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11 min
"Hope" y el mar del inconsciente. (10a. parte)
Drama |
18.02.15
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Sinopsis

El doctor Shellen regresa a su antigua vida y cómo lo reciben us conocidos...

 

El doctor Shellen se da cuenta que está a sólo cuarenta minutos de su casa, por lo que decide caminar hasta allá. Cuando llega a su mansión varios trabajadores domésticos se espantan al verlo pasar. Es obvio que lo reconocieron, aunque hace ya varios meses que lo creían muerto. El jardinero corre velozmente al interior de la casa para avisarle al señor Duretti, el mayordomo.

-Do... Doctor Shellen...- dijo Duretti espantado al verlo- ¿En verdad es usted, ó...?

- Sí, soy yo Alfonso- contestó Albert con naturalidad,- he regresado.

-¿Pe... Pe... Pero dónde había estado todos estos meses, doctor?

- Por ahí.

- ¿Por ahí? ¿Dónde era eso? ¡Hace tiempo que lo dábamos por muerto!

- Mira, Alfonso, ahora no tengo tiempo de explicarte lo que me pasó. En éste momento tengo un asunto muy importante que atender, ya te contaré a su debido tiempo. Lonque más me urge ahora es tomar un buen baño.

  Shellen se dirige apresuradamente a su dormitorio, sin esperar que le 

preparen elbaño, como de costumbre. Bajo el relajante chorro de agua

caliente, Albert medita acerca de los acontecimientos que han pasado en los últimos días. Ésta es la primera vez que al hacer una promesa, se siente realmente comprometido a cumplirla, por que en verdad lo desea, aunque no sabe por qué. Tal vez Shellen encontró una razón sólida por la cuál intentar ayudar a alguien más, sin esperar nada a cambio, un verdadero motivo por el cual... Vivir.

"Hope" musitó Albert sin voz, " significa esperanza. Pero...¿Para quién? ¿Para mí? ¿Ó... Es para alguien más? ¿Ó ambas? No logro comprenderlo del todo..." pensó Albert respirando profundamente... Y recordando abruptamente que se encuentra bajo el chorro del agua. Casi asfixiado escupe divertido el agua que absorbió por la nariz. "no importa" pensó "ya lo meditaré más adelante con más calma. Por ahora tengo una gran promesa que cumplir y no la pienso romper."

Unos toquidos en la puerta del baño lobsacan de sus pensamientos.

-Disculpe, doctor -dijo Duretti, entrando al baño,- aquí le traigo ropa limpia.

- Gracias, Alfonso-dijo Albert,- ¿es ropa de calle?

- No, doctor- contestó Duretti extrañado de que lo llamara por su nombre de pila,- es una bata. ¿Piensa salir?

-Sí, Alfonso. Tráeme ropa para salir, por favor.

-¿Y a dónde piensa ir? 

-Ya te contaré a su debido tiempo. También espérame en mi estudio, por que tengo que pedirte otro favor.

- Enseguida, doctor.

  Algún tiempo después, ya bañado y cambiado, Shellen entra en su estudio, donde el fiel mayordomo lo ha esperado pacientemente. Se dirige directamente a la caja fuerte, para sacar dinero y otros documentos.

- Me falta dinero- pensó Albert en voz alta.

- Todo está igual como el día como se marchó, doctor- dijo Duretti.

-¿Eh?- exclamó Albert saliendo de sus pensamientos.- ¡No, no me refería a éso! Digo que aquí no tengo el dinero suficiente para los asuntos que debo resolver. Nada más.

-Señor, tengo que confesarle algo. Desde que usted supuestamente falleció, sus parientes lejanos han estado haciendo los trámites correspondientes para tomar poseción de sus propiedades.

-¡Je! Ésos perros! -exclamó Albert sonriendo,- no te preocuipes por ellos, ya lo arreglaré. Lo que quiero ahora es esto, toma- dijo entregándole una tarjeta.- Llama por favor a éste número. Necesito hacer un viaje en helicóptero a Indianápolis, lo más rápido posible.

- ¿A Indianapolis, así que allá ha estado?

- Sí. También quiero que retires $80,000 dólaresvde ésta cuenta en el banco. Aquí tienes los documentos necesarios y también para pagar el viaje de ida y vuelta y otros gastos menores.

-Está bien, doctor, haré lo que me pide. Regreso más tarde.

    El mayordomo sale del estudio. Albert se sienta en su sillón favorito, pensativo. De pronto siente en la boca ese característico sabor acre de la sangre. "Otra vez estoy sangrando" pensó Shellen, "¿cuánto tiempo me quedará de vida? ¡No, no puedo morir ahora! ¡No cuando estoy a punto de cumplir mi promesa!"

  Cierra los ojos unos momentos, como intentando reunir fuetzas de su interior. Se siente cansado, lo cual es normal en casos avanzados de Leucemia, debido a la astenia, ésa sensación generalizada de cansancio físico y mental. Todo resultado de la hiperviscosidad producidad por el aumento de la masa total de la sangre.

  Albert decide tomar una siesta para recuperarse. Transcurre una hora y media cuando el mayordomo, que regresó del banco, entra al estudio.

-¿Doctor, está dormido? - preguntó Duretti,-¿ doctor?

- No ya no, Alfonso-contestó Albert, despabilándose,- ¿Qué hay?

- Su vuelo ya está confirmado. Lo esperan en el aeropuerto. También aquí está el dinero que me pidió.

- Gracias, Alfonso.

- ¿Quiere que lo lleve?

- Sí, por favor.

  Poco después llegan al aeropuerto, donde el vehículobya tiene el rotor en marcha, listo para partir.

-Gracias, Alfonso, pero iré, solo- dijo Albert.

-¿Seguro, doctor?

-Desde luego. Nos vemos más tarde, ésto es algo que debo hacer solo.

- Hasta pronto, doctor, que tenga un buen viaje.

  Shellen aborda el helicóptero, el cual despega rumbo a Indianápolis. Transcurren poco más de dos horas para llegar a su destino. Saliendo del aeropuerto, toma un taxi hacia el centro de la cuidad, buscando por un rato el edificio donde conoció a Hellen. Cuando por fin lo encuentra baja del taxi y se detiene pensativonp un momento, mirando hacia arriba. Camina hacia la entrada y el portero lo saluda sonriente. (Es el mismo portero que lo aventó cuando deliraba,pero Albert no lo recuerda) Sube por el elevador, recordando que Hellen vive en el piso 21. Avanza buscando el departamento de la niña en vano pero no lo recuerda. De pronto su instinto le dice que ahí es el balcón en donde decidió terminar sus días, así que regresa un poco y toca la puerta con el número 2103. Momentos más tarde una señora con bastón le abre la puerta.

-Buenas tardes, señora-dijo Albert nervioso,- sé que usted no me conoce, pero tengo que hablar con usted.

-¿Y usted quién es, señor? - dijo la señora.

-¡Ah, discúlpeme! Soy el doctor Albert Shellen, mucho gusto, vengo desde Chicago.

-Mucho gusto, doctor. Soy la señora Adelle Smith, ¿Qué se le ofrece?

- Vengo a ver a la pequeña Hellen, ¿Está en casa?

- ¿A quién?

- A Hellen Crabb, la niña del gorrito color de rosa. La conocí ayer.

 Shellen le narra lo ocurrido con anterioridad, todo sobre cómo conoció a la niña. La señora lo mira asombrada, sin poder responder. Decide llamar a su hija, la madre de Hellen, una joven de 33 años.

- ¿Qué sucede, mamá - preguntó la joven.

- Hija, éste señor és el doctor Shellen - dijo la señora.

- Hola, mucho gusto, doctor mi nombre es Madeleine Crabb, pase, tome asiento, ¿en qué lo puedo ayudar?- dijo la joven.

- Sí, gracias, señora Crabb.

  Albert le cuenta lo mismo a la joven mujer.

- Aquí traigo el dinero para pagar las medicinas, señora- dijo Albert.

  La joven rompió en llanto y Albert se quedó atónito, sin poder comprender.

- Nada de lo que dice es cierto, doctor- dijo la abuela.

-No comprendo- preguntó Shellen confundido,- ¿Qué me quiere decir?

- Que usted no pudo conocer a Hellen - dijo la joven, secándose las lágrimas.

-¿Por... Qué?

-Por que ella murió de Leucemia hace cinco años, doctor.

-¡E... Eso no puede ser!- dijo Albert tartamudeando,-¡Yo... Yo cacbo de hablar  con ella apenas ayer! ¿Ésto es una broma?

-No tendríamos por qué bromear con algo tan serio, doctor- dijo la abuela.

  Albert palidece. No sabe qué decir. Por varios minutos las palabras se niegan a salir de su boca. La señora Smith le trae un vaso de agua al verlontan pálido."¿Entonces Hellen fué parte de mi delirio?"Pensó Albert. "Pero ella me dijo cosas que..."

- Señoras - dijo Albert al fin,- sé que lo de ayer fué real, entonces, ¿Cómo sabría el detalle de su gorro rosa y sobre su enfermedad? ¡Puedo describir a detalle cómo era ella!

-Pero eso no es posible - dijo la señora Adelle,- Hellen murió hace cinco años.

- Y sin embargo ocurrió si no, no estaría yo aquí. ¿Saben? Yo soy un enfermo terminal. También tengo Leucemia Mieloide Crónica. Sangro a menudo por la boca; he perdido peso y me siento cansado casi todo el tiempo. Ayer traté de acabar con mi vida y si no fuera por Hellen que me hizo verbla vida de otra manera, ya estaría muerto.

- Entonces dijo al joven,- ella bajó del cielo para impedírselo, doctor. No hay otra explicación.

- Eso es lo que creo, ahora- dijo Albert - Y...¿Puedo preguntar cómo murió ella?

- Ella...- contestó la señora Crabb- Comenzó a presentar ciertos síntomas, como palidez y adelgazamiento. Después se le hicieron varios exámenes. Fué cuando le diagnosticaron Cáncer en la sangre. Fué sometida a Quimioterapia. Mejoró por un tiempo pero, después recayó. La cifra de Leucocitos inmaduros era más de 1000,000 x ml. Lo que le provocó anemia. Además el bazo le aumentó mucho de tamaño. Me recomendaron comprarle un medicamento llamado...

- Imatinib,- completó la abuela.

-Sí, Imatinib,- dijo la señora Crabb- pero era muy caro y no pude comprarlo. Ella continuó con la terapia normal, pero su cuerpo no la resistió.. Y falleció.

-Lo siento mucho, señora- dijo Albert conmovido.- Sé por todo lo que ella pasó, ya que lo estoy experimentando en carne propia.

-¿Pero usted no se trató con ese medicamento,doctor?- usted podía comprarlo.

-Fueron varias cosas las que me pasaron y... Decidí huir de todo como un cobarde y refugiarme en el alcohol. Estuve viviendo varios meses en las calles entre la basura, tratando de expiar mis pecados, muriendo en las calles.

-¿Tanto mal hizo en su vida, doctor? Pero usted no se ve como una mala persona.

-Pregiero no hablar de eso, señora. Es muy doloroso para mí.

- Como desee, doctor.

- ¿Y ahora... Qué hara con su vida?- preguntó la señora Crabb.

-Ésa es una buena pregunta... No lo sé. Sólo quería pagar los medicamentos de Hellen y de ahí... No sé, supongo que vivir tranquilamente lo que me quede de vida.

  Shellen se levanta despacio del sofá. Obcerva detenidamente la estancia. En una de las paredes cuelgan varias fotografías familiares y en alguna de ellas reconoce ese tierno rostro que perteneció a la pequeña Hellen Crabb. Con sus dedos recorre la foto, pensando, hasta que una idea cruza pir su mente.

- Bueno, señoras- dijo Shellen  después de meditarlo,- ha llegado el momento de regresar a Chicago, a esperar pacientemente mi muerte. Éste es el adiós definitivo.

- Muchas gracias por la visita, doctor Shellen- dijo la señora Smith, levantándose y estrechando su mano.- Cuídese mucho.

-Antes de irme- dijo Albert acercándose al maletín,- me gustaría que aceptaran este dinero, por favor. Son casi $100,000 dólares.

-N.. No doctor- dijo la señora Crabb- es mucho dinero. No puedo aceptarlo.

-Tómelo,señora Madeleine, supongo que ustedes lo necesitarán más que yo.

-Pero...

-De todas formas se lonhiba a dar a Hellen para sus medicinas. Es mi forma de agradecerle.

-Está bien, doctor-dijo la señora Smith- lontomaremos. Sé que nos lo entrega de todo corazón. Gracias.

-No tiene por qué agraderlo, al contrario. Es un placer para mí. Hasta siempre

-Adiós, doctor Shellen. Siempre lo recordaremos como una excelente persona.

-Y yo recordaré siempre la imagen de Hellen con su gorrito rosa y su gato blanco como la nieve.

-¿Su qué?- preguntó la joven intrigada.

- Su gato blanco, que ella siempre tenía cargando allá en el balcón.

-Ella nunca tuvo un gato, doctor, porque era alérgica a ellos.

-¿Eh? Eso si fué más raro, pero dejémoslo así.. Me despido entonces señoras.

- Adiós otra vez, doctor.

 

                                  C ON T I N U A R Á....

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