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6 min
Homicida y hermano
Terror |
21.04.15
  • 3
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  • 569
Sinopsis

-¡Qué tal!, Mark. Por favor, siéntate. Tenemos quince minutos solo para nosotros antes de que me marche. ¿Qué te trae de nuevo por aquí?

-Respuestas. Por eso es por lo que estoy aquí. Respuestas.

-No vas a entender nada, muchacho. Lo que hice fue algo bien justificado.

-Entiendo que asesinaste a mi hermana. Eso sí lo entiendo.

-Tenía tres meses de embarazo y no le pareció la idea de abortar. La repugnante criatura dentro de ella no debía nacer. Si a la muy puta de no le importo revolcarse con tu estúpido amigo negro no tendría por qué importarme su vida después de semejante decisión. La idiota creyó que no me daría cuenta pero se equivocó y le costó la vida.

-Bastardo… Eres un maldito bastardo. Se debe estar demente para asesinar a una chica de quince años y…

-¡Exacto!, quince años y embarazada. Ese es el motivo, la razón. Este asunto sería diferente si la criatura hubiera sido engendrada por alguna imprudencia de mi parte pero tú y yo sabemos que eso no era posible. No en esta vida. Yo amaba mucho a tu hermana, le tenía un cariño especial y único…y solo para ella.

-¡Eso es fenomenal!. Le extirpaste el vientre de una manera especial y única, la amabas demasiado como para no tratarla como es debido, maldito. Todo eso con cariño,  ni imaginarse la situación si la hubieras odiado. ¿Sigues creyendo que asesinar a Lucía y a mi madre sirvió de algo?. A mi parecer solo ganaste una ejecución “especial y única”, bastardo.

-Te ha crecido el cabello, chico, estilo Mick Jagger como le gustaba a tu madre. Estas un poco más alto y ya no tienes ese espantoso barro en la mejilla que tanto me fastidiaba cada vez que lo miraba, debí arrancártelo de raíz en cuanto caíste inconsciente, pero tenía que marcharme antes de que nuestro amigos los oficiales se aparecieran. En cuanto tengas tiempo trata de arreglar ese asco de rostro que cargas.

-¿Escuchaste mi pregunta?.

-No lo siento, me distraje con la ausencia de tu asqueroso barro.

-Tú estas calvo desde los dieciocho años y ya no tienes dientes. Tal vez eso explica el asco que sentía Lucía por ti.

-Moriré en un par de horas, Mark. El cabello no es tan importante a estas alturas; Los dientes los perdí por la culpa de tu tortuga. ¿Podrías repetir la pregunta para terminar con todo esto de una buena vez?

-…¿Sigues creyendo que asesinar a Lucía y a mi madre sirvió de algo?...

-No, pero las cosas cambiaron. Tú ahora conoces el significado de la prudencia, algo que a tu hermana nunca le importo. Toda la familia entiende que se debe ser precavido a lo largo de la vida y no permitir desvaríos en las mentes de sus hijos. La estúpida de tu madre con sus mentiras y engaños es el más claro ejemplo de lo que trato de explicar, decidió apoyar a Lucía para que diera a luz y permitir que siguiera su vida como si nada hubiera sucedido. Yo decidí incinerarla. Y ahora que lo pienso, Mark, fue tu amigo el que provoco todo esto. Él fue quien asesino a Lucía. Esa gente y su maldita necesidad de causar problemas en cuantas familias les sea posible.

-¡No fue Tom quien mato a Lucía!, ¡Fuiste tú!. Tom no entro a la casa de mi madre y le cerceno la lengua mientras dormía. Tampoco espero hasta que Lucía llegara para recibirla con una navaja en el cuello, atar una soga a sus pies y colgar su cuerpo desnudo sin vientre en el lobby de la casa. Tom no quemo la propiedad entera ni fue él quien ahogo a la pequeña Julie en la bañera. ¡Fuiste tú maldito hijo de puta!.

-Mark, te escucho fuerte y claro a pesar del cristal, no hay necesidad de gritar. Ellas no volverán a la vida, nunca las veras de nuevo. Te he hecho un favor, hombre. Yo no estaría feliz si cada que salgo a la calle me recordaran que mi hermana fue una promiscua…y  una muy destacada.

-Ya cierra tu maldita boca, idiota. Nunca le hizo daño a nadie ni a nada. Mi madre quería apoyarla y ayudarle con su situación. Muchas personas más del mismo modo querían ayudarla, ¿por qué?, porque era una buena chica. Estar embarazada no era algo que la degradara. Ella hubiera encontrado una manera de arreglar las cosas.

-No lo creo, chico. Recuerda que era estúpida, no tenía la capacidad mental suficiente como para pensar y dibujar al mismo tiempo. Sus calificaciones eran deplorables, sus amistades mierda, su madre una porquería de mujer y sus decisiones ni se diga. ¿a los cuantos años termino la primaria?, ¿a los catorce?. No había futuro en su vida, yo le quería dar todo lo que tenía a mi alcance. ¡Todo!. Me dio la espalda, me mintió, me engaño… jugo conmigo.

-¿Y qué hay de Julie?. No creo que tengas motivos suficientes para justificar el ahogar a una niña de ocho meses en la bañera, ¡Una niña!... ¡Una pequeña niña!... ¡Mi hermana pequeña, maldito hijo de perra!. Voy a disfrutar verte morir en la silla eléctrica. Le pediré a algún oficial que no moje la esponja y proceda de esa manera… y aun así no será nada comparada con lo que les hiciste.

-Por mi está bien, Mark. En cuestión de minutos ya no seré parte de este mundo, los gritos y la agonía de Lucía abandonaran mi mente para siempre, pero para ti todo será diferente… Bueno, creo que es hora de marcharme. Tengo una cita y detesto llegar tarde. Fue un gusto volverte a ver Mark. Se buen chico, ¿quieres?.

-Solo respóndeme algo...

-Adelante.

-¿Por qué me dejaste vivir?... Sabías que yo fui el que convenció a Lucía de no abortar. Fui yo quien le rogo a mi madre para que la apoyara y no la dejara irse de casa. ¡Fui yo el que dijo quien las había asesinado!. ¡Me hubieras desmembrado a mí!... Yo merecía todo su dolor.

-Dime, ¿recuerdas el cuerpo de Lucía colgado desde el candelabro?.

-Aseguraste la soga a mi cuerpo para que su cadáver permaneciera ahí, el recuerdo es claro como el agua.

-¿Y viste cómo flotaba el cuerpo de Julie en la bañera?

-Yo mismo la saque de ahí y la sepulte en el patio trasero.

-Que bien. Y supongo que observaste a tu madre mientras se desangraba antes de caerte inconsciente, ¿cierto, Mark?.

-Sí… Eso.. Eso es lo que recuerdo.

-Exacto. Eso es todo lo necesario.

-Y lo único…

-Gracias por venir, Mark. Trata de mirarme a los ojos hasta que muera, por favor, ¿vale?. Adiós, Mark.

-Hasta nunca, papá.

 

 

 

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