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2 min
FRÍO
Terror |
15.02.14
  • 3
  • 4
  • 2978
Sinopsis

Llegaba el final y él solo sentía frío.

Lo primero que sentí al despertar fue un frío intenso que quemaba y no me dejaba respirar. Todo mi cuerpo estaba en un estado de congelación que me impedía mover ningún músculo. La cabeza me dolía sobremanera parecía que la sangre también se había helado y se había quedado bloqueada cerca de la sien. La vista se me nublaba y las lagrimas que adornaban mis paralizados ojos se volvían pequeños cristales sin haber llegado a caer de mis mejillas. El latido de mi corazón era muy débil, como si un pared de agujas de hielo estuvieran intentando pararlo. Me era imposible tragar saliva y mi hilera de dientes blanquecinos eran de un color azulado sobrenatural en esos instantes. No sabía donde estaba, me sentía en un mundo aparte, un mundo compuesto de oscuridad y hielo, hielo ardiente que quema y es insoportable. Pero la agonía verdadera era el frío que sentía un sentimiento que ni siquiera la calidez de mi corazón podía disipar. Quise sonreír para convencerme de que aquello no era real; sin embargo, mis labios entumecidos oponían resistencia y finalmente me di por vencido. A penas podía pensar sin ahogarme en el intento y miles de imágenes escapaban de mi mente, recuerdos a los que se les había dado permiso para huir de aquel frío, de aquel constante martirio que no cesaba. Comprendiendo que nada tenía sentido y que pronto dejaría de escuchar mis latidos ralentizados por aquella capa de escarcha infinita, intenté cerrar los ojos. Suspiré agotado y dejé que el helado aliento de la parca me abrazara. Después de aquello creí que el hielo había acabado, que podría sentirme calido dondequiera que estuviese. Pero estaba muy equivocado. Aquel frío todavía me hacía tiritar a pesar de que mi cuerpo no estuviera vivo. Aquel frío no desaparecía y ni las mismísimas llamas de un hoguera podrían hacerlo retroceder. Nunca volvería a sentirme calido, nunca experimentaría el calor. Solo frío.

 

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