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6 min
Entomancer (2)
Varios |
29.03.18
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Sinopsis

Capítulo 2 de Entomancer

                                                    Capítulo 2: El ciempiés Dio

 Por fin anocheció. Llevo unas cuantas horas gritando de enojo y ayuda, siendo el colmo, que este insecto no me deje en paz. Apretándome con mucha fuerza para no dejarme escapar, allí se encontraba el ciempiés; comiendo de la piel muerta de mis brazos y piernas.

 Si es que no entiendo a que carajos se refería dios, o siquiera en que rayos pensaba, pero bueno, no me queda de otra más que aceptarlo.

-Wryyyyy.

 Usándome como su golosina personal, el ciempiés emitía aquel peculiar sonido, en semejanza a un personaje muy conocido de la cultura japonesa. Siendo sincero, estaba comenzando a fastidiarme de todas las horas que llevo escuchándolo.

-Hey.

-Wryyyyy.

-¡Hey!

-Wryyyyy.

-¡¡HEY!!

-¿Wry?

-Por mucho que te parezcas a Dio, estas comenzando a ser molesto. Yo no sé tú, pero tengo cosas que hacer, ¿puedes hacer el favor de moverte?

-Wry.

 Por muy extraño que parezca, aquel ciempiés obedeció mi orden, alejándose un poco de mí. Sin embargo, seguía masticando de mi cabeza.

-Bueno, es un progreso.

 Tenía el suficiente espacio como para moverme y respirar tranquilamente. Supongo que, parte de lo que dios dijo es cierto.

-He, deja de masticarme.

 Lo empujé con todas mis fuerzas, en un intento de separarme de él, en vano. ¿Qué se supone que debería hacer? Estoy en un punto muerto.

-Crii, crii…

-¿Q-qué es eso?

 Un sonido extraño resonó por todas partes. Sin importar cuánto quería negarlo, era imposible… reconocí ese sonido.

-Grillos.

-¡CRIII!

 Grillos enormes se abalanzaron hacía mí. No mentiré, tengo mucho miedo.

-A-a… ¡¡AYUDAAAA!!

 Al gritar, pude sentir como el ciempiés se estremecía. Grato fue aquel sentimiento, pues el ciempiés dejo de masticar mi cabeza.

-Bueno, si voy a morir, moriré cómodo-Grité para mis adentros-.

 Los grillos se estaban acercando, y cuando más lo hacían, más podía distinguir el extraño líquido que salía de sus bocas <<< ¿En verdad les parezco tan apetitoso?>>> pensé.

-¡¡WRYYYYY!!

 El ciempiés emitió un poderoso rugido, para posteriormente salir disparado contra los grillos. Uno a uno, los grillos fueron despedazados por el ciempiés, el cual, con una destreza brutal, usaba sus patas como cuchillas.

-*Wao*…-Solté esa expresión acompañado de un suspiro-.

-¡¡CRIIIIII!!

 Los grillos, al ver muertos a más de la mitad de sus semejantes, decidieron reagruparse.

-Espera, esto es… ¡Una trampa!

 El ciempiés se encontraba persiguiendo a los grillos, sin darse cuenta que lo estaban alejando… De mí.

-¡HEY! ¡REGRESA!

 Le grité fuertemente al ciempiés, sin embargo, este solo me ignoró.

-Maldición, no te alejes.

 Comenzaba a impacientarme. Si la situación seguía su curso, los grillos me acorralarían, tengo que pensar rápido.

-¡Ven!

 No tengo la menor idea de esto, ni de cómo es que el ciempiés me hizo caso en aquel momento, pero.

-Wryyy.

 Se bastante bien que si quiero sobrevivir... Lo necesito.

-¡VEN A MI! ¡¡DIO!!

-¿Wr-?

 El ciempiés se detiene, no pasan unos segundos hasta que lo veo desaparecer; a gran velocidad, el enorme insecto se envuelve por todo mi cuerpo, como una armadura, solo que más desagradable y llena de mal aliento.

-¿Por qué tenías que colocar tu boca tras mi cabeza? Puedo oler tu pútrido interior aún mirando al frente.-Dije, expresando mi disconformidad-.

 Sin embargo, yo sabía muy bien que esto era necesario. No soy más que un mero humano, si quiero sobrevivir, necesito algo que me proteja.

-Muy bien dio, ¡Ataca a los que están escondidos allí!

 Señalé al lugar del que podía sentir las miradas de aquellos seres… espera… ¿Por qué puedo sentir sus miradas? Bueno, no importa de momento.

 Dio se lanza hacía los grillos como una especie de látigo desde mi brazo. Su ataque fue muy efectivo, todos los grillos escondidos murieron.

-Bien hecho Dio.

-¡Wryyy!

 Parecía contento, eso es muy conveniente.

-Bien. Parece que solo quedan unos pocos grillos. ¡Dio! Quiero que los mates a casi todos, deja a uno vivo.

 Dio, cumpliendo mi orden a la perfección, deja solo su cola amarrada en mi torso, y dispara su parte superior como una bala hacía los grillos restantes. Para cuando Dio volvió (calculo que fueron unos veinte segundos), un grillo se encontraba apresado en las tenazas de su mandíbula.

-Bien hecho Dio.

-Wry.

 Dio me entrega al grillo, el cual, con mucho asco, sostengo cuidadosamente en mi mano. Es extraño… puedo sentir el temor del animal, una sensación de pavor intenso, ¿pero, por qué? Yo no sabía que los insectos siquiera sentían, de hecho, no sé nada sobre insectos.

-Wry…

 Dio se encuentra mirándome, como si esperara algo. ¡Oh! Ya veo. Debe de ser como con los perros, ellos luego de hacer un truco o algo por sus amos, se quedan parados esperando una recompensa.

-Bueno, hiciste un buen trabajo así que, supongo que te lo mereces.

 Extendí mi brazo derecho, el cual porta un doloroso recuerdo de mi anterior mundo. Yo he padecido toda mi vida de ¨Soriasis¨, una enfermedad que se manifiesta (en mi caso), como círculos de piel muerta. Algunas veces los círculos son de color blanco, otras veces rojo, no sé el por qué, a pesar de haber vivido siempre con ella.

-¡Wryyy!

 Dio, emocionado, comienza a raspar la piel para comérsela. Esta habilidad, si bien abre una grieta emocional en mí, tengo que admitir que es bastante útil.

-Crii…

 El grillo mira a Dio con mucha envidia. Supongo que no importa que insecto sea, todos quieren comer mi piel muerta.

-Oye grillo.

-¿Crii?

 Parece saber que me estoy dirigiendo a él. *Jum*, que curioso.

-Creo que podemos hacer un trato grillo: tú me llevas con otros grillos, jurándome lealtad absoluta, y yo les doy comida… ¿Qué te parece? ¿Tenemos un trato?

 El grillo deja de emitir esa aura de miedo, y comienza a estar pensativo. Tal y como pensé, deben de haber más grillos; es imposible que una cantidad de grillos como la anterior nos atacasen sin tener un respaldo o refuerzos mayores. Sé que es algo arriesgado, podrían ser una trampa, na, va a ser una trampa pero, ¿qué más opción tengo? Necesito protección y no puedo contar solo con Dio.

-Crii.

 Entonces el aura del grillo cambia, pasa de ser un aura pensativa, a una de decisión. Esa es toda la respuesta que necesito, voy a seguir al grillo a su presunto hogar.

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