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9 min
Genesis
Fantasía |
31.10.08
  • 4
  • 3
  • 874
Sinopsis

La inmensidad del Universo puede ser solo una cuestion relativa...y peligrosa.



Entraron con manifiesto malhumor al gigantesco local donde hasta hace pocos años había funcionado el laboratorio de la Universidad. Ahora era un lugar silencioso, gris y sucio pero en épocas no muy lejanas irradiaba una creativa actividad al ponerse allí a prueba las más arriesgadas ideas surgidas de mentes científicas de todo el mundo. Con el paso del tiempo una serie de fracasos había minado lentamente su prestigio hasta que se decidió su cierre y el desvío de los fondos hacia otros proyectos menos comprometidos y con resultados mas inmediatos.
El encargado de mantenimiento les señaló desganadamente el lugar donde debían limpiar y desapareció sin decir palabra. La verdad que a estos cinco jóvenes no les agradaba en lo mas mínimo estar en ese oscuro y frío recinto, armados con aspiradoras de polvo y cepillos, pues seguramente no era la mejor imagen que sus padres habían soñado ver luego de pagar sus abultados semestres.
Tampoco ellos habían imaginado que realizar tareas de limpieza iba a ser la pena impuesta por el consejo estudiantil, luego de haber sido descubiertos una mañana en la biblioteca totalmente ebrios, luego de haberse escondido la noche anterior para tomar cerveza y aliviar el calor del verano que se no se quería ir. El director docente los había tratado de “verdaderos diablos” pero no había tomado ninguna acción que hiciera peligrar sus estadías en la Universidad.
El error ya estaba hecho y ahora después de clases habían comenzado a cumplir la pena que se escondía bajo la digna designación de “tareas comunitarias”. Tenían tres horas para despejar un sector del recinto, lleno de viejas cajas, restos de aparatos y mucho polvo.
Entre bromas, comentarios y algunas risas fueron avanzando poco a poco entre el desorden. Estaban realizando el trabajo mejor de lo que pensaban y ya se veían los primeros resultados. Solo faltaba ordenar un enorme montón de cajas de cartón vacías y ya podrían regresar a cenar.


Cuando lo estaban haciendo, de pronto descubrieron la esfera.
Estaba en un rincón, cubierta con viejas lonas que no ocultaban su perfecta forma circular.
Una nota, ya amarillenta y escrita con premura decía: “Restos del experimento del profesor Hanz Schöpfer. Guardar hasta nuevo aviso. Taddeo Queirotti - Director de Proyectos Especiales”
Me parece que el aviso nunca vino, dijo uno de los chicos intentando empujar la pesada estructura.
Déjala quieta, no sabemos que hay dentro y ya tenemos suficientes problemas, contestó otro.
El que quería moverla insistió: nos dijeron que despejáramos este sector y solo nos faltan unas pocas cajas y esta pelota de hojalata, vamos muchachos a ponerla en el contenedor.
Esperen…esperen, miren esto interrumpió un tercero que había corrido por curiosidad una de la lonas.
En la superficie esférica, increíblemente brillosa pese al paso del tiempo, se veía una pequeña ventana circular protegida por un grueso cristal. Se asomaron y se hizo el silencio pues no se les ocurrió ninguna broma ante la belleza y serenidad de lo que veían.
En un espacio totalmente oscuro circulan lentamente miles de puntos luminosos de diferentes tamaños y colores. Se intuía un orden en ese silencioso trajinar que los cautivó por algunos minutos.
Ellos no lo sabían pero estaban ante los resultados de uno de los más grandes y polémicos proyectos encarados por la Universidad en la pasada década. De hecho sus discutidos resultados habían sido el detonador que decidió el cierre de ese sector investigativo.
Hanz Schöpfer, el nombre que aparecía en la nota encontrada por los estudiantes, pertenecía al científico que mas conocía en aquellos momentos sobre los alcances del acelerador de partículas, el instrumento de moda en la naciente pero intrigante física cuántica. Era capaz de lograr que los elementos atómicos más pequeños como protones y neutrones, alcanzaran altísimas velocidades creando condiciones imposibles de lograr en un laboratorio hasta ese momento.
Schöpfer elaboró una teoría por la cual afirmaba que utilizando el acelerador podía recrear el estado de la materia en el momento de la explosión que habría sido el comienzo de todo, conocida como el Big Bang, pudiéndose por lo tanto estudiar directamente el momento de la creación del universo y quizás de la vida misma.
Era un proyecto arriesgado, muy caro y con aplicaciones inmediatas poco claras, pero sus conclusiones podrían hacer cambiar la esencia del conocimiento. Por lo tanto era ideal para el peculiar laboratorio de la Universidad.
Con gran atención de la prensa, se instaló el gigantesco aparato en el local que por primera vez pareció chico para cumplir las exigencias de espacio. Por esa razón hubo que eliminar o posponer otros proyectos, creando desde el principio cierta oposición entre sus colegas.
Ajeno a todo esto el veterano científico junto con su equipo se concentró con ahínco al trabajo. A toda hora se le veía en su sector del laboratorio sin que se dieran detalles de sus adelantos o conclusiones, incluso al propio Queirotti, director del muy especial programa universitario, quien sin embargo lo apoyaba incondicionalmente.
Un día sorpresivamente se anunció que se habían logrado los primeros resultados. Se afirmó haber recreado las condiciones del principio de la materia produciéndose un Big Bang a escala de laboratorio.
Desde ese momento la información que llegaba al resto de la comunidad científica y aún a la propia Universidad comenzó a ser desordenada y muy escasa.
Trascendieron cosas tales como que se habían descubierto indicios de vida en la materia creada por el acelerador, información que motivó una urgente reunión solicitada por Queirotti quien salió con mucho malhumor y poca información que llevar al preocupado rectorado universitario.
El malestar fue creciendo y la opinión pública comenzó a pensar que el dinero se gastaba en proyectos pocos serios, al escuchar términos como “creación de un mini universo” o “vida creada en laboratorio”
Quizás la gota que derramó el vaso, fue que en el curso de una investigación sobre la desaparición de un avanzado estudiante del departamento de Parasicología, el propio científico se presentó ante la policía diciendo que tenía una pista segura sobre su paradero.
Con gran expectativa le entrevistaron y allí explicó que conociendo que el joven estaba en la Universidad participando en una serie de experimentos sobre los llamados “viajes astrales”, ya que al parecer tenía extraordinarios poderes para hacerlos, le había pedido que intentara un traslado espiritual hacia el interior de la esfera en la que estaba su mini universo, con el fin de confirmar la existencia de vida. Desde ese momento nada había sabido del estudiante quien, agregó casi sollozando, se parecía mucho a su hijo mayor que había fallecido de leucemia.
Los investigadores, al escuchar el inesperado relato no supieron que hacer con el científico. No le creyeron una palabra, pues en sus esquemas indagatorios no estaban previstas hipótesis que se basaran en viajes astrales sin regreso, por lo que comunicaron lo acontecido a las autoridades de la Universidad y se olvidaron del asunto.
En esos días los hechos se precipitaron, todos dudaron de la salud mental del profesor y se decidió la culminación de su contrato, tramite que no estuvo exento de escándalos y acusaciones del científico de “traición e incomprensión” a Queirotti. Todo finalizó cuando una mañana se llevó su lapto y un cuaderno de notas y no se le vio más. Poco después desmantelaron el enorme acelerador y quedo solo la esfera con los inciertos resultados del experimento, que se fue también arrumbado en la memoria de todos.
Ajenos a todo esto y ya pasada la impresión de ver el increíble interior del artefacto, los estudiantes trataban de solucionar su problema que se reducía a dejar despejado y limpio el lugar como se lo habían pedido. Ya sentían síntomas de cansancio y sobre todo apetito al acercarse la hora de la cena.
Decidieron hacer un último esfuerzo y retirar la esfera hacia un alejado rincón, donde podría quedar olvidada un tiempo más.
No era tan pesada como incómoda de manejar, pues estaba apoyada en un complicado trípode metálico. Se pusieron de acuerdo para hacer un esfuerzo conjunto y correr poco a poco la estructura. Luego de varios intentos fallidos lograron sincronizarse y con algunos quejidos la fueron moviendo lentamente.
Todo sucedió en segundos. Una de las patas del trípode se quebró y la esfera se precipitó al suelo estallando el cristal de la ventana.
Una volátil sustancia oscura comenzó a derramarse mientras se veía como en su interior se apagaban miles de puntos muy brillantes.
Por un instante quedaron paralizados, para lanzarse luego a intentar limpiar y ocultar el accidente.

Quienes en esos momentos estaban al aire libre vieron como literalmente se abrieron los cielos.
La Luna, el Sol y las estrellas estallaron ante sus ojos. Los rascacielos de Nueva York se volvieron polvo en segundos, al igual que las pirámides de Egipto, la muralla china, los cafés de Paris y las favelas de Río de Janeiro. El aire se fue de los pulmones y no volvió, como tampoco el mar que desapareció con un rugido. Nadie tuvo tiempo de pensar, ni de gritar, ni de sentir temor, ni mucho menos de arrepentirse de sus pecados.
Simplemente desaparecieron.

Los jóvenes siguieron limpiando, ocultaron la rota esfera y regresaron a tiempo para la cena.
Ignorantes de lo que habían hecho. Ignorantes de que ellos pertenecían a otra dimensión de tiempo y tamaño.
A otro universo de gigantes creadores.




Fin
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Comentarios
Valoraciones
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  • A mi tambien me parece inquietante y me gusta tu estilo. gracias por tu valoracion, no se si me la merezco. besos
    Una inquietante idea, que empezó e interesarme por primera vez cuando lei "el hombre menguante", bien trazada en este relato.
    Buen relato.
  • Eligio un destino atrapante para sus vacaciones...demasiado atrapante.

    La onda de una emisora de radio puede llegar a lugares inpensables. Asi lo supo un solitario locutor de un programa nocturno.

    Un pequeno detalle cambio la historia.

    Un solitario avion atraviesa la noche. Cosas extranas pueden suceder a bordo.

    La inmensidad del Universo puede ser solo una cuestion relativa...y peligrosa.

    Las personas invisibles existen. Son mas comunes de lo que se piensa y cualquiera de nosotros puede serlo.

    El miedo la perseguia desde la infancia. Ya adulta comprobaria que sus peores pesadillas serian realidad.

    Pese a la opinion de la protagonista de esta historia, lo que usted va a leer es una nueva version del tradicional cuento infantil. (fe de erratas) El verdadero titulo de este cuento es: SOBRE HOMBRES LOBOS Y EL COLESTEROL, pero no cabe en el espacio reservado para este. Paciencia.

    Tenia un poder escondido; debia demostrar a todos lo que podia hacer aunque significara la destruccion total.

    Un viejo hotel, un tranquilo balneario... y de pronto las vacaciones familiares se hundiran en un paisaje de terror.

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