cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

14 min
El calor más frió.
Terror |
30.12.14
  • 0
  • 0
  • 561
Sinopsis

Una ama de casa nota una conducta extraña en su marido. Un suceso muy extraño ocurre en su hogar, no se imagina que está apunto de ser parte del génesis del regreso de los seres más horribles del planeta.

Patricia Robles se despertó a las siete de la mañana, hizo lo habitual de su rutina; abrió los ojos, echó un largo bostezo,  estiró pies y manos, se sentó sobre su cama y sujetó su cabello, se volteó a darle un beso en la mejilla a su esposo y se dirigió hacia al baño, que se encontraba justo saliendo de su habitación. Mientras tanto, su hijo Luis, de catorce años, ya estaba despierto debido a la repentina pérdida de sueño que tuvo a las cuatro de la mañana, cuando se levantó de la cama para ir al baño y no logró conciliar el sueño en esas últimas tres horas. Ya en la hora del desayuno, los tres miembros de la familia estaban sentados en sus respectivas sillas alrededor de la mesa, y ninguno hablaba acerca de algo realmente memorable o que indicase una charla de familia modelo, mucho menos de buena comunicación entre sus miembros. Patricia veía el programa matutino de la televisión, Luis leía la caja de cereal y su padre, Carlos, revisaba el móvil. De repente timbró el teléfono y Patricia atendió la llamada, antes de que ella dijera algo, la persona se apresuró a hablar con tono indiferente:

­­­­­­­− ¿Se encuentra el señor Carlos? − Dijo la voz de una mujer tras el teléfono.­­­­­­­­­­­

− Oh, ¿Quién pregunta?− Patricia preguntó con algo de desconcierto.

− Sólo anuncie mi llamada, él sabrá quién es.

− Lo siento, pero yo soy su esposa  y tengo que saber quién lo busca.− Sonaba como una esposa llena de celos, después de todo, la voz tras el teléfono pareciera como si le perteneciese a una mujer atractiva, y bueno, él no tenía secretaria.

− Señora, termine con sus tonterías y comuníqueme a su marido. 

− ! ¿Qué dice? ¡ ! Por quién me tom…

En un movimiento agresivo y  a la vez sorpresivo, su marido le arrancó el teléfono de la mano y,  molesto, le dijo a su esposa:

− ¡Regresa de inmediato a la mesa! Y cuando te digan que quieren hablar conmigo, me tienes que dar el teléfono al instante, ¿entiendes o te tengo que hacer entender de otra forma? 

Patricia obedeció  atónita por lo que le dijo su marido, ella no podía creer que se atreviera a hablarle así, nunca en sus dieciséis años de casados él había hecho algo similar.

Luis parecía despreocupado por lo sucedido y se dirigió rumbo a su escuela; Carlos fue a trabajar y Patricia se quedó en casa; tenía mucha tristeza en su mirada, se sentía agredida, enojada, engañada, algo raro le estaba sucediendo a su marido desde hace ya algunas semanas. Incluso, apenas tres días antes, él se levanto a las dos de la mañana y bajó a la cocina, Patricia al detectar su ausencia también bajó a buscarlo, fue entonces cuando lo vio justo frente a la ventana con un cuchillo en la mano apuntando hacia su propio pecho, al momento que parecía que iba a cortarlo, Patricia le hablo, el se sorprendió, soltó el cuchillo, y molesto le dijo − Deberías de estar dormida ¡ya vete!− Desde esa noche, Carlos se portaba aún más extraño, ya no leía el periódico  no veía televisión, duraba horas en el baño… −¿Qué demonios está pasando?− Era la pregunta más frecuente que se formulaba Patricia, y después de todo eso, la llamada de esa mujer. ¿Qué demonios está pasando?

 

Luis solía dibujar durante sus clases, pero atravesaba por un momento de inseguridad en la que gracias a eso él mismo denominaba a sus dibujos “Basura de pubertad”, la temática de sus dibujos era acerca de paisajes, paisajes caóticos y en ellos había gente muriendo y todo eso con sólo una pluma. Él sentaba en un pupitre al lado de una ventana con vista al patio central, eso realmente le inspiraba. Ese día, después de la llamada a su padre el comenzó a dibujar durante la clase de historia; su maestro ignoraba a sus alumnos ya que se extasiaba demasiado al comentar sus conocimientos, no le preocupaba en lo más mínimo lo que ellos estuvieran haciendo, siempre y cuando no interrumpieran su relato. Miró por la ventana, sus ojos se enfocaron en el centro del patio, pronto, sintió mucho pero su cuerpo no se movía, todo estaba en completo silencio (al menos eso le pareció. Su maestro hacia mucho ruido y él no escuchaba), apareció una persona caminando hacia en el centro del patio, vestía una túnica color negra y un sombrero de mago, sus facciones no se le notaban, en la mano llevaba…<

Cuando llego de la escuela ni siquiera se molesto en saludar a su madre, solo subió a su recamara, prendió su computador y se puso a buscar cualquier cosa, solo no quería estar relacionado con la vida lejos de su ordenador, su familia no era importante, ni mucho menos las demás personas. De repente se abrieron los cajones de su tocador, el no presto atención, hasta que inesperadamente se apago su ordenador, se levanto algo molesto y lo primero que pensó fue en una posible falla eléctrica, pero al entrar en razón, noto que las luces seguían encendidas.

- ¿algún virus? ¿Error en el funcionamiento? Bueno, no importa. La prenderé no creo que sea tan grave. -Encendió la computadora y de repente todo desapareció a su alrededor, literal, en un momento solo era él, su ordenador y un cuarto negro, la pantalla solo estaba en blanco, Carlos hijo no se percataba de nada de lo que sucedía a su alrededor, solo veía a la pantalla de la computadora; se sentía mucho frió en su habitación, demasiado. La pantalla parecía tener errores de estática, o al menos eso fue lo primero que le paso por la mente mientras veía como la imagen se distorsionara como una cinta de cine de los años 60’s, se sentía aun más frió, de pronto, se comenzó a escuchar en la habitación una canción como de alguna feria, la canción empezaba a reducir la velocidad de su sonido, el solo escuchaba el sonido y veía la pantalla, cuando sintió que dos manos frías sujetaban cada uno de sus pies, en la pantalla se podía notar a un hombre con sombrero de mago, o al menos eso parecía. El cabello del hombre de la imagen era largo; pero solo se veía una sombra debajo de ese enorme sombrero, el sonido estaba cada vez más lento, las manos acariciaban sus pies y pronto comenzaron a rascar lenta y agresivamente, el mago comenzaba a moverse, la habitación ya era un refrigerador, el mago comenzó a mover sus manos como si estuviera dirigiendo una orquesta, las manos rascaban más fuerte su pies, sentía que se le quemaban los pies del ardor que producían los rasguños que a diferencia de la música, ya comenzaban a ser más rápidos. El mago apunto hacia Carlos Jr. y él no podía moverse, solo miraba el monitor, escuchaba lo lento de la música y sentía las heridas de sus pies; el mago no parecía apuntarle a él, pero seguía apuntando hacía Carlos Jr. de repente el mago asintió con la cabeza, acto seguido, los dedos que rasguñaban los pies del chico se le enterraron, el chico grito alzando la cabeza por reflejo del dolor, cuando su mirada estuvo fuera del monitor todo volvió a la normalidad, pero no se fue el dolor ni las heridas, Carlos cayo de la silla, llorando por el dolor, al mirar sus pies, se convulsiono, claramente ya no había piel en sus pies y estaban perforados. 

Su madre escucho un grito ahogado, de pronto se vio en vuelta en una paranoia, sentía que la observaban, dirigió su mirada a su teléfono, la cámara estaba encendida (no le prestó atención),  avanzo directo hacia arriba, de dónde había escuchado el grito. Temía. Los adolescentes suelen tener conductas extrañas, a veces incluso, gritan por mera emoción o ansiedad. Quería creer. El ambiente tenía una ominosa tranquila, su corazón comenzó a latir de manera lenta a cada paso que daba, su mirada estaba totalmente enfocada en la puerta de su hijo,  ¿Por qué no corres? Corre, es tu hijo, está en peligro. Sus pensamientos eran rápidos, sus pies no. Torpemente acerco su mano hasta tocar la perilla de la puerta. Sí, vamos estúpida mano, ¡vamos! Muévete. Su psicomotricidad la estaba abandonado, comenzó a sentir frio, estaba helado. ¡Ya está! Ahora abre la maldita puerta. Al abrir la puerta, un escalofrío la inundo, necesitaba adentrarse en la habitación de su hijo. De pronto sonó su teléfono móvil.

El esposo de Patricia ya hacia sentado en su oficina, observaba su ordenador. El monitor estaba totalmente negro, se estaban tipificando una gran cantidad de letras, no en binario, eran letras que se estaban escribiendo de una menara muy veloz, Carlos estaba inmóvil, totalmente perdido en la pantalla. –Listo. Uno menos.-  Dijo mientras se tocaba las mejilla con una mano haciendo una mueca de satisfacción diabólica. La computadora estaba trabajando a la perfección, logró conectarse. Necesitaba llamar a su esposa y rectificarlo.

En un movimiento que ni Patricia esperaba de ella misma, se volvió a contestar el teléfono, su cuerpo se movía sin necesidad de que ella lo quisiera ¿Por qué voy a contestar el maldito teléfono, por qué? Contesto.

-¿Sí? Diga

-¿Por qué no entraste al cuarto?- La voz detrás de la línea era muy grave y lenta.

-Es que estaba timbrando el teléfono. ¿Por qué demonios le estoy explicando cosas a un desconocido?

-Sube, ¡Maldita sea! ¡Sube!

Nada había que pudiera evitar que sus piernas se movieran hacia la escalera, ahora, simplemente no tenía uso de razón parecía hipnotizada, solamente veía la perilla de la puerta mientras subía, escalón tras escalón. El frio en su casa era totalmente irracional, su piel se comenzó a erizar, tocó la perilla, y la abría lentamente, la abrió… Sus ojos no creían lo que veía, ella recobró el control de su cuerpo; pero no significo nada, ella no quería pasar, al contrario, se alejaba se tapo la boca y empezó a alejarse de la entrada y de aquella horrible escena.

 

El señor Carlos se levanto hacia su librero, quito unos cuantos, cogió uno y hojeó sus  paginas en busca de una en particular. Cuando encontró esa página, la arranco y salió de la oficina. En el estacionamiento, después de verificar si no había nadie a la vista abrió la cajuela de su vehículo y dirigió una mirada fría e inexpresiva hacia el ominoso objeto ahí dentro, pedazos de piel humana que aun mostraban manchas de sangre, todas sobre una especie de sábana, misma con la que envolvió los pedazos de piel, fácilmente eran docenas de ellos. Los saco de la cajuela y se fue hacia un elevador que se encontraba en el fondo del estacionamiento (parecía que no había ningún alma, sólo vehículos). Abordo el ascensor y presiono un botón que no indicaba ni hacia abajo ni hacia arriba, se apagaron las luces del ascensor y cuando se encendieron cada cosa a su alrededor estaba deteriorada, daba la impresión de que llego a otra dimensión, el elevador abrió sus puertas y el Sr. Carlos, caminó mostrando ecuanimidad ante su entorno y lo que en él había… El frío en aquel lugar estaba por debajo del cero en una escala de grados centígrados, pero el lugar aparentaba ser preso del calor y de las altas temperaturas, había ganchos con cadenas sobre las paredes y cientos de pedazos de piel  sobre ellos, sillones muy antiguos, sobre ellos más piel, humana. El Sr. Carlos puso en medio del lugar el bulto de pedazos de piel, se inclino y levanto las manos como si lo estuviera ofreciendo a alguien. De pronto unos golpes se escucharon, se oían como si una araña enorme con patas de hierro estuviera caminando hacia él, pero era algo más horroroso, eran una especie de criaturas con caras horriblemente deformadas que se desplazaban como si fueran arañas, con palos de metal a manera de piernas y manos, llegaron en donde se encontraba el bulto de pellejos y lo abrieron, de sus bocas salía un sonido indescriptible que provocaría nauseas a quien sea que lo escuchara, clavaron los pellejos en sus patas y se marcharon, después de eso unos pasos se oyeron justo delante de Carlos, pasos lentos, una voz gutural habló. –Y que de aquellos que nos acepten sea nuestro paraíso.- La voz sonaba, su transmisor parecía tener una satisfacción gigantesca.

-Aún faltan ciertas cosas.- Respondió Carlos.

-Siempre faltan cosas, el cuerpo desollado ya está en poder de Bolgudtr. Espero y ahora ya estés listo, pronto despertará Insirner, y la realidad falsa en la que naciste terminará. Todo tendrá un sentido para ti.

-Bolgudtr, tendrá una comida muy buena.

-Creí que te sería más difícil.

-Los valores morales de los Sciart, me dan asco. Ya te he dicho que vivir 38 años entre ellos es una agonía, Kol.- Carlos se levanto y se marcho.

 

Justo frente a los ojos de Patricia se hallaba la criatura más ominosa que había visto jamás, ocupaba la mitad del cuarto y emanaba un olor tremendamente hediondo, ante ella estaba Bolgudtr, el dios más repugnante de todos, el devorador de cuerpos, tragando un cuerpo, el de su hijo. << ¿Pero cómo?>>

El deceso de su cordura era inminente, de pronto…

-Contesta, no me dejes en la línea, contesta…-Ella se había olvidado de que el teléfono continuaba encendido y que su interlocutor aún no colgaba. Sin embargo, no podía contestar, la grotesca criatura, evidentemente, acaparaba toda su atención, por su parte, Bolgudtr no parecía tomarle importancia, no obstante, de pronto dejo su festín y miro a Patricia, ella sintió como si todos sus músculos se hubiesen puesto rígidos. La bestia comenzó a recitar unas palabras en un idioma inentendible, inhumano, ella estaba sufriendo el dolor más punzante que en su vida halla sentido jamás, sus huesos se rompían, uno a uno, Bolgudtr sonreía, ningún ser humano sobrevive cuando él lo mira. Patricia Robles tuvo el fin más cruel.

Carlos padre, ya de regreso de aquel lugar, se dirigió hasta su vehículo, lo encendió y tomo marcha rumbo a su casa. En el trayecto a su hogar, el señor cogió su teléfono y marco a su esposa, ella debía ser la primera Sciart en ver al dios  voraz. Esperaba no tener que llegar y verlo él. Llegó, abrió la puerta de su casa, subió hasta su habitación (no había desorden alguno) quiso mirar hacia el cuarto del que era su hijo, prefirió no hacerlo. Entro a su habitación, encendió el televisor. De nuevo todo en la habitación desapareció, dentro de la televisión ya hacia un espectro, era Kol, quien estaba aplaudiendo. Sonó el teléfono de Carlos. La voz de una chica, la misma que llamo a su esposa era la que estaba detrás del teléfono.

-Y bien, ¿ya está hecho?

-Pues parece ser que Bolgudtr sació su hambre.

-Él nunca lo hace. Cuando todo esto termine, tendrás tu lugar en nuestra tierra y todos a los que les llaman humanos morirán.

Kol, reía, reía y agitaba sus manos dirigiendo su orquesta, la ciudad estaba destruyéndose.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • Este relato no tiene valoraciones
  • El siguiente relato solo es una representación emocional acerca de un joven enamorado de una mujer que era amada por otro hombre, y que decide dejar de amarlo, pero no para estar con quien la ha buscado, sino solamente para entregarse a la soledad y apartarse de los placeres, a pesar del sufrimiento de otros. Hago finas referencias a Nyarlathotep, esto se debe porque es la representación del caos, él es una representación de las emociones que engloban a los tres personajes del cuento.

    Estamos tan acostumbrados a ver tantos rostros, nadie sabe que es lo que muchos esconden dentro de sus cabezas. La historia habla sobre una hermosa mujer, pudiendo ser cualquiera: la que viste durante el trayecto a tu trabajo, escuela, compras. Ella tratando de librar una batalla consigo misma, en un lugar donde nadie puede ayudarla, pero ella brilla, y seguirá brillando, mientras la música suene.

    El filósofo enseña que hay cosas que hemos aprendido y que tenemos que aprender. Hay millones de emociones distintas, cada persona experimenta una... Esta es solo una más. La particularidad es interesante.

    Una mañana en el colegio, dos adolescentes cometen un atentado en contra de uno de sus compañeros. Después ambas se ven sometidas ante el horror de la venganza.

    Una ama de casa nota una conducta extraña en su marido. Un suceso muy extraño ocurre en su hogar, no se imagina que está apunto de ser parte del génesis del regreso de los seres más horribles del planeta.

    Primer capítulo uno de una historia distópica.

    Los sentimientos se aclaran, pero aun queda mucho por contar...

    La imaginación es una de las principales armas para que el joven Alan pueda vivir una plenitud en su vida. Solo una mujer es capaz de convertir los sueños en realidad.

    Un narrador omnisciente, nos cuenta como en un instante la vida de las personas cambia... Desgraciadamente, para mal.

Una de mis actividades de ocio más satisfactorias es escribir cuentos. Tengo una especial facilidad para escribir obras de terror, o bueno, al menos cuando intento escribir Horror, Suspenso, Miedo, mi ideas caminan de mejor manera que escribiendo cualquier otro género. Espero y les cause un rato agradable.

Tienda

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta