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6 min
Experiencias como herencia
Reflexiones |
22.12.14
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Sinopsis

Este relato alude al maltrato hacia la mujer ya sea por diversas causas pero el objetivo de este relato es contar un objetivo, respeto hacia los demás.

Todo eran lagrimas y recuerdos en mente de aquella noche en la que el alcohol y la marihuana habían dado improvisación a aquel niño inocente a activar sus negativas acciones éticas para delinquir en aquella casa.  Elisabeth, la joven chica de la familia Garcia, eran los propietarios de esa casa en la que residía aquella joven de tan solo 17 años que desde aquella noche perdió su adolescencia obligada por aquel joven llamado Carlos en el que las drogas le habían jugado una mala pasada y violo a esa inocente y bella "mujer".  -No lo hagas Carlos, en esa casa no encontraras nada... Son pobres y su padre perdió el trabajo. No les robes nada a esa humilde familia- advirtió Basi al joven Carlos de 19 años. -Es igual Basi, si es por pasar una buena experiencia, ¿no te incita a saber como duerme esa zorrita, Basi?.   -Solo me incita a pegarte una colleja por lo que dices- fulmino con la mirada a Carlos.   -Voy a entrar, esa zorra va a saber lo que es Carlos "el mandamás"- así es como lo llamaban en su grupo por llevar la voz cantante. -Haz lo que quieras Carlos pero no me hables después de esta noche, te darás cuenta de lo que hiciste de por vida- enfurecido Basi se fue por la avenida de San Pedro en aquella fría madrid del 15 de enero. Apresurado Carlos tomó control sobre aquella vieja y mal oliente bajante que conducía hasta la ventana de aquella joven que dormía rodeada de pósters de Nirvana, sus ídolos después de su abuelo que había luchado en la guerra civil contra la falange. Carlos mareado por el consumo excesivo de estupefacientes logró al fin acceder a la habitación de Elisabeth en la que un tierno sonido se podía apreciar ya que la chica tenia un catarro del anterior día. De repente Elisabeth abrió los ojos y comenzó a ver lo que en toda su vida no se le olvidaría, aquel chico temblando con un rostro pálido y sediento por delinquir.  -¿Quien eres? Papa! Mama!- asustada Elisabeth dio un grito a la nada ya que sus padres residían en la planta baja  -si te portas bien te dejare pero antes vamos a jugar- esbozó una fría sonrisa Carlos  -Por favor no me hagas nada, llévate lo que quieras que no diré nada- entre llantos Elisabeth rendida ante la superior fuerza del chico  -cállate zorra! Si te va a gustar...- Riendo con venganza, Carlos empezaba a quitarse ropa mientras Elisabeth inmóvil no podía escapar -Me vas a destrozar la vida imbecil! Y te la vas a destrozar tu haciéndome esto!- aterrorizada ante lo que le venía encima, Elisabeth cerraba los ojos y rezaba. Eran las 4 de la madrugada, el panadero de la esquina entraba a su humilde panadería mientras que en la solitaria y silenciosa calle escucho gritos y llantos de una chica, era Elisabeth en medio de una constante pesadilla que tenía detras llamada Carlos. -¡Pasa algo ahí arriba!- Andrés, el viejo panadero de la barriada empezó a golpear la puerta hasta que la familia García despertó y vio a ese joven con la mirada perdida y a su hija ver como la vida le jugaba una mala experiencia de la que nunca se olvidaría. -¡No puede ser!- Luisa, la madre se desmayó El joven saltó por la venta sin pensar nada y termino en el hospital rodeado de policías esperando al violador a que se recuperará de su lesión cerebral tras el salto por la ventana. -está detenido, tiene derecho a un abogado- El policía Maxi le puso las esposas mientras que el joven no entendía nada -¿que ha pasado agente?- Carlos preguntaba -Violación, consumo de estupefacientes e intrusión en vivienda privada- Firme contesto Maxi, el policía. -Estoy perdido- Se puso las manos en la cabeza Carlos y empezó a pasar por un estado de ansiedad.  La vida del joven ahora estaba en manos de las autoridades. Aquella tarde del 16 de enero seria determinante para aquel joven, ahora llamado violador. En cuanto a la familia García, les quedo esa mala experiencia. Una vez en la casa, la familia se reunió pero durante 15 minutos no dijeron nada, solo reflexionaron. -Me quiero morir, que dirán de mi... Me siento insegura... Siento que han usurpado mi respeto y no me siento persona- Decía con la mirada baja Elisabeth mientras que el matrimonio abrazaban a su insegura hija. -Hija, ese mal nacido no verá la calle en su vida... Nos tienes a nosotros, te vamos a cuidar siempre cariño- Intentaba ser optimista la madre. Elisabeth tras 1 semana con depresión se asomo a esa ventana que fue la puerta del mal ese 15 de enero a las 4 de la madrugada y decidió volar hacia otra libertad donde solo entendía ella, el suicidio. Antes, ella dejo una carta en su blog donde escribía relatos sobre política. El texto decía así: "Mics ojos han cambiado de realidad, he sido un antes y un después, quizás nadie me entienda, quizás me digan que soy una cobarde, quizás no afronte los problemas de la vida, quizás la vida fue injusta conmigo. Solo se que no podré llevar esto conmigo y que quizás él siga orgulloso por aquello pero mejor ser libre a que seguir estando encadenada a unas esposas que yo llamo recuerdos. Me voy pero mi memoria seguirá en vosotros, os dejo una misión. Una mujer no es un juguete, somos seres que tenemos que aguantar a chicos como vosotros y oíros por los pasillos del instituto decir atrocidades machistas que pueden llegar a extremos como el mío. Papá, mamá... Gracias por enseñarme a respetar, gracias por enseñarme valores. Vuestra hija dice adiós, os dejo otra misión... Enseñad como me habéis enseñado a todas las personas cercanas. ¡Os quiero! Elisabeth Garcia"  Saltó, quizás para algunos salto a la opción fácil, para otros salto para ser libre o simplemente salto para dejar una enseñanza que aún no hemos aprendido, el respeto.

 

 

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