cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

6 min
Experiencias pseudo-oníricas sublunares
Humor |
24.06.15
  • 0
  • 0
  • 608
Sinopsis

Son mis historias y biodinámicas.

Es sábado, 23 de abril, y estoy a punto de vomitar en el lavabo de una discoteca. Esta situada en uno de esos barrios tan turísticos de Budapest, donde las cámaras que ocuparan de día las manos de los turistas se convierten en todo tipo de bebidas alcohólicas, y al avanzar un poco la noche en condones para los/las más afortunados/as.

Me gustaría ilustrar la imagen del "vómito" (entre comillas a partir de ahora para enfatizar el aspecto surrealista y trágico de la situación) lo más nítidamente posible. Imaginaos una foto, un instante inmortalizado para la eternidad. En el centro hay un chaval agarrándose con la mano derecha al borde del lavamanos mientras contempla como todas las puertas de los retretes están cerradas con el letrero “BUSY TAKING A SHIT OR HAVING SEX” incrustado dentro del pomo de la puerta. Su expresión transmite una mezcla de desesperación y vergüenza, con un pequeño toque de “esto no me esta pasando a mí”.

La próxima escena es demasiado asquerosa para siquiera reproducirla por escrito. Solo diré que nada más acabar de soltar lastre un suave gemido surgió de  detrás de una de esas puertas que tan frígidas le habían recibido. A este le siguieron otros gritos de carácter más intenso. Entonces fue cuando las demás puertas se abrieron de golpe. El chaval había desaparecido.

Sí, eso ocurrió. No recuerdo mucho más. Sé que salí corriendo nada más oí el ruido del seguro de las puertas al desbloquearse; pero después todo es borroso. Es esa niebla que nuestro cerebro crea para todo tipo de situaciones humillantes para el ser humano. El alcohol es simplemente una ayuda más en semejante labor, como una muleta para el cansado cerebro.

No todas las noches fueron así, por supuesto. Normalmente no vomitaba hasta la mañana siguiente; si es que vomitaba. Ahora que lo pienso solo vomite dos veces más en ese viaje a Budapest, y ambas por la mañana. No es que sea uno de esos que la lían de la hostia por la noche, pero esta ciudad no sé que tiene que despierta una sensación de inmortalidad y juventud eterna que a la vez crea una necesidad por expresar tus instintos más salvajes. A mi me gusta pensar que es por la magia que desprende Budapest y por todas esas pequeñas cosas que la hacen única. Otros seguramente dirán que es porque el alcohol es muy barato. Probablemente sea una combinación de las dos.

Volviendo al "vómito", me gustaría concretar que era el baño de mujeres al que fui con semejante regalo estomacal. No es que el de hombres estuviera lleno, de hecho había retretes de sobra, ya que la mayoría estaban meando en los bidés; cosa que siempre me ha sorprendido ya que yo siempre he tenido mucho reparo en ese tipo de exhibiciones (lo son, no me lo podéis negar, ahí entran en juego las típicas competiciones y demás orgullos masculinos); el verdadero problema eran las puertas de los retretes, estas eran inexistentes, y como no me veía vomitando delante de la mirada de todos (si, lo sé), pues decidí probar suerte en el de mujeres, confiando en que llegaría a tiempo. Conclusión: soy gilipollas.

Ahora que hago memoria, esa noche fuimos a un pub que parece ser que es único en la ciudad, ya que entre otras muchas cosas sirve una bebida propia, única en el mundo y de producción súper casera con las mejores frutas de Hungría. En realidad es una especie de cóctel, cuyo nombre es Shrek (no es broma; decidme ahora que la vida no es absurda de cojones) y que literalmente te tumba si bebes solo un vaso, y te destruye si bebes dos. Sí, habéis acertado, bebí dos. Tengo una tolerancia al alcohol bastante elevada, con lo cual imaginad mi sorpresa cuando me vi haciendo según que cosas que os ahorraré el bochorno de leer. Digamos que el vómito fue lo que culminó una noche muy especial. Bueno, seguramente no fue el punto máximo, pero como ya he dicho no recuerdo nada después de una experiencia tan profunda como aquella, así que nunca sabré si igual acabé asesinando a alguien o si directamente opté por el camino fácil y les regurgité en toda la cara.

La noche debería estar prohibida para según que personas. No lo digo por mí, yo lo tengo bastante controlado (nimiedades), pero hay personajes que la luz de la luna nunca debería alumbrarles el cogote. Por poner un ejemplo del mismo Budapest, una noche volvía yo de un pub camino al hostal donde me alojaba (puede que parezca redundante concretar que es el hostal donde me alojo, ya que no puede haber otro tipo de hostales; pero los hay, los hay) y delante de mí iban dos tíos haciendo eses de una forma completamente extraordinaria, digamos que era unas eses extremadamente irregulares. Yo los contemplaba risueño, con esa paz espiritual que trae consigo la tranquilidad de una calle solitaria después de haber estado de fiesta toda la noche, y con el conocimiento seguro de que ahora solo queda dormir y levantarte al día siguiente a las tres de la tarde; cuando de repente veo que sus eses se convierten en una jota inclinada y se caen de lleno en el hueco de una obra. Casi me caigo yo también de la risa que me entró. Cuando creí que iba a detenerse oía las súplicas ahogadas que ascendían desde el hoyo y volvía a empezar.

En una situación normal los hubiera ayudado, pero viendo que el hoyo no era muy profundo, que no parecían estar heridos, y con la certeza de que si me agachaba me desmayaría, opté por seguir mi camino. Al cabo de unos minutos oí unos insultos lejanos a mis espaldas y por fin pude respirar tranquilo.

He empezado este escrito con una idea en la cabeza, quería ilustrar mis opiniones sobre diferentes temas relacionados con el ambiente nocturno, pero creo que he divagado un poco. Bueno, puedo ponerle un título rebuscado y complejo, y así no se notará mucho.

Si, eso haré. Es perfecto. Esta vez me gano cinco estrellas fijo.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 97
  • 4.54
  • 328

Estudiante de Filosofia con aspiraciones literarias. Más relatos y pensamientos en mi blog: http://sinpalabras.ghost.io/

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta