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6 min
Estás jodido, hijo
Amor |
13.06.13
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Sinopsis

No es un término muy psiquiátrico, pero básicamente viene a decir lo mismo. Tener un problema serio es una similitud muy acertada con el título de este relato. Dedicado a los que lo puedan entender, sin duda, de ellos es, porque a veces la locura no es locura, es el amor que no tiene cura.

De repente, la música empezó a sonar a mi alrededor, no se cuanto tiempo estuve esperando esto, ya sabes a lo que me refiero.

Me dirijo a ellos y les digo que tan solo espero que disfruten del espectáculo. Háganme el favor de sentarse, por aquí está bien, como formando un corro, así es maravilloso, sí.

Realmente, no sé cuando empezó todo esto, el show, las luces apagándose sobre mi cabeza, las preguntas, pero aquí estamos.

Pueden pensar que sus preguntas están listas ¡y es cierto!, puede que así sea, quizás el que nunca está listo soy yo, pero ya saben, no es la primera vez que pasamos por esto.

Lo curioso es que en toda la entrevista no me quiero sentir solo, así que les pido que se sientan como mis amigos, y les puedo asegurar, ¡oh!, sin duda alguna, que esto ocurre todo el tiempo.

Pero mis queridos amigos, no pasa nada, todo esta en mi cabeza, creo.

Si me preguntan como empezó todo, solo puedo decirles que tan solo quería a alguien a quien poder amar.

El señor potomoto se levanta y alza el brazo mirándome.

Le respondo que el miércoles ya me preguntó usted, así que hoy le toca al tipo de los ojos brillantes y espalda alada.

-Si tú. el que está al lado de las flores de cartón, de aquella primavera de papel y ríos de plata.

Cuando preguntes intenta pensar algo que me sobresalte, por lo increíble que parezca la pregunta, algo que solo pudiera estar en mi cabeza.

-Repentinamente las luces se encienden y se apagan a mi alrededor, es casi como un sueño.

Pienso que todo en esta vida es una cuestión muy caleidoscópica, de cristales que forman formas que forman otras formas.

Me pregunta cual es mi parte favorita en una mujer.

Un gran silencio se produce en la sala.

-La cara, -contesto-,

-¡Eso es mentira! se oye una voz gritando al fondo. La cara forma un todo, es como un conjunto artístico. De nuevo un gran estruendo.

-No es mentira -me quejo-.

-¡No es lo que mas deseas!, exclama la misma voz.

Están en mi cabeza, como diablos sabe eso.

-Esta bien, entonces... ah... entonces su pussy.

-¿Pussy?, llámalo como lo tienes que llamar, se sincero contigo mismo.

Me irrita, pero no puedo parar.

-¡Vagina!

-¿Vagina? ¿Qué eres, su ginecólogo?

Me rindo

-¡Su coño! es la parte que más deseo ahora mismo.

Se escuchan unos aplausos en la sala.

El señor pimienta se levanta, y cambia el sentido de todo, está embutido en su traje rojo pasión, se acerca y me dice bajito, -¡Oh chico, estoy triste por ti, nunca debiste dejarla, escapar. Ahora no estarías hablando con nosotros, puede que paseases con ella de la mano.-

La luz de esa sala, oscura, enmoquetada por todas partes, cambia. Unos tonos más bajos, algo mas cálido, rojizo, quizás oscuro.

Yo le pregunto al señor pimienta como sabe algo tan intimo y personal, tan profundo para mí y tan relacionado con el amor.

El se encoje de hombros y me dice, ¡sólo leo el periódico!

Vuelve a encogerse de hombros y me estornuda encima.

-Oh tio... -le digo-.

Me levanto, me sacudo su estornudo de pimienta y toso, cof cof cof.

Las luces vuelven a cambiar de forma rara. Creo que todo esto es un sueño del que no puedo salir. Escucho una voz que parece salir de la nada.

-¡Vaya chico!, ¿tuviste mala suerte, verdad? Todo el mundo tenemos que ir algún día a la fuente a por agua, pero a ti te picó la culebra venenosa que andaba cerca ¿eh?

-Sin aviso, la sala grita de miedo, porque dicen que ese veneno te vuelve loco, y les doy miedo.

Pero les pido que se calmen.

A un lado del corro de sillas de mi alrededor, unas flores de papel ríen, y no hay nada que yo pueda hacer, es así de sencillo.

Lo intento, pido respeto, ellas ríen y no puedo hacer nada, es así de sencillo.

Digo en voz alta: ¡Solo necesitaba amor! ¿y ahora qué? Todo el mundo tiene algo menos yo...

-¡Me tienes a mi! dijo la morsa que sentada escuchaba mis respuestas.

-Después se puso a reir y dijo en voz baja, sí, a mí.

¡Y lloro! ¡lloro! Tengo mucho miedo, no quiero ser el protagonista de sus preguntas, pero me picó a mi, y la morsa me mira, se ríe, y me dice, me tienes a mí, sí a mí.

Yo fumo, me asusto y fumo, y me asusto aún más.

Quiero estar solo, pero ellos están ahí, sus risas, su estruendo...me tienes a mí, sí a mí...

No puedo escuchar nada más. los espero ya como de costumbre.

Yo les digo que ¡no!, y ellos me dicen que ¡si! que paren les digo, que se olviden de mí, pero la morsa me mira y se ríe.

...Me tienes a mí...

Siento una punzada en mi brazo. Miro entre los asistentes a ver si el señor abeja tiene algo que ver, pero no.

Caigo al suelo rendido, asustado, finalmente dormido.

Despierto al día siguiente sudando.

Nada fue real. Mi madre me mira a mí tumbado en la cama entre preocupada y con una sensación extraña que no se identificar, pero que hace que se le agüen los ojos.

Intenta relajar la tensión y le dice a mi padre que está al lado: ¡a ver cuando te afeitas ese bigote de morsa!, ¡qué ya no estás en los ochenta! Y no estaría mal que rebajases unos kilitos y bajases esa tripa.

Lo miro, pero no ríe, está con el semblante preocupado, sé que es por mí, mantengo la mirada hasta que todo se nubla y caigo, duermo, ya todo da igual...

A lo lejos escucho el silbato de un viejo tren que viene a buscarme. Alguien tiene preguntas que hacerme.

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  • Gran relato. Enhorabuena Lore.
    Terciando en lo que dicen otros comentarios, no me parece un texto surrealista, sino conceptualista o abstracto - que se diría de un cuadro-. Yo también lo he leído varias veces hasta llegar a entender que no hay nada que entender. Hay que dejarse llevar por las imágenes que se evocan y por el ritmo de los episodios. La sensación que a mí me queda es la de haber aistido a una enloquecida y simpática escena con un personaje principal bsstante atribulado.
    No es surrealismo, claro, sino un visión peculiar de la realidad dotada de vena literaria, literatura saliendo por los poros dolorosamente para depositarse con sus trazos sobre el papel y jugar con el lector a uno de los muchos juegos posibles que nos plantea la mente. Cuando la literatura asoma no importa el camino que tome.
    "Si me preguntan como empezó todo, solo puedo decirles que tan solo quería a alguien a quien poder amar" así de simple y también así de complejo... genial Lore
    Un relato delirante, incluso doloroso y triste.Tengo que confesar que lo he leído varias veces para entenderlo. Podría haber pasado de valorarlo o hacerlo a la baja pero no lo he hecho por la enorme calidad del texto.Luego me han encajado todas las piezas del puzle mental del protagonista. Enhorabuena. Saludos
    Me parece completamente fascinante ese mundo interior registrado en la terapia psiquiátrica con los locos. Me recordó aquel individuo, el tal Billy, en Alguien voló sobre el nido del cuco, a quien una compleja carencia afectiva mantenía en aquella casa de locos, y aquellos hermosos locos reventados por la insania del malévolo McMurphy. Este personaje que describes es sublime, pues entrega su corazón anhelante y triste a la calamidad del mundo, todo lo cual dota a la historia de una tierna hermosura a la que hay que rendirse. Enhorabuena por el texto.
    Cuánta melancolía, me ha encantado la narración del delirio, dispuesto en un escenario tan simple que espanta; se sienten las punzadas crueles de los entrevistadores, el desamparo del protagonista en su esfuerzo por superar la prueba, y al fondo el horizonte secuestrado por la enfermedad terrible. Felicidades.
    Me gusta el texto, la mente puede funcionar con percepciones distintas y retratarlo no es fácil, puede caer en eso que llaman surrealismo aunque sin embargo es algo muy real. Personalmente creo que el texto ganaría más si le hubieras dotado de ese punto de realidad, que puede ser esa ultima escena descubriendo que el padre es la morsa. Es decir, dejando mas claro con sus rasgos parecidos a los personajes que comentas, que en realidad había sido todo una conversación delirante con los padres confundiendolos con esos seres,por esa percepción. No se si me he explicado demasiado bien, pero es pronto y la ducha me espera. Prueba si me has entendido a darle ese giro al relato, me gustaría leerlo.
    El surrealismo no es lo mío. Más que nada porque cuando uno se echa al buche un relato surrealista parece sentirse luego en la obligación de hacerse el "inteligente" y hacer un guiño al autor par decirle "Oh yeah, te he entendido tío". Pues la verdad, no lo he entendido -quizás tenga que leerlo más veces y desempolvar mis viejos discos de los Beatles- pero, no sé por qué, me ha gustado leerlo. Sí, creo que lo volveré a leer.
  • Que injusto es separar a dos almas que están unidas. Por eso una despedida a veces es tan cruel.

    Esto podría pasar perfectamente, ¿o no?

    ¿Somos producto de nuestras circunstancias?, ¿El esfuerzo garantiza seguridad?, o ¿es todo una cuestión de suerte? Quizás una mezcla de todo un poco.

    Los hombres somos capaces de amar intensamente, hasta la muerte y con locura , pasional e irracionalmente, las mujeres igual pero sabes que esa chispa se apagará en ella cuando se cansen, o pueden decepcionarse, poner límites, y apagar la pasión, pero el sol del deseo, es un poderoso y cruel estigma que todo hombre tiene. Pues no hay dios mas poderoso que el que se encuentra entre las piernas de una mujer.

    No es un término muy psiquiátrico, pero básicamente viene a decir lo mismo. Tener un problema serio es una similitud muy acertada con el título de este relato. Dedicado a los que lo puedan entender, sin duda, de ellos es, porque a veces la locura no es locura, es el amor que no tiene cura.

    No hay Sinopsis de lo que no debe haberla.

    Pequeñas cosas muy de continuo acaban desgastándonos... la vida con sus golpes y giros de tuerca a veces puede vencer a tu estado anímico, pero... así es la vida, con lo bueno y con la lucha del día a día. Hay qué intentar no perder nuestra identidad.

    Una poesía dedicada a todas esas mujeres (y a la figura de la mujer) que están a nuestro lado cuidándonos desinteresadamente, porque simplemente nos quieren. A todas esas madres, hijas, esposas, tias, abuelas y amigas, gracias, sobre todo por las veces en las que nos olvidamos de decirlo.

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