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6 min
En mitad de la noche
Amor |
31.01.16
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Sinopsis

Amor, sufrimiento, drama, soledad, deseo...Son palabras con significados tan distintos, y la mayoría de veces..., tienen tanto en común. Aquí os dejo un relato en el que podríamos recogerlas todas.

María se despertó sobresaltada, no sabía la hora que era, de un salto cogió el móvil que había dejado encima de la mesita, ¡la 1,15 de la madrugada!, soltó un bufido y se dejo caer de nuevo en la cama, ahora recordaba todo.

Habían terminado muy tarde la ronda de reuniones de trabajo, al llegar a la habitación se había tumbado cinco minutos para relajarse antes de arreglarse para bajar a cenar y se había quedado durmiendo. El enfado y la frustración se apoderaron de ella por momentos, se sentó de nuevo en la cama y volvió a coger el móvil, antes no se había dado ni cuenta, tenía cuatro llamadas y un montón de mensajes de whassap. Miró las llamadas, dos de ellas eran de sus compañeros de trabajo, una de casa..., y la otra de ...Juan, su jefe. Notó como su corazón se aceleraba y se le hacia un nudo en el estomago, algo muy común cada vez que pensaba en él desde hacía unos cuantos años y que no conseguía controlar, cosa que la enfadaba enormemente. Intento dejar de pensar en ese tema y comenzó a mirar los mensajes, eran todos del grupo de trabajo, llamándola para cenar y gastando bromas. Dejó el teléfono encima de la cama delante de ella y se quedo mirando la colcha, aunque en realidad tenia la mirada perdida y estaba sumida en sus pensamientos.

Tenía un poco de hambre, pero no creía que hubiera nada abierto a estas horas, pensó en ponerse el pijama y dormir, hasta que oyó las olas del mar a lo lejos. Era una de las cosas que le gustaba de su trabajo de directora de marketing, los viajes, le gustaba tanto viajar y recorrer, sobre todo, pueblecitos de la costa, normalmente, no se alojaban en grandes ciudades si podían evitarlo, después del estrés de las reuniones que casi siempre duraban todo el día, buscaban hotelitos pequeños en pueblos de alrededor de la ciudad y si había playa mucho mejor. La encargada de preparar los viajes era ella y la verdad que sus compañeros nunca habían tenido queja, al revés, estaban muy contentos con el resultado.

De repente, tuvo muchas ganas de salir de la habitación, se levantó de la cama, se quito el vestido y se puso unos vaqueros, una camiseta y unas deportivas, ropa que llevaba en todos los viajes porque era muy aficionada a salir a pasear y recorrer todos aquellos lugares que visitaban. Cogió una toalla del aseo y se la metió en el bolso, tenía claro lo que le apetecía, iba a dar un paseo por la orilla del mar.

En el momento en que iba a salir, llamaron a la puerta y el corazón le dio un vuelco, ¿quién seria a estas horas?, abrió la puerta muy despacio y poniendo un pie detrás de ella, como si fuera un tope, por si acaso.

-¡Juan! exclamó en un susurro, que susto me has dado, ¿qué haces aquí a estas horas?

- Venia de dar un paseo, y vi que te habías conectado en el móvil y pensé en pasar a ver si estabas bien..., como no has bajado a cenar...

- Si estoy bien, me quedé durmiendo encima de la cama, no pasa nada, ahora iba a salir a dar un paseo por la playa.

- ¿Puedo acompañarte?, no tengo demasiado sueño y me apetece pasear (contigo pensó, pero no lo dijo)

Ella asintió levemente con la cabeza, se volvió para sacar la tarjeta de la habitación y salieron hacia el ascensor. Los dos se mantenían en silencio mientras esperaban, estaban nerviosos, y sabían el porqué, era una situación muy común en su vida diaria, mientras que estaban trabajando se comportaban como jefe y empleada pero en los ratos de ocio..., eso era otra cosa.

Entraron en el ascensor y María ya se estaba arrepintiendo de haberle dejado acompañarla, ¿por qué le había dicho que si?, ¡corazón tonto!, no sabía porque no utilizaba mas la cabeza, tenía que evitar estas situaciones que no les llevaban a ninguna parte.

Comenzaron a hablar del trabajo mientras abandonaban el hotel, cruzaron la calle hasta el paseo de la playa y ella se sentó en un banco para quitarse los calcetines y las zapatillas mientras él la miraba y le preguntaba que qué hacía.

- Te lo he dicho arriba, voy a pasear por la playa.

A Juan no le quedo otra opción que imitarla, si quería acompañarla y entraron juntos en la arena que a esas horas estaba fría y húmeda, aunque a ninguno de los dos le importaba demasiado, solo importaba que por un rato podían estar juntos sin que nadie les observara.

No cruzaron demasiadas palabras en el trayecto, al llegar a la orilla ella se arremangó los pantalones y metió los pies en el agua que estaba bastante templada, emitió un gemido de placer mientras levantaba la cabeza y la luz de la luna llena iluminó todo su rostro. Aquella visión hizo que a Juan le recorriera un escalofrió por toda la columna vertebral, llevaba años enamorado de ella y ella de él, la deseaba tanto que también pensó que aquel paseo era una mala idea. Se acercó muy despacio por detrás y la abrazó por la cintura, María al notarlo se puso muy tensa, le cogió las manos para evitar cualquier otro movimiento pero Juan la giró muy hábilmente y la besó en los labios.

Fue el beso más tierno, más dulce, más apasionado, húmedo y triste que nunca se hubieran dado. Cuando separaron sus labios los dos empezaron a llorar en silencio, Juan hundió su rostro en el hombro de María y le susurró en el oído:

- No podía hoy regresar al hotel sin besarte, no me digas nada, lo sé, sé que no podemos estar juntos, sé que los dos tenemos familia y que no queremos hacerles daño, ya lo hemos hablado miles de veces pero el verte cada día, el tenerte cerca y poder besarte de vez en cuando es lo que me mantiene vivo.

Levantó su cabeza, se secó las lagrimas y sin mirarla para no correr el riesgo de no poder separase de ella, regresó corriendo al hotel. Ella con las lagrimas rodando por su rostro lo vió alejarse, se giró hacia el mar, cruzó los brazos y se quedo un rato mirando la luna y el horizonte que su luz iluminaba en mitad de la noche.

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  • Estos amores furtivos, otro relato muy bueno, los ultimos parrafos muy buenos, muy intensos. muy bien relatados. los he ido imaginando como en una peli. me ha gustado mucho.
  • Amor, sufrimiento, drama, soledad, deseo...Son palabras con significados tan distintos, y la mayoría de veces..., tienen tanto en común. Aquí os dejo un relato en el que podríamos recogerlas todas.

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    Historia de amor, muchas veces merece la pena esperar para disfrutar de algo muy deseado. El deseo se multiplica, y la recompensa es tocar el cielo con las manos.

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Tengo 38 años,casada y con dos hijos. Amo la música, leer, pasear, viajar y todo lo que sea divertido.

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