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2 min
Equilibrio
Reales |
18.11.11
  • 4
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  • 4884
Sinopsis

Este lo publiqué hace tiempo, me lo llevé y ahora vuelve por aquí.

Ella se encontraba ya muy mayor para esas cosas.


En otros tiempos había sido incluso fogosilla. Podría decirse que de jovencita en su pueblo siempre la habían considerado de las que uno se podía llevar al huerto con relativa facilidad.
Nunca había opuesto demasiada resistencia ni al besuqueo ni al manoseo indiscriminado. Ni tan siquiera, si se terciaba, a otros asuntos de mayor envergadura, ya que no le importaba en absoluto lo que de ella se pudiera decir. Y además, para qué negarlo, se lo pasaba de maravilla.

 

Cuando en el fragor de los innumerables momentos de comadreo vecinal el intercambio de información llegaba a su máximo apogeo, siempre había alguna lengua entre puritana y envidiosa que con mal disimulado regocijo sacaba a relucir el tema -ya de todas sabido pero no por ello menos jugoso-, de que la niña de los Urquijo era un poco "ligerita".

Por suerte jamás faltaba quien apoyase la tesis con fervor desmesurado y, como es de suponer, aquello daba para dos o tres horas de animada tertulia sentadas a la fresca.

Habían transcurrido muchos años desde entonces.
Los ardores juveniles habían pasado a mejor vida. Y por suerte todo parecía indicar que para el individuo que con el tiempo se había convertido en su marido, también.
Era un alivio tremendo para ella el hecho de que él ya no la incordiase reclamando tan esforzados menesteres y poder así vivir tranquila en aquel perpetuo estado de castidad voluntariamente elegido y mutuamente aceptado.

Qué felices eran...

La entrada de él en la habitación la sacó de sus pensamientos evocadores y la devolvió al presente de un golpe:

— Hasta luego María, me voy de putas.

— Adiós cielito, disfruta. Y por favor no llegues tarde a cenar. Hoy he preparado la vichysoisse que tanto te gusta.

Por supuesto ni dijo él tal cosa ni contestó ella tal otra.

Ese dialogo, sin embargo, habría sido un reflejo fiel de lo que se ocultaba tras la apacible cotidianeidad.

Ni imaginaban que aquello que de ser sabido les separaría, era lo que en realidad les mantenía juntos.

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Comentarios
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  • Muy bueno, suele ocurrir................
    Muy bueno, sobre todo el giro final.
    Escribe tus comentarios...Tan caústica como siempre, jejeje. Saluditos.
    sin palabras... me ha gustado mucho la forma en que lo cuentas y yo si lo he entendido... xq vivo en un lugar donde las mujeres de 35 o mas aceptan que el marido no solo tenga una mantenida sino aveces hasta dos o tres... lamentablemente hay cosas que son asi y que ya he visto en persona varios de estos casos en mi corta vida...
    No se entiende muy bien por qué una mujer libre acepta el trato. ¿El deseo se agota con los años en ellas y permanece en los hombres? ¿Eso significa el relato? No sé por qué me parece que no es esa la intención. ¿Es una alegoría de otra cosa? Se me ocurren algunas interpretaciones, pero me las guardaré para mi coleto.
    El final es tan fuerte cómo el mnismo marido lo dice: sin tapujos, y me ha dejado casi boquiabierto, lo confieso. Se va de putas ja. Vaya con el marido, mientras que ella, se había vuelto casi célibe. Un relato, cuando menos sorprendente.
    Escalobriante historia. Besos
    Ciertamente. Aunque extraña fruta es esta que cae del árbol de la tradición.
    Una felicidad un tanto arbórea, para una historia cierta, frecuente y cotidiana. Me ha gustado. Un saludo.
    Apareciste y desapareciste cuando te estaba leyendo, jeje, querida Dawn, se te llevó el dulce céfiro del alba próxima, y yo me quedé ¡esperando, esperando, chachachán!... Bueno, éste creo recordar que ya lo había leído, porque Mrs. Higgins me dejó un recorte del "Centennial Times Cognition of Women" de Londres, donde se publicaban, allá por 1890, ¿te acuerdas?, tus excepcionales artículos, celebrados por Mr. Zenon Riverstowm , por mí, naturalmente, y por Mrs.Lucy Light, presidenta del "Women´s Society for Freedom Club", donde eran leídos y saboreados a placer por todos los concurrentes. Bien, celebro haberlo recuperado, tu pluma sigue siendo una delicia... ¡Ay, mi muy estimada abogada!, déjame en mi Máquina del Tiempo, un poco fuera del mundo, en mi Jónico o dónde sea, aunque te agradezco que me pidas que me prodigue por aquí. Los rifirrafes "lights" ¿eh?, ciertamente, ayudan a que esta web no se convierta en un muermo, pero... pero... ¡es que siempre me las cargo yo, jajaja! Y se está tan bien un poquito perdido por esas islas de los dioses prodigando algo de "Logos". Aunque, como dijo Aristóteles: "Al Logos que siempre existe, los hombres no lo comprenden"... Mil besotes inolvidable Dawn, y me voy a la cama que ya viene la ídem. (Gracias por tu siempre inteligente comentario, que son, ¡faltaría más!, de los que más me "envanezco" y guardo) Pablo
  • ...

    Al fin está aquí mi capítulo. Pido disculpas una vez más a todos por el retraso. Como sabéis he tenido unos días complicados y no ha sido fácil encontrar momentos para escribir pero lo he conseguido. Aleluya y Alalé :) Es un capítulo reposado, sin demasiada acción. Un pequeño alto en el camino antes de internarnos en el Valle de los Encendidos,- siguiente etapa de nuestro peregrinaje hacia la Boca del Orco-, mientras en el Valle del Ahorcado los dos bandos enemigos la están liando buena.Si veis algún gazapo no dudéis en darme una colleja. O dos, por pesada.

    Aquí tenéis mi aportación a la historia. Espero que os guste. Ahora es el turno de LJ Salamanca.¡Animo! Un saludo a todos.

    Relato breve y ligero como su propio nombre indica.

    A veces es mejor quedarse uno como está...

    ...

    Cosas que pasan.

    ...

    Este lo publiqué hace tiempo, me lo llevé y ahora vuelve por aquí.

    La rutina...el mejor estimulante para la imaginación.

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