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3 min
Fábula
Varios |
09.09.12
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  • 1633
Sinopsis

Permíteme que te cuente un cuento sobre un conejillo y un zorro... Y permíteme que te lo cuente de una manera especial.

 

Este es el cuento:

La hojarasca golpea un cuerpo menudo.

El menudo cuerpo agrieta el viento cortante.

El cortante viento lacera un hocico de negro cristal.

El negro cristal del hocico persigue la fragante estela de un conejillo blanco.

El blanco conejillo no consulta reloj alguno.

Algunos relojes marcan la hora, pero esto no viene a cuento…

 

Este es el cuento:

Colores y contornos que se funden en líneas incognoscibles ante unos ojos rojizos y vivarachos. Y que más tarde se redibujan tras la estela de un blanco pelaje.

Segundos después, el mismo amasijo de forma y color se distorsiona ante la mirada periférica del rastreador, para luego perfilarse de nuevo tras su ahucada cola.

Dos corazones que bombean al límite de sus posibilidades…

Pezuñas y garras arañando con avidez una tierra que apenas tocan…

El apetito voraz en persecución del voraz instinto de supervivencia.

 

Y un aullido parte en dos el silencioso bosque.

 

Un cepo atrapa una pata peluda.

La peluda pata pertenece a un zorro gris.

El grisáceo zorro prorrumpe en ásperos alaridos.

Los alaridos ásperos frenan la carrera del blanco conejillo.

Al conejillo blanco le aborda la irresistible curiosidad.

La curiosidad irresistible le tienta a regresar sobre sus propios pasos.

Con pasos propios se conduce al lugar en el que yace el zorro.

El zorro yaciente le clava sus brillantes ojos.

Los ojos brillantes suplican piedad.

La piedad es una obra de Miguel Ángel, pero esto no viene a cuento…

 

Este es el cuento:

Saltitos sigilosos y cautos en derredor del animal herido.

Se diría que lo cortejara, si no fuera por los esporádicos temblores de su piel ante aquel hocico, arrugado por el dolor, entre el que sobresalen unos dientes afilados.

La mirada lastimera le incita a acercarse, hasta que la cercanía es la suficiente como para poner en riesgo su vida.

Contra toda razón, el conejillo abre la trampa.

 

Y un aullido parte en dos el silencioso bosque.

 

El viento cortante que se agrieta por un cuerpo menudo.

El menudo cuerpo cojea de una de sus patas traseras.

A la trasera de sus patas queda expectante un blanco conejillo.

El conejillo blanco observa desaparecer a su agradecido rival.

El rival, agradecido, piensa: “Nunca más comeré conejillos blancos, apresaré ratas.

Las ratas apresadas serán un buen botín, hasta que una de ellas decida salvar mi vida”

El salvavidas es un utensilio insumergible que te mantiene a flote, pero esto no viene a cuento…

 

Visítame en mi blog: http://m0m0paris.blogspot.com.es y te contaré más cuentos...

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Comentarios
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  • Muy muy bueno. Ya es dificil hacer una fabula original pero contandola con palabras encadenadas queda genial. Me ha encantado. Un saludo
    Este original trabajo se merece las cinco estrellas. Estrellas son inmensas bolas de fuego en el espacio, pero esto no viene a cuento a menos de que escribas una novela y ganes el premio planeta.
    jaja muy bueno!
    Escribe tus comentarios...Una fábula fresca y original, me encantó.
    Qué original manera de relatar una fabula. Me ha encantado
    Muy buena tú página. Original el relato y la perspectiva. Un cuento gótico de esos que me gustan. ¡Bravo! A seguir contándonos cuentos....espero.
  • Hay amores que matan

    En un pequeño café de París, padre e hija se toman su desayuno mientras hablan de trabajo. ¿Será todo tan sencillo como eso?

    ¡¿Cómo puede ser que nadie sepa lo que hay al final de la escalera?!

    Permíteme que te cuente un cuento sobre un conejillo y un zorro... Y permíteme que te lo cuente de una manera especial.

    ¿Cómo te sentirías si al abrir los ojos no reconocieses el mundo que te rodea, si no supieses quién eres o donde estás? ¿Cómo te sentirías si te despertases en una isla desierta como si fueses un naufrago? Este relato te arrastra tras los pasos del protagonista en busca de una verdad inesperada

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