cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

2 min
Ficha n.º 16. La «redundancia». Del libro «El buen idioma» de María Antonieta Dubourg.
Varios |
10.08.15
  • 5
  • 3
  • 429
Sinopsis

Errores frecuentes (4) REDUNDANCIAS. Del Libro  «El buen idioma» de María Antonieta Dubourg.

 

La redundancia es la utilización de palabras o conceptos ya vertidos en el texto.

 

Se pagarán esas cuentas a partir del día viernes. (Incorrecto).

En «viernes» ya está implícito el concepto de día. Nada se agrega con esta palabra que, solamente, alarga la oración.

Se pagarán las cuentas el viernes. (Correcto)

Hace dos años atrás  compró ese auto. (Incorrecto).

El verbo «hacer» en su forma unipersonal (cuando se conjuga solo en tercer persona del singular) indica tiempo transcurrido. El concepto de pasado ya está en él; el término «atrás» es completamente inútil.

Hace dos años compró el auto. (Correcto).

 

Nos indignó su actitud porque no la previmos de antemano.

«Prever» significa «ver con anticipación», «Antemano» expresa el mismo concepto, por lo tanto, está de más.

Nos indignó su actitud porque no la previmos. (Correcto).

 

Tiene dos hijas mujeres y un hijo varón. (Incorrecto).

Tanto  «hijas» como «hijo» son vocablos que expresan claramente el sexo. Por consiguiente, las palabras  «mujeres» y «varón» no cumplen ninguna función.

Tiene dos hijas y un hijo. (Correcto).

 

Lo hicimos con la mejor buena voluntad.

«Mejor» es el superlativo de «bueno», significa el «más bueno».

Ninguna idea agrega «buena» ya que el concepto que ella expresa está contenido en «mejor».

Lo hicimos con la mejor voluntad.

 

Como vimos, la redundancia, es un defecto del lenguaje que se caracteriza por el uso de términos que no hacen más que reiterar ideas. El que escribe no tiene conciencia de que repite, lo hace sin intención, no persigue un fin expresivo.  «Sobran», por lo tanto las palabras.

En cambio, en otras ocasiones, los vocablos o expresiones utilizados repiten conceptos ya expresados, pero existe voluntad del escritor de hacerlo. Se busca agrandar una idea, enfatizar, dar una gracia especial, ser más comunicativo. Las palabras por consiguiente, no sobran, sino que cumplen una función específica. Técnicamente, ese manejo especial del lenguaje se denomina «pleonasmo».

 

Nota: Este texto es un fragmento del libro «El buen idioma» de María Antonieta Dubourg.

 

El «pleonasmo» lo veremos en la próxima ficha.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta