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7 min
Historias para niños y jóvenes II
Históricos |
06.04.13
  • 4
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Sinopsis

Historias para niños y jóvenes II

En su Historia prudentísima y catálogo muy extenso de los establecimientos de la Orden del Cister desde su fundación hasta nuestros días con noticia de sus preeminentes abades y algunas otras afamadas dignidades de las que conviene hacer mención. IMPR. Mattias Apiarius, Basilea, 1665, (p. 37 y ss.) cuenta Micer Enric Palafolls (Mollerusa, 1625 – Basilea, 1682) el siguiente sucedido:

Una mañana del invierno de 1116 llegó al nártex de la abadía de Pontigny un hombre que dijo llamarse Bernard. Portaba el crucifijo de la Orden por lo que el hermano tornero le franqueó el paso y fue conducido al refectorio de inmediato.

Pronto se corrió la noticia y todo el convento entró en ebullición. La regla impedía hablar antes del mediodía a los frailes profesos, pero los hermanos legos se encargaron de difundir el rumor. Es fray Bernard —repetían entre dientes— ¿qué le ha traído hasta aquí?

El prudente abad Michon, pastor muy amado que era en aquel momento de la casa de Pontigny, se dijo con calma que había muchos Bernards en la tierra del Señor y retrasó por cálculo cuatro minutos la obligación ineludible de presentarse ante el desconocido.

Palafolls, que es dado a fabular, nos ofrece lo que él cree que pudo ser la conversación:

— Bienvenido a nuestra humilde casa, hermano en Jesucristo, ¿puedo preguntaros a qué debemos el honor?

— ¿Están vuestros copistas en el scriptorium?

Michon no se amilana ante la descortesía

— Es posible,… ¿debo llamarle Reverencia?

— Bernard es suficiente. ¿Sois aficionado a practicar las sortes virgilianae?

— Solo con la Biblia, en alguna ocasión, en las escasas horas de asueto que nuestra disciplina nos deja.

El abad se arrepiente enseguida de lo que acaba de decir. Comprende que, lejanamente, podría sonar a queja, y todavía no sabe con quién se enfrenta. Pero si el visitante la ha percibido, la pasa por alto.

— Vuestra piedad es digna de elogio, querido Pierre, mas el señor de Montreuil, al que debéis gran parte de la pitanza que alimenta a vuestra grey, sí lo es.

 —¿Habéis departido hace poco, entonces, con Monsieur Jacques?, ¿traéis noticias de sus tierras? — ya no sabe, el buen presbítero, cómo sonsacar a su invitado.

— Hemos hecho algo más que eso. Pero cada cosa a su tiempo. ¿Cuántos amanuenses tenéis?

— Los tiempos son malos, mi señor —ha decidido rebajar el tratamiento con la oscura intención de provocar alguna reacción en el escurridizo Bernard— No podemos permitirnos más que unos pocos. Tenemos que cultivar la huerta y ejercer la caridad que la Santa Doctrina del Salvador nos manda. Van ya dos veces que los cruzados han… solicitado nuestra ayuda.

Se muerde la lengua y rectifica a tiempo de evitar la palabra que le viene a la boca. La alegre soldadesca de Su Santidad Pascual II ha arrasado en un par de ocasiones su despensa antes de seguir camino a Jerusalén.

Ahora sí parece impacientarse el inquisidor. Es el momento propicio para que Michon haga una pregunta directa.

—¿Conocéis el trabajo de nuestros monjes, señor?

—Basta de circunloquios, Michon. —da resultado la estratagema—Se os encargó hace diez años las copias de las Geórgicas de Virgilio. Hace un año llegó una de ellas a manos de nuestro protector el conde Jacques de Montreuil…

—Que Dios proteja y guarde muchos años—interrumpe con audacia el abad.

—Amén,… y encontró algo que, por decirlo de forma suave, no se compadece con la devoción y la modestia que profesamos en nuestra orden y que vos, abate Pierre, deberíais ser el primero en estar interesado en salvaguardar.

Michon ha perdido otra vez la iniciativa. La insinuación velada de herejía o de impiedad puede ser muy grave. Repasa a toda velocidad la lista de hermanos copistas, incluyendo a los dictatum y a los emendator. Sabe que algunos textos paganos griegos y romanos pueden ser muy procaces, pero es un riesgo que hay que correr y se suelen encargar a los monjes más viejos para no excitar a los jóvenes. Su sagacidad le hace detenerse de inmediato en Domenicus, un bigardo de Auvernia que no paró de cometer desmanes mientras estuvo con ellos. En cierta ocasión sustituyó al anciano Julius, aquejado de artritis en los dedos. No le da tiempo a preparar una excusa. Bernard le tiende un pergamino doblado en cuatro.

Tolle, lege

Escritos en ancien français, apenas puede descifrar los versos:

             Par issi que la albor

             Tu te leves et te drecies

             Par issi que la rosade

             Tu te denudes et te évanoïs

Aquí, Palafolls tiene el buen gusto de proporcionarnos la versión en francés moderno:

             Comme l’aurore

             Tu te leves et t’habilles

             Comme la rossée

             Tu te déshabilles et t’évanouis

Cuya traducción aproximada al castellano podría ser:

             Como la aurora

             te levantas y te vistes.

             Como el rocío

              te desnudas y desapareces.

—Son impúdicos, ciertamente. Os prometo que el responsable será castigado.

—Te equivocas, Michon. A Montreuil le han gustado y quiere más. Si no se los damos, nos corta el grifo de las regalías y adiós convento.

—El problema, Reverencia, —vuelve al tratamiento Michon, azorado por el caso sin poder evitarlo— es que el autor, fray Domenicus, fue expulsado de la orden hará cosa de seis meses debido a su carácter desenvuelto. ¿Qué podemos hacer?

La respuesta de Bernard atravesará los siglos y llegará hasta nuestros días:

—Olvidaos de Virgilio, poned a escribir versos libertinos a todos vuestros frailes y que Dios nos ayude.

 

 

Ejercicios de segundo nivel (conviene, no obstante, hacer antes los de primer nivel incluidos en el anterior cuento):

  1. ¿Son fiables los versos en ancien français de Domenicus o son un invento de Micer Palafolls?
  2. ¿Es legítimo mezclar la realidad con la ficción? Dilucida si lo real empobrece y limita el caudal vibrante de la ficción o si, por el contrario, lo imaginado con libertad traiciona el rigor histórico.
  3. ¿Se abusa de latinajos en el texto?
  4. Haz la lista de todas las novelas históricas que has leído en los últimos cinco años. Si son más de diez, oblígate a leer las Geórgicas y descubre la mónada secreta (si no sabes lo que significa “mónada” no lo mires en el diccionario de la RAE porque no lo aclara. Mejor usa Wikipedia).
  5. Los versos de Domenicus parecen estar dirigidos a alguna dama borgoñona. ¿Por qué no se profundiza más en el tema del amor y se opta por centrar el relato en el antagonismo entre Bernard y Michon? Di lo que quieras.
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  • 5. El tema del amor en épocas de la Santísima Inquisición era un tema peliagudo y resbaladizo, igual que el de las artes adivinatorias. Se dejaba para cortesanos, villanos, juglares, reyes y otras gentes de mal vivir. Aunque el concepto que conocemos actualmente es relativamente "joven". Entre monjes había un interés elevadísimo por trascender, y no sólo para subir al cielo, lo que establecía toda una prosopopeya muy parecida a la de las altas esferas políticas en busca de la erótica del poder. 4. Recuerdo mis clases de filosofía de bachiller oyendo hablar de las mónadas. La mónada, que significa "unidad" de muy diversa esencia, viene a ser como un byte, un átomo, el bosón de Higgs o un quinto de cerveza.
    2. Es legítimo mezclar realidad y ficción, se enriquecen: si van en santo matrimonio hacen más digerible algunos episodios históricos para los legos como yo. 3. No se abusa de latinajos en este texto, teniendo en cuenta el marco histórico, y los personajes que están dialogando, afortunados escribientes y lectores manipuladores del conocimiento y del saber, ya que era como comunicarse en inglés entre científicos actualmente. 4. Mis últimas novelas históricas de los últimos 5 años han sido algunas revistas rosa y algún artículo científico relacionado con el entrono laboral. Pero la referencia de tu texto es "El nombre de la Rosa" de Umberto Eco (hasta ahí llego)
    Me sacaste la carcajada, esta muy bueno. En cuanto a los ejercicios no parecen que tengan mucho éxito, solo hemos entrado los veteranos. Voy a beber agua, que me ha dado sed leeros conversando de grifos. ¿O salé demasiado las patatas fritas?
    Pues la verdad es que no es leísmo, según la RAE, aunque yo tampoco lo tengo claro y comprendo tu duda. Se puede consultar. Dicen lo siguiente: "En el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española (RAE, 1973) se condena el leísmo referido a cosa, pero se permite el referido a persona masculina singular [...]". Te agradezco el esfuerzo de hacer los ejercicios, aunque no van dirigidos a autores de peso como tú, para los que no ofrecen dificultad.
    1 me imagino que no es importante, ¿o si? 2 En eso consiste, ¿no? 3Algunos son demasiado elevados 4. Habría que definir los límites semánticos de novela histórica, creo que al día de hoy están algo confusos. Por ejemplo, Ivanhoe, La Eneida, qué son. Los versos de Domenicus parecen estar dirigidos a alguna dama borgoñona. ¿Por qué no se profundiza más en el tema del amor y se opta por centrar el relato en el antagonismo entre Bernard y Michon? Di lo que quieras.Por no caer en el folletín Por cierto el llamarle de la frase, "puedo llamarle reverencia", ¿no es leismo?
    Pues muy disfrutable esta lectura, Aunque no me cosco de a dónde pretendes llevarnos con estos ejercicios tuyos ¿Quizás a mostrarnos nuestras propias vergüenzas? . Tengo entendido que en el siglo XII había grifos (aparte de los mitológicos) y así se los llamaba ( al menos su original en latín) así que a mí no me ha chocado la expresión. ¿Por qué no iba a poder haber una expresión similar en esa época a "cortar" o "cerrar el grifo"? Otra cosa sería que hubieras dicho algo así como "Entonces el abad sacó su I Phone..." Eso sí hubiera sido una barbaridad, que hasta los críos de primaria saben que por aquella época se les decía "I phonus" pero lo del grifo.. pues no creo que sea para tanto.
    Es cierto que “robinet” no se documenta en francés hasta el 1401, derivado de Robin (cordero, en la edad media) porque los primeros grifos tenían forma de cabeza de ese animal. Ocurre, según me dicen, que Palafolls escribe en catalán: “ens tancarà l'aixeta”, pero reconozco que la traducción es atrevida. ¿Sería mejor “espita” (cannette) que parece que tiene un origen anterior? Te agradezco la observación, contesto a vuelapluma tirando de Petit Robert, pero no descarto hacer la investigación que propones como ejercicio (limitada al XII, eso sí, que no estamos para más alegrías)
    He disfrutado mucho esta segunda historia (ahora iré por la primera), con aires de nombre de la rosa, en la que el diálogo es muy sabroso y en la que muestras un conocimiento para nada wikipédico. Divertido e ilustrativo. Mi única crítica te la dejo en forma de ejercicio adicional. Ejercicio 6: La expresión "cortar el grifo de las regalías" es propia del siglo XII? Es una mala interpretación de Palafolls? O un devaneo de VV.AA? Realizar un estudio exhaustivo del estado del arte de la fontanería en los siglos XII, XVII y XXI.
  • Para hacer compañía a los divertidos cuestionarios de León27. La primera vez que se publicó esto no se entendió que era una autocrítica o, al menos, una advertencia dirigida a uno mismo. Aunque si alguno se las quiere aplicar, no hay inconveniente.

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Soy casi como la sombra gris. Me he acicalado un poco. Domar la guedeja canalla llevará más tiempo.

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