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5 min
Este Lugar
Amor |
14.12.13
  • 4
  • 3
  • 1184
Sinopsis

Hasta pronto cariño… Esta vez come mucho helado, te amo.

“No tardaras en llegar, me matan las ansias, te necesito ahora… más que nunca”.

Este sitio, tu apartamento, ha sido durante mucho tiempo el lugar más dulce del planeta. Aquí, aprendí que podía querer a alguien y más que eso, descubrí todo lo que soy capaz de hacer por ti. Aquí se forjaron sueños que ya no me pertenecen, y esperanzas que no veré cumplir. Aquí morí y reviví muchas veces, aquí dormí y desperté con tu rostro como lo primero que veía en las mañanas, dime algo ¿Quién no se enamora ante semejante amanecer?

Ese día que te invite a tomar una taza de café en una bonita tarde de lluvia, según yo era para conocerte mejor, pero en realidad lo que pensaba era en lo hermosa que te veías con abrigo, y lo indefensa y necesitada de calor que parecías. Desde ese día quise darte un abrazo, y cuando por fin lo logre después de tanto insistir comprendí que me estaba ilusionando. ¿Yo? Eso parecía imposible, pero aparentemente era humano y al igual que tu necesitaba a alguien a quien querer. El resto es historia.

Así que espero que esta vez me perdones por entrar a tu apartamento sin tu permiso, te juro que no forcé la cerradura. Ya casi son las 7 de la noche, y ya debes estar por llegar. Posiblemente has pasado por algún supermercado a comprar leche, o pan, o esos helados que siempre comes cuando te deprimes y que te levantan el ánimo. Sea lo que sea, amor mío vas a necesitar toneladas de helado cuando llegues a casa.

Siempre quisiste cambiar el color de la sala, decías que era muy oscuro y los adornos en la noche tomaban formas que te asustaban, yo quería complacerte pero en el fondo ese color me gustaba, y ahora que me permite ocultarme mientras te espero, agradezco al destino y a la cantidad inmensa de obligaciones que tenía, que jamás me dio tiempo de cambiarlo.

Si al abrir la puerta me ves, ¿Te asustaras?

Espero que no, pues no es mi intensión asustarte. Solo deseo verte una vez más, yo sé que el ver tu rostro de nuevo hará que mi alma este en paz por fin, aunque mientras pienso eso, también recuerdo todas las veces que no quise irme de este lugar pues lo sentía tan mío, como te sentía a ti. Pero ya ves, la vida da vueltas y nunca se sabe cómo terminan las cosas. Ahora que lo pienso, me gustaría pasar aquí la eternidad, viéndote llegar e intentando tocarte una vez más.

Creo que alguien quiere comunicarse contigo, el teléfono de la casa no ha parado de sonar y seguro que llevas el celular descargado, ¿verdad? Siempre se te descarga por descuidada y por pasar el día escuchando música con los audífonos puestos ya que según tú “no te enteras de la estupidez de la gente”. Pero por eso me preocupa que algún día algo malo suceda y nadie pueda hacértelo saber rápido.

La llave entra en la cerradura y hace un ruido característico al girar, ¡Has llegado!

Me siento emocionado, te veré por fin. Enciendes la luz de la casa y al fin logro contemplarte, tan fina y delicada como siempre. Te ves hermosa, aun cuando el trajín y el cansancio de un largo día de trabajo está impregnado en tu rostro. Te tiras sobre el sofá… al fin descansaras ¿verdad? Sabes, desearía poder abrazarte, sentir de nuevo la calidez que brota de tu corazón por toda mi alma, pero aunque estoy solo a centímetros de ti, no puedo hacerlo.

No puedes verme, ni siquiera has notado mi presencia, sabía que eso pasaría, pero yo si te veo como siempre me ha gustado, y ahora que cierras tus ojos, ¿en qué piensas? ¿Piensas en mí? Eso me gustaría mucho, yo pienso en ti a cada instante.

Suena el teléfono de nuevo, bueno, es momento de enterarte de una verdad amor mío.

Si te desvaneces te sostendré, lo prometo, aunque mis brazos ahora no te puedan tocar porque no son de carne y hueso. Si lloras, pondré tu rostro en mi hombro para que desahogues toda la tristeza que tienes. Si te arrepientes de algo, o piensas que te has portado mal conmigo te voy a perdonar, recuerda que eres lo más importante de mi vida y te quedas aquí, en este sucio mundo de los vivos.

Ya cariño, has llorado demasiado. No me quiero ir… Así como cuando estaba vivo, ¿lo recuerdas? No quería dejarte sola aquí, pero este ya no es mi lugar, y no quiero ser un fantasma atado a ti. Solo prométeme que en cada sonrisa que te evoque tus recuerdos conmigo, me revivirás, aunque solo sea un momento.

Hasta pronto cariño… Esta vez come mucho helado, te amo.

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