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Ficha n.º 15. Sugerencias...
Varios |
09.08.15
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Sinopsis

Ficha n.º 15
33) Del libro «El buen idioma» de María Antonieta Dubourg.


1) Evitar la repetición de palabras o expresiones.

Todos nos manejamos con un vocabulario propio y tenemos una cierta tendencia a recurrir a las mismas palabras, a los mismos  «comodines», a las mismas muletillas.
Por consiguiente, debemos siempre controlar, antes de dar el texto por terminado, si no incurrimos en ese error, fácilmente evitable.
Hay que lograr ser buen corrector de uno mismo, perderle el respeto a lo que consideramos nuestra obra y cambiar, corregir, modificar.

2) Construir oraciones de poca extensión.

Cuando leemos, actúa la memoria de corto alcance que tiene como función ir grabando cada una de las palabras que componen la oración. Esa memoria se satura con facilidad, cualquiera sea nuestra inteligencia o nuestro nivel cultural. Grabará alrededor de unas dieciocho o veinte palabras por vez. Si la oración excede esa cantidad, nos veremos obligados a volver a leer.
Si cuando escribimos tenemos eso en cuenta, facilitaremos la tarea de nuestro lector.

3) Evitar los verbos copulativos.

Los verbos copulativos más comunes son «ser» y «estar». ¿Por qué evitarlos? Porque tienen poco significado; se apoyan en otras palabras para expresar lo que quieren. Los demás, en cambio, poseen un sentido más rico.

4) Evitar el uso excesivo de palabras terminadas en «mente».

Los adverbios terminados en «mente» están formados por la unión de un adjetivo y la terminación «mente». Esto hace que entren en la categoría de palabras largas.
Es aconsejable leer el texto en voz alta antes de darlo por terminado, para corregir, si se produce, el sonido monótono de palabras similares.

5) Limitar el uso de los gerundios.

Entre las palabras de origen verbal figuran los gerundios, que terminan siempre en «ando» (cantando, estudiando) o en «iendo» (partiendo, saliendo). Estas palabras, aunque parecidas a los verbos, no tienen la misma riqueza expresiva.
Frecuentemente, las oraciones quedan confusas si se centran en un gerundio. Además, su uso está regido por complicadas reglas gramaticales, que la mayoría de los usuarios del lenguaje ignora.
Por lo tanto, utilizarlos implica un riesgo: para la comprensión y para la corrección de un texto.
 

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