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5 min
Fida-Een
Amor |
21.12.14
  • 5
  • 2
  • 975
Sinopsis

Le gustaba ser rebelde, le gustaba ir de contramano, no toleraba las reglas de los otros ni las propias, bueno tal vez un poco las propias que la ayudaban a vivir con la gente...con los extraños y los no tanto,

Fida-Een

Día 1

 

El horizonte era un punto en el que Fida solía fijar la mirada y ese día no fue diferente.Sus ojos iban

dibujando gaviotas como un lápiz en un lienzo azul claro y de a ratos en tonos de grises diluidos formando olas de colores en el horizonte.Era un lindo ejercicio de relajación, el pájaro planeaba elegante como si estuviera dando una exhibición y era seguido  como una danza espontánea por la mirada de la mujer.

Era una estampa inconfundible, mujer de unos cuarenta,bastante alta como uno setenta y cinco, pelo rubio un poco enmarañado por el viento, ojos entre azules y ámbar de piel curtida por los vientos y soles del lugar.

El cuerpo delgado, acostumbrado a caminar pero más veces surcaba las calles en bicicleta.El canasto era muy práctico para traer verduras y frutas, y cualquier otra compra que hiciera de camino a su casa.

 

Esperaba a alguien pero sin saber si era real o solo provenía de su mundo de ensueño.Había muchos personajes en la obra de teatro que unos dedos con rapidez febril intentaban delinear letra por letra,

palabra por palabra.

Después de unos momentos,  sus ojos se pusieron brillantes por haberse olvidado de pestañear

si esto fuera posible,  y todo su ser desvió su atención hacia los latidos de su corazón, que galopaban como si los persiguieran los demonios.Algo estaba pasando...también su respiración no dejaba entrar ni salir el

aire con soltura, de manera natural, sin conciencia.

Era un horrible monstruo el que la estaba acosando y no estaba allí en su frente, tampoco en el costado ni atrás ni lo podía ver moviendo los ojos hacia su perfil, sino en la profundidad de su solitario y profundo interior...

 

Día 2

Hoy no sería el día así es que Fida se encaminó con pasos muy cansinos hacia algún bar que tuviera

una mesa con sillas cómodas para arrellanarse disponiendo su cuerpo en todas las formas y recovecos del

sillón.

Pidió una cerveza de Amberes que le encantaba, y un plato grande de papas fritas cortadas en bastoncillos e

inmediatamente descolgó la  bandolera del respaldar de la silla y sacó unos cigarrillos rubios que de vez en cuando la sacaban de la  sensación de transgredir sus propios mandatos.Fumar me hace mal (eran reproches silenciosos que solo ella escuchaba)  aparte ya lo dejé hace mucho, y para rematar el tema es un problema porque no dejan fumar en ningún restaurante o bar o lugar adentro, aparte no tengo aire cuando hago algún deporte y así...

Ya llegó la cerveza y el pucho pasó a un segundo lugar, aplastado como si un rato antes no hubiera sido

lo más importante...ahora no! fue desechado sin consideración.

Le gustaba ser rebelde, le gustaba ir de contramano, no toleraba las reglas de los otros ni las propias,

bueno tal vez un poco las propias que la ayudaban a vivir con la gente...con los extraños y los no tanto,

pero el placer de ese momento, tomando la cerveza de a tragos, lentamente para saborear su espumoso

aroma y paladear la malta , cebada y lúpulo transformados en esta deliciosa bebida de colores más oscuros

que la común que tomaba en su país, ésta era castaña rojiza con reflejos dorados...

Se distrajo y es por eso que no vio al hombre bajando del barco mediano de pesca....

 

El lugar era una imagen  cual una postal a orillas del mar, el cielo azul casi confundiéndose  con  las olas golpeando furiosas sobre las rocas que se retiraban del mismo modo  una y otra vez mientras las gaviotas planeaban acechando por si hubiera algún alimento para ellas.A lo lejos había unos botes a velas anclados

descansando hasta la próxima travesía...

 

Su instinto de supervivencia le anunciaba, mediante señales internas...que era hora de salir lo más rápido posible de ese lugar, tan cómodo y placentero hasta¨ hacía unos instantes...llamó a la moza para pedir la cuenta y se daba vuelta a cada rato para ver si la figura del hombre se acercaba....

Ay Dios (pensaba) la moza !que lenta...!es inminente el encuentro, pero que hago?, debo pagar...Ya, ya

y mientras su mente a mil pensaba y buscaba soluciones, hizo la suma de lo que podría ser la cuenta, puso

unos billetes debajo del jarro ya vacío y salió prácticamente huyendo por el sendero hacia uno secundario que estaba más protegido de la vista de la costanera...

 

La bicicleta de ruedas anchas especial para terrenos dispares, parecía empecinada en rodar más lento que lo que Fida necesitaba.Como en las pesadillas se esforzaba por pedalear pero el rodado no respondía...hasta que Fida bajaba a la arena y literalmente levantaba el rodado y lo ponía de nuevo sobre el camino.

En su cabeza resonaba una y otra vez, "será muy tarde tal vez?"

Las imágenes de cuerpos sudados...al compás de chill out la agotaban, daban ganas de masturbarse con su propia imagen en acción...

 

A quien le gusta disfrutar con sus  propias imágenes pornográficas? románticas eróticas...importa la

diferencia?

Fueron etapas y solo eso.Pero en ese momento era lo que menos le preocupaba, solo no encontrarse cara a cara con el maldito pelirrojo que le había traído tantos problemas y a la vez tenía la clave de su liberación.

Cómo lo convencería a él en el momento del encuentro, de que tranquilamente le diera lo que ella desesperadamente estaba buscando?

Los argumentos que esgrimiría y que analizaba bailoteaban delante de su mirada como si fueran duendes que no pudieran descansar empujados por su propia ansiedad, no podía estacionarse en ninguno.Todos le parecían poco convincentes.

 

 

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  • Gracias por tu opinión, Johnny
    Encuentro que tienes bastantes ideas al relatar, quizas falta algo de orden en ellas y cuidar la presentación.
  • La zona de la costanera me encanta porque invariablemente sus puentes me hacen acordar al Sena, parece un paisaje Parisino. Mi imaginación, más la suave música que escucho en el auto hace a éste momento sublime.

    y me llevas contigo a la profundidad azul azul de los mares

    El día en que transcurrió mi historia era frío, la llovizna de a ratos mojaba la ropa y la cara pero aun así, preferí el medio de locomoción más interesante para mí en ese momento.

    Quisiera parar el reloj, que el día fuera mucho más largo, que todo quedara paralizado por un rato menos yo y mi computadora...pero no eso no es posible, parece.

    Creo que muchas cosas y situaciones estaban prohibidas, por ejemplo llorar, decir que se tiene miedo, llegar tarde, reírse fuerte, es decir a las carcajadas.Y sobre todo no hablar de las cosas privadas familiares. Hoy quiero y tengo algo para decir...

    La imagen de Dirk, bajando la escalera…con una nena rubia sentada en los hombros, sonriendo a la mañana,escuchando los parloteos de su voz cantarina, sentada en la mesa de la cocina color verde Nilo, la estufa a leña a sus espaldas,..

    El amor en la pareja, un tema que a mí, me atrae, me lleva a investigar, y me gusta escuchar

    Ojos azules robados al cielo prestados del mar...

    El sentimiento era de continua impotencia, de no poder cuidar y no querer cuidar. Y "Y la terrible sensación de que hiciera lo que hiciera, la más pequeña tendría la posibilidad de tener accidentes...por nuestro descuido"

    Le gustaba ser rebelde, le gustaba ir de contramano, no toleraba las reglas de los otros ni las propias, bueno tal vez un poco las propias que la ayudaban a vivir con la gente...con los extraños y los no tanto,

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Me gusta escribir sobre las relaciones y vínculos humanos.

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