cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

15 min
Entrevista a un demonio
Suspense |
14.06.15
  • 0
  • 0
  • 296
Sinopsis

¿Qué puede ser lo peor que pueda hacer alguien? ¿arte?

Christopher Masson; nombre muy reconocido entre los ciudadanos; que la sola pronunciación crea en nuestro pecho los piéridos fónicos que obligadamente anidarán, no sólo en nuestro corazón, sino a lo largo de las frondosas venas desintegrando toda vida púlpea, acechando los humos felices y monótonos instalados en la frente; sabemos, a lo sumo, mejor dicho, fuimos testigos (no del todo) de las ubérrimas malicias que este hombre erigió en cada uno de nosotros; persisto, en todo océano moldeó (o moldea) estatuas de arena interna y hasta externa, pues, su “arte” no puede ser pasada por alto.

Las diferentes perspectivas que han dirigido los lagos de los incrustables ataques, nunca fueron argumentados de manera precisa; monstruos incesantes e indecentes nombraron y llenaron de poder al Sr. Masson, se entregaron a él por completo, lo dieron absolutamente todo. Quién podría pensar que para un beneficio tan raquítico y nauseabundo se sacrificarían estos monstruos, el Sr. Masson que aun después de ser clasificado y encerrado en sus impertinentes deseos (si es que se pueden denominar de esta manera). Niveles fétidos que son la base y estructura, es decir, la puerta de una merecida muerte que sería dada en un majestuoso rito, muy bien merecido, estrían de acuerdo conmigo…

El motivo de esta entrevista no es para cargar más castigos en los hombros del Sr. Masson, sino que considero necesario ser el representante de ustedes, desdichados ciudadanos, expresando lo que la mayoría de ustedes tiene en su mente, hablo a favor de todos al llevar a cabo una rigurosa crucifixión al ya mencionado hombre. Pero no seamos tan descabellados, ya que, se dice esencialmente que no se debe juzgar a alguien sin antes conocerlo de pies a alma, conociendo sus motivos exactos que dirigieron y tomaron el control del mismo. Yo lo juzgo, ya que conocí estos motivos desnudos que fueron cada uno de sus miembros corpóreos.

El objetivo de esta entrevista, está dada por las formas en que ustedes conciban dichos motivos. 10 años después, el Sr. Masson me concede una entrevista acerca de los verdaderos motivos por los que hizo todos estos ataques, aclarando según él, las formas más autenticas jamás declaradas.

Este proceso no fue fácil, como supondrán ustedes, a cada quién se le favoreció con un “incentivo”, dicho en otras palabras: una vil mordida, no me arrepiento de ello, pues, cumplí severamente con mis metas que tanto satisfacen y llenan mi alma, por fin pude conocer la verdad oculta reemplazada por las bocas pútridas y eso lo vale. 

No detallaré los estados mentales del Sr. Masson, en realidad, no hay nada anormal en su mente, las simples especulaciones surgieron de gente incapaz de desarrollar sus vidas y sentirse contenta por ella, compadezco a estas personas que no tienen ni un grano de humanidad; cabe aclarar, que las alteraciones mentales que se mencionaron recién ocurrió el caso fueron en su totalidad falsas, incumpliendo con el verdadero deber de las profesiones.

A continuación desglosaré detalladamente la entrevista que se propició al Sr. Masson, sin censuras, sin palabras reemplazadas, todo lo leído aquí es real, cumpliendo así con mi profesión de periodista.

Entrevista a Christopher Masson Ray.

Elaborado por Obed Anaya Bernat.

La entrevista se llevo a cabo dentro de las instalaciones de la penitenciaria *******, después de varios días de negociación con el director de la misma, se llegó a un acuerdo con el fin de entrevistar al Sr. Masson durante una hora, así que, tuve que poner mi mayor esfuerzo y experiencia periodística en este proyecto.

La cita fue exactamente un día lunes 10 de octubre de 2000, a las 13:00 hrs. Llegué puntual, los guardias me guiaron a donde tendría lugar  uno de mis más gratos proyectos, la entrevista sería privada, es decir, sólo el Sr, Masson y yo, sin nadie quién vigilará sus palabras.

Un color gris bañaba el cuarto de la cita, un cuarto de unos 8x10 mts. Y rotundamente lóbrego, en ella habitaban, una mesa con sus respectivas dos sillas acolchonadas. Al llegar a dicho aposento tomé asiento esperando la venida del Sr. Masson. La espera fue de 7 u 8 minutos. Una espera llena de nervios y miedos y pensamientos incoloros, que decaían y se decían derrotados; lo supe, querían dar la vuelta, pero, ya no había marcha atrás.

Escuché los pasos del demonio; marcando en el suelo las máculas oscuras proclamando ser el dueño de los dominios de sangre y terror, y esas manchas eran alimento de sus adeptos famélicos de silencio.

Por fin el demonio surgió de entre luces y sombras con dos ¿ángeles? A sus lados. Adoptando una postura recta y elegante, su aspecto daba mucho de qué hablar, un hombre que a primera instancia parecería ser de la clase alta, repito, muy elegante en su forma de caminar, su rostro denotaba felicidad, en verdad, y una calma y comodidad estructuraban su rostro. Encadenado e incapaz de correr, exhaló su primera oración:

- Muy buena tarde, Sr. Anaya.

Respondí titubeando -Buenas tardes-.

Mientras los guardias desencadenaban al sujeto, éste dijo lo siguiente:

- Los guardias me informaron que usted llegó muy puntual, Sr. Anaya, me alegro de ello, estas actitudes hablan bien de usted. Crean en su persona una excelente perspectiva. ¡Da gusto!

Una mezcla de elogio y confusión se mezclaban en mí, al oír esto ni siquiera supe qué debía responder, así que improvisé:

- Muchas gracias Sr. Masson, es el primero en decirme tales cosas.

Ya desencadenado y tomando su respectivo asiento sonrío cual si fuese una mera revelación.

Los guardias se retiraron quedando sólo el Sr. Masson y yo; por lo que ataque con mi primera pregunta:

- ¿Le gusta su nombre Sr. Masson?

Respondió -¡¿Qué?!- con una expresión de confusión en su rostro.

- Es decir, ¿Cree usted que su nombre, a pesar de los escalofríos que ha causado estragos en los ciudadanos, sea digno de portar esa alma y ese cuerpo?

Él carcajeó un poco, seguido de lo siguiente:

- Déjeme aclarar su pregunta. Primero, yo no tengo alma Sr. Anaya, si tuviese ese llamado ente o mente divina yo estaría a salvo en algún páramo confortable, disfrutando en este mismo instante de un excelente vino y una culinaria comida. Si ha leído al maestro Eckhart sabrá de qué le hablo. Ahora, mi cuerpo es sólo una transmisión que efectúa todos mis sueños nacidos dentro de un mundo simbólico y abstracto, por tanto, todo lo “malo” que hice son mis sueños esculpidos en la mera  realidad. Por último, Sr. Anaya, Yo no escogí mi nombre; me apena decirle que tampoco fueron mis padres, sino el mismísimo nombre que me eligió a mí como un portador de arte y esperanzas que muchos de ustedes han ido eliminando u olvidando con el transcurso de los días.

- ¿A qué se refiere con ello? No le comprendo.

- Ustedes, Sr. Anaya, son la basura más asquerosa que he visto en mi vida. Abandonan sus sueños, y las esperanzas las desechan o siquiera tienen conocimiento de que existen, esos maravillosos soles dan vida a la vida, y me desprecia ser testigo de cómo las dejan en el olvido, en cambio yo, puedo presumir de mis esperanzas, he cumplido todos mis sueños y metas a través de las esperanzas sin importar lo que ustedes, la sociedad, digan o comenten.

- Veo que odia a la sociedad, ¿Por qué?

Al preguntarle esto, nuevamente se carcajeo de una manera conformista.

- Creo que usted no me está comprendiendo Sr. Masson, En parte la odio, detesto su esencia, la forma en que se tratan los unos a los otros al crear sus propias reglas, por ejemplo, la sociedad impuso la vestimenta como una expresión obligatoria, por lo que, si usted ve alguien desnudo lo considerará como un loco. Otro ejemplo esta en el trabajo, la mayoría trabaja para ganar dinero y abastecerse con comida, ropa, necesidades básicas; una jornada laboral es de 8 horas, hasta donde se me informó, pero… ¿Qué hay de la vida? La verdadera vida consiste en hacer lo que a ti te plazca, sintiendo una felicidad interna; desafortunadamente eso no existe para aquellos que conforman la élite de la sociedad, porque tienden a limitarse con normas o morales que los rige. La verdadera vida está en hacer lo que se siente, si yo quiero bailar en medio de la calle, lo hago; si quiero viajar alrededor del mundo, lo hago; si quiero dormir al lado de un museo de arte, simplemente lo hago. Pero como ya se lo mencioné, la sociedad nombra lo bueno y lo malo, cuando no existe ninguna de las dos.

- Ya le entendí Sr. Masson. ¿Es por esto que hizo esas terribles acciones por las que ahora se encuentra aquí?

- No confunda Sr. Anaya. Usted es un tipo que me da buena espina y es usted muy directo conmigo. Por estas virtudes que tiene le contaré todo sin respuesta falsa, todo lo que le diré será absolutamente verdad. Todas estas acciones, no son más que un neoarte, una expresión en la que me manifiesto, aún en la cárcel.

- ¿Aquí dentro le respetan?

- Esta en lo correcto Sr. Anaya, pero ese respeto fue innato, pues, de alguna manera los presos ya habían oído hablar de mí, y desde mi estadía me ven como alguna clase de loco. Eso es lo que me desconcierta, me juzgan sin saber realmente el tipo de persona que soy…

- Disculpe mi interrupción pero, ¿Qué clase de persona es usted?

- ¡Qué buena pregunta Sr. Anaya! Me considero un ser culto, al que le gusta perseguir lo que desea, intolerante,… No sé que más decirle Sr. Anaya, espero que haya resuelto su duda, No soy la clase de tipos que están aquí. Todos ellos están en niveles inferiores y en algunos casos me conforma saber que están aquí por seguir sus luchas.

- ¿Se está escuchando Sr. Masson? Usted está hablando de gente que ha cometido delitos, asesinatos, violaciones…

- No me refiero a ello, sino a su otra parte, acusados injustamente. Usted no entiende, a decir verdad, nadie.

Un silencio llenó el cuarto gris durante unos segundos. Luego ataqué nuevamente:

- ¿A que se dedicaba Sr. Mason, antes de que lo encarcelaran?

- Era psicólogo, ahora soy loco, extravagante y malinterpretado.

- ¿Adoraba su profesión?

- Aún la sigo amando, no hay nada más satisfactorio que guiar a un mendigo de alma por diversos caminos, siendo un curador de mentes. La gente solía venir a verme, decía, que era el mejor para el trabajo, que me ponía en sus zapatos y comprendía todo lo que los aquejaba. Le digo algo Sr. Anaya, no era el mejor sino el indicado. Después de lo ocurrido me olvidaron.

- ¿Qué fue lo que lo orilló a cometer tan atroces actos?

- Sr. Anaya, ¿a qué le llama atroces?

- Usted bien sabe de qué le habló Sr. Masson.

Una sonrisa se dibujaba en su rostro, entonces, dijo lo siguiente:

- Hubo un sujeto que asesinó a una de sus alumnas frente a toda su clase, inconscientemente; según su reporte psiquiátrico mencionaba: “resonaba en mi alma los indicios del arte, el arte de la muerte, que debía ser propagada como una de las esperanzas más celestiales.Ello me inspiro Sr. Anaya.

- Escuché algo al respecto, pero, el sujeto era un enfermo mental, usted mismo lo dijo, asesinó inconscientemente, ¿por qué inspiraría algo tan semejante?

- El tipo es un artista, sigue usted sin comprender. La muerte debe ser tomada como un concepto divino, ya lo han mencionado diversos autores Sr. Anaya, no se sorprenda que lo retome yo. Básicamente esa fue mi fuente. Yo sólo acuñé una idea, la expandí, seguí mis sueños más puros; Gracias a ese sujeto pude cumplirlos, sus palabras me empujaron y me dieron las técnicas para romper los muros incondicionales.

- ¿Usted no se siente culpable por todos los actos cometidos? ¿Haber asesinado no le come la conciencia?

- Sr. Anaya, se lo vuelvo a repetir, yo no poseo alma, y por ende, no tengo conciencia. Manuel Acuña dijo: “el juez más severo es la conciencia” pero yo maté a mi juez. Lo sometí y le mostré quién es el que realmente controla mi conducta. 

Además usted no ha investigado a la gente que asesiné, si lo supiera no me juzgaría y no estuviera aquí ahora.

- ¿Y qué es lo que desconozco?

- Si tuviera conciencia me sentiría culpable de haber matado a gente inocente, con responsabilidades, hijos, esposas, y demás cursilerías; y aun así estaría tranquilo, ya lo dijo aquel sujeto, La muerte es una de las esperanzas más celestiales. Usted desconoce que maté a personas enfermas, pecadoras, pútridas… en fin. Les propicié la divinidad eterna a través de las alas de la muerte.

- Disculpe, pero, no le comprendo.

El sujeto río de manera sarcástica.

- Me agrada Sr. Anaya, le explicaré. Escogí cuidadosamente a las personas que merecían segunda oportunidad, fue fácil porque, ellas llegaron a mí, a mi consultorio; algunas se ofrecieron, ya que al igual que yo, siguieron la concepción de la muerte, querían renacer, sentirse vivos. Otros, con hambre de violación, personas que tenían antecedentes viles, locos esquizofrénicos, borrachos sin remedio, agresivos, etc., no les di a elegir, ellos se quemaban por dentro y tomé mi decisión.

- ¿Cómo se sintió al asesinarlos?

- No puedo explicar las sensaciones que emanaban de los recovecos internos, fue algo hermoso, inefable, y yo era el protagonista, el guiador a las puertas del silencio. Es un sentimiento ciclope, un huracán interno y una hermosa interpretación de una soprano. Un augurio predilectico.

- Usted y yo sabemos que fueron muchos cuerpos, el reporte indica que sólo se encontraron dos, ¿Y los demás?

Al oír estas preguntas, el Sr. Masson sonrió de una manera macabra y lentamente se acercó a mí y respondió:

- Se lo confesaré Sr. Anaya, por fin podrá comprenderme. La hora casi finaliza, es lo último que le diré, así que ponga mucha atención.

Se escucharon los pasos de los guardias que iban acercándose sigilosa y lentamente. Y dijo:

- Diríjase a mi casa. En mi sótano, tras la pared roja, empújela cuidadosamente, allí encontrará toda la simbología a la que me estoy refiriendo. Hágalo. 

Al terminar de decir estas palabras, los guardias entraron y encadenaron nuevamente al Sr. Masson, por lo que sus últimas palabras fueron:

- Que tenga buen día Sr. Anaya. Fue un gusto charlar con usted.

Entonces, quedé completamente perplejo ante lo que había dicho. No sabía si ir a su casa, pensé en varias opciones, ¿y si era una trampa? Varias interrogantes asaltaron mi mente. Al cabo de unos minutos decidí arriesgarme e ir a la guarida del demonio.

Conducí alrededor de una hora para llegar al hogar del Sr. Masson. Una calle tranquila y muy limpia, la mayoría de las casas eran una reliquia, la casa del Sr. Masson no fue una excepción, era, quizá, la más hermosa de esa calle. Crucé las cintas  y después la puerta de la casa, en ella todo vestigio denotaba una rareza incandescente, los muebles con telarañas, las paredes manchadas, tal vez por la excesiva humedad, lo que más llamó mi atención es que, a decir del Sr. Masson tenía gustos muy extraños. Cuadros de extraña simbología, sillas en forma de insectos, estatuas de señalaban e interpretaban la muerte, cosas muy, demasiado, extravagantes a mi parecer, lo que le daban un toque terror a la casa.

Seguí las instrucciones del Sr. Masson, y me dirigí al sótano, inmediatamente un frío imperaba el lugar, un frío tan manipulador que requería de medidas drásticas para explorar aquel lugar, así que traté de darme prisa. Empujé aquella pared roja (la única que existía en ese cuarto), tuve que emplear todas mis fuerzas para lograr abrir del otro lado, pero cuando por fin lo hice, quedé paralizado y con un escalofrío mental y corporal. No sabía qué era el miedo hasta ese momento. A mis lados noté 5 tanques de hidrógeno, limpios, por lo que deduje que alguien venía frecuentemente a instalar nuevos tanques, pero ese no fue la intriga, sino que justo frente a mí colgaban los diferentes miembros corporales jamás vistos como una obra de arte, déjenme explicarles, la pared era un cuadro, y en ella, brazos, piernas, oídos, narices y todas extremidades que puedan imaginar la decoraban, era aparentemente un cuadro, alimentado mediante mangueras de hidrogeno para no dejar morir las extremidades. En la parte inferior izquierda, escrita con sangre, citaba lo siguiente: “el arte de la muerte debe ser propagada como una de las esperanzas más celestiales…”

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • Este relato no tiene valoraciones
  • ¿Qué puede ser lo peor que pueda hacer alguien? ¿arte?

    Estamos rodeados en un mundo de locura. Pero, ¿sabemos lo que es la verdadera locura? ¿Tenemos conocimiento, acaso, de nuestras propias acciones? Conscientes e Inconscientes. Verdadero ejemplo de ello lo vive nuestro protagonista.

    ¿Qué fuerza existe realmente en nuestro interior? ¿Una dualidad o es que simplemente no existe nada? ¿Somos gobernados por nuestra religión o por nosotros mismos?

    ¿Realmente conoces el miedo en su total apogeo? El narrador lo experimenta por primera vez al estar en una sala de cine común y corriente, sólo que éste tiene uno de los sentidos más desarrollado que los demás.

    Una carta que es enviada al tío del narrador que desglosa lo que en realidad sucedió esa noche... ¿Encerrado? ¿Qué fue lo que sucedió realmente?

  • 6
  • 4.0
  • -

¿Quién soy yo sino la nada eterna?

Tienda

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Ranking Relatos (ver más)
+ Valorados
+ Leídos
Encuesta
Rellena nuestra encuesta