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16 min
"Hope" y el mar del inconsciente (14na.parte)
Drama |
11.03.15
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Sinopsis

continuación de mi relato.

Obscuras nubes corren presurosas llevadas por el fresco viento sobre el lago Michigan, ocultando parcialmente al moribundo sol de Mayo. Albert ha permanecido aquí, sentado en la banca de hierro y madera mirando a las aves pasar volando raso sobre las aguas de lago, por un rato, hasta que el sueño lo venció por algunas horas. Ahora despierta, acomodándose en la banca, frotándose los ojos intentando recordar en dónde se encuentra. Consulta su reloj de pulsera; son las 6:42 de la tarde. Se levanta estirando sus miembros entumecidos y camina lentamente hacia su auto, mientras enciende otra vez su celular. Segundos después el aparato le indica que tiene 5 llamadas perdidas, de parte del señor Duretti. Albert lo guarda en el bolsillo del saco, al tiempo que abre el vehículo. En ese momento el celular vuelve a sonar. es el señor Duretti.

-Buenas tardes, Alfonso- dijo Albert contestando por el manos libres, ya que conduce por la calle,- ¿Qué se te ofrece?

- Disculpa, Albert- dijo Duretti más familiarmente al otro lado de la línea,- ¿Dónde estabas? Te he llamado en cinco ocaciones, y no he podido localizarte.

- Ya voy a casa, amigo. Apagué el aparato para estar un rato a solas, en el parque. ¿Para qué me llamabas?

-El doctor Mills llamó hace poco. Dijo que le dés un poco de tiempo en lo que convence al otro Cardiólogo.

- Ojalá y lo convenza, Alfonso. Quiero regresar al hospital.

-Cambiando de tema... ¿Deseas comer algo en especial?

- No, no tengo hambre aún... Llegaré a casa en un rato y veré la televisión otro poco para distraerme.

- Bien, acá te esperamos, Albert.

  Un auto lo sigue de cerca sin que lo advierta. És el mismo tipo que lo reconoció en la calle. Más tarde Shellen ariba a su casa; se dirge directamente a la sal y enciende la t.v. buscando entre los canales hasta encontrar algo. Entretenido con los programas Albert no nota el correr de las horas. buscando otro, se detiene en una película infantil, donde la protagonista es una niña. A Shellen le trae los recuerdos de sus hijos y sobre todo la memoria fugaz de la pequeña Hellen.

- ¡Je!- Sonrió Albert lacónicamente,- lo malo de morir es que no dejaré ningún heredero a quién dejarle mis bienes.

   De repente y si esperarlo, piensa en Noelle y en su hijo. "¡Es verdad!" pensó Albert emocionado "¡Noelle! Me había olvidado completamente de ella... Ella tuvo un hijo de mí. Lo sé, sólo que no quería reconocerlo... Pero... ¿La llamaré? No... Estoy seguro que me colgará. Me porté como un idiota la última vez que nos vimos... No va a perdonarme..."

  medita la situación unos minutos y por fin toma el teléfono y marca el número de la casa de Noelle, temblando. "Tengo que convencerla de hablar conmigo, como sea," pensó Albert mientras marca.

- ¿Hola? - contestó Noelle al teléfono,- Buenas noches, ¿Qué desea?

  Albert guarda silencio, el miedo se apoderó de él, impidiéndole hablar.

- ¿Hola?- preguntó otra vez Noelle.- ¿Hay alguien ahí? Lo escucho respirar... ¿Hola?

- Ho... Hola, Noelle - dijo Albert tartamudeando,- soy...

-¡Albert! -gritó ella molesta,- ¿Hasta hoy te atreviste a hablar, desgraciado?

  La chica colgó violentamente. Albert con miedo, pero con decisión volvió a marcar.

- ¿Bueno?- contestó otra vez ella- ¿Quén habla?

- Noelle... - dijo Albert,- Soy yo otra vez, no me cuelgues, por favor...

-¡¿Qué quieres?!- dijo la chica notoriamente enojada.

- Tengo que hablar contigo, personalmente.

-¿Después de como te portaste conmigo? ¡Olvídalo!

- Sé que me porté muy mal... pero necesito hablar contigo, linda...

- ¡Yo no tengo qué hablar, casi me golpeas con el vaso que me arrojaste, imbécil!

- Sí, lo sé... por eso quiero pedirte perdón, Noelle.

- ¿Y tú crees que con eso te perdonaré? ¡estás loco!

- Si tú quieres que te pida perdón de rodillas, lo haré pero tengo que verte...

- Te conozco, Albert dijo ella más calmada.- Sé que esto sólo es momentáneo. sólo lo haces para llevarmen a la cama... Pero, ¿sabes? éso no va a pasar esta vez.

- Estás en un error, Noelle. Yo no te quiero para eso.

- Me gustaría creerte, pero me diste muchos motivos para no volver a creer en tí.

- Entonces... ¿me darás la oportunidad de aclarar todo contigo?

-... No lo sé...-dijo ella dudando- No sé si creerte, Al...

- Dame una oportunidad...

-...No sé...

- Por favor...

- No...

- Podemos salir a cenar, a donde tú desees.

- No... No tengo con quién dejarlo. La niñera está ocupada...

- Tráelo... Nosotros lo cuidaremos.

- No... Llamaré a la niñera, a ver si está disponible.

- Entonces... ¿Puedo pasar por tí?

-... Está bien, Al. Pero ésta es la última vez que te doy ésa oportunidad, ¿Me oyes? La última.

- Sí, lo que tú ordenes,Noelle.

- Además... Yo tengo que... contarte algo...

- Sí... Ya me contarás en la cena.

- Ok, nos vemos en una hora, Al.

- Bien, linda, nos vemos en una hora, adiós.

  Con rapidez Albert se arregla para acudir a su cita. El señor Duretti nota el nerviosismo con el que lo hace y se acerca a preguntar.

- Albert- dijo Duretti aproximándose,- ya casi es hora de cenar ¿Quieres que se te prepare algo en especial?

- No- contestó Albert apresurado.- Voy a salir. Tengo una cita con Noelle.

- ¿Con Noelle? ¿Pero si...? Ya veo... ¿Piensas heredarle todo a ella, verdad?

- Como siempre estás en lo correcto, amigo. voy a hacer todos los trámites correspondientes para designarlos mis herederos. Alguna vez me dijiste que mis parientes querpian mis propiedades, pero eso no va a pasar.

- Dime qué hacer y lo haré.

- Së que siempre puedo confiar en tí, amigo. Bueno se me hace tarde, nos vemos luego.

- Hasta entonces.

  Shellen aborda uno de sus autos y conduce nerviosa y apresuradamente por las obscuras calles de la ciudad, sin percatarse del desconocido que le sigue y después de un rato, marca éste por celular a álguien.

  Albert llega más tarde al departamento de Noelle y ella lo recibe a regañadientes.

- Buenas noches, Noelle- dijo Albert intentando saludarla con un beso, pero ella lo rechaza apartándolo con las manos- Veo que aún me odias. Pero no me rendiré hasta que me perdones. ¿Puedo pasar?

- No- contestó ella secamente.- Mi hijo está dormido en la sala. no quiero que despierte hasta que llegue la niñera.

-¿Puedo verlo sólo poir un momento nada más?

  Noelle duda por un momento y apartándose de la puerta le permite el paso. Albert se aproxima despacio al pequeño, para no despertarlo. Lo contempla por largo rato en silencio, sonriendo levemente. Noelle recibe una llamada en su celular y obcervando a shellen se dirige a la cocina para contestar.

- Hijo mío - dijo Albert en un susurro,- Yo veré que no te falte nada en el futuro, te lo prometo.

  Acercándose le acaricia y el niño dormido se voltea al otro lado.

- No lo despiertes- dijo Noelle casi sin voz.- Él no te conoce y puede asustarse. La niñera no tardará en llegar.

- Se parece mucho a mí- susurró albert sonriendo.- No cabe duda que es mi hijo.

- ¿Por fin lo reconoces? Nunca pensé que lo harías.

- ¿Acaso no tengo derecho de cambiar mi forma de pensar?

- Es extraño, vinendo de tí...

  Noelle interrumpe su frase : El timbre de la puerta acaba de sonar.

- Ya llegó la niñera- dijo Noelle tomándo su bolso y dirigiéndose a la puerta.- Pasa, Janette- dijo a la niñera,- el pequeño Paul está dormido. Si necesitas algo, no dudes en llamarme.

- Sí, señora- dijo la niñera- Que tenga una buena cena. Adiós.

- ¿Entonces, aceptaste cenar conmigo?- preguntó Albert.

- Sí. Tanto tú como yo tenemos mucho que contarnos... ¿Nos vamos?

- Como ordenes, Noelle.

  Ambos bajan las escaleras del edificio lentamente. al salir Shellen va por delante. Dos tipos que estaban sentados en una banca frente al inmueble, al verlos aparecer se levantan de su asiento. Uno de ellos le hace una señal al otro de que espere. La luz de la luna ilumina su rostro de frente cibierto apenas por una capucha de la chamarra. ¡¡Es el mafioso Oliver Pratt, quie se aproxima a Albert!! Saca una Glock automática, se acerca... Pero al advertir la presencia de Noelle, se detiene en seco. Continúa su camino tapándose la cabeza con la capucha y pasa de largo junto a la pareja que aborda el auto de Albert, sin saber éstos qué tan cerca estuvo albert de morir. Oliver Pratt ve partir el vehículo en silencio y después la hace señas a su cómplice. Ambos desaparecen en la obscuridad de la noche.

  por recomendación de Noelle, ambos arriban a un lujoso ristorante italiano. Albert entrega las llaves al vallet parking e ingresan al lugar. Como no tenían reservación, tienen que esperar un rato.

-¡Vaya! Está lleno.- dijo ella- Ta vez por que es Jueves.

-¿Ya habías venido aquí?- preguntó Albert.

-Sí, con unas amigas. Es un poco caro, pero la comida es en verdad excelente.

- Disculpen- dijo la hostess aproximándose después de un rato,- Ya tenemos una mesa disponible, si gustan acompañarme.

- Después de usted, señorita- dijo Albert tomando a Noelle de la cintura.

- Buona notte, signorina, signore dijo en italiano el mesero que los atiende, dándoles el menú.- ¿Qué desean ordenar?

-Pide tú primero, Noelle- dijo Albert consultando el menú- Yo todavía no estoy seguro qué quiero cenar.

- Yo quiero una sopa minestrone, de entrada- dijo Noelle dirigiéndose al mesero,- Fettuccini al pesto rojo y de postre, unos ravioles dulces con queso y limón, por favor.

- Molto bene, signorina. ¿Y el signore qué desea?

- Pues no estoy seguro- dijo Albert apenado- Casi no he venido a restaurantes italianos, pero esta sopa de camarones y albahaca suena bien. de plato fuerte,, me gustaría un rollo de pollo con fettuccini y de postre, una porción de tarta, por favor.

-¿Il signore desea ver la carta de vinos?

- No. sólo quiero jugo ó un vaso de agua fría. ¿Y tú Noelle?

- Lo mismo para mí, señor- contestó ella.

- Sus órdenes estarán listas en un momento. Signorina, signore, con permiso.

  Albert obcerva detenidamente a Noelle en silencio. Ella nota su mirada, pero voltea a otro lado disimuladamente. El mesero les trae limonada y Albert continúa obcervándola.

- ¿Qué? -preguntó ella tomando la bebida.- ¿Qué pasa? Hace rato que no dejas de mirarme.

-¿Sabes'- dijo Shellen apoyando los codos en la mesa,- Te haz puesto más hermosa desde la última vez que nos vimos.

- No es cierto- dijo ella ruborisándose- Sólo lo dices para  que te perdone. Bueno, ¿Qué quieres decirme?

-  Yo... Quiero pedirte perdón... Sé que me porté como un idiota contigo y no descansaré hasta que logres perdonarme.

- Pues... Tendrás que esperar un largo rato, pues no pienso hacerlo tan fácil.

- No me importa cuánto tiempo tenga qué esperar.

  Noelle lo obcerva largo rato mientras juega con un palito de pan.

- Dime, al- dijo al fin, mordiendo el palito,- ¿Qué fue lo que te pasó? ¿Qué te hizo cambiar tan de repente?

  Shellen tomó un poco de jugo despejando su garganta y suspirando abre su corazón.

- Fue una serie de cosas un poco largo de explicar, pero si tienes tiempo, quiero contarte todo.

- Te escucho, Al -dijo ella.

  Albert le cuenta las penuriias que pasó en  Indianápolis, el por qué de su forma de pensar, incluso la increíble historia de la pequeña Hellen, mientras Noelle lo escucha en silencio. Lo único que se reserva es lo referente a su enfermedad. " Se lo contaré más tarde" pensó Albert "No quiero amargarle la cena."

- ¿Y bien, qué es lo que piensas?- preguntó Albert a Noelle- ¿Crees algo de lo que te acabo de contar?

- Pues... Varias cosas son difíciles de creer- dijo ella,- y... Me parece que las dijiste de corazón...  Pero, no se...

  Noelle interrumpe su conversación cuando el mesero se aproxima con el primer tiempo de la cena.

- La verdad- agregó ella moviendo la sopa- ya había escuchado algo sobre sobre tu "muerte"... Estuve a punto de ir a la misa que te hicieron en tu honor, aunque... No sé simplemente no pude hacerlo.

   Poco después de terminar con sus respectivas sopas, es Noelle quie continúa con la conversación.

-Y... ¿Alguna  vez me dirás la verdadera razón de tu partida? -dijo ella tomando un sorbo de limonada.

- Tal vez más tarde, Noelle... No quiero amargarte la cena- dijo él.

- Dime , Al dijo ella tomando su mano,- ¿Qué es lo que no puedes contarme?

- Scusatemi, signore- dijo el mesero retirando el plato anterior y colocando el plato fuerte,- buen provecho.

- Molto grazie, cameriero- dijo Noelle.

- ¿Hablas Italiano? -preguntó Albert divertido.

- Sólo un poco- dijo Ella.- Vamos, Al. Dime qué tienes, prometo guardar el secreto ó... ¿Acaso es una enfermedad venérea?

- No, nada de eso- dijo Albert sonriendo.- Ok, te contaré la verdad, la cual ya saben mis amigos doctores... Noelle- dijo hablando con seriedad y tomando la mano de ella entre las suyas,- Voy... a morir pronto. Tengo Leucemia en fase terminal y no sé cuánto me quede de vida.

- ¿E... Es una broma, verdad? - dijo ella sonriendo nerviosamente.

-No...- dijo Albert negando con la cabeza- Ojalá y así fuera, pero todo es verdad.

-¡Perdón por duadr de tí, Al! -dijo ella acariciando su mano- Yo... Yo no sabía... Pero ¿Por qué no me dijiste antes?

-Yo tampoco sabía nada hasta hace unos meses... Por eso huí como un cobarde esa vez. Me perdí en el alcohol y ya me había resignado a morir en las calles, hasta que Hellen me rescató y después regresé a Indianápolis por la promesa que le hice. Edo fue hace unos días.

  Ambos continúan comiendo en silencio.

-Es... Es por eso que quiero arreglar todo contigo- dijo Albert moviendo los cubiertos, con la cena aún intacta.- Pienso dejarte a tí y a mi hijo la mayor parte de mi fortuna.

-¿La mayor parte? -preguntó Noelle- No... No sé que decir...

- Claro, de ahí descontaré un poco para algunos proyectos que voy a hacer.

-¿Qué proyectos?

- Voy a utilizar parte de mi fortuna para ayudar a la gente que no puede pagar los tratamientos, las medicinas, las operaciones, etc.

- De verdad quieres comprarbtu pase al cielo, ¿Verdad?

- Tal vez- contestó Albert ruborizándose- ...Aunque me gustaría también que... Formáramos una familia...

- Al, sobre eso, hay algo que quiero decirte...

- Cenemos, linda-dijo Albert,- la cena se enfriará... Ya me contarás más tarde...

  El resto de la cena transcurre tranquilamente. Platican sobre cosas triviales durante el postre. Más tarde ambos abandonan el ristorante y por deseo de Noelle, pretextando tener sueño, se dirigen rumbo a su departamento.

- Noelle...- exclamó Shellen mientras conducía al departamentovde ella.- ¿En qué piensas? ¿Tomarás en cuenta mi petición de formar una familia juntos?

  Noelle continúa mirando atravez de la ventanilla del auto, con la mano acariciando el cinturón de seguridad.

-¿Noelle?- pregunto Shellen otra vez.

- Precisamente de eso quería hablarte  en la cena, Al- dijo ella volteando hacia él.- Tengo novio... Salimos desde hace cuatro meses y... Vamos a casarnos.

-Ah... No lo sabía, disculpa.

- Yo... Creí que habías muerto,Al. Por eso intenté rehacer mi vida... Yo... No creí que me volverías a buscar otra vez.

- Está bien, linda. Te entiendo... Sé que me porté muy mal contigo en el pasado. Y fespués lo que me "pasó" , es comprensible que lo hicieras.

- También... Estoy embarazada-dijobella tocándose el vientre.

  La noticia le cayó como balde de agua fría a Albert,mpero haciendo un gran esfuerzo, logra dsimularlo.

-¿De verdad? ¡Me alegro mucho por tí, felicidades!- dijo Albert mintiendo, disimulando la desilusión con una sonrisa fingida.- ¡Así mi hijo tendrá unnhermenito con quién jugar!

- Me alegra mucho que lontomesbtan bien, Al. En serio. ¿Sabes? Conociéndote cómo eres... Cómo eras, pensé que reaccionarías de otra manera.

-Tal vez, Noelle...-dijo Albert apretando el volante.- También es justo que intentes rehacer tu vida, me alegro por tí.

- Gracias, Al.- dijo ella tomando su mano.

  Al llegar a su departamento, Albert se apresura a bajar para abrirle la puerta a Noelle, a lo cual ella responde con una sonrisa.

- Vamos- dijo Albert colocando su mano en la cintura de ella,- te acompaño a tu casa.

  Caminan por las escaleras que separan la planta baja del primer piso,mhasta la puerta del apartamento.

- Bueno- dijo Albert,- ya estamos aquí.

- Muchas garcias por la cena- dijo Noelle,- fueron unos momentos mágicos los que pasé contigo, como lo hicimos en el pasado.

- Me da gusto escuchar eso, linda. Además, soy yo el que debería agradecerte la oportunidad de aclarar las cosas contigo.

  Ambos hacen una pausa.

- Me tengo que retirar, linda- dijo Albert dándole un beso en la frente, a modo de despedida,- supongo que haz de estar cansada.

- Un poco, sí... Nos vemos pronto, Al.

  Noelle  le da un beso en la mejilla y abre la puerta del departamento .

-Noelle- dijo Shellen de pronto, tomándola de la mano,- ¿Puedo preguntarte algo?

-¿Dime? - dijo ella.

-¿Cuántos meses tienes de embarazo?

- Son casi dos meses, ¿Por qué?

-¿Y ya sabes el sexo de tu bebé?

- Pues... Siento que es muy temprano para eso, ¿No?

-Yo... Sé que no soy el padre de ése bebé, pero... ¿Podría escoger el nombre?

- Al... No sé...

- Si... Si llegase a ser niña... Me gustaría que se llamara Hellen.

- Hmmmmm... Lo voy a pensar,nAl.

- Ok... Buenas noches, Noelle. Hasta pronto.

- hasta pronto, Al, que descanses.

  Albert se aleja rumbo a su auto, a casa. Piensa detenidamente si su hijo, el de Noelle, lo recordará después de su muerte.

 

                                C O N T I N U A R Á . . .

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Escritor y dibujante autodidacta... Busco crear buenas historias, publicándolas aquí, en un principio, para luego intentar subirlas en formato de Webcómics. Ilustrador principiante. Amante de las historias Steam y Ciber Punk.

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