¡No!. no lo destapes todavía.
- Ahora te toca a ti mover ficha. Mi hija-. Insistió el carpintero.
- ¡Esta bien!-. Se puso en pie-. ¡Alicia! ya puedes salir-. Para sorpresa del carpintero aquel nombre le era familiar pero desconocía el motivo por el cual Jericó pronunció ese nombre y pronto lo descubrió. De la muñeca, salió un humo negro que recorrió toda la estancia hasta introducirse dentro de una  de las armaduras. Mientras la muñeca se desmoronaba en el suelo rompiéndose en mil pedazos como si hubiera estado hecha de porcelana ante la mirada desconcertante del carpintero.
- ¿Qué significa todo esto? ¿que has hecho con mi hija?-. Dijo el carpintero enfadado.
- Tu hija vive gracias a mí y te lo mostraré-. Jericó se puso en pie y destapó un gran espejo que tenia a su derecha en el cual se podía ver a una niña mirando hacia el exterior. El carpintero se acercó hasta el espejo y miró incrédulo a su hija Isabella pero había alguien más con ella, Emily. Emily también estaba prisionera en aquel lugar que llamaban el país de las maravillas.
- Tienes también a Emily ¿porqué?.
-Era la única manera de atraerte hasta aquí.
- Me has engañado todo este tiempo, incluso pusiste esa cosa llamada Alicia en el cuerpo de la muñeca.
- Me encanta. Alicia es ese ángel oscuro que todo maligno debería tener. En mi caso la rescaté del espejo que conduce al país de las maravillas. ¿No es encantadora?. Dijo Jericó.
- Libéralas de ahí a las dos inmediatamente-. Le rogó el carpintero.
- No es tan fácil, si libero a Isabella ella morirá fuera del espejo. Recuerda que el día que me trajiste a tu hija ella tenia una enfermedad incurable.
- Y tu prometiste curarla.
- Te engañé, lo siento pero tenia otros planes para ti.
- ¿Y Emily?.
- Ella no debería haber estado involucrada pero tú la metiste en esto.
- ¡ Liberala!.
-¡No!. Tendrás que escoger a una de ellas y ahora. Solo una, Piénsalo bien.
El carpintero bajó la cabeza y luego alzó la vista hacia el espejo, miró a su alrededor y caminó hasta llegar a una de las armaduras donde extrajo un hacha.
- No puedo eligir una.
- Si destruyes el espejo, quedarán atrapadas para siempre-. Le advirtió Jericó. El carpintero tenia un dilema, no sabia que hacer. Si escogía a su hija, moriría y si escogía a Emily no volvería a ver a su hija nunca más.
  PARTE 15

Capitulo Final.
  Al otro lado del espejo:

Emily tuvo la sensación de no estar sola. Aquella niña desconocida la había traído hasta allí por alguna razón. La otra niña estaba de pie delante de un espejo con la mirada fija en lo que estaba sucediendo allí fuera. No entendía que pasaba. Su estancia en aquel lugar hizo que el tiempo se detuviera para siempre. Emily se acercó a ella sigilosamente intentando no asustarla.
- Perdona, ¿sabes que lugar es este?.-. Le preguntó Emily mientras se situaba a su lado.
- Mi hogar-. Girándose hacia ella-. ¿Sabes, Aquí vivió otra niña como tú y yo, se llamaba Alicia.
- ¿ Alicia?, ¿bromeas?, ¿la del país de las maravillas?-. Preguntó Emily incrédula.
- Si, pero ahora está muerta, en su lugar entró un ángel oscuro que se hizo llamar como ella.Un ser maligno capaz de poseer cualquier cuerpo.
- Y tú ¿cuanto tiempo llevas aquí?.
- No lo sé, mi padre me trajo aquí porque decía que aquí me curaría.
- ¿Estás enferma?.
- Eso tampoco lo sé.
- Lo siento, podemos ser amigas el tiempo que estemos aquí. Mi nombre es Emily y el ¿tuyo?
- No lo recuerdo-. El rostro de la niña reflejaba la infelicidad. Se apartó de Emily y se sentó en el suelo cubriéndose  la cara, para llorar. Emily se sentó a su lado y le puso la mano en el hombro.
- No importa, verás como salimos de esta. Ahí fuera hay alguien que nos sacará de aquí-. Mientras le decía esto Emily miraba hacia el espejo.


        El carpintero tenia el hacha en sus manos y una decisión que tomar. Miró como un guerrero con armadura negra se le acercaba gracias a los movimientos del ángel oscuro. El guerrero se posicionó delante del carpintero impidiéndole el paso.
- ¿Ya has tomado una decisión?-. Le preguntó Jericó desde el otro lado del salón.
- ¡He decidido que voy a salvar a las dos!-. Dijo esto mientras miraba fijamente al guerrero y al mismo tiempo alzando el hacha y cortando la cabeza del sujeto. Mientras se derrumba en el suelo el ángel oscuro abandonaba el cuerpo en forma de humo negro formando un remolino y al mismo tiempo amenazando al carpintero.
- Creo que acabas de cabrear a Alicia.
- Eso mismo pretendía-.El carpintero dejó caer el hacha en el suelo mientras se sacaba una especie de botellín del bolsillo ante la insistente amenaza del ángel oscuro.
- ¿Qué vas hacer?-. Preguntó preocupado Jericó.
- Justo esto-. Abrió el botellín justo en el momento en que el ángel iba a introducirse en el cuerpo del carpintero, en vez de eso quedó atrapada dentro del recipiente que enseguida cerró el carpintero, luego la introdujo dentro de una cajita metálica y cerró con llave. El carpintero avanzó unos metros hacia el otro espejo que estaba tapado.
- No te atreverás hacerlo.
- Puedes apostar a que esta vez si lo hago.
- No lo hagas-. Rogó Jericó.
- Deja salir a las niñas o te arrepentirás-. Dijo el carpintero en un tono amenazante.
- Aunque lo consigas nunca saldrás vivo de este lugar.
El carpintero destapó el espejo y lo enfocó hacia Jericó, este inmediatamente se tapó los ojos y lo que sucedió a continuación fue asombroso, Jericó comenzó a desvanecerse en el aire para introducirse en el espejo maldito. Poco después el carpintero lo destruyó con ayuda del hacha que había dejado caer en el suelo. Las niñas seguían atrapadas en el otro espejo pero el carpintero sabia como sacarlas de ahí sin romper el espejo y al mismo tiempo  enviar al ángel oscuro a su mundo de origen. Por lo que tomo la cajita metálica y la estampó en el espejo produciendo un estallido que iluminó  toda la estancia. La luz desapareció y del espejo solo había quedado el marco. El carpintero estaba en el suelo debido al fuerte estallido de los cristales, cuando se incorporó miró a su alrededor y no vio a las niñas por ninguna parte. Su plan había fallado. Su decepción fue grande, había fracasado. El carpintero cayó al suelo de rodillas miró al techo y extendió los brazos en cruz preguntándose porque.
- ¿ Que he hecho mal?
- Nada papá-. Dijo una voz desde su espalda. El carpintero se puso en pie y se dio media vuelta, para su sorpresa había una mujer adulta acompañada de Emily.
- ¿Isabella?-. Preguntó el.
- Si papá soy yo-. Contestó ella.
- Lo has conseguido, te has curado. Emily, siento haberte metido en todo esto. Voy hacer una cosa por ti, te enviare a tu casa.
- ¿ Como?-. Preguntó Emily.
- Ven acompáñame-. El carpintero le enseñó a Emily otro espejo donde se reflejaba  su habitación un año antes.- Mira ahí  está tu hogar, solo me tienes que prometer una cosa, qué si un día se presenta un hombre con una cajita, la destruirás.
- Lo prometo.
- Así pues entra.
- Gracias señor carpintero.- Emily se abrazó a el como si hubiera sido de la familia.

     Emily abrió los ojos, estaba en casa, en su habitación, no sabia si era un sueño o una extraña realidad, solo recordaba una cosa, la advertencia del carpintero. Poco después la puerta de su habitación se abrió y apareció su madre. Se levantó de un golpe y abrazó a su madre fuertemente como si no la hubiera visto en mucho tiempo.
- He, ¿que pasa Emily? ni que no me hubieras visto nunca.
- Mamá, te he echado mucho de menos.
- Mira que me a regalado el señor Simón, el carpintero ¿te acuerdas de el?-. Mientras le enseñaba una cajita de madera.
- Si, es bonita pero......
- Ten, puedes quedártela-. Le dijo su madre.
- Vale, gracias.
Cuando su madre marchó a Emily le tentó la idea de abrir aquella cajita pero recordó algo que alguien le dijo una vez. Finalmente la cajita acabó en el fuego de la chimenea y Emily vivió felizmente con su madre.   FIN

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