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10 min
Estación lejana
Ciencia Ficción |
01.09.15
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Sinopsis

Un encargo de rutina y un descubrimiento que cambiará la visión de la humanidad sobre el universo

-Beatriz dímelo otra vez ¿Por qué estamos aquí?
-¿TU RAZÓN O LA MIA?
-¡Diablos Betty! Modula la frecuencia del comunicador, otra más de esa y me dejarás sin oídos.
-Lo siento, la magnetosfera baja de este planeta está haciendo estragos con los sistemas de la Imperator. Sistemas reiniciados comandante, repita la pregunta.
-Te pregunté que por qué estamos aquí.
-¿Tu razón o la mía?
-La que sea más convincente.
-Nos van a pagar, nos van a pagar bien.
- Me leíste la mente Betty, realmente convincente. Ahora dime la tuya.
-Tenemos una nave rápida, nuestra tripulación es eficaz y estoy segura de que allá abajo encontrarás algo que valga la pena vender, además: Nos van a pagar. ¿Ya has visto algo que valga la pena traer de vuelta?
- Nada fuera de lo común, aquí no hay nada más que polvo, una estación tan vieja como nuestra nave y los dos inútiles hermanos calavera. Por cierto Bett, este tipo, nuestro empleador, no me fio nada de él, tiene algo que me da mala espina. El rifle que lleva acoplado en la espalda, solo recuerdo haberle visto ese tipo de rifle a otra persona cuando trabajaba para el Protectorado; creo que era del programa Espectro, unos tipos que podían hacer cosas con la mente o algo así. Si no me dice su nombre en los próximos cinco minutos lo voy a llamar Dave.
-¿Tiene cara de Dave?
-No lo sé Beatriz, no se ha quitado el casco desde que bajamos de la nave; pero todos los feos se llaman Dave, por algo no se quita el casco.
-Si me traes algo que valga la pena, yo te mostraré algo que valdrá la pena.
-Eso es tan frio como tu nave Beatriz, muy frio.
-Mantente en este canal, no les quitaré los ojos de encima en el radar.
-Cambio y fuera operadora.

Trabajar con mercenarios era una de esas prácticas que el Protectorado no admitía abiertamente. Soldados sin identificación que abusan en el uso de la fuerza en justificación del “bienestar y seguridad de los hijos de la tierra”. La misma historia se repite de una colonia a otra. Homero de Tarsia no se diferenciaba mucho de los otros sin-silencia, pero podía enorgullecerse de no haber maltratado a muchos civiles durante su carrera militar dentro del Protectorado, a pesar de todo estaba consciente de que la vida en el ejército  no era mejor que la del mercenario, ni siquiera con un puesto de comandante. La mayoría de los solados mueren con el traje de combate puesto, Homero no puede quitarse el suyo, de hacerlo perdería el brazo derecho. Si no fuera que junto con el brazo derecho  también va el pulmón artificial, Homero se habría desecho del traje hace mucho tiempo por el simple placer de poder echar una meada como dios manda. En los pasillos de la estación lejana las luces se habían apagado hace mucho tiempo. Iluminados ahora por los haz de luz proyectados desde los trajes de batalla, descubrían el enramado de un complejo laberintico de desconocidos propósitos.

-Calavera Uno, estoy recibiendo mediciones alarmantes de alquitrán y monóxido de carbono provenientes de tu traje. ¿Estás fumando otra vez con el visor cerrado?
-¡Jodete Betty! Mete tu nariz en el traje de alguien más.
-Mi trabajo es mantenerlos vivos.
-Y el mío es ganarme la vida decidiendo la mejor manera de matarme
-A este ritmo vas que vuelas.
-Al diablo, Betty.
Dentro de las filas del protectorado alterar de alguna manera el traje de batalla es razón suficiente para enfrentar al pelotón de fusilamiento, la primera cosa que hacen los mercenarios al conseguirse su traje de batalla es desconectar la comunicación obligatoria con sus operadores. No los convierte en invisibles a los instrumentos de medición, solo les da la facultad de poder cortar los canales de comunicación. Calavera Uno es un estúpido que comparte la mitad del cerebro con su hermano gemelo, pero es un estúpido eficaz.

Bajo el sol ardiente de un planeta abandonado la Imperator espera pacientemente mientras decenas de metros bajo tierra el equipo de exploración se detiene finalmente frente a una puerta de metal oxidada por el tiempo y el descuido.

-Mercenarios, necesitaré dos cargas de explosivos por favor.
-Calavera Dos, dale los explosivos a Dave.
-Sí comandante.
-Sabes que no me gusta que me digas comandante.
-Sí comandante, eh… Homero.
-Dave… estoy completamente consiente de que nos contrataste porque sabes a lo que nos dedicamos, y también sabes que no solemos hacer preguntas, pero algo me dice que no estamos aquí en una misión de contrabando. El protectorado no enviaría a un Espectro a una misión de contrabando.
-Necesitaré una carga extra, dime ¿Qué te hace pensar que soy un Espectro? ¿El rifle? ¿Los implantes psionicos en el traje? Tal vez maté a un Espectro y robe su equipo ¿No te convence esa explicación?
-No, no me convence. Sé que escuchaste mi conversación con Beatriz en la Imperator y no porque tengas un buen oído, sino porque estás leyendo mi maldita mente. Sabes que dudé de ti desde el momento en que nos bajamos de la nave y también sé que solo uno como ustedes animales de laboratorio se sentiría cómodo siendo llamado DA-VE. Es como su diosa ¿No es así? ¿Dakota Verona? ¿La primera Espectro? Miles de personas murieron cuando esa mocosa descubrió que podía hacer explotar cabezas estando enojada.
-Tanto resentimiento no es bueno para un veterano como usted, vamos, apártese unos metros de la puerta, no querrá estar en el radio de explosión. Por cierto ¿Cuántos años tenía cuando sucedió el incidente de Tarsis? ¿Esas cosas no se olvidan verdad? Dicen que tenía los ojos azules, cuando me miro al espejo me pongo a reflexionar que ese rasgo es de familia, así que ya podrá darse una idea Teniente Homero, no soy para nada feo.
-Hijo de puta.
-No, no. De verdad le aconsejo encarecidamente que no dispare. Detrás de esa puerta se encuentra la respuesta a una de las preguntas más custodiadas en este momento. Si ya sabemos que no estamos solos en el universo ¿Dónde están los que dejaron sus casas vacias? No tengo la energía suficiente para mantener la ilusión a usted y a sus compañeros. Voy a quitarle la venda comandante, de usted depende si quiere mantenerse con los ojos abiertos. Bien Homero de Tarsia… admírelo, sí… échele otro vistazo a las paredes, así es, esto no es arquitectura humana. El protectorado no pudo datar la edad de los materiales de las que están hechas y las últimas expediciones no llegaron hasta aquí. No trate de comunicarse con la Imperator, no sin mi consentimiento, sería inútil para usted y un insulto a mi inteligencia. ¿Podemos fingir que no sucedió nada y seguir con la misión? Mire a sus compañeros, para ellos hemos estado caminando en línea recta durante las últimas dos horas y usted sabe que eso es imposible, bajamos de la nave hace menos de 30 minutos. Detonaré las cargas y usted reportara a la Imperator que todo va viento en popa.

-Imperator aquí Homero ¿Me recibes?
-Imperator fuerte y claro. El escáner de onda corta registró ligera actividad sísmica en su posición ¿Todo en orden?
-Detonamos unas cargas explosivas para abrirnos camino, todo está en orden. Beatriz, estaba pensando…-
-Comandante Homero, ni se le ocurra terminar esa frase.
-Repita el mensaje, estoy captando inferencia.-
-…Tal vez deberíamos de tomarnos unas vacaciones. Mantén el canal abierto Imperator, no nos tardaremos mucho tiempo más.
-Bien hecho teniente, habría detestado tener que perseguir a la Imperator antes de tiempo. Unos minutos más y todo habrá terminado ¿Nunca se ha preguntado por qué los mapas estelares evitan cartografiar ciertos planetas? Oferta y demanda comandante. El protectorado encuentra restos de civilizaciones alienígenas y nosotros nos encargamos de volarlas en pedazos si no hay nada que valga la pena.
-Tú y todos los tuyos arderán en el mismo lugar que en el que lo hace la puta de tu hermana. ¿Disfrutas haciendo esto?
-Poco más que lo que he estado disfrutando licuando el cerebro de sus compañeros. Un parpadeo mío y sus cuerpos se desplomaran en el suelo. Aun así… usted es un caso especial, todo superviviente de Tarsis merece una muerte digna ¿No lo cree? Dese la vuelta contra la pared, comuníquese con la Imperator y dígale que huya, le doy 5 minutos de ventaja. Acabo de remover el bloqueo.
-Betty, escucha…-
-¡Dios mío Homero sal corriendo de ahí! ¡Hay algo moviéndose hacia ustedes!
-¿De qué estás hablando?
-Estaba bloqueando mis instrumentos, es enorme, es psíquico. Dios, los signos vitales de los calavera, ¡Dios mío! ¡Los de Dave! Homero… está justo tras de ti.
Anfitrión… amenaza… contrataque… espera.
-¡Homero, responde Homero! Mierda Homero responde.
-Dame un momento un momento mujer… Estoy cubierto de Dave de pies a cabeza, el pobre diablo reventó frente a mí, algo se metió dentro de él, empezó a revolcarse con las manos en el casco y explotó. Necesito direcciones, sácame de aquí, estoy a ciegas.
-No dejes de moverte, usa el visor, estoy transfiriendo las direcciones de la estación.
-Esto no es una estación Beatriz, nos engañaron, es un maldito emplazamiento extraterrestre. No me equivocaba ¡Sabía que Dave era un Espectro! Lo que sea que nos atacó seguro que atraído hacia él por su firma psionica . ¡¿Qué demonios?!
-¡Actividad sísmica sin precedentes! ¡Sal de ahí ahora mismo! ¡El planeta, se está despertando!
-PROPAGACIÓN… ALZAMIENTO… RECONQUISTA.
-En nombre de Dios ¿Escuchaste eso Homero?
-¡Abre la escotilla mujer! ¡Sácanos de esta maldita roca!
-Ajústate el cinturón. No creerás lo que acaba de nublar el cielo.
-¿Qué pasa?
-La flota entera del protectorado. Jamás en mi vida imaginé que vería tantas naves de batalla juntas, deben de ser cientos.
-Ni mil serían suficientes… Beatriz, no mires hacia atrás, por lo que más quieras no mires hacia a la llanura. Fija dirección a la tierra y sácanos de este lugar.
-¿De qué hablas?
-“Entonces apareció otra señal en el cielo: un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas había siete diademas.”
-¿Homero?
-Si Dios abandonó a la humanidad en algún momento, creo que acabamos de encontrar de lo que estaba huyendo.

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