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7 min
GHOST (The first kiss)
Amor |
21.09.15
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Sinopsis

Una noche cualquiera, mientras duerme nota la presencia de alguien, se levanta, se cerciora de que no hay nadie en la casa, pero cuando se vuelve a acostar alguien le susurra al oído: duérmete.

Son las 4,27 de la mañana, según el reloj de la mesilla, el televisor encendido y vuelvo a cerrar los ojos es muy temprano aún.

Intento conciliar el sueño, no puedo, me coloco boca arriba e intento relajarme, respiro profundo, uno, dos, fuera, otra vez,

Noto algo en el pie izquierdo, como si algo o alguien me estuviese tocando, doy una patada hacia arriba golpeando la sábana y la colcha, y ya no noto nada. Estoy tonto pienso y vuelvo a intentarlo, cierro los ojos.

Ya sí que no me duermo, miro la tele, otro aparato mágico que te pones como Conan en 15 días, utilizándolo 10 minutos diarios. Vaya plan. Entonces siento de nuevo que alguien me toca los dedos del pie, esta vez el derecho, no hago nada.

Sí, me está tocando algo. Y ahora el izquierdo también, sigo quieto me estoy acojonando, me miro los pies, no veo nada raro, bueno no veo nada tengo los pies tapados, pero sigo notando en los dos pies que me tocan los dedos. No hago nada.

Me siento bien, me relaja, no tengo miedo no sé por qué, pero no tengo miedo, y me estoy durmiendo, me duermo.

Otra vez me despierto, miro el reloj, aún son las seis pero me levanto y me preparo el desayuno. Me tomo el café y regreso hacia la habitación, cuando entonces… Suena un ruido en la habitación donde tengo el ordenador y todas mis cosas, avanzo despacio hasta que llego al umbral de la puerta y pulso el interruptor de la luz. Aparentemente nada extraño, todo revuelto y perfectamente descolocado como siempre. Ahora el ruido suena en la habitación a mi espalda, solo tengo que dar media vuelta y me quedo mirando la ventana, veo una sombra, una silueta, avanzo hacia ella, efectivamente soy yo que me reflejo en el cristal, pero aparte, fuera en la calle veo una figura que se mueve sin parar. ¿Otra vez mi imaginación? Veamos, salgo de la habitación y me voy al salón, me acerco a la ventana y miro a ver que hay enfrente de la ventana de la habitación. Hace viento y un árbol, ya sin hojas, que parece que va a salir corriendo con los brazos en alto.

Compruebo que el perro está en su sitio, así es, con los ojos abiertos pero tumbada completamente sobre el colchón. Si ella está tranquila ¿por qué me preocupo yo?

Me vuelvo a la cama, me acuesto y me arropo, pero vuelvo a notar algo en un pie … Acto seguido el otro, y en el oído alguien me susurra: duérmete.

- ¿Quién eres?

- ¿Y eso qué importa? Solo me quería despedir.

- Pues dime quien eres.

- No, lo tienes que adivinar, y sabré si ha merecido la pena venir a verte.

- ¿Un juego de adivinanzas? Me gusta.

- Preparado.

- No, yo no te conozco, recordaría tu voz.

- Bien, según vayan avanzando las preguntas y te vayas acercando iré recobrando mi tono de voz. Tranquilo, muy tranquilo.

- Estoy tranquilo, no sé por qué, pero estoy fenomenal. ¿Eres hombre o mujer?

- Las preguntas las tengo que hacer yo.

- Eres una mujer.

- Pero espera que empiece a hacerte las preguntas.

- No, eres una mujer. ¿Y yo que gano si acierto?

- Nada, sabrás quien soy, y bueno te daré un beso.

- Lo ves. Eres una mujer.

- Sí, soy una mujer, has acertado.

- Mi premio, quiero mi premio

- El premio es al final si adivinas quién soy. Un beso. No uno por cada pregunta que aciertes.

- No, eso no se matizó al empezar el juego, y pensé que el premio sería de un beso por pregunta, ya que de otra forma es posible que no hubiese jugado.

- Ya me has liado. De acuerdo te daré un beso en la mejilla.

- Vale adelante, cuando quieras.

- ¿Estás bien? Responde. ¿Qué te pasa? Por favor contéstame.

- Chissssssss, estoy en el cielo ¿verdad?

- Idiota, el susto que me ha dado. Digamos que de alguna forma sí.

- ¿Has muerto, amiga?

- No, aún no, pero no me queda mucho.

- ¿Y qué haces aquí?

- Pedí un deseo.

- ¿Qué deseo?

- Primero tienes que adivinar quién soy, recuerda, el juego. Primera pista, escucha con atención porque es una pista y tienes que averiguar qué es.

- BRRRRRRRR, BRRRRE, BRR, RERRRRR,BEERRRRRRR…. … … …

- Es el motor de un camión en marcha, un camión antiguo.

- No, casi aciertas, pero no es un camión. Siguiente pista, pon atención.

- Un momento ¿No puedo decir más cosas para acertar?

- No, listillo que te conozco. Y atento que va la siguiente pista.

- Noto en mi mano izquierda algo, espera se hace de noche y de día una y otra vez, como si fuesen pasando los días muy deprisa, y voy notando en la mano izquierda que me está tocando algo cada vez más, un dedo, otro dedo, otro dedo, por fin la tengo es una mano.

- Muack, tu premio, acertaste es una mano.

- Y la primera pista era un autocar, no un camión, un autocar escolar.

- Sí, era un autocar escolar.

- Pues no pienso soltarte la mano, quiero que sigan pasando los días y llegar hasta el final.

- Pero eso no se puede hacer.

- ¿Por qué no? Es tu deseo. ¿Dónde hay que reclamar?

- No lo sé. Estás loco, maravillosamente loco.

- No te pienso soltar, no te veo, pero te está cambiando la voz.

- No me sueltes por favor, continúa.

- Otra noche, otro día, en un autocar escolar en los asientos de atrás he cogido de la mano a una niña y ella ahora apoya su cabeza sobre mi hombro.

- Sigue, tienes razón es mi deseo yo establezco las normas.

- Otra noche, otro día, y con la mano derecha me atrevo a acariciar su cabello.

- Otra noche, otro día, me acerco, tiemblo, y le beso una mejilla.

- Otra noche, otro día, mi corazón late, va a estallar, me acerco más y más, no me atrevo me retiro, me voy hacia atrás, entonces ella se adelanta y por fin juntos los labios me puede besar.

- Teníamos 11 ó 12 años. Mi primer beso, como lo voy a olvidar.

- Te acuerdas. ¿Y mi nombre?

- Tu voz.

- ¿Recuerdas mi voz también?

- Como no, y te estoy viendo, la única chica de aquel colegio al que le sentaba bien aquel horrible uniforme que a las chicas os obligaban a llevar.

- Bueno mereció la pena gastar mi deseo solo por oírte narrar aquel beso. Aunque no recuerdes mi nombre.

- ¿Tú nombre? Será posible.

- No te preocupes es normal, hace tanto tiempo.

- Te volveré a ver.

- No.

- Jamás te olvidaré

- Ni yo a ti, ahora duerme.

- Hasta siempre ALICIA.

- ¿Sí?

- Hasta siempre ALICIA. Y ahora te puedo ver. ¿Por qué lloras?

- Porque soy feliz. Adiós

- Adiós.

Me desperté, todavía me latía el corazón a mil por hora, cuando vi a mi lado a mi esposa aún dormida:

- ¿Estás despierta?

- Eh.

- Nada tranquila, era una tontería, te quiero.

- Yo a ti también.

- Sabes una cosa, si cuando llegue el momento de dejar este mundo me concediesen un deseo ¿Sabes qué pediría?

- No.

- Que me dejasen regresar un momento, para darte el que fuese mi último beso. Gracias, te quiero.

- Yo a ti también.

- Lo sé.

    FIN


     

    Dafaed

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    Cuando eres joven y estás sano, miras a los viejos y a los enfermos con indiferencia, pensando: Jamás me ocurrirá a mí. Qué equivocado estaba.

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