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2 min
Encadenados
Terror |
16.11.14
  • 4
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Sinopsis

¿Qué calma puede obtener el reo en su mísera celda mientras espera el momento de su horrible muerte?

¿Qué calma puede obtener el reo en su mísera celda mientras espera el momento de su horrible muerte? Absolutamente ninguna. Desesperanza, arrepentimiento, dolor, angustia y ansiedad, todos esos sentimientos brotaban de los ojos de aquel condenado en sus últimos momentos de vida. Su rostro mostraba una aterradora expresión que permanecía en nuestras mentes y no se iba por más que intentásemos evadir la fatalidad a la que aquel hombre, probablemente inocente, estaba siendo expuesto. Lord Fester dió la orden y en ese momento sabíamos que no había marcha atrás. Lo sacaron de su pequeño y sucio habitáculo que sólo servía como morada para ratas y otros animales que iban a la mugre y lo llevaron a un lugar lo suficientemente elevado como para que nosotros cinco pudiésemos observar el horrible destino que lo estaba esperando para darle un gélido y final beso mortífero a su alma . El verdugo resignado alzó su hacha con un gesto de complicidad para brindarle la muerte a aquel pobre desgraciado hasta que vimos su cabeza rodar por el suelo como una manzana que cae de un árbol. En aquel visceral momento muchas sensaciones recorrieron nuestros cuerpos, todas muy fuertes, tanto que ese instante se nos quedó grabado en la memoria para el resto de nuestros días. Mi frente y mi pelo seco estaban impregnados de la sangre de aquel señor, la cual se iba deslizando lentamente por mi cara mientras un escalofrío recorría mi cuerpo. Aquella sucia sangre llegó hasta mis labios que ya estaban secos y cortados del frío. Esa sangre con aquel sabor metálico que yo tanto disfrutaba humedecieron mis labios hasta que me sentí reconfortada y pude esbozar una pequeña sonrisa mientras poco a poco entraba en calor. En ese momento supe que algo no iba del todo bien.

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Aficionada a la cultura nórdica y al horror. Cinéfila.

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