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12 min
"Hope" y el mar del inconsciente (13a. parte)
Drama |
08.03.15
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Sinopsis

Acercandome a la recta final de mi relato.

Un mar de aguas tranquilas y obscuras, iluminado apenas por el débil fulgor de las estrellas, se reflejan en las pequeñas olas, como si estuvieran fusionadas, como si formaran parte de él. Y flotando en este mar. Llegan los recuerdos de la pequeña Hellen y de "Hope" su gato.

"Al..." Dice Hellen con una voz vibrante, "Al... ¿Ya haz escuchado a tu corazón, verdad? Ahora ya sabes lo que debes hacer, amigo... Confía en mí."

Albert camina sobre las aguas sin hundirse e intenta tomar la mano de la niña pero ella está formada del mismo mar, con el cual se funde.

-¿Qué pasa? - dijo Shellen con voz asombrada,- ¿Por qué no puedo tocarte, Hellen?

-Tú todavía no perteneces a este lugar, Al- dijo Hellen, cuya imagen justo bajo los pies de Albert, dentro del agua,- por eso no puedes tocar nada que pertenezca a este lugar, incluyéndome...

-¿Qué lugar es éste? - preguntó Albert mirando a su alrededor.- ya había soñado con él anteriormente.

-Éste es un lugar de tranquilidad. El mar del inconsciente, en el que navegan los sueños y deseos de todos los humanos como tú, como yo lo fuí alguna vez. Aquí no existe nada bueno ni malo; éste es un lugar de paz. ¿Ves lo que ocurre cada vez que pisas las aguas? A tus pies se forman ondas que se alejan de tí y estas se mezclan con las ondas de millones de personas que lo mantienen en movimiento cada vez que sueñan, como se ha hecho por eones, mezclándose con los sueños y recuerdos de incontables generaciones de humanos, formando con ello un mar de conocimiento del todo. Un conocimiento que no conoce espacio ni tiempo. También es el punto de enlace más cercano entre mi mundo y el tuyo. De éste mar tomamos el conocimiento, sueños y recuerdos, antes de hacer un primer contacto con ustedes, los humanos que elegimos ayudar. Entonces enviamos a nuestro avatar, un ser-gato que puede cruzar fácilmente de un mundo a otro.

-¿Yo puedo beber de éste mar?-preguntó Albert tocando las aguas.

-No. Aún no- diji Hellen comenzando a desvanecerse,- pero algún día lo harás. Ya es hora de que despiertes, regresa a tu mundo, el real... Nos vemos pronto, Al... Adiós.

 

  El incesante ruido del reloj despertador inunda la habitación de Shellen. Éste estira la mano apagándolo. Con las imágenes del sueño aún vívidas en su mente. Soñoliento todavía trata de poner en orden sus ideas. Es cuando recuerda de golpe el porqué se levantó a ésta hora. De un salto baja de la cama, estirando sus músculos y camina al baño dispuesto a tomar una buena ducha.

  Más tarde baja las escaleras rumbo al comedor, donde un humeante desayuno compuesto de hot cakes, jugo de naranja y café, lo espera servido en la mesa. Ante la sorpresa de sus sirvientes, Albert come lo más rápido posible.

-Noh enhoh empoh eh pehdeh- dijo Albert con la boca llena,- ebhoh iehah apidoh ah hopiah (No tengo tiempo que perder, debo llegar al hospital).

  Toma un sorbo apresurado de jugo y café. Toma su bata de doctor y parte apresurado rumbo a su trabajo.

-¡Doctor!- exclamó Kendrah al verlo correr- ¿No terminará de desayunar?

- !No tengo tiempo! - gritó Albert a lo lejos,- ¡Nos vemos!

  Shellen aborda el primero de sus autos que vió y parte hacia el hospital. Maneja con precaución, intentando llegar temprano, como siempre se lo pidió su jefe. De pronto, "Hope" salta desde los asientos traseros al del copiloto, tomando a Albert de sorpresa.

-¡Ay, wey! "Hope", avísame cuando te aparezcas así- dijo Albert sonriendo con la mano en el pecho. -Te doy las gracias porcdarme un poco de energía para continuar mi labor. Supongo que ya sabes lo que pretendo hacer, ¿no? Ahora voy al hospital para tratar de convencer a mi jefe de dejarme ejercer mi profesión. Sé que será difícil, pero tengo que lograrlo. Tengo un nuevo propósito en mi vida.

 "Hope" maulla, con la mirada fija en Albert, como si afirmara lo que él acaba de decir.

-Llegaremos en pocos minutos- dijo Albert,- estoy seguro de que muchos se sorrenderán cuando llegue- sonríe,- ojalá no se desmaye nadie...

  Veinte minutos después entra al estacionamiento del hospital. Saluda de manera alegre y sincera al vigilante, quien no da crédito a lo que ven sus ojos y se lo comunica a los otros guardias, via radio.

-Ya estamos aquí, "Hope"- dijo Albert apretando el volante.- Me siento nervioso. ¿Crees... Crees que puedas darme un poco más de energía?

  "Hope" salta a los brazos Albert, lo mira por unos segundos y lame su cara con su lengua rasposa y húmeda. Al instante Shellen siente la energía recorrer su ser. El miedo y la inseguridad desaparecen de su cuerpo, mientras Albert abraza fuertemente con los ojos cerrados al gato.

-Gracias, "Hope", - dijo abriendo los ojos sonriendo- ya me siento mucho mejor- baja del auto con elmfelino en brazos y lo deposita en el cofre del vehículo- Debo ir con mi jefe. Nos vemos pronto, pequeño.

  Shellen entra al hospital ante la mirada de terror de los empleados que lo daban por muerto varios meses atrás. Saluda con la mano y con una sonrisa en el rostro a todo aquel que lo mira. Se dirige directamente a la oficina del jefe del hospital. Toca discretamente el cristal de la puerta e ingresa al recinto. El doctor Mills se encuentra aquí, conversando con el radiólogo acerca de unas placas.

-Hola, buenos días, jefe, ¿Cómo ha estado? - dijo Albert,- ¿Me permite un minuto?

-¿U... U... Usted está... Vivo, doctor Shellen? -preguntó el radiólogo espantado.

- Tranquilo, O'brien- dijo Mills al radiólogo.- Él está vivo. Después te explicaré. Ahora necesito hablar con Albert, por favor.

-Si...si, está bien , jefe. Nos vemos, doctor Shellen, doctor Mills.

  El radiólogo sale apresuradamente de la oficina, pero regresa otra vez, pues olvidó las radiografías y vuelve a salir, disculpándose.

-Así que los rumores son ciertos, Albert- dijo el Doctor Mills dirigiéndose a su asiento,- ¿regresaste de la muerte para seguir atormentándonos?

-No, doctor Mills- dijo Albert apenado,- no, de ninguna manera.

-No albert-dijo Mills riendo,- estaba bromeando. Toma asiento. Y bien, ¿Puedo saber dónde estuviste todo este tiempo?

-En Indianápolis, jefe- dijo Albert sentándose, - huyendo como un cobarde. De mi enfermedad, de mi pasado, de todo... Pero ya estoy de vuelta.

  El doctor Mills lo obcerva detenidamente por varios segundos y Albert se revuelve incómodo en su silla.

-¿Ocurre algo, jefe? -preguntó Albert.

- No, Albert - dijo Mills, juntando las manos bajo el mentón.- Pero para un "enfermo terminal" como tú, te veo bastante repuesto. Apostaría $5,000 dlls. a que tomaste algún tratamiento alternativo contra la Leucemia, ¿Verdad?

-No...- dijo Albert colocando las manos sobre el escritorio, miviendo los dedos nerviosamente.- Tal vez paso por otro período asintomático, ó tal vez... Mi enfermedad está latente, esperando pacientemente el momento oportuno para dar el zarpazo final... No lo sé.

-Veo... Que ya te resignaste a morir. Si no, ya hubieras tomado algún tratamiento, ¿no es así?

-Así es, jefe... Por otro lado, vine a verlo a usted, a ver si... Si puedo regresar a ejercer mi profesión.

-Entonces, ¿ese es el motivo real de tu visita?

-Si... ¿Y qué... Opina usted?

  Mills toma hace una pausa de varios segundos. Toma su pluma con acabados de oro, moviéndola entre sus dedos pensativo.

-Albert- dijo Mills después de un rato,- primero contéstame una cosa, con la verdad, ¿ Cómo te sientes de salud en éstos momentos?

 -Perfectamente, doctor- contestó Shellen sin vacilar.

-¿Estás seguro, Albert? Te recuerdo lo avanzado de tu enfermedad.

-Me encuentro bien, por ahora. Y... La verdad... Tenía pensado terminar mis días atendiendo a la mayor parte de pacientes que pueda sin...- Albert calla unos momentos. Estuvo a punto de revelarle sus verdaderas intenciones.- ...sin... Perocuparme por mi enfermedad, ni nada.

  El jefe Mills aprieta la pluma con la mano. Se incorpora caminandobhacia la ventana. Mira a travéz, sin interesarse en algo en particular.

-Déjame pensarlo, Albert- hablo por fin el jefe volteando hacia él.- En primer lugar tengo que hablar con el cardiólogo suplente. Pero, también quiero que hagas algo a cambio, Shellen.

-Lo que sea, doctor- contestó Albert decidido.

-Bien. Quiero que vayas al área de laboratorios. Necesito que te hagas unos análisis, de sangre, etc. Para saber realmente cómo está tu estado de salud.

-Está bien, jefe. Iré ahora mismo.

  Albert se levanta de su asiento para retirarse.

-Shellen- dijo Mills,- ten mucho cuidado con el mafioso Oliver Pratt; ése perro vino varias veces. Las enfermeras dicen que buscaba medicinas pero siempre lo veían armado. Es obvio que venía a buscarte a tí, para vengarnla muerte debsu padre. También estuvo de incógnito en tu funeral, para cerciorarse de que habías muerto.

-No me importa, jefe- dijo Albert sonriendo.- Que venga cuando quiera. Hace tiempo dejé de temerle. Tarde ó temprano la muerte me alcanzará. No meninteresa si es mañana ó varios meses después. Hasta mañana, jefe.

-Cuídate, Albert.

  Shellen camina por los pasillos rumbo al laboratorio sumido en sus pensamientos. "Por hoy no tengo nada que hacer aquí," pensó Shellen, “será mejor que ne vaya a casa." 

-Sí, te lo dije- exclamó una joven a otro, caminando junto a Shellen,- Éstos medicamentos para el corazón son bastante caros. Te dije que nompodremos pagarlos.

-¿Pero qué podemos hacer? -dijo el otro joven al lado- Tenemos que comprarlos.

“Éste es mi momento" pensó Albert emocionado, “Ésa es mi área y debo intervenir.

-Eh, disculpen- dijo Albert en voz baja a los jóvenes.- Soy el doctor Albert Shellen y soy cardiólogo. Puedo conseguirles los medicamentos mucho más baratos, si me dan la receta.

  Los Jóvenes dudan un momento, pero al final se la entregan.

-Gracias- dijo Albert revisando la receta.- ¿Cómo se llama la paciente?

-Miranda Stone- dijo la joven.

- Ok, esperen aquí, no se vayan.

  Es obcio que Shellen sabe en que almacén de la farmacia guardan los medicamentos. Después de checar el expediente de la paciente en Archivo Clínico, toma del almacén los medicamentos correctos y se los entrega a los jóvenes más tarde.

-Gracias, doctor Shellen- dijo la joven,- ¿Cuánto le debemos?

-Nada-contestó Albert sonriendo por haber hecho su primera buena obra,- pero prométanme que guardarán el secreto.

-Sí, gracias, doc. Juramos no decirle nada a nadie, hasta luego.

- Que les vaya bien...

  Después de hacerce los análisis de sangre que le pidió su jefe, Albert se dirige al estacionamiento y sube a su auto. Revisa por todos lados por si "Hope" se encuentra por ahí. Tamborilea el volante pensativo. "¿Y ahora que voy a hacer lo que resta del día? Pensó Albert "Si voy a casa me aburriré terriblemente. Es lo malo de no planear nada más para el día. Bueno, iré a Grant Park, a caminar un rato para distraerme mirando el atardecer en el lago Michigan."

  Rumbo a Grant Park y entre el tráfico citadino, Albert capta el agradable aroma del café recién hecho. Cierra los ojos recordando los momentos de su reciente pasado, de cómo disfrutó un excelente café es esas fechas que no tenía nada. "Mucho he cambiado de Albert que alguna vez fuí, engreído, egoísta e hipócrita," Pensó Shellen. Pero lo que viví en Indianápolis, me hizo ver la vida de otra manera." 

  El insistente claxon del coche tras él le recuerda que los otros vehículos ya avanzaron.

-Bueno- dijo orillando su auto,- no pasará nada si me tomo un buen café en ése puesto callejero.

-Buenos días, señor-dijo Albert al vendedor de café,- ¿Me puede vender un capuccino, por favor?

- Buenos días, señor,-dijo el vendedor,- ¿ Con caramelo, chocolate ó natural?

-Con caramelo, por favor.

- Aquí tiene, son seis dólares.

  Un tipo que caminaba distraídamente por la calle casi choca con él; El hombre lo mira detenidamente, sin dar crédito a lo que ven sus ojos.

-Gracias- dijo Albert pagando con un billete de diez dólares, sin percatarse en la insistente mirada del tipo que lo obcerva varios metros adelante,- aquí tiene, guarde el cambio.

- muchas gracias, señor- dijo el vendedor agradecido,- que tenga un buen día.

  Café en mano, Albert regresa a su auto y continúa con su camino, mientras el desconocido llama por celular a alguien, sin dejar de verlo.

 

                                              C O N T I N U A R Á . . .

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Escritor y dibujante autodidacta... Busco crear buenas historias, publicándolas aquí, en un principio, para luego intentar subirlas en formato de Webcómics. Ilustrador principiante. Amante de las historias Steam y Ciber Punk.

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