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2 min
equidistancia.
Poesía |
24.10.21
  • 5
  • 1
  • 1103
Sinopsis

Ecos — Pablo Alborán.

podría invitarte a un café
uno de estos domingos
porque la luz no cambia
aunque sea otoño,
es la constancia
que compartimos
entre tanta equidistancia,
y puede resultar melancólico
para los cantautores
que comen de la tristeza
que les dejó en los huesos;
podría invitarte a un café
alguna tarde
pero he cortado la leche
con el cuchillo más oxidado
y los granos se han envenenado
de tanto esperar,
como yo y el odio
que siento en las venas
como el contraste de las tempestades
en invierno
y me asusta,
ya no escribo por dolor,
quedas bien en mi papel,
no hagas que me acuerde de ti.
soy como una muñeca de trapo,
fui a una juguetería
cuando salí de la fábrica 
y acabé defectuosa;
estoy hecha de hilo
y guardo el corazón en una caja
que traba el latido
si no se da cuerda correctamente,
sigo esperando el día
en el que vuelva a romperme.
dices que esta será mi cruz
para toda la vida,
como si fuese merecido
el esfuerzo que hago por levantarme
de la cama y no caer entre tanto cristal,
mantengo el equilibrio
sobre una cuerda muy gastada
que separa la locura
de la ansiedad y la tristeza
de no normalizar mi cuerpo;
me gustaría meterte en un tubo
y dejar pasar las horas
sin que puedas moverte o hablar,
que los ruidos se amontonen
en tu cabeza y te estalle la garganta
con la cobardía de no decirme 
la verdad a la cara.
la cruz me partirá el pecho
hasta el fin de mis días,
ahora es mi turno
para ridiculizar
como sería tu tiempo en mi piel,
no aguantarías
ni un cambio de luna;
puede que muera entre paredes
y la soledad sea lo único
que me quede
pero será el aislamiento voluntario
lo que me dé paz
y no morir de soledades
por la crueldad
que supone llevar tu nombre,
soy más fuerte que tú
y eso es lo único que me consuela
y me salva de invitarte a un café
y no ayudarte si te atragantas
en su amargura.

 

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